Los análisis sociológicos de Adorno forman parte del ámbito de la filosofía interpretativa, de la historia natural, del pensar en constelaciones, esto es, de una hermenéutica crítica sobre el ascenso de la segunda naturaleza de la realidad histórica bajo la dañada forma de vida del capitalismo. No por casualidad al tratar sobre la relación que para Adorno tenían filosofía y sociedad, habría que recordar el programa de Marx referido a la supresión y realización de la filosofía. Las palabras de Adorno, en la Introducción de la "Dialectica Negativa", marcan como punto de partida el momento en que la realización de la filosofía se había perdido, y en la práctica se había desplazado hasta un plazo imprevisible: "La filosofía que antaño pareció superada, sigue viva porque se dejó pasar el momento de su realización (...) Tal vez la interpretación que prometió una transición a la praxis fue insuficiente."196 Ahora bien a pesar de tal desviación con respecto al pensamiento de Marx, la filosofía de Adorno se mantuvo siempre marcada por él: "Cuando la praxis se aplaza indefinidamente deja de ser instancia crítica (...) pero una praxis dinamizadora necesita de él (del pensamiento crítico)." 197
Ya en Actualidad de la filosofía (en donde aparecía el programa filosófico de Adorno y que anticipaba algunas de las líneas fundamentales de su obra posterior) Adorno planteaba la necesidad de un pensar que partiera de las relaciones de la cosa y que reconociera así una realidad a la que tiene que tener acceso. Aunque a su vez si un tal pensar debía ser llamado filosofía, tenía también que proceder con el contenido de la cosa de otra manera distinta al modo de proceder con que acceden las ciencias. Dicho de otra manera: "el ideal de la ciencia es la investigación, el de la filosofía, la interpretación."198 Y es que el programa de la interpretación de Adorno reclamaba ya por entonces afinidad con el materialismo de Marx: "La idea de interpretación no exige la aceptación de un segundo mundo, un transmundo que se haría accesible mediante el análisis del que aparece (...) Aquí se podría buscar la afinidad (...) que existe entre la filosofía interpretativa y ese tipo de pensamiento que prohíbe con el máximo rigor la idea de lo intencional, de lo significativo de la realidad: el materialismo."199
196 DN. pg 11; ND GS6 pg.15. 197 DN. pg 11; ND GS6 pg.15. 198
“Actualidad de la filosofía” [AF] pg 87; “Die Aktualität der Philosophie” [AP] GS1 pg.334.
199
Además Adorno se veía también en concordancia con otro aspecto de la posición de Marx para con la filosofía: el práctico. El movimiento que se lleva a cabo como juego (Spiel), en tanto que insensato (sinnlos), no lleno de sentido (nicht sinvoll), lo lleva a cabo en serio el materialismo: "Serio significa ahí que la contestación no se queda en el ámbito cerrado del conocimiento, sino que es la praxis quien la da. La interpretación [Deutung] de una realidad con la que se tropieza y su superación [Aufhebung] se remiten la una a la otra."200
Ahora bien, que la interpretación filosófica "trae forzosamente consigo a la praxis" es algo que Adorno no afirmará tan abiertamente en la "Dialéctica Negativa" ni en obras posteriores.201 Y es que no en vano la plena inclusión del materialismo de Freud tenía ya mucho que decir: “La resistencia a incorporar aspectos psicológicos, o la dimensión psicológica, no es solamente propia de la sociología positivista-burguesa, sino que es compartida muy esencialmente por marxistas (...) Los marxistas han sido absolutamente antipsicológicos (...) Se trata aquí de un fenómeno que quisiera denominar intolerance of ambiguity”.202 De un modo similar Adorno tampoco volvería a dar por supuesto que una "investigación" científica singular sea (si también limitada en su alcance, no problemática en sí), un concurso que no necesite ninguna reflexión crítica de la cual se pudiera sacar simplemente los elementos de la construcción. Y es que, de hecho, si se pregunta por el lugar en donde yace para la teoría crítica el significado de la filosofía con vistas a una aplicación singular-científica para con la sociedad, se traerá normalmente a continuación el programa de investigación interdisciplinaria. Pero esta respuesta es demasiado corta: pues tan indispensable como sean la integración de las distintas ciencias singulares, tanto sus límites como sus procedimientos se mantienen presupuestos y afirmados. De ahí que, en verdad, sea desde una estricta separación entre filosofía y ciencia (y arte), que respeta y potencia sus diferencias, desde donde aparece la verdad de la que se escindieron al constituirse como saberes modernos. Por ello el significado de la filosofía para la ciencia de la sociedad,
200
AF pgs. 93-94; AP GS1 pg.338.
201
Así por ejemplo en ¿Para qué aún la filosofía? en "Intervenciones. Nueve modelos de crítica." señalaba Adorno: "Quien filosofa aún sólo puede hacerlo si niega la tesis marxista de la superación del conocimiento. La misma pensaba en la posibilidad de modificación radical del mundo como cosa ya dada aquí y ahora". pg 20.
202
Adorno. “Introducción a la Sociología” [IS] pg 197. “Recuerdo [dice aquí Adorno] un estudiante marxista [que] cuestionó toda la problemática sobre la personalidad autoritaria, porque la consideraba como un deslizamiento hacia el subjetivismo frente a la doctrina objetiva del valor”.
sobrepasa también la reunión para sí de partes independientes, ya que el significado de la filosofía para la ciencia de la sociedad yace justamente en el concepto de una experiencia sin merma. Y de ahí que la idea central de la "construcción y creación de constelaciones" como interpretación filosófica cuyo organon es la “fantasía exacta” (a diferencia de la investigación científica singular), así como el que la perspectiva que logren las constelaciones al hacer estallar la evidencia de la negatividad, apunten a la transformación, sea algo a lo que Adorno con todo nunca renunció. Y es que en la medida en que la dialéctica tiene que recusar la identidad de sujeto y objeto, está obligada a tener en cuenta la duplicidad de momentos: relacionar el saber de la sociedad como totalidad, y el saber del espíritu engarzado en ella, al tiempo que la exigencia del objeto (según su contenido específico) de ser realmente conocido. Y de ahí también que por ello en última instancia la dialéctica pueda pedir al menos "su derecho a iluminar la cerrazón de las cosas con la mirada puesta en la sociedad, y su derecho a presentar la cuenta a la sociedad que no es capaz de redimir la cosa."203
Ya Adorno en Actualidad de la Filosofía había señalado que la mirada puesta en la sociedad debía conllevar una estricta comunicación que "tendrá que tomar su material de las ciencias particulares, y de forma preponderante de la sociología (Soziologie)."204 La argumentación sin embargo todavía era metafórica: La sociologia, sin preguntarse por preguntas con propiedad (trepando por la fachada) se había apropiado según Adorno de cosas valiosas, únicas e irremplazables, desde la casa en ruínas de la filosofía tradicional. La desdoblada relación entre sociología y filosofía, anunciada ya pues en Actualidad de la Filosofía, debía formar en realidad una verdadera dialéctica. Pues la sociología, cuyo material científicamente analizado incorpora la filosofía, estaba lleno, por una parte de contenidos filosóficos, mientras que por otra parte permanecía como momento en sí mismo. Y en tal diferenciación Adorno apuntaba ya a la distinción, posteriormente desarrollada, entre el entendimiento filosófico y una separada lógica de la investigación. Pues la investigación (Forschung, research) es, en efecto, el campo de las disciplinas metodológicamente distintas, entre las que Adorno incluía la “Sociología” en tanto que ciencia especializada, en tanto que momento en sí mismo. Empero más allá de este momento en sí mismo la relación mutuamente condicionada entre la interpretación filosófica y la investigación sociológica debía ser
203
garantizada por una dialektischer Kommunikation. Ya que para realizar la meta epistemológica alejada de la llamada propiamente investigación, la interpretación (la fantasía exacta) era presentada como algo necesario. Si bien ella solo está a salvo de la pura especulación si se atañe estrictamente al material que las ciencias le presentan. La revisión del contenido social de la filosofía y del contenido filosófico de la sociología, caracterizaba así una reflexión ininterrumpida sin que se puedan cortar partes singulares ni poner en duda al todo de este modo de pensar.205 Dicho así la conexión constitutiva de la filosofía y la sociología, de la validez y de la génesis de sus pretensiones de verdad "atemporales" y sus principales experiencias histórico-sociales, forman parte de lo inconfundible, de lo característico del pensamiento adorniano. Aunque visto así “Sociología” debía entenderse en primer lugar no como momento en sí mismo, sino obviamente como teoría de la sociedad, como teoría crítica de la sociedad: "La teoría de la sociedad ha surgido a partir de la filosofía, si bien da lugar al mismo tiempo a un funcionamiento totalmente diferente de los problemas por ésta planteados, en la medida en que determina la sociedad como ese substrato al que la filosofía tradicional calificaba de entidades eternas o de espíritu."206
La sociolología venía pues a ser, en suma, una parte de la filosofía. O mejor dicho, estaba sacada forzosamente de la teoría y de la formación filosoficas, ya que "su raison d´être no es la de ningún dominio especializado”, no es la de ninguna materia específica, sino la interrelación constitutiva (y por eso descuidada) “de todas esas especialidades del viejo estilo (de los momentos económicos, históricos, psicológicos y antropológicos); un trozo, en fin, de reparación espiritual de la división del trabajo".207 Y es en este sentido que el concepto central de la Sociología (del logos de la societas) equivalía al concepto de sociedad. La cual en tanto que totalidad se corresponde en realidad con el tema de la teoría social científica saciada de la herencia de la filosofía. Pero de ahí que el "todo" no pueda ser comprendido por el empirismo social-científico, sino que necesite de una construcción teorética. Pues del mismo modo que el concepto de sociedad no es un concepto superior abstracto, sino que
204
AF pg. 96; AP GS1 pg.340.
205
Cfr. Oskar Negt. "Der Soziologe Adorno" pg.4. Por supuesto Sociología es aquí entendida, más allá del momento en sí misma, en el sentido acuñado por Adorno de "teoría de la sociedad."
206
Adorno y otros. “La disputa del positivismo en la sociología alemana” pg.81
207
Adornoy otros. “La disputa del positivismo en la sociología alemana” pg.67. Del mismo modo en la pg. 136 escribía Adorno: "De ahí que la frontera entre ambas ciencias (la psicología y la sociología) sea tan escasamente absoluta como la existente entre sociología y economía, o entre sociología e historia".
según la denominación de Hegel y Marx es un concepto general concreto, tampoco la sociología teórica es algo general abstracto frente a las disciplinas particulares que abarca, sino que se refiere a las legalidades concretas a las cuales la sociedad está sometida. Y de ahí que separaciones artificiales como las propuestas entre sociología y filosofía social obedezcan a “la vieja división del trabajo ingenua entre filosofía y ciencias particulares [zwischen Philosophie und den Einzelnwissenschaften]”.208
Visto así para Adorno hacer frente a un entendimiento de la ciencia como mera investigación, que se muestra decididamente anti-filosófico, esto es, a un entendimiento de la ciencia que pretende detenerse en lo dado y que condena toda especulación que trate de sobrepasar la experiencia metódica regulada, supone la protesta contra el entendimiento "cientifista" de la ciencia que acepta solamente un saber que ha surgido a través de las muestras de la ciencia natural moderna. De hecho la autorreflexión sobre la ciencia por la que aboga Adorno no contiene solamente una reflexión sobre el papel del sujeto en el conocimiento y una revisión de sus conceptos fundamentales, sino que además toca también su objeto al poner entre interrogantes la rígida separación de sujeto y objeto. De ahí la polaridad falsamente abstracta de lo formal y lo empírico que resulta perceptible en extremo en las ciencias sociales. Y justo contra una presunta "sociología" pura que pretende asegurarse un delimitado ámbito al lado de otras ciencias, Adorno mantiene firmemente que su objeto sea la sociedad: el todo de relaciones en las que se sucede el proceso de la vida de los individuos.
Así planteado el concepto enfático de Sociología tiene dos presupuestos. Por una parte un concepto del todo social, una totalidad concreta, por lo cual está constituido lo particular y lo singular y en cuyo análisisis es siempre reconocible una parte de ese universal.209 Pero por otra parte el contenido de verdad de la investigación empírica depende a su vez de que los hechos singulares sean vistos, por lo tanto, bajo el punto de vista de su alterabilidad: “La experiencia del carácter contradictorio de la sociedad no es un punto de partida arbitrario,
208
Adorno. Introducción a la Sociología [IS] pg.182; “Einleitung in die Soziologie” [ES] en NS pg.232.
209
Esta totalidad concreta no es una sustancia “propia” frente a los individuos. Sino que como señala por ejemplo Oskar Negt, ella es algo así como “una realidad conexionante equipada de fuerza (Gewalt) y poder, una realidad que no consiste [tampoco] simplemente en la suma de individuos”. Oskar Negt. “Der Soziologe Adorno” pg.16.
sino más bien el motivo que permite constituir la posibilidad de la sociología en general. Solamente para el que pueda asumir la sociedad como otra de la existente, se convierte ésta (...) en problema; solo mediante eso que no es se descubre como lo que es, y de eso trataría una sociología que no se diera por contenta (...) con los objetivos de la administración pública y privada”.210
***
En general la forma de vida del capitalismo había sido descrita por Adorno a partir del fenómeno de la institucionalización del intercambio de la mercancía, de modo que en ella las condiciones de vida como un todo pasaban a asumir ahora la forma propia de las relaciones objetivadas, dando lugar de paso a la propia patogénesis del capitalismo. Pues no en vano la extensión del intercambio de la mercancía representaba al mismo tiempo una reciente deformación de la razón, a saber, el hecho de que la presión a actuar cada vez en más esferas de acción según el esquema de actuación del intercambio requiera a su vez que la gente tenga que concentrar su capacidad para la razón en el cálculo personalizado de la utilidad económica con todos los novedosos síntomas que ello conlleva. Y es que el hecho de “que la totalidad de la sociedad no se mantenga viva solidariamente (...) sino a través de intereses antagónicos de los seres humanos, lleva a que en esta sociedad racional de intercambio, desde su raíz (...) aparezca un aspecto de irracionalidad”211. Razón por la cual el término sociedad (a pesar todos los recelos por parte de Adorno a la hora de ofrecer una definición) era expuesto por Adorno como un proceso, esto es, como algo en lo que el carácter evolutivo del mismo dice más sobre él que cualquier invariante previa. Si bien el concepto de sociedad no hacía simplemente referencia a una categoría dinámica, sino también a una categoría funcional. Con ello Adorno trataba de apuntar primeramente a “la dependencia de todos los individuos (Einzelnen) respecto de la totalidad que forman”.212 Y si bien el propio carácter funcional de la moderna sociedad era justamente lo que impedía que ella pudiera captarse inmediatamente o verificarse directamente, ello no suponía sin embargo ninguna objeción
210
Adorno. “Zur Logik der Sozialwissenschaften” en “Soziologische Schriften I” [SSI] GS8 pg 564.
211
Adorno. IS pg.64.
212
frente al hecho de que era precisamente ella la que acaba por determinar todas las situaciones fácticas (empezando por la realidad de que cada individuo tiene que desempeñar una función para prolongar su vida y acabando por el acto de enseñarle a tener que dar las gracias por ello). Ahora bien, la crítica de Adorno a la “funcionalidad” no era algo meramente propuesto como una crítica a la “función” per se, sino al hecho de que la funcionalidad estuviera asociada a la función falsa.213 Esto es, al hecho de que ella no es aplicable uniformemente a todos los miembros de la sociedad. Cosa que sucede obviamente desde el momento en que no todos los miembros han de ponerse por igual a la disposición de todos los otros: “El dominio puede definirse como la disposición de los unos sobre los demás, y no como disposición total de todos sobre todos. Esto último es incompatible con un orden totalitario (...) la pura fungibilidad corroería el núcleo del poder y prometería libertad”.214
La función actual quedaba así fetichizada al ser equiparada a las demandas de una racionalidad cuyos auspicios instrumentales apoyan esa misma interdependencia propia de una estructura social determinada y que sin embargo es a su vez fetichizada como “la sociedad”. Con ello además Adorno criticaba la a-crítica subordinación a la sociedad por parte de la teoría tradicional. Y con ello Adorno dirigía de paso la crítica de la razón instrumental a la crítica del método parcelado del positivismo, de modo que mediante la reflexión sobre la totalidad social la teoría crítica pudiera desenmascarar las “funciones” tratadas también como objetivas bajo aquella metodología.
Se trataba, en suma, de ver si, de la sociología y del conocimiento de las ciencias sociales se sigue una praxis, o si ese conocimiento es simplemente aplicable a determinadas formas de praxis ya dadas, siendo limitado al ámbito de la administración. Ya que para Adorno una praxis enfática que se refiera en verdad a la estructura total de la sociedad y que vaya más allá de la mera administración requería de una teoría de la sociedad como un todo, esto es, de una praxis que se refiriera a las relaciones estructurales, a las tendencias, y a las relaciones de poder dentro de la sociedad existente. De ahí que con la relación al todo de la sociedad, Adorno no trataba simplemente de apuntar a una conexión de todo con todo, sino justamente
213
Al respecto de estas consideraciones H. Wilson llamaba la atención sobre la ya temprana relación de Adorno con aquellos artistas e intelectuales de la Viena de mediados de los años veinte (como por ejemplo Adolph Loos) entregados a la función pura y al funcionamiento “real”. H.T. Wilson. “Critical Theory’s Critique of Social Sciences: Episodes in a Changing Problematic from Adorno to Habermas” pg. 197.
214
al hecho de que la sociedad socializada no corresponde exclusivamente a un contexto de funciones entre individuos socializados, sino que viene esencialmente determinada por el intercambio que incluye a todos los individuos que comparten un tal concepto de sociedad, esto es, al modo social fundamental a través del cual se produce la socialización.215
Bajo tales premisas la afirmación de una equivalencia de lo cambiado, base de todo cambio es desautorizada ahora por sus propias consecuencias. Al extenderse el principio del cambio, en virtud de su dinámica inmanente, al trabajo vivo de los hombres, se transforma forzosamente en desigualdad objetiva. La contradicción puede expresarse en palabras de Adorno: En el cambio todo acontece justamente (mit rechten Dingen) y sin embargo no acontece justamente (nicht mit rechten Dingen).
También Marx era ya de la opinión de que solamente es posible comprender la sociedad como totalidad; y ya veía él que la sociedad burguesa moderna se distinguía por los enlaces sociales de los individuos que ya no aparecen más como determinados por la naturaleza