Atracción hacia la violencia en la pequeña pantalla Estados Unidos es el país pionero en el estudio de los efectos de la violencia de los programas de televisión en su audiencia. El problema reside en que si de la televisión se espera descanso, entretenimiento, información, etc.
Efectos de la violencia televisiva en la infancia
Los efectos de la continua exposición a la violencia emitida en la televisión pueden encuadrarse en tres categorías: conductuales, emocionales o afectivos y cognitivos. Según Berkowitz (1965), la clave de los efectos está en la estimulación de la conducta violenta. La excitación resultante de la violencia televisiva provoca, por tanto, que los niños se comporten con mayor agresividad.
Ayudar a los niños a tratar con la violencia en televisión
Otra aproximación para mitigar los efectos negativos de la violencia de la televisión viene del in- vestigador Tamborini (1991) quien se basa en las diferencias individuales de los sujetos. Por último, cabe decir que el tema de los efectos negativos de la violencia televisiva en los niños es inagotable. El tiempo de exposición a la televisión o los hábitos televisivos de los niños influyen en sus conductas y actitudes.
Los niños toman como modelo de conducta a personajes de los programas de televisión de contenido violento. La edad y el género son factores importantes para conocer el grado de influencia de la violencia televisiva en los niños. La percepción de los programas violentos de la televisión está relacionada con la edad y el género de los receptores.
La percepción de los programas violentos de la televisión influye en los efectos de los mismos sobre los niños. ESTUDIO EMPÍRICO SOBRE LOS EFECTOS DE LOS PROGRAMAS VIOLENTOS DE TELEVISIÓN EN LOS NIÑOS DE LA COMUNIDAD DE MADRID.
Objetivos de la investigación
La definición de las hipótesis que se pretenden validar o refutar con el presente estudio implica la delimitación previa de una serie de conceptos que se utilizarán a lo largo de la investigación: Programa de televisión, contenido violento y conducta o comportamiento violento. Cuando se observa y estudia la conducta violenta del niño hay que tener presente que la violencia que puede desarrollar no es, en la mayoría de los casos, de la misma intensidad que la de un adulto, ni con toda probabilidad, tenga las mismas intenciones. La presente investigación se centra en el análisis de la agresividad del niño en el juego, con sus amigos, etc., en definitiva, en el ambiente en el que el niño vive cada día y en sus relaciones sociales.
Así pues, estos dos objetivos propuestos anteriormente se concre- tan en una serie de hipótesis en las que se pretende estrapolar distintos aspectos de la relación entre vio- lencia e infancia. Es decir, se trata de ver hasta qué punto es la televisión la cau- sante de una determinada conducta y cómo estas variables de control determinan el grado de influencia de la programación televisiva en dicha conducta. Al mismo tiempo, se trata de observar si individuos sometidos a un mismo estímulo televisivo difieren en su comportamiento dependiendo de la edad o género.
Diversos estudios realizados desde los inicios de la propia televisión han dejado constancia de que los niños de menor edad reaccionan de forma más agresiva después de haber visto programas de violencia en la televisión que aquellos niños de más edad y que, en líneas generales, los niños se ven más influenciados por la violencia de la televisión que las ni- ñas. No sólo se trata de observar y analizar la influencia negativa de la violencia de la televisión sobre los niños, sino también en qué grado variables de control como la edad, el género o el entorno socioeconó- mico determinan el grado de influencia y qué efectos provoca sobre las creencias, actitudes y conductas de los niños.
Metodología
Una vez seleccionados los colegios, se pasa a seleccionar los niños y jóvenes que forman parte de la investigación. El cuestionario es una de las herramientas de investigación más utilizadas en los estudios realizados hasta la fecha sobre la influencia de la violencia televisiva en los niños. Por otra parte, otra de las herramientas que se seleccionaron para la realización de la investigación fueron los programas de televisión que tendrían que ver los niños.
No puede olvidarse que en una de las hipótesis iniciales se planteaba la afirmación de que los niños aprenden conductas violentas a raiz de los programas violentos de la televisión. En el caso del programa no-violento, los niños y niñas de la muestra podían facilmente identificarse con las características personales y circunstanciales de los personajes. En una primera parte, los objetivos eran conocer los hábitos televisivos de la muestra, el carácter potencialmente agresivo de los niños y determinadas características sociodemográficas.
La primera observación a raiz de la realización del pretest fue que los niños necesitaban que el investigador le- yera en voz alta las preguntas. Tras la exposición al programa, los niños volvieron al cuestionario y esta parte de la investigación quedaba completa en unos 15 minutos aproximadamente.
Estructura del cuestionario
En diversos estudios se ha comprobado que uno de los efectos negativos de la violencia en televisión son las pesadillas que tienen los niños por las noches (Foulkes, Belvedere, & Bru- baker, 1971; Feshbach, 1976). g) El perfil sociodemográfico de la muestra. Diversos estudios han demos- trado que la forma en que los niños perciben la violencia en televisión influye y tiene sus efectos en sus comportamientos posteriores. Se trata de verificar o refutar la hipótesis de que los niños que se divierten con la violencia en televisión tienden a ser, a su vez, más agresivos en sus comportamientos que aque- llos otros que no experimentan lo mismo ante lo que ven en la pantalla.
Se trata igualmente de captar los efectos inmediatos de la violencia en televisión ¿Qué es lo que los niños hacen o les gusta hacer después de ver estos programas?. Se pretende saber si los niños utilizan lo que ven en televisión de forma positiva o negativa. Antes de los 9 años, los niños no tienen la capacidad para diferenciar con total claridad la fantasía de la realidad (Eron, 1983).
Posteriores investigaciones (Huesmann 1984) han confirma- do que la relación ver violencia en televisión-conducta agresiva se cumple e incrementa en los aquellos que creen que esa violencia es representativa de la vida real. f) Se trata de ver la cantidad de programas violentos y no violentos que los niños ven normal- mente. RESULTADOS DEL ESTUDIO EMPÍRICO SOBRE SOBRE LOS EFECTOS DE LOS PROGRAMAS VIOLENTOS DE TELEVISIÓN EN LOS NIÑOS DE LA COMUNIDAD DE MADRID.
RESULTADOS DEL ESTUDIO EMPÍRICO SOBRE SOBRE LOS EFECTOS DE LOS PROGRAMAS VIOLENTOS DE TELEVISIÓN EN LOS NIÑOS DE LA COMUNIDAD DE MADRID
Desarrollo y análisis de los datos obtenidos. Primera parte del cuestionario
Se confirma que los fines de semana, los niños y niñas ven más cantidad de televisión que los días de jornada escolar. Los niños entre 11 y 12 años son los que disponen en mayor porcentaje de un aparato de televisión en su habitación. En el siguiente gráfico, puede observarse las distintas tendencias de los niños a la hora de ver televisión.
El 88,4% de los niños y niñas encuestados afirman tener en su casa videoconsolas o juegos de orde- nador. Así pues, la mitad de los niños y niñas que forman parte de este estudio han manifestado tener In- ternet en su casa (51%). Por edades, los niños y niñas de 7 y 8 años constituyen el grupo que más pone en práctica este tipo de juegos.
Por lo tanto, en esta ocasión, los niños y niñas de más edad son los que más recurrirían a la opción considerada como violenta. Recordar también que son los niños de más edad los que ven más horas de televisión.
Desarrollo y análisis de los datos obtenidos. Segunda parte del cuestionario
El 30,2% de los niños y niñas que fueron expuestos al programa violento durante el estudio contest- aron estar bastante o totalmente de acuerdo con la siguiente afirmación: este tipo de programas me gusta. Así pues, puede concluirse que los niños tienden a aprender más de los modelos de con- ducta de la televisión que las niñas y que los más pequeños son igualmente, los que más aprenden. Así, el 47,4% de los niños que respondieron estar totalmente de acuerdo con esta afirmación, pertenecen a esta franja de edad.
Ahora bien, ana- licemos las características sociodemográficas de los niños que contestan en este sentido. Respecto a la variable edad, los resultados muestran que el mayor porcentaje de niños que contestan estar bastante o totalmente de acuerdo con el hecho de que les gus- taría vivir en un mundo como el que aparece en la serie se encuentra en los niños de 7 y 8 años (50%), y que dicho porcentaje disminuye conforme aumenta la edad de los encuestados (30% los niños y niñas de 9 y 10 años y 20% los niños y niñas de 11 y 12 años). De igual forma, sigue existiendo entre los niños (69,4%) una mayor tendencia a utilizar las caracte- rísticas de los personajes de la serie que han visto con propósitos violentos que entre las niñas (49,6%).
Si nos fijamos en el grupo de niños que contestan estar totalmente o bastante de acuerdo con la afirmación, vemos que son los niños más pequeños los que destacan sobre las otras franjas de edad. Por lo tanto, parece que los niños justifican la utilización de la violencia con propósitos solidarios.
CONCLUSIONES
Sumario y conclusiones del trabajo empírico
No obstante, esta diversión supone un elemento de preocupación en el estudio de los efectos nega- tivos de la violencia televisiva. Sin embargo, y en segundo lugar, no todos los niños se ven afectados de igual forma por la violencia de televisión. Este hecho tiene una gran transcendencia en determinadas edades en la que los niños no tienen aún desarrollada la capacidad para diferenciar la realidad de la ficción.
Ha quedado demostrado que los niños aprenden de lo que ven en televisión, si bien parece que no siempre lo ponen en práctica a corto plazo. En líneas generales, podríamos decir que, cuando son más pequeños, los niños pueden sentirse co- hibidos a la hora de hacer uso de la violencia en sus relaciones con los demás. Asimismo, los niños harían uso de la violencia ante situaciones conflic- tivas en más ocasiones que las niñas. g).
Otra de las hipótesis planteadas inicialmente en el estudio exponía que la percepción de la vio- lencia televisiva influía en los posteriores efectos de la misma sobre las actitudes y conductas de los niños. Los resultados muestran que son los niños entre 11 y 12 años los que parecen más insensibilizados ante las imágenes expuestas en la pequeña pantalla.