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Soy lo único que tiene aquí y no quiero que se vea sola

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Pedro: No va a despertar de momento Maca, así que vamos y te despejas un rato... M: ¿Tienen tu teléfono en el caso que pasara algo?

Pedro: Sí, no te preocupes. Y no va a pasar nada... (contestó seguro)

En Madrid Andy salía acompañada de Juan en dirección al aeropuerto después de pasar por el domicilio de la madre de Esther, que la acompañaría en el viaje. El silencio los acompañó hasta llegar a la zona de embarque donde se despidieron de Juan a la espera de esa llamada para darle noticias recientes de Esther

Juan: Arreglaré todo para ir a verla cariño (dijo acariciando su mejilla) aprovecharé el

fin de semana, pero quiero verla... necesito saber cómo está

Andrea: Venga cielo, te llamo en cuanto sepa algo y vea personalmente su estado (dijo

rozando sus labios, para abrazarlo con amor)

Una vez encontrados sus asientos, se disponían a acomodarse, ya que les esperaba un largo viaje. Andy veía algo preocupada a Carmen. Sabía cuál era la razón, y hasta podía entenderla. La notaba nerviosa por el constante movimiento de sus manos que no dejaba quietas hasta que decidió apoyarlas sobre el reposa-brazo, al verse observada por Andy

Andrea: ¿Nerviosa?

Carmen: No creo que quiera verme. Me lo dejó muy claro la última vez que hablamos

por teléfono

Andrea: No la ayudaste cuando lo necesito y lo sabes

Carmen: No quiso que la ayudara. Reconozco que tuve mucha culpa de lo que pasó,

pero yo no lo incité a hacer nada...

Andrea: ¿Mucha?... Carmen tuviste toda la culpa. Pero bueno, ese tema es intocable

porque nunca llegaríamos a nada positivo. ¿Tu hijo sigue en Roma?

Carmen: Sí. Yo... bueno no me gustaría perder el contacto con los niños. Mis nietos no

Andrea: Ningún niño tiene la culpa de nada, menos de algo que hizo su padre. En fin

vamos a relajarnos que nos espera un largo camino (dijo reposando la cabeza con la intención de descansar)

Carmen: ¡No sé! Quizás debí haber esperado...

Andrea: ¡No Carmen! Está grave ¿vale? Y no tiene a nadie más que a nosotras

¿entendido? (dijo enfadada) y si no quiere verte, podrá tener motivos para echarte, pero... bueno Carmen en el fondo sabrá que te molestaste en venir y eso dice mucho y estoy segura que ella sabrá apreciarlo. Venga vamos a descansar. Tengo un dolor de cabeza como si me fuera a explotar (dijo cerrando los ojos)

Andy y Carmen, buscaban una de las cafeterías donde habían quedado para acompañarlas al hospital

Pedro: Buenas noches (dijo acercándose a ellas) Si no me equivoco alguna de ustedes

es Andrea ¿no? (dijo ya a su lado) Me llamo Pedro

Andrea: Sí, yo soy Andy y ella viene conmigo (dijo ofreciendo su mano para saludarlo)

ella es Carmen

Carmen: Encantada (dijo tímida)

Andrea: ¿Ha habido algún cambio desde que hablé con Maca?

Pedro: No. Todo sigue igual y eso es bueno. Lo peor sería que fuera a peor. Su estado

es muy delicado, pero es joven y fuerte y está en muy buenas manos. El centro está especializado en enfermedades respiratorias y eso también dice mucho. ¿Nos vamos?... tengo el coche mal estacionado y no me gustaría llevarme una sorpresa

En el centro hospitalario Maca esperaba ansiosa la llegada de Andy. Para nada se sentía sola en ese lugar tan lejos de su país. Sus compañeros se habían volcado totalmente en ellas, pero sentía la necesidad de no estar sola en el caso que llegara a pasarle algo a Esther. Nerviosa paseaba por el largo pasillo del que ya conocía hasta el más pequeño de los detalles por insignificante que fuera. Caminó hacia una de las ventanas y pegando su frente al frío cristal, dirigió su mirada a ninguna parte. Notó como sus lágrimas hacían acto de presencia. Miraba al frente mientras sus dedos limpiaban la humedad de sus mejillas. Intentaba visionar la entrada al parking sin conseguirlo. El pasillo daba al otro lado. Miró su reloj comprobando que no habían pasado más de dos horas. “Ya no deben tardar mucho (pensó) tienen tiempo de sobras de haber llegado”. Dirigió sus pasos a la maquina donde sacó un café a pesar de no ser precisamente de su agrado. Estaba nerviosa y necesitaba tomar algo caliente cuando al girarse en dirección al asiento la vio llegar acompañada de alguien más, dando por hecho que era la madre de Esther...

En Madrid Juan informó de lo ocurrido y dando detalles de cuál era el estado de Esther

Ana: Dinos la verdad Juan ¿es grave?

Juan: Al parecer es bastante grave. Pero... hay un dato importante, y es su edad. Es

joven y podrá superarlo, solo falta esperar que no le queden secuelas. El virus podría dejar dañados los pulmones y eso sería irreversible

Juan: Supongo que sí. Ahora llamaré, primero quería informaros para que estuvierais al

corriente. Quedó en llamarme cuando llegara, así que casi mejor espero ¿no?...

Ana: Cuando sepas algo nos lo dirás ¿verdad? Juan: En cuanto tenga noticias...

Ana: ¡Oye Juan! Juan: Dime...

Ana: Estoy mirando lo de la fiesta que Maca nos dijo. Ahora ya no sé que hacer... Juan: Anúlalo todo. No hay fiesta...

Maca aceleró sus pasos para ir a su encuentro. A medida que se acercaba a ellas, su miedo era más grande. Sentía un gran nudo en el pecho... sentía unas inmensas ganas de llorar, pero quería mantenerse fuerte hasta estar delante de Andy que con lágrimas en los ojos se abrazo fuertemente a ella...

Andrea: ¿No hay cambios Maca? (dijo entre sollozos) M: Nada. Todo sigue igual

Andrea: Quiero verla ¿Puedo? (preguntó con miedo ante una posible negativa)

Maca miro su reloj

M: En media hora toca visita. No dejan entrar más de una persona y serás tú

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