¡Divino Salvador de las almas! Aquí estoy pos- trado (a) ante Tu Real y Soberana Presencia, adorándote en el Augusto Sacramento, donde Te dignas permanecer como Cautivo de mi amor. Y lleno mi corazón de pena, al pensar en tantos desdichados que por el desprecio de ese Amor, pierden impru- dentemente los Frutos de Tu Pasión y Muerte.
Acepta, pues, que una yo en este momento, mis gemidos a los Tuyos, mis lágrimas a las que por tal causa brotaron de Tus Santísimos Ojos, mi compasión a los Dolores que por tan enorme ingratitud desgarran Tu Tierno Corazón; permitiendo al propio tiempo que Te ruegue por los que no Te ruegan, Te bendiga por los que Te maldicen y Te honre por los infieles que Te ultrajan.
Con la mayor energía de mi alma, deseo adorarte y alabarte en todos los instantes de mi vida, y en todos los Sagrarios de la Tierra; y con la suprema intensidad de mis afectos, suba, Señor, hasta Ti este doloroso grito de expiación y de arre- pentimiento, que el pesar arranca de mi contrito corazón:
† Por mis pecados, por los de mis pa-
dres, hijos, hermanos y amigos, y por los del mundo entero.
† Por la profanación de los templos, el
abuso de los Sacramentos y los ultra- jes al Augusto Tabernáculo.
† Por la resistencia a la obediencia de
Tu Santa Voluntad.
† Por los insultos hechos a Tus Imá-
genes y a las de la Santísima Virgen.
† Por las blasfemias, profanaciones de
los días santos y violación de los ayunos. PER D Ó N , S EÑ O R, PER D Ó N
132
† Por las infidelidades de las almas con-
sagradas a Ti.
† Por la tibieza de los justos, y la
resistencia a la Gracia, por parte de los pecadores.
† Por las murmuraciones y calumnias con
que se desgarran las reputaciones ajenas.
† Por las mentiras de la prensa impía y
blasfema.
† Por las horrendas maquinaciones de
tenebrosas sectas.
† Por el adulterio de los esposos, las
negligencias de los padres y las faltas de los hijos.
† Por los atracos, estafas, crímenes,
abortos, secuestros y guerras.
† Por la injusticia social y violación a los
derechos humanos.
† Por la inclinación actual a la homo-
sexualidad, inmoralidades, escándalos y borracheras.
† Por el tráfico de drogas, adicción a los
juegos de azar, frivolidad y corrupción del mundo.
Oración:
Perdón, Señor, y piedad para mi pobre alma, tan necesitada de Tu Gracia. Que la Luz de Tus Divinos Ojos no se aparte jamás de mí. Encadena a las puertas de Tu Tabernáculo mi inconstante corazón; hazle sentir los Incendios del Tuyo, y en vista de mis propias ingratitudes y rebeldías que se deshaga de pena, llore lágrimas de contrición y que viva muriendo de amor. Te pido, Jesús, por intercesión de la Santísima Virgen María, que este mundo sea salvado mediante una intervención extraordinaria de Tu Amor Misericordioso. Amén.
COMUNIÓN ESPIRITUAL 142
¡Oh, Jesús! Me vuelvo hacia Ti en el Sagrario donde Vives Oculto por amor mío. Yo Te amo, ¡oh, Dios mío!, pero ahora no Te puedo recibir Sacra- mentalmente en la Santa Comunión; sin embargo, ven a mi corazón y visítame con Tu Gracia. Ven espiri-
142
La Sagrada Congregación de Indulgencias efectuó la aprobación de esta Oración, en el Rescripto de No- viembre 24, 1922.
tualmente a mi corazón y purifícame. Santifícame, y
haz que mi corazón sea semejante al Tuyo. Amén. 143
Señor, yo no soy digno (a) de que entres en mi casa, pero di una sola Palabra, y mi alma quedará sana.
¡Sacratísimo Corazón de Jesús!
¡Qué todo el mundo Te ame con ardiente Amor! 144 ¿ADÓNDE TE ESCONDISTE?
San Juan de La Cruz, España (1542-1591)145 ¿Adónde Te escondiste, Amado mío,
y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste,
habiéndome herido; salí tras Ti clamando, y eras ido.
Pastores, los que fuereis, allá por las majadas al otero,
si por ventura viereis Aquél que yo más quiero, decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis Amores iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras.
¡Oh, bosques y espesuras, plantadas por las Manos del Amado!
¡Oh, prado de ventura, de flores esmaltado, decid si por vosotros ha pasado!
Mil Gracias derramando pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando, con sola Su Figura
vestidos los dejó de Su Hermosura. TARDE TE AMÉ
San Agustín de Hipona, hoy Argelia (354-430) 146 ¡Tarde Te amé, Hermosura, tan Antigua
y tan Nueva! ¡Tarde Te amé! Y Tú estabas dentro de mí, y yo afuera,
y así por fuera Te buscaba;
143
Indulgencia de 500 días, si se repite tres veces. (129 en La Raccolda, 1944)
144
Jaculatoria para ser dicha después de recibir la Santa Comunión, según revelación de Nuestro Señor Jesucristo a Gabrielle Bossis, en Francia.
145 San Juan de La Cruz, “Poesías Completas.”
146 De las “Confesiones,” de San Agustín, Obispo, Libro
10, 26. P E R D Ó N , S E Ñ O R, P E R D Ó N
133 y, deforme como era, me lanzaba
sobre estas cosas hermosas que Tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba Contigo.
Reteníanme lejos de Ti aquellas cosas que, si no estuviesen en Ti, no existieran. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste Tu Perfume y lo aspiré, y ahora Te anhelo;
gusté de Ti, y ahora siento hambre y sed de Ti; me tocaste, y deseé con ansia la Paz
que procede de Ti. HIMNO DEL AMOR
Vassula Ryden, mística ortodoxa, Grecia147 ¡Emmanuel, ven! ¡Ven, mi Amado, ven y revive mi alma, ven y dota mi espíritu de vida!
¡Oh, Amado del Padre!, he abierto la puerta de mi corazón: ¿Tendré que esperar mucho hasta que entres en mis habitaciones? Tu mero paso por mi corazón dejará tras de sí una estela de la Fragancia más delicada de Tu Perfume, porque Tu Amor remediará mi lastimoso corazón. Espíritu de Amor, concédeme tan sólo el compartir Tu Amor.
¡Emmanuel, ven! ¡Ven, mi Perfecto! Ven y rapta mi espíritu o si no, la miseria se apoderará de mi pobre corazón.
¡Oh, Amado del Padre! ¡Qué Hermoso Eres! Hijo del Altísimo, ¿quién es como Tú? Ven y llévame por Tus Pisadas, tomaremos juntos el camino, seguiremos las señales dejadas por la Mano de Tu Padre, que conducen a Su Jardín de Delicias.
Mi Amado, nosotros, con un solo corazón y una sola mente seguiremos la senda dulcemente per- fumada que Tu Padre preparó para mí. Para animarme, Él ha cubierto mi camino con zafiros; y para darme confianza, Él ha firmado Su Santo Nombre con óleo, enteramente sobre mí.
¡Oh, Amado del Padre! Tú, Cuyas Manos todavía están goteando con pura Mirra desde Tu Resu- rrección, ven y arrebata mi alma con una sola de Tus Miradas, suficiente para mí, para mantener mi alma tranquila y en quietud; que me bastan para alegrar mis ojos en Tu Presencia.
Aliento de mi jardín, Fuente de mi espíritu, Manantial de sublime Amor, del todo Adorable y Santo, de Quien procede toda Fecundidad, vierte Tu
147 Ryden, Vassula: “La Verdadera Vida en Dios”, Men-
saje del día 11-11-1993. http://www.tlig.org/sp.html
Espíritu sobre toda la humanidad, despliega Tu Gran Amor en el Cielo y sobre la Tierra.
¡Oh, Amado del Padre! Tú eres plenamente Her- moso: ¿A qué Te compararé a Ti, Vida mía? A una Columna de Incienso, a un Rayo de Luz resplan- deciente, a un Aliento de pura Mirra. Tu Presencia, Señor, se yergue majestuosamente frente a mí, y como si yo misma fuera una reina, Tú me alzas para abrazar mi espíritu, susurrando delicadamente Tu Amor a mi oído:
-“Paloma Mía, estoy loco de amor por ti. Vengo del Cielo más alto a visitarte. He dejado de lado Mi Corona y desciendo de Mi Trono: No te haré esperar. Sólo un poco más, un poquito más y la prohibición será levantada. Te renovaré y te devolveré tu divinidad. Amada Mía, daré agua del Pozo de la Vida, gratis para ti, que estás sedienta de Mi Amor. Tu Rey no reposará, nada en absoluto, amada de Mi Espíritu, hasta que Le permitas sellar sobre tu corazón Su Divino Beso, un Beso de Su Boca. ¿No te has dado cuenta cómo el sol se oscurece cada vez que dudas de Mi Amor? Acércate a Mí, alma queridísima y verteré sobre ti incontables Tesoros de Mi Sagrado Corazón: Sólo para ti los he guardado, para volver tu alma bella como en primavera, y convertirla en una torre de marfil: Un cielo sólo para Mí. ¿No te has dado cuenta cómo te he injertado a Mí? Déjame escuchar otra vez tu voz...”
¡Qué espléndido Eres! El Ungido, Cordero del Sacrificio de Dios, rodeado por Tus Ángeles y todos los Santos. El Irresistible, Reflejo del Padre, Luz Tres Veces Santa, Tres en Una Luz más brillante que mil soles, ¿cómo he sido considerada digna de ver al Hijo y, en el Hijo, al Padre?
-“¿No has escuchado, paloma Mía, que los humildes se alegrarán en Mí, y que los más pobres exultarán en Mi Presencia? ¿No te has dado cuenta de Mi debilidad por los infelices, y de cómo Me complazco en instruir a los pobres?”
Dios mío, Dios mío, ¿quién es Ésta que se eleva como la Aurora, trémula en el crepúsculo, como la Estrella de la Mañana? ¿Quién es Ésta, más Bella que la luna, adornada con el sol y una Puerta de par en par en Su Corazón?
- “Es la Reina del Cielo. Es Mi Madre y tu Madre, la más Hermosa de las mujeres, Bella como el Cielo, Radiante como Mi Gloria, Única en Su Perfección, la Delicia de Mi Alma. Es la Mujer con las Doce Estrellas sobre Su Cabeza como Corona, el Vaso de Mi Gloria, un Reflejo de Mi Eterna Luz.
134 Ella es Aquélla, cuya Presencia en Mis Cortes, brilla más que todas las constelaciones juntas. Ella es el Vaso de la Luz Verdadera, la Palabra hecha Carne y que vivió entre ustedes.
Ella es Gracia en la Gracia y la más Dulce Canción de los salmistas. Ella es Mi Tema de Alegría, Mi Honor y Mi Ostentación. Ella es la Puerta del Cielo, La que muestra a Sus hijos cómo entrar en Mi Reino. Ella es Mi Obra Maestra. Ella es la Consoladora del Consolador de ustedes; Corredentora del Redentor de ustedes; la Esposa de Mi Santo Espíritu.
Hija, no descansaré hasta que te lleve a ti también a la Casa de Mi Madre, a la Habitación de Aquélla que Me Concibió, para revelarte también a ti Su Belleza. Entonces, todos los Misterios que te parecían como un pozo de enigmas, repentina- mente, como el estampido de un rayo, se te reve- larán también a Ti, querida Mía, y comprenderás por qué la Mujer vestida de Sol desciende ahora de Mis Cortes a todos ustedes en un momento tan oscuro.
Deja que tus ojos, paloma Mía, estén fijos hacia delante, que tu mirada permanezca recta ante ti. Por la senda que caminé volveré, amor Mío. Vendré y cuidaré Mi Viña Yo Mismo. Emma- nuel está con ustedes.”
¡OH, DIOS!
Vassula Ryden, mística ortodoxa, Grecia148 ¡Oh, Dios! Tú Mismo me has escogido de la tierra del olvido, para que sea Tu portavoz. Tú me has llamado por mi nombre a Tu servicio. Aquí estoy, Señor, Educador y Gentil Dueño, Santo Compañero, Defensor y Consejero.
Señor, no me has escondido Tus Misterios ni Tus Planes. Dejando de lado Tu Gloria y Tu Corona, has salido del Cielo para visitar mi miserable corazón por amor. No, Tú no desdeñas a los desdichados, ni a los pobres en su miseria ni en su pobreza, sino que vienes gustoso en su ayuda.
Tú me guías diariamente para dar testimonio de Tu Gloria, y como una antorcha que ilumina nuestro camino, Tu Presencia me guarda de caer. Me invitas cada día de mi vida a Tu Banquete, colmando mi alma con Maná Celestial. Has injertado mi pobre corazón en Tu Sagrado Corazón, donde revives mi espíritu para
148 Ryden, Vassula: “La Verdadera Vida en Dios”, Men-
saje del día 11-10-1993. http://www.tlig.org/sp.html
cantarte: „Lealtad.‟ Tú haces exultar mi espíritu para proclamar sin temor, Tu Palabra a las naciones.
Con Tu Mano derecha apretada alrededor de la mía, Tú plantas, Tú construyes: Justicia y Fortaleza. Sí, el Rey de los Cielos y de la Tierra siembra virtud donde hay vicio; paz donde hay guerra; unidad donde hay división; amor donde hay odio; fe donde hay incredulidad; esperanza donde hay desesperación. Santo es Su Nombre.
Tú instituiste Tu Reino sobre la Tierra, ungién- donos y dando nueva vida a nuestras almas. Para salvarnos Te fue denegado lo que Tus Labios su- plicaron en Getsemaní, pero Tú respondiste cuando Tu Padre Te llamó. Y ahora mi alma vivirá sólo para Ti, y Te serviré sólo a Ti. Proclamaré la grandeza de Tu Nombre mientras viva. Amén.
HAZME UN INSTRUMENTO DE TU PAZ