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y las políticas de la música en Chiapas

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DURANTEMÁSDEUNSIGLO la cultura musical de los pueblos de Chiapas y de otras regiones de Centroamérica ha estado vinculada a los sonidos de las marimbas. Desde finales del siglo XIX este instrumento de percusión melódica fue adaptado como un piano de madera e incorporado en la vida festiva, cívica y ceremonial de estos pueblos. Se trata casi siempre de música viva; esto es, se ve, se escucha y se baila simultáneamente, y puede encontrarse en los actos festivos de barrios, pueblos y ciudades. De este modo, y con el respaldo de los gobiernos locales, la marimba pasó a significarse como lo más propio de la cultura musical local.

Su lugar, como lo más representativo de la tradición musical local, ha sido destacado en diversos escritos de corte musicológico, folclórico y antropológico.

Aunque es variada la literatura que aborda la marimba —desde la que subraya sus características musicales hasta la que pretende mostrarla como algo más que un instrumento—, uno de los ejes que atraviesa la mayoría de los escritos se centra en la polémica sobre sus orígenes. En general se limita a polemizar sobre los orígenes prehispánicos o extraterritoriales del instrumento, sobre su autenticidad y pertenencia a una nación (Godinez 2002, Pineda 1998). Se trata de posiciones encontradas que defienden o niegan el origen local del instrumento.

Actualmente los usos de este instrumento se extienden a una variedad de espacios de interacción social: actos festivos públicos y privados, religiosos, políticos y también como recurso para el aprendizaje musical. Sin embargo, su incorporación al ambiente acústico local, obedece, según cierta literatura,

Martín de la Cruz López Moya

*

El sonido de las marimbas

y las políticas de la música en Chiapas

* CESMECA/UNICACH. Estudiante del doctorado en Ciencias Sociales de la UAM-Xochimilco.

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a que este instrumento fue una invención de los pueblos mayas que habitaron estas tierras y por lo tanto, debe ser considerado como un símbolo cultural nacional o local que hay que fomentar y preservar. Otros estudios sostienen que la marimba contemporánea es el resultado de un largo proceso histórico, que se inició durante el periodo colonial con la presencia de la población africana que fue incorporada en la vida social de esta región geográfica. Más aún, se sostiene que la versión más antigua del instrumento tuvo como referentes elementos de tradiciones tan lejanas como es el caso de algunas regiones de Asia. Así, desde esta perspectiva, el arraigo de la marimba es visto como resultado de un proceso histórico que involucra el encuentro de al menos tres tradiciones culturales: la de los pueblos mayas, la africana (particularmente las asociadas a la lengua bantú) y la mestiza.

La marimba es presentada como más que un instrumento musical, como un objeto cultural que rebasa las fronteras políticas de los países de esta región.

Esta idea es reforzada con la noción compartida de que la historia de este instrumento se remonta más allá de la formación de los Estados nacionales.

De hecho, durante casi trescientos años que comprende el periodo colonial esta región se mantuvo integrada como una unidad política. La Corona española reconoció a esta región como la Capitanía General de Guatemala, cuyo centro rector administrativo y político fue la actual capital guatemalteca.1

En esta exposición abundaré sobre ambas perspectivas y el lugar que ocupan las marimbas como parte de los programas político culturales en Chiapas. Al final, subrayaré el carácter multidimensional de la producción de este instrumento y sus usos en diversos ámbitos de interacción social.

Sobre los orígenes de la marimba

Aunque existen muchos instrumentos conocidos como marimba en México y Centroamérica, todos tienen ciertas características comunes: teclas de madera, cámaras o cajas de resonancia para cada tecla y una membrana vibrante en cada resonador.

1 Chiapas perteneció al territorio de la capitanía general de Guatemala entre 1530 y 1821.

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Las variaciones en la estructura de estas marimbas son numerosas, algunas tienen solamente el sistema diatónico de siete sonidos, mientras que otros pueden emplear los doce tonos del sistema cromático y doble teclado. Algunas marimbas son tocadas por un solo ejecutante y otras requieren de la ejecución de tres o cuatro en un mismo instrumento. En ciertas marimbas de América todavía se usan cajas de resonancia de calabazo o tecomate, algunas se usan de bambú o de caña y otras utilizan bambú [Garfias, 1997].

El reclamo de la marimba como lo más propio frente a la “invasión” de las músicas extranjeras, es un eje que atraviesa la perspectiva de estos autores. No obstante que coinciden en el origen americano del instrumento, generalmente difieren sobre el lugar o pueblo en el que apareció por primera vez. No sólo debaten su mayor antigüedad en Chiapas o Guatemala, sino que también es objeto de discusión para el interior de las regiones de ambas entidades.

Sobre sus orígenes pueden distinguirse opiniones encontradas entre las perspectivas locales y las de los extranjeros. Los textos producidos en Chiapas y Guatemala, algunos algo profundos, son los que más abundan. Sobre éstos, Kaptain (1991) sostiene que “muchos han escrito [sobre la marimba] de una manera romántica, casi anecdótica”. Mientras que Jas Reuter (1980) afirma:

Por equivocados orgullos nacionalistas se ha querido atribuir la invención de la marimba a alguna de las culturas mesoamericanas —específicamente a los mayas—; sin embargo, no hay ningún documento arqueológico o histórico que pudiera respaldar esa idea.

Se trata casi siempre de pequeños ensayos, novelas, cuentos o poemas que se concentran en antologías.

Los afanes por demostrar el origen antiguo de la marimba en Guatemala ha llevado al extremo de falsificar documentos gráficos, como se pretende ver hoy con el Vaso de Ratinlinxul* (Kaptain). Sobre esto, Godinez sostiene:

El tema de marimba ha provocado varias polémicas en Guatemala, precisamente por la implicación nacionalista que se le ha dado, ya que incluso fue declarado, en 1978, “instrumento nacional”, por el decreto 66-78 del Congreso de la

* El Vaso de Ratinlinxul es un vaso ceremonial de cerámica policroma procedente del sitio arqueológico de Ratinlinxul, en la región de Chamá, Alta Verapaz Guatemala.

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República. Hay personas que consideran que necesariamente tiene que ser de origen autóctono y se ha llegado a falsificar o suponer pruebas en ese sentido, o bien hasta afirmar que el vocablo marimba proviene del idioma k’iché.

Además, Chiapas y Guatemala se han disputado la posible sede de su desarrollo y el mérito de tener las mejores marimbas [2002].

El folclorista guatemalteco Marcial Armas Lara publicó su propia versión en relación con el origen maya de la marimba:

Tras muchos años de búsqueda de algún documento o algo que identificara y justificara la propiedad de la marimba a Guatemala, tras larga investigación logré saber que los grandes sacerdotes de la raza autóctona, tenían pruebas fehacientes que la marimba era americana; al fin logré encontrar el documento deseado, luego me quedó la tarea de convencer a los dignatarios mayas quichés que me permitieran copiar las pruebas, lo que logré en mayo de 1958 [Godinez].

Sobre los orígenes de la marimba, Roberto López Moreno (2003) señala:

Quienes están a favor del origen africano son principalmente los investigadores extranjeros [...] la [posición] africanista, es especialmente manipuladora, porque responde a la intención de arrancar a nuestros pueblos su orgullo creador y la posesión de sus genuinos elementos culturales [...] Para abrazar la tesis africanista, sus impositores empiezan con negar [...] por ejemplo [...] que una marimba tocada por indígenas mixes en la hacienda Santa Lucía hubiera sido descubierta y detallada por el encomendero Pedro Gentil de Bustamante en 1545.2 Dice este autor, “se descalifica sin menor detención el dibujo que el investigador guatemalteco Marcial Armas Lara dice haber hecho de un códice original en donde aparece un príncipe quiché tañendo una marimba de brazo.

Algunas teorías guatemaltecas, sin embargo, parecen estar basadas en poco más que un orgullo nacionalista. El guatemalteco David Vela (1970), también propone establecer el origen maya de la marimba, su desenvolvimiento y otros instrumentos musicales. Marcial Armas Lara, por su parte, cita un códice dudoso y discutido en su controvertido libro Origen de la Marimba, para

2 Véase Kaptain (1991:38) y Pineda (1998).

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fundamentar el origen guatemalteco del instrumento transcribe el siguiente texto de un códice que afirma ha existido durante mil años:

Esta es la primera marimba que sirvió para los actos de oración a los grandes dioses. A nuestro padre bendito, de aquellos que protegen los recuerdos sagrados de nuestra raza [cfr. Kaptain].

Sobre el primer caso, el testimonio del encomendero es poco convincente porque dicho documento, según, se “extravió”; en el caso del códice, el propio autor reconoce que él mismo elaboró el dibujo —que muestra en su libro—

ante la presencia de un grupo de sabios ancianos indígenas, quienes le prohibieron tomar fotos al códice (cfr. Kaptain).

Lester Godinez (2002), por su parte, en su libro sobre la marimba guatemalteca concluye:

Hemos de dar por sentado que en la actualidad la marimba representa para los guatemaltecos mucho más que un simple instrumento musical. Constituye también: un fenómeno cultural, un hecho folklórico o de la tradición popular, un proceso social, un fenómeno histórico, una maravilla organológica, un fenómeno acústico, un símbolo de nacionalidad, un medio de subsistencia o modus vivendi, un símbolo étnico, para el arte y la creación de un medio para el solaz, un objeto de fervor nacionalista...

A pesar de que se reporta su adaptación como un piano de madera y su expansión como un instrumento regional desde la segunda mitad del siglo

XIX, ha sido recurrente la idea de que esta tradición musical permanece en peligro de desaparecer. Sobre todo, los escritos producidos en Chiapas y Guatemala que reivindican la marimba “pura”, señalan como su amenaza principal la expansión de las “músicas extranjeras”. Como señaló Rodas (1971):

El acordeón, saxofón, trompetas, tambores y metales que dan un sonido distinto a la marimba, no debe ser, puesto que hace perder la autenticidad de nuestro primitivo instrumento, debe tocarse sola, que es lo auténtico de Chiapas.

De tal modo, por mucho tiempo el fomento de la marimba, a partir de la creación de grupos marimbísticos y como recurso para aprendizaje musical,

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haya sido una de las prioridades de las políticas culturales de organismos de los gobiernos de Chiapas y Guatemala.

La visión de los extranjeros

La evidencia lingüística sugiere que el nombre de marimba es africano. La palabra marimba se relaciona con un gran número de palabras en lengua bantú, todas se refieren a un xilófono o a otro instrumento musical o instrumentos de varios tipos como el lamelófono o mbira, y más aún por extensión del sonido musical en general (Garfias). Además, la existencia de una población que lleva el nombre de marimba en Angola, puede respaldar lo anterior.

La marimba ha sido identificada como un instrumento típicamente mexicano o un instrumento indígena. Malmström afirma:

Al lado de los ritmos cadenciosos y demás elementos mencionados, uno de los más importantes instrumentos mexicanos —la marimba— tiene claros antecedentes africanos.

Para Roberto Garfias (1997), la marimba ha vuelto a formar parte de la cultura y vida de los pueblos de Centroamérica y el Sureste de México:

[sin embargo] todos los tipos y variantes de xilófonos en México y Centro- américa se encuentran genéricamente emparentados, probablemente detrás de un simple origen africano.

Cita el estudio de Vida Chenowet The marimbas of Guatemala (1964), quien defiende el origen africano de la marimba, entre otros argumentos, plantea que el nombre marimba se relaciona con gran número de palabras de la lengua bantú de África, y que todas se refieren a un xilófono, y más aún por extensión del sonido musical o instrumentos de varios tipos. Garfias concluye:

En mi opinión, el origen africano de la tradición de la marimba no sobrevive a estas fechas, ni en México, ni en Centroamérica, pero debemos tomar a la marimba de los Altos de Guatemala como la más factible vieja forma de supervivencia en esta tradición [...] Mi hipótesis se basa en que la marimba,

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después de haber sido adaptada en las culturas de Centroamérica, fue gradualmente incorporada a la música europea; así, los indígenas llegaron a establecer contacto en forma reciente hacia tradiciones hispánicas.

Fomento y preservación de la tradición musical

El fomento de la marimba como recurso en actos festivos y cívicos en las plazas públicas y para el aprendizaje en escuelas públicas, ha formado parte de los programas culturales. La defensa de la marimba como lo más propio de la tradición musical local frente a las “músicas extrajeras”, ha sido un recurso retórico sobre el folclor musical que los gobiernos locales han adoptado en distintas épocas.

En un artículo publicado en 1922, Emilio Rabasa, escritor y ex gobernador de Chiapas, lamentaba la eminente desaparición del instrumento (cfr. Camacho).

En contra de este argumento, otros autores como Garfias, Kaptain y Godinez, sugieren que precisamente durante los años veinte y treinta, el instrumento comenzó a alcanzar mayor difusión dentro y fuera del territorio estatal.

La marimba también fue representada en el cine mexicano de la llamada época de oro. Especialmente la película Al son de la marimba,3 estrenada en México en 1940, muestra a este instrumento como un recurso de reconciliación entre el campo y la ciudad, dada la situación de tensión social que dominó durante el periodo posrevolucionario.

En distintos momentos, los gobiernos de Chiapas y de Guatemala4 han implementado el fomento a la marimba como parte importante de los programas culturales, por ejemplo, durante los años ochenta dentro del Programa Cultural de las Fronteras. A partir de 1984 comenzaron a realizarse en Chiapas concursos de ejecución de la marimba de alcance estatal y nacional. Mientras que el Festival Internacional de Marimbistas comenzó a realizarse en Tuxtla en el año 2000.

Actualmente el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, apoya con becas a conjuntos que se avoquen a la preservación y apreciación de la marimba como instrumento folklórico.

3 Dirigida por Juan Bustillo Oro.

4 En Guatemala, la marimba fue declarada como “instrumento nacional” en 1978, mediante el decreto 66-78 del Congreso de la República (véase Godinez Lester, 2002), y más recientemente fue elevado al rango de símbolo patrio, designando el 20 de febrero como “Día Nacional de la Marimba”.

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En ese mismo sentido se sostiene la propuesta ante la UNESCO5 de nueve países latinoamericanos,6 entre los que se encuentra México, de registrar Las creaciones musicales de la marimba para ser consideradas como obras del patrimonio oral e intangible de la humanidad. Para esto se propone una serie de acciones encaminadas al fomento de este instrumento y su música.

Para respaldar esta propuesta, se reivindica el carácter indígena de la marimba y su uso durante los actos ceremoniales de estos grupos. Sin embargo, como también sostienen otros autores difiriendo de la anterior opinión, es pobre y escaso el desarrollo musical entre las poblaciones indígenas contemporáneas, en comparación con el que se gesta en los centros urbanos. En lugar de la marimba, la tradición musical de estos pueblos, la música que se interpreta y escucha en vivo, está acompañada regularmente de instrumentos de construc- ción local como tambores, flautas, arpas, violines y guitarras rústicas. Estos últimos, si se quiere, como herencia colonial. Más bien, están ligadas a otros instrumentos. Como afirma Kaptain, la música que se interpreta con marimba, la llamada localmente como la más tradicional, tiene sus orígenes fuera del estado de Chiapas. En ese mismo sentido puede decirse de otras regiones donde se toca la marimba. Por ejemplo, “la música de marimba de Guanacastle en Costa Rica y la de Masaya en Nicaragua, es tocada por indígenas, pero estos indígenas actualmente hablan español y su música para marimba parece ser un estilo y forma, completamente mestizo-hispánica (Grafías, 1997).

Pasado y presente, tradición y modernidad son dimensiones que se articulan en los discursos que defienden la autenticidad local del instrumento. Como lo es también la reivindicación de la marimba pura, es decir que debe ser tocada como un instrumento solo, según establece la tradición “original”, y no

“contaminada” por los sonidos de otros instrumentos. De igual modo, entre los géneros musicales de mayor antigüedad reportados en la literatura, destacan los sones, que en muchos casos eran acompañados por ritmos con ánimo arrebatado. Aunque para más de un autor, estas expresiones musicales son producto de la creación local, como reportan otros, se trata de tradiciones musicales cuyos referentes rebasan este ámbito. Es decir, se incorporan elementos de músicas que circulan a nivel nacional y de otras regiones del mundo.

5 En el año 2000.

6 Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Colombia y Ecuador.

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Los usos de la marimba

Sin bien en la configuración del ambiente sonoro local convergen múltiples tradiciones musicales, son los sonidos de las marimbas los de más larga duración en Chiapas y otras regiones de Centroamérica. Sobre todo cuando se trata de situaciones festivas y de actos de carácter cívico que se llevan a cabo en los espacios públicos. Actualmente, resulta relativamente fácil escuchar músicas interpretadas por este instrumento en la radio o como música viva en las plazas públicas de los pueblos y las ciudades de estas entidades.

En el estado de Chiapas existe una variedad de grupos marimbísticos que, dependiendo de los lugares y espacios sociales donde se ponen en escena, varían los repertorios musicales, la composición de los grupos y las formas de interacción entre músicos y receptores. El gobierno del estado cuenta con su propia marimba, como ocurre también con los 118 ayuntamientos y en muchos ejidos y comunidades dispersas en toda la entidad. También existe una gran cantidad de grupos marimbísticos particulares; entre estos se encuentran los músicos ambulantes, principalmente en Tapachula, del mismo modo que en distintos lugares de destino turístico del país.7 Por otro lado, el aprendizaje en la ejecución de este instrumento forma parte de los programas de educación musical en las casas de la cultura y en las escuelas primarias.

Donde, además, durante los actos cívicos se entonan los himnos nacionales y del estado. Los grupos integrados por niños y mujeres, es común que sólo amenicen actos cívicos y participen en concursos y festivales.

En los diversos actos de carácter cívico, los concursos de marimba y festivales que son auspiciados por los gobiernos locales, destaca como repertorio “la música típica chiapaneca” (sones, zapateados y melodías que llevan como título temas que evocan la nostalgia por los lugares de origen de los músicos) y últimamente, música culta. Estos eventos son realizados en espacios públicos como plazas, teatros y escuelas. En ocasiones, participan grupos de danza folklórica. La “música chiapaneca” también se difunde en los lugares de destino turístico, en restaurantes y en los programas radiofónicos.

En Tuxtla Gutiérrez, se creó el Parque de la Marimba, lo mismo ocurrió en Comitán; en San Cristóbal se construyó la Casa de la Marimba y en Chiapa de Corzo un Museo.

7 Por ejemplo, en el Puerto de Veracruz y la plaza de Coyoacán, en la Ciudad de México.

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En el ámbito festivo

Las ocasiones especiales como las celebraciones familiares que son amenizadas con marimbas se constituyen en un espacio propio para bailar. Los conjuntos musicales son integrados por hombres y regularmente están integrados por un bajo eléctrico, batería y saxofón. Aunque los músicos son versátiles, es frecuente que los repertorios incluyan danzones, boleros, norteñas, cumbias, salsa y melodías de moda que transmiten los medios de comunicación. Algo similar ocurre durante fiestas patronales y carnavales.

Como recurso en rituales religiosos

Entre los grupos marimbísticos existen algunos que se distinguen por contar en sus repertorios con música propia para las celebraciones religiosas: peregri- naciones, novenarios en casas particulares y en las iglesias. Por ejemplo, las Hermanas Díaz de San Cristóbal, se distinguen por acompañar los actos religiosos que encabeza el obispo y sacerdotes de la Diócesis de San Cristóbal.

Mientras que entre indígenas tojolabales las marimbas comunitarias acompañan los rituales destinados a la bendición de las cuevas y de “ojos de agua”.8

En los actos políticos

La marimba también constituye un recurso mediante el cual diversos actores políticos se reivindican defensores de las tradiciones populares y su arraigo a sus lugares de origen. Es común que acompañen las campañas electorales.

Otro caso es el de las marimbas zapatistas o también llamadas maderas rebeldes, éstas contemplan el género de los corridos. El caso más reciente del ámbito político es de los funerales de un destacado dirigente social, simpatizante del

EZLN, que fueron acompañados por corridos zapatistas.

Como he tratado de mostrar, la marimba se instituye en Chiapas como resultado de múltiples operaciones, entre otras, juegan un papel central las políticas locales de la música que han sido respaldadas por discursos de carácter

8 Manantiales.

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nacionalista. Mientras que la apropiación significativa del instrumento varía de acuerdo con el acto musical en vivo en el que se pone en escena. Puede tratarse de un evento público o privado, cívico o festivo, culto, popular o religioso. Estas formas de valoración simbólicas de la marimba y de otras manifestaciones musicales son actualizadas por medio de discursos y durante los rituales de interacción social, prácticas que pueden ser tratadas como textos culturales y a su vez, como campos de relaciones mediante los cuales se construyen las identidades colectivas.

Bibliografía

Brenner, Helmut (2000), Candidature file for the proclamation of CREACIONES MUSICALESDELAMARIMBA as masterpieces of the oral and intangible heritage of humanity, Austria.

Camacho Calvo, Mercedes (1951), La marimba. Antología, León de la Rosa Editores, Tuxtla Gutiérrez, México, 2001.

Chamorro, Arturo (1994), Sones de la guerra: rivalidad y emoción en la práctica de la música p’urhepecha, El Colegio de Michoacán, México.

Garfias, Roberto (1997), “La marimba de México y Centroamérica”, en Arturo Chamorro (ed.), Sabiduría popular, Colegio de Michoacán, México. pp. 119-131.

Godinez, Lester (2002), La marimba guatemalteca, FCE, Guatemala.

Kaptain, Laurence (1991), Maderas que cantan, Gobierno del estado de Chiapas/

Consejo Estatal para la Investigación y Difusión de la Cultura/DIF-Chiapas, Instituto Chiapaneco de Cultura, Tuxtla Gutiérrez, México.

Pineda del Valle, César (1988), Evolución de la marimba en Chiapas, Edysis, Tuxtla Gutiérrez, México.

Reuter, Jas (1980), La música popular en México. Origen e historia de la música que canta y toca el pueblo mexicano, Panorama Editorial, México.

López Moreno, Roberto (2003), “La marimba centroamérica mexicana, no vino de África... también vino de África”, conferencia presentada en la inauguración del

III Festival de la Marimba, Tuxtla, Gutiérrez, México.

Rodas, Jaime (1971), La marimba, SEP/Subsecretaría de Asuntos Culturales, México.

Zepeda, Eraclio (2000), De la marimba al son y otros cuentos, Tuxtla Gutiérrez, Unicach.

Referencias

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