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4 º pilar I luminación de la Conciencia Alta

La mayoría de los seres humanos recorren su vida como sonámbulos. No tienen idea para qué vinieron a este mundo. Piensan que solo para despertarse, comer, pasarla bien, comer, y dormir. Esperando cada día iniciar el día buscando qué hacer para no aburrirse. Los pueblos más primitivos, hoy en día, poseen una nivel muy de conciencia. No creen necesitarla. A todos los seres vivo se nos ha dado la resiliencia desde nuestro nacimiento, pero a los seres humanos se nos consintió al darnos una conciencia muy alta, libertad e inteligencia. No hay otro ser vivo que esté consciente de las maravillas encontradas en el fondo del océano, en los más alto de las montañas y en la inmensidad del cielo. La evolución y el progreso se caracterizan por el avance del conocimiento y de la conciencia. Percibimos con los cinco sentidos, pero tenemos conciencia de lo percibido con nuestra inteligencia. A mayor conciencia mejor bienestar.

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¿Para qué es la conciencia? La conciencia en este libro es: el estado que nos permite darnos plena cuenta de algún aspecto de la realidad. Conjugar la conciencia con la memoria y la inteligencia nos permite aprender y ver las formas mejores para afrontar la vida. La forma de vivir mejor. Reconocer lo bueno y lo malo para la vida y para los demás. Con la mente nos formamos conceptos y pensamientos. Con la conciencia podemos salir de la pobreza y de la mediocridad. Sólo si estamos plenamente conscientes.

Los seres humanos podemos buscar o no la conciencia, buscar o no la verdad, enfocar o no nuestra mente. Tenemos la opción de ejercitar nuestras facultades o no ejercerlas teniendo la consecuencia de solo lograr la mediocridad en la vida. La capacidad de ser autónomos es nuestra bendición.

Recuerda que la conciencia es nuestro mejor instrumento de supervivencia. Si se disminuye esta, se hiere la autoestima, como esa reputación que llegamos a tener sobre nosotros mismos. El cociente intelectual y la inteligencia emocional no son nada si el nivel de conciencia es bajo. Tener un alto nivel de conciencia es ser más consciente de nuestras acciones, decisiones, propósitos, principios y valores. Solo conscientemente podremos comportarnos de acuerdo con lo que vemos y conocemos.

Branden (1999) asegura que si no aportamos un adecuado nivel de conciencia a nuestras actividades, si no vivimos de manera consciente, el precio inevitable es un mermado sentido de eficacia personal y de respeto de uno mismo. No podemos sentirnos competentes y valiosos si conducimos nuestra vida en estado de confusión mental. Nuestra mente es nuestro instrumento básico de supervivencia. Si se traiciona esta, se resiente la autoestima. La forma más simple de esta traición es la evasión de los hechos que nos causan perplejidad. Las elecciones que realizamos entre pensar y no, ser responsables ante la realidad o no, definimos el tipo de persona que somos. Rara vez recordamos conscientemente estas elecciones. Pero estas se acumulan en lo profundo de nuestra psique, y la suma es esa experiencia que denominados «autoestima». La conciencia que no se traduce en una acción adecuada es una traición de la conciencia; es una auto-anulación de la mente. Vivir de manera consciente significa más que el mero ver y conocer; significa actuar sobre lo que vemos y conocemos.

Agrega Branden (1999), el vivir de manera consciente es vivir siendo responsable hacia la realidad. No es necesario que nos tenga que gustar lo que vemos, pero reconocemos que lo que existe, existe, y que lo que no existe, no existe. Los deseos, o temores, o negaciones no modifican los hechos. Si deseo un traje nuevo pero necesito el dinero para el alquiler, mi deseo no transforma la realidad y vuelve racional la compra. Si temo una operación que mi médico me asegura que es necesaria para salvarme la vida, mi miedo no significa que vaya a vivir igualmente bien sin la operación. Si un enunciado es verdadero, mi negación de él no lo convertirá en falso. Así pues, cuando vivimos de manera consciente no confundimos lo subjetivo con lo objetivo. No imaginamos que nuestros sentimientos son una guía infalible a la verdad. Sin duda podemos aprender

de nuestros sentimientos, y estos pueden apuntarnos incluso en la dirección de hechos importantes. Pero esto supondrá reflexión y comprobación de la realidad, y supone el concurso de la razón.

Vivir de manera consciente es: Vivir intensamente el momento. Tener una mente activa y no pasiva. Tener una inteligencia que se utiliza.

Comer en conciencia, ver en conciencia, oler en conciencia, tocar en conciencia y oír en conciencia, implica dedicar toda tu atención en el momento, con intensidad. Oír un concierto en conciencia o comer un delicioso platillo en conciencia. Eso es vivir.

El vivir de manera consciente es tanto una práctica como una actitud mental, una orientación hacia la vida. Sin duda se dispone a lo largo de un continuo. Nadie vive de manera totalmente inconsciente. Nadie es incapaz de expandir su conciencia. Si reflexionamos sobre el particular, constataremos que tendemos a ser más conscientes en algunas áreas de nuestra vida que en otras. Hay atletas y bailarines que tienen una refinada conciencia de los más leves matices de su organismo, en lo que respecta a nervios, músculos y flujo de sangre y que sin embargo son poco conscientes del significado de muchas de sus emociones. Todos conocemos a personas muy conscientes en el ámbito del trabajo y que son una catástrofe de inconciencia en sus relaciones personales. Tendemos a ser más conscientes en algunos ámbitos de nuestra vida que en otros.