El objeto ilocutivo de los actos de habla expresivos puede definirse como al expresión de un estado psicológico del hablante, causado por un cambio, que atañe al interlocutor o a él personalmente.
En la definición original de Searle (1976, 12-13) el contenido proposicional del acto expresivo describe una propiedad atribuida sea al hablante, sea al oyente. No obstante, entre los ejemplos dados por Searle –thank, congratulate, apologize, condole, deplore, welcome («agradecer, felicitar, pedir perdón, dar el pésame, lamentar, dar la bienvenida»)- no figura ningún acto que denote una propiedad atribuible solamente al hablante; todos especifican una reacción del hablante ante una situación en la que el oyente toma una parte activa o pasiva.
En cuanto a la enumeración citada, podría decirse que es un fiel reflejo de la distribución de los actos expresivos centrados en el hablante y en el oyente; es decir, cuantitativamente, esta categoría predomina con mucho sobre aquélla, que cuenta relativamente con muy pocos miembros. Algunos ejemplos son: lamentarse34, avergonzarse y arrepentirse. Y aun estos verbos se emplean frecuentemente para
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Considérese:
The act of lamenting is like condoling in expressing sorrow; but while condoling is directed at the misfortune of others, lamenting expresses sorrow at one’s own misfortune (Norrick, 1978, 288).
[El acto de lamentar es parecido al de dar el pésame al expresar dolor; no obstante, dar el pésame está centrado en la desdicha de otras personas, mientras que lamentar expresa dolor respecto a la desdicha del hablante mismo.]
denotar un estado psicológico del hablante acarreado directamente por su relación con el oyente. Por consiguiente, Verschueren (1981, 141) parece tener razón al observar:
Thus, if my hypothesis is correct, the distinguishing trait of expressives is not the expression of a psychological state as such but the expression of a psychological state important to the hearer.
[Entonces, si mi hipótesis es correcta, el rasgo distintivo de los actos expresivos no es la expresión de un estado psicológico como tal, sino la de un estado psicológico importante para el oyente.]
Ejemplos paradigmáticos de actos expresivos centrados en el oyente son: agradecer, felicitar y dar el pésame. Su realización se considera como un gesto de cortesía convencional provocado por situaciones en las que el oyente desempeña un papel activo o pasivo. Así, por ejemplo, si el hablante le felicita por cumplir años, el papel del oyente es necesariamente pasivo. Por otra parte, si el hablante le da las gracias, se presupone que el oyente ha realizado cierta acción en beneficio del hablante, a la cual el acto de agradecer sirve de respuesta cortés.
Estas caracterizaciones ponen de manifiesto que los actos de agradecer, felicitar y dar el pésame son actos reactivos ante un cambio en el mundo relacionado con el interlocutor. Una importante implicación de esto es que el hablante que desatienda estos cambios, dejando de dar las gracias al interlocutor, dejando de felicitarlo o dejando de testimoniarle el pésame, será considerado como un hablante socialmente incompetente, o sea, como un interlocutor descortés.
En resumen, agradecer, felicitar y dar el pésame son actos corteses, porque sirven para apoyar o reforzar la imagen positiva del interlocutor. Merece la pena añadir que los efectos positivos producidos por estos actos no pueden ser cancelados. Sólo los actos que ocasionan efectos negativos para el interlocutor pueden anularse verbalmente mediante la disculpa, la excusa o el perdón. Partridge (1982, 66) aclara este punto describiendo el caso hipotético en que una persona A cree haber pisado a otra persona B. Entonces A quiere indicar que lamenta lo ocurrido diciendo: Siento haberle pisado. Sin embargo, resulta que está equivocado y B le dice: Pero usted no me ha pisado. En ese caso, a A no le es posible salir del apuro respondiendo: *Entonces no lo siento.
En cuanto a su realización sintáctica, los actos expresivos se efectúan típicamente por medio de locuciones performativas como Te lo agradezco, Le felicito por su restablecimiento y Le doy mi más sincero pésame por la muerte de su madre. Estos ejemplos nos muestran que la causa del estado psicológico en el que se encuentra el hablante se describe opcionalmente a través del contenido de la proposición subordinada. Si deja de describirse, como en el caso de Te lo agradezco, la causa se infiere del contexto o la situación comunicativa.
De lo anterior puede deducirse que el valor cognitivo de los actos expresivos es reducido; no derivan su función del intercambio de información factual, sino que sirven para resaltar el componente social de la interacción verbal. En el plano lingüístico, esta función queda reflejada por el carácter factivo de los predicados expresivos. Si, por ejemplo, damos las gracias a nuestro interlocutor diciéndole Le doy las gracias por haberme enviado los libros, no afirmamos que éste nos haya enviado los libros, sino que presuponemos que lo ha hecho. De acuerdo con los criterios formales establecidos por Kiparsky y Kiparsky (1971), los verbos factivos se distinguen porque la información presupuesta por el contenido proposicional de la oración incrustada como en el caso de que ésta se emita en forma interrogativa. Examines, para ilustrar este mecanismo formal, el carácter factivo del verbo lamentar tal como aparece en los ejemplos siguientes:
33) Juanita lamenta haber causado el accidente de tráfico. 34) Juanita no lamenta haber causado el accidente de tráfico. 35) ¿Lamenta Juanita haber causado el accidente de tráfico?
La interpretación de estos ejemplos es inequívoca; en cada uno se presupone que Juanita ha causado el accidente referido.
Con respecto a la estructura sintáctica, por último, es notable que los verbos expresivos tiendan a seleccionar el infinitivo como complementizador, aun en el caso de que no haya correferencia de sujetos. Esto puede verse en el ya citado ejemplo Le doy las gracias por haberme enviado los libros35.
35 Para el inglés, Searle señala también una estructura complementizadora específica: apologize y
congratulate son incompatibles con oraciones subordinadas introducidas por la conjunción that (que).
Estos verbos exigen el gerundio como complementizador, como demuestran los ejemplos siguientes: I) I apologize for stepping on your toe.
En los párrafos que siguen someteremos a un análisis más detallado cuatro tipos de actos expresivos que son de uso frecuente: el saludo, el cumplido, el agradecimiento y la disculpa.
7.1.1. El saludo
El saludo es un acto expresivo idiosincrásico por varias razones, entre las cuales destacan las siguientes:
I) el saludo se considera como un acto expresivo universal; esto es, no se conocen culturas en las que no esté integrado en el componente verbal de la interacción social;
II) su realización formal está basada en fórmulas rutinarias, en su mayor parte fosilizadas;
III) el acto de saludar no sirve para transmitir información proposicional36.
Elaborando este último punto, podemos sostener que, a diferencia de los demás actos expresivos y de los actos de habla en general, los saludos no se intercambian para expresar una descripción del mundo extralingüístico. Por este motivo, en la realización del saludo intervienen, más que en la de otros actos de habla, signos paralingüísticos y no lingüísticos37.
En el plano del discurso, el saludo forma parte de una pareja adyacente cuyos miembros suelen ser idénticos. Así, por ejemplo, A: Buenos días – B: Hola, ¿qué tal?, la pareja es excepcional en el sentido de que las dos partes que la componen actualizan el mismo acto de habla.
Las principales funciones interactivas del saludo pueden especificarse como sigue:
[Siento haberle pisado el dedo.]
II) I congratulate you on winning the race. *I congratulate that you won the race. [Te felicito por haber ganado la carrera.]
36 Greet is to be treated as an expressive verb, even though it lacks the typical syntactic indicators of that
category (Leech, 1983, 209) [Saludar debe calificarse como verbo expresivo aunque carece de estructura
sintáctica típica de esa categoría.]
I) el saludo sirve para abrir el canal comunicativo; es decir, funciona como señal para llamar la atención del interlocutor, incitándole a participar en un intercambio verbal;
II) el saludo puede contribuir a evitar que se produzca una tensión social, provocada cuando dos personas se encuentran en una situación comunicativa potencial sin cruzar palabra; en ese caso, el saludo es el acto de habla que se presta, por excelencia, a introducir la comunicación fática;
III) de acuerdo con la fórmula seleccionada, el saludo sirve para establecer o confirmar una determinada relación interaccional, tal como se define por factores como posición social, grado de intimidad y afecto.
El análisis semántico de las fórmulas de saludo, que constituyen una clase típicamente cerrada, lo efectuaremos según los siguientes criterios:
(I) significado léxico; (II) dimensión temporal; (III) distancia social.
Significado léxico: la extensión de las fórmulas de saludo varía normalmente de una sola palabra, como, por ejemplo, hola, adiós, a dos o tres, como ¿qué tal?, ¿cómo te va? La diferencia semántica es obvia: la categoría de saludos monoléxicos carece de contenido proposicional; son fórmulas que sólo se pueden utilizar para saludar. La segunda categoría consta de fórmulas que literalmente especifican preguntas sobre la vida personal del interlocutor, particularmente sobre su salud o bienestar. Convencionalmente, estas preguntas se interpretan ante todo en un sentido simbólico; no se suele esperar una respuesta concreta a las mismas, lo cual queda sutilmente ilustrado por el adagio inglés: Don’t tell your friends about your indigestion: «How are you!» is a greeting, not a question [No hables a tus amigos de tu indigestión: «¿Cómo estás?» es un saludo, no una pregunta].
En el plano sintáctico, para concluir, el saludo puede realizarse mediante una fórmula léxicamente vacía, una fórmula de estructura proposicional o mediante una combinación de estos dos tipos. Así, por ejemplo, se representa una variación entre Hola, ¿Qué tal? y Hola, ¿qué tal?
Dimensión temporal: en español, la dimensión temporal se manifiesta a través del sistema tripartito de los saludos convencionales buenos días, buenas tardes y buenas noches. Conceptualmente, estas fórmulas se reparten de una manera asimétrica, lo cual se debe a la falta de la expresión *buenas mañanas como complemento de la serie de buenas tardes y buenas noches. Esto tiene como consecuencia que buenos días, a pesar de su significado léxico genérico, tenga una intensión predominantemente específica, sirviendo de sustituto de la forma no existente antedicha.
Respecto a la actualización de la dimensión temporal, las lenguas no presentan una correlación uno-a-uno. Limitándonos a una comparación contrastiva entre el español y el holandés, llegamos a la conclusión de que en holandés el sistema de las fórmulas de saludo no sólo es simétrico, sino también más extenso que el del español. Es decir, el holandés cuenta con la fórmula goede morgen, que, en español, correspondería a *buenas mañanas. El término equivalente a la interpretación genérica de buenos días es: goede dag. Además, la extensión relativamente mayor del sistema holandés se refleja a través de la distribución tripartida de goede middag, goede avond y goede nacht. El primer término abarca desde mediodía hasta las seis de la tarde, goede avond se emplea a partir de esta hora hasta medianoche; goede nacht es el saludo que se usa antes de acostarse.
Distancia social: la distancia social es un factor que opera en dos planos distintos, según sea horizontal o vertical. En el primer caso, se trata del contacto entre personas que no se conocen, en el segundo, la distancia es jerárquica, basada en el poder o autoridad de uno de los interlocutores respecto al otro. En una lengua como el español, que no cuenta con un amplio sistema de expresiones honoríficas, como, por ejemplo, el japonés, el factor de la distancia social repercute, fundamentalmente, en la selección del pronombre de tratamiento cortés. Así, se establece una oposición entre las fórmulas de solidaridad ¿qué tal? y ¿qué hay?, por una parte, y la fórmula de distanciamiento ¿cómo está usted?, por otra.
Para concluir, pasaremos revista a algunos temas de interés aislados.
Dentro del marco de los universales pragmalingüísticos, cabe señalar el fenómeno de que las fórmulas de saludo que sirven para abrir el contacto verbal difieren en su gran mayoría de las que se emplean para cerrarlo. Hasta pronto, adiós y te veo mañana, por ejemplo, sólo se emplean como fórmulas de despedida y, por este motivo, contrastan con ¿qué tal?, ¿qué hay? y hola, que nunca pueden desempeñar esa función.
Normalmente, la despedida no se hace mediante una fórmula aislada, sino que se inicia por medio de una presecuencia. Ejemplos estereotipados son: Lo siento, pero que hacer y Me gustaría quedarme más tiempo, pero me esperan en casa. La categoría de las fórmulas de despedida contiene también variantes empáticas, que expresan una actitud altruista por parte del hablante: No quiero entretenerle más, Me voy, porque tendrás un millón de cosas que hacer, etc. Evidentemente, la cortesía inherente a estas expresiones es de tipo negativo; el hablante da a entender que se retira del espacio intencional del oyente.
En cuanto al origen etimológico de las fórmulas de saludo y despedida, conviene destacar que, en no pocos casos, revelan alusiones a la religión, la cultura o la sociedad. En español, el aspecto religioso predomina en adiós, vaya con Dios y en el arcaísmo si Dios quiere, utilizado como expansión de varias fórmulas de despedida. Un ejemplo característico del alemán aparece en algunos dialectos hablados en el área alpina; así, en dialecto tirolés, el saludo corriente es Grüss Gott («Saluda a Dios»).
Desde un punto de vista sociocultural, es interesante llamar la tención sobre un saludo tradicional chino, que actualmente va cayendo en desuso. La traducción sería: ¿Ha cenado usted? o ¿Ha comido usted su arroz? La respuesta convencional a este saludo es: Sí, he sido tan egoísta. El origen de estas fórmulas no es difícil de rastrear; se refieren literalmente al bienestar de la persona saludada, implicando que la carencia de alimento se da con tanta frecuencia que el hambre es un fenómeno estructural.
Como las fórmulas de saludo y despedida tienen una estructura fosilizada y son de uso estrictamente convencional, valdría la pena hacer un análisis comparativo con otras fórmulas estereotipadas restringidas a situaciones preestablecidas, como ¡Que aproveche!, ¡Salud! y ¡Jesús! Dentro del contexto de esta investigación, dicho análisis se justificaría por dos razones: las categorías indicadas representan actos de habla expresivos y, al mismo tiempo, sirven para denotar cortesía positiva.
7.1.2. El cumplido
El objeto ilocutivo del cumplido se deriva de un objeto social general que consiste en crear o mantener un ambiente de amabilidad. Específicamente, los hablantes que emiten un cumplido tienen como fin expresar solidaridad y aprecio, así como establecer un contexto interaccional que facilite la colaboración entre los interlocutores. El
cumplido, por tanto, es una estrategia de cortesía eficaz para introducir un acto de habla que amenaza la imagen negativa del oyente. A propósito de esto, recuérdese el ejemplo:
28) Ah, veo que te has cortado el pelo. Estás muy guapa así. A propósito, ¿tienes tiempo para cuidar del bebé esta noche?
En este macroacto exhortativo, el cumplido sirve para mitigar la amenaza potencialmente encerrada en la petición, que es el acto de habla central del turno38. El efecto perlocutivo que el hablante aspira a producir es crear una situación en la que, por el aprecio expuesto, le sea difícil al oyente negarse a colaborar, o sea, dejar de cumplir la petición. Desde una perspectiva más amplia, podemos afirmar que el cumplido es un poderoso instrumento persuasivo en los tipos de interacción en los que el balance coste- beneficio puede ser objeto de negociación. En contextos no exhortativos, el cumplido puede inducir al interactante a quien va dirigido a sentirse obligado a compensar al que lo ha emitido, de acuerdo con el principio normativo de noblesse oblige.
Por lo que al intercambio de cumplidos se refiere, podemos sostener que sirve a la finalidad primaria de crear o reforzar solidaridad. Esta función puede ser la única manifestada, puesto que, como ha observado acertadamente Leech (1983, 84), el cumplido puede emitirse en situaciones comunicativas en las que no se requiere la realización de ningún otro acto de habla.
La estructura sintáctica del cumplido se caracteriza por dos patrones básicos, que se adaptan, flexiblemente, a un gran número de situaciones comunicativas en las que el hablante desea dirigirse al oyente para emitir un juicio positivo sobre el mismo. Fundamentalmente, se trata de esquemas que tienen la forma general de me gusta X y X tiene buen aspecto. Manes y Wolfson (1981, 123) señalan que, sustituyendo X por la frase nominal apropiada, se pueden formular cumplidos sobre objetos tan diversos como un corte de pelo, pan hecho en casa, un vestido, un coche nuevo o un trabajo bien hecho. Respecto al esquema X tiene buen aspecto, compárense los cumplidos del
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Examinemos también el ejemplo de Brown y Levinson (1978, 108):
Goodness, aren’t your roses beautiful! I was just coming by to borrow a cup of flour.
[¡Caramba, qué maravillosas están tus rosas! Pasaba por tu casa a ver si me podías dejar una taza de harina.]
Es interesante observar que tanto el ejemplo de Brown y Levinson como el del canguro guardan una estrecha relación funcional con la figura retórica de la captatio benevolentiae.
ejemplo (28) Estás muy guapa así y el de la nota 5: Goodness, aren’t your roses beautiful!
Otra estructura sintáctica, que parece ser típica del piropo, es la oración exclamativa marcada por una forma de presente de subjuntivo. La función ilocutiva del cumplido así formulada es optativa, como puede verse por los siguientes ejemplos, tomados de Beinhauer (1985, 152): ¡Viva la gracia!, ¡Viva la sal!, ¡Bendita sea la madre que la parió!, ¡Benditos [sean] los ojos que te ven! Pasando por alto las propiedades sintácticas arriba indicadas, Beinhauer saca una conclusión demasiado pesimista al observar: «Ya se comprende que estos fuegos multicolores del momento difícilmente se dejan aprisionar en el cuadriculado de un esquema científico» (1985, 152).
Aparte de los cumplidos que expresan un aprecio directo, se distinguen otros que se realizan de manera indirecta, indicando únicamente el objeto del aprecio sin calificarlo. Se trata aquí de expresiones exclamativas como: ¡Te has comprado un vestido para la fiesta!, ¡Ha hecho usted pintar su casa! y ¿Qué veo? ¡Un coche nuevo! Fórmulas de este tipo son variantes indirectas del esquema me gusta X y como tales se asocian con las realizaciones directas: Me gusta tu vestido – la pintura de su casa – el coche nuevo. Nótese que el carácter indirecto de dichos cumplidos puede explicarse como violación de la máxima de cantidad. Esto es, tomadas en sentido literal, estas expresiones no proporcionan información nueva, sino información de la que el interlocutor ya está enterado. Lo que se transmite, pues, es información relativa a hechos que, siguiendo a Labov, hemos denominado «sucesos AB»39.
Fijándonos en la labor interpretativa del oyente, advertimos que éste, al verse enfrentado con aserciones exclamativas cuyo contenido proposicional es literalmente irrelevante, se deja guiar por dos factores para llegar a la correcta interpretación de las