Por la Señal de la SantaCruz...
Siete Ave Marías en ho- nor al Espíritu Santo, agregando a cada una de ellas:
¡María, Divina Esposa del Espíritu Santo! Ten piedad de nosotros.
1ª Oración
¡Oh, Espíritu Santo! ¡Oh, Esposo de mi alma! Yo Te adoro, yo Te amo. ¡Ven, oh, Espíritu Santo! Pues mi alma Te ansía, mi Dulce Esposo; mi alma desfallece por los atrios de Tu Templo, suspirando por Ti, como la corsa suspira por las aguas límpidas.
¡Oh, Espíritu Santo! Mi alma está como la noche, y mis labios están resecos como pergaminos; mis oídos están tristes y melancólicos. Mi cuerpo todo, ¡oh, Espíritu Santo!, seco y marchito como planta sin agua de vida. ¡Ven, oh, mi Esposo! Ven a darme Tu Beso de Amor. Ven a darme Tu Abrazo de Vida que resucita, incluso el amor del principio.
¡Oh, Espíritu Santo! Ven a comunicar a mi alma Tu Luz. Ven, Espíritu Santo, enciende en mí Tu Fuego, y que Él se extienda por todos los rincones de mi ser, transformándome en un incienso vivo para Tu honra, que nunca se apaga, nunca deja de quemarse, ni de día ni de noche.
¡Oh, Espíritu Santo! Comunícame Tu propio Amor, para que con este Amor yo ame a Tu Divina Esposa, la Virgen María, La respete, La sirva, La obedezca, colabore con Ella.
¡Oh, Divino Espíritu! Ven a comunicarme Tus Maneras dulces y agradables para con la Madre de Dios. Comunícame, ¡oh, Espíritu Santo! Tus Desvelos para con Ella. Comunícame, ¡oh, Espíritu Santo! Tu Amabilidad para con Ella. Comunícame, ¡oh, Espíritu Santo! Tu Deseo supremo de Amor de estar siempre unido a Ella y en Ella. Comunícame, ¡oh, Espíritu Santo! Tu propia Benevolencia para con Ella, para que yo La ame más que a mí mismo (a), para que yo La ame más que al mundo entero, más que a todas las criaturas.
Amén. 80
2ª Oración
¡Oh, Espíritu Santo, mi Dios y Esposo de mi alma! Ven a mí, que mi alma desfallece por Ti, mi Divino Esposo. Ven a darme Tu Beso de Amor, Tu Abrazo Celestial. Ven a soplar en mi rostro Tus Fragancias Celestiales, Tu Soplo de Vida y entonces reviviré.
¡Oh, mi Dios! Tú que habitas en lo más alto de los Cielos, Tú que estás asentado entre los Ángeles y los Santos. Tú, Cuyo Rostro, los elegidos del Paraíso no osan siquiera mirar. Tú, que Eres de Encantadora Belleza; Tú, que Eres la Misma Belleza; Tú, que Eres el Aliento de mi alma. Ven a mí, mi Esposo, y comunica a mi alma Tu Abrazo, Tu Luz Celestial y Santísima.
Ven a enseñarme a amar a Tu Esposa Celestial. Ven a revelarme los Misterios de Ella. Ven a revelarme la Belleza de Tu Divina Esposa, María Santísima. Que yo conozca Sus Dolores, para compadecerme de ellos, y para amarla más. Que yo conozca Sus Virtudes, para que las imite y para agradarla todavía más. Que yo conozca la Santidad de Ella, para que La quiera y La desee amar cada vez más. Que yo conozca las Bellezas Interiores de la Esposa del Rey Eterno, para que así, me enamore de Ella y por Ella viva y sufra todo lo que haya que sufrir cada vez más.
¡Oh, Espíritu Santo, mi Dios y mi Señor! Desciende sobre mí ahora. Oye la Voz de Tu Divina Esposa María, que Te llama para que vengas sobre mí y para que operes en mí la Obra de Tus Obras, que es amar y obedecer a Tu Esposa María, para que entonces, Cristo nazca en mí y Tu Reino sea y se esparza en la Tierra.
80
Mensaje del día 04-09-2005, al vidente Marcos Ta- deu, Jacareí, Brasil.
72 ¡Oh, Espíritu Santo! Ven a mí, ven por María, ven con María, ven en María y desciende sobre mi alma.
Amén. 81
3ª Oración
¡Oh, Espíritu Santo! ¡Oh, Esposo de mi alma! Ven a mí para transformarme en Tu obra de alegría y elección, a fin de que Tus Ojos se alegren y se agraden de mi alma.
Quieres descansar en mi alma: ¡Haz de mí Tu jardín, dame Tu Paz! Quieres obrar por mí: ¡Dame Tu Gracia! Quieres operar en mí: ¡Sé la Vida de mi vida! Quieres irradiar Tu Luz: ¡Sé la Luz de mis ojos! Quieres hacer conocer Tu Amor: ¡Sé la Llama que me abrasa! Quieres regar lo que está seco: ¡Sé el Agua que suaviza mis durezas y sequedad!
¡Oh, Espíritu Santo! Todo esto yo Te suplico por María, con María y en María, pues sólo por Ella puedo recibir cualquier y toda Gracia de Tu Amor. Te pido, por Tu Ardentísimo Amor para con Ella, que vengas sobre mí y que realices en mí Tu Santo Designio de
Salvación. Amén. 82
¡OH, LUZ INACCESIBLE! Vassula Ryden, mística ortodoxa, Grecia83
¡Oh, Luz! ¡Oh, Luz Inaccesible, Tres veces Santa! ¡Ven! Desciende ahora y no vengas sólo a quienes Te invocan porque han oído de Ti, sino también a los que nunca Te han conocido.
¡Ven, oh, Lámpara de nuestro cuerpo! Ven y corrige a todos los que nunca Te han comprendido. Ven a todos los que Te temen, ven y desvela todos Tus Tesoros Ocultos, estos Tesoros guardados para nues- tro tiempo.
¡Ven! Ven y revela los Santos Rostros del Padre y del Hijo. Ven y revélate a Ti Mismo, Espíritu Santo. Ven, mi Amigo, pues Tú eres la Luz deslumbrante de nuestro corazón. Ven desde lo Alto y revístenos con Tu Poder y Esplendor. Ven y alójate dentro de nosotros, y haz de Tu morada un lugar de oración, pues Tú eres la Constante Oración. ¿Ves cuán desnudos estamos ahora sin Ti?
81
Mensaje del día 11-09-2005, al vidente Marcos Ta- deu, Jacareí, Brasil.
82
Mensaje del día 13-10-2005, al vidente Marcos Ta- deu, Jacareí, Brasil.
83 Ryden, Vassula: “La Verdadera Vida en Dios”, Men-
saje del día 17-07-1996. http://www.tlig.org/sp.html
Ven, y haz brillar Tu Luz en esta oscuridad. Tú eres La Promesa, Tú eres nuestro Amor, Tú eres nuestra Luz. ¡Sí, Tú eres La Promesa! Tú eres de
Quien las Escrituras dicen: ”Ya no habrá noche. Sus
moradores no necesitarán luz de lámpara ni luz de sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.” (Ap. 22, 5).
Tú eres la Garantía de nuestra herencia, Santo sea Tu Nombre y Bendito; Tú eres la Perla Inapre- ciable e Inestimable. Tú eres el Esplendor de nuestra alma, Tú eres el Banquete y nuestra Alegría, Tú eres el Compañero Irresistible de nuestra vida. Tú eres el Trono del pobre de espíritu, Tú eres el Reino de los reinos, el Imperio de los imperios. ¡Oh, Huésped de nuestra alma, ven y libéranos! Amén.
¡OH, DIOS, ESPÍRITU SANTO! Beata Lucía de Narni, mística, Italia (1476-1544)
¡Oh, Dios, Espíritu Santo! Enséñanos a amar, enséñanos a rezar. Haz de nosotros almas de amor y luz; haz de nosotros verdaderos adoradores del Padre.
Condúcenos al Corazón de Cristo, condúcenos a la Cruz de Cristo. Realiza en nosotros la transformación, lleva a cabo en nosotros Tu Obra de Santificación; enséñanos a conocerte, a amarte y escucharte mejor;
enséñanos a no entristecerte, a no resistirte. Danos Tus Dones en abundancia, Tus Virtudes en abundancia, Tus Gracias en abundancia. Muéstranos a la Virgen, ¡Toda Santa y Pura!,
revela al mundo Sus Secretos escondidos, Sus Sufrimientos y Sus Alegrías secretas.
Haznos desear el Paraíso,
haz regocijar nuestra alma y nuestro corazón. ¡Qué el Nombre de Dios sea bendecido
en Sus Ángeles y en Sus Santos! Amén.
73 PETICIÓN DE LOS DONES
DEL ESPÍRITU SANTO