2. Los Recursos Naturales en la nueva geopolítica sudamericana
2.2. Impacto ambiental y agua
2.2.1. Índice EPI
La importancia que ha cobrado el medio ambiente desde mediados del siglo XX ha ido creciendo significativamente. El crecimiento demográfico y económico ha conllevado a un consumo cada vez mayor de recursos naturales, por lo que el mantenimiento del ritmo de vida actual con estos dos parámetros como paradigmas, se debe volver sustentable. La sustentabilidad tiene un vínculo directo con un manejo y tratamiento de los sitios de dónde se extraen los recursos, ergo, el medio ambiente.
El manejo de temas ambientales de cada país, en este sentido, se vuelve fundamental, sobre todo, a nivel gubernamental. La diferencia en la posesión de cierto tipo de reservas biológicas y naturales puede generar disputas si se consideran las circunstancias económicas, políticas, sociales, entre otras, como bien se ha visto en este trabajo. Es ésta precisamente, la relevancia que tiene el manejo ambiental.
78 Environmental Performance Index (Índice de desempeño ambiental, por sus siglas en inglés)
79 Muy por el contrario, constituimos una potencia energética, acuífera, alimentaria, en recursos naturales y en biodiversidad, por lo que la guerra por los recursos no constituye una lejanía absurda dentro de nuestros escenarios posibles (Barrios, 2013: 49)
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El índice EPI da una lectura general del manejo ambiental de cada país, permitiendo identificar intereses propios y foráneos en este rubro. Cabe aclarar que el índice EPI debe ser usado como un valor indicativo, no como un calificativo definitivo. El rango de calificación es sobre 100 al país que mejor realiza el manejo ambiental, calificando a la salud ambiental, del aire y del agua; así como en el ecosistema, examinar el estado de la biodiversidad y del hábitat, agricultura, bosques, pesquería, y, finalmente, cambio climático y energía (Yale University, 2012).
América del Sur es una región con riquezas biológicas, pero debe ser capaz de preservarlas para un futuro.80 Los gobiernos centrales son los llamados a ser los responsables directos de su preservación, puesto que poseen la legitimidad apropiada para el fin. En economía ecológica, el valor de una especie es incalculable por lo que se vuelve una razón de mayor peso la conservación de las áreas que albergan las especies.
Algunas de las áreas que contienen esta riqueza son compartidas por varios países. El mejor ejemplo es el de la Amazonía, compartida por Brasil, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. El manejo de este tipo de áreas y, en general, del tema ambiental por medio de políticas destinadas a la preservación y minimización de impactos ambientales por la acción humana de corto, mediano y largo alcance frente al medio ambiente; requieren de una atención conjunta de los países involucrados. A continuación se presentan las posiciones de los países suramericanos en el EPI, para el 2012, así como su posición a nivel mundial:
80 “Suramérica constituye quizá el mayor y más significativo (reservorio de biodiversidad) del planeta, puesto
que alberga una inmensa variedad de ecosistemas, especies y genotipos4. La región alberga a 5 de los 17 países mega-diversos del mundo –Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela–, representando éstas un grupo de naciones que comprenden menos del 10% de la superficie terrestre del planeta pero abrigan a alrededor del 70% de las especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, plantas e insectos y la mayoría de los bosques tropicales húmedos, arrecifes coralinos y otros de los ecosistemas más prioritarios del mundo” (Forti, 2013).
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TABLA 2 –Environmental Performance Index (EPI)
PAÍS EPI Posición
Colombia 62,3 27 Brasil 60,9 30 Performers fuertes Ecuador 60,6 31 Uruguay 57,1 46 Argentina 56,5 50 Venezuela 55,6 56 Chile 55,3 58 Performers débiles Bolivia 55,5 62 Paraguay 52,4 73 Perú 50,3 81 Guyana 0,0 0 Surinam 0,0 0
Fuente: Yale University. 2012/ Elaboración: Propia
Como se ve en la Tabla 2, la región tiene un promedio de un control mediano sus políticas de manejo ambiental. Según el índice EPI, los países con color verde son los considerados performers fuertes, mientras que los de color azul, performers modestos. Colombia, Brasil y Ecuador han hecho un esfuerzo mayor en políticas de conservación y regulaciones sobre el medio ambiente, se han posicionado fuertemente en estos países, seguramente por una preocupación por sus áreas más próximas a la Amazonía. Un caso a destacar es el de Uruguay; la posición uruguaya puede deberse a un estricto marco normativo y una activa participación en el tema ambiental, a su elevado nivel educativo de su población, sin olvidar que parte de su economía se basa en recursos naturales (PNUMA, 2009).
El resto de países tiene un manejo mediano del tema ambiental. En relación al resto del mundo, la región no tiene un mal desenvolvimiento, puesto que se ha creado conciencia de lo provechoso que puede resultar un manejo apropiado de sus recursos naturales81, sea para su aprovechamiento por el turismo, estudio científico, potencial acuífero, entre otros. Evidentemente, también hay fallas en el manejo ambiental que en algunos casos no han sido
81 Por ejemplo, en Chile (2010) y Bolivia, se crean ministerios que manejen el tema ambiental; en Brasil, se hacen reformas institucionales: división del Instituto Brasileño del Medio Ambiente, IBAMA, para un manejo más efectivo; en Ecuador (2008) y Bolivia (2009), inclusión del tema ambiental en sus Constituciones (Gudynas, 2010).
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corregidas, que no han sido consideradas o que aún están en debate.82
Se puede ver a la región como una gran zona verde y en vías de su conservación. Sin embargo, en algunos casos, proyectos de desarrollo local o nacional han mermado este
concepto “verde”; creando una especie de neo extractivismo, sobre todo en gobiernos de tendencia o auto denominación de izquierda que existen en la región.83 El protagonismo que ha tenido América del Sur en la última década puede ser un aliciente para que se posicione a nivel global como vanguardia en este rubro,84 no obstante, mucho dependerá de la voluntad política de los líderes, al menos para proyectos o planes que engloben zonas de mutuo interés. Las necesidades económicas de los gobiernos, la urgencia de implementar planes sociales y hasta la pasada bonanza de altos precios en las materias primas, desembocaron en mayores presiones sobre los recursos naturales, un escenario muy esperado en América del Sur (Gudynas, 2010).