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3. Los abusos de la memoria: el Grupo (Centro) de Memoria Histórica y las Víctimas

3.4. Los abusos de la memoria en Colombia

Una vez establecidos los relatos de ambos productores de memoria, en donde se logra evidenciar la forma en que elaboran una idea de memoria en el marco de los abusos, se prosigue a mencionar una serie de elementos que se constituyen como resultados parciales, en donde lo desarrollado en el punto anterior se relaciona con la finalidad de la investigación.

Un elemento a destacar en un primer momento es la ausencia de elementos en los dos textos que permitan establecer ejercicios de rememoración por medio de los cuales se manipule la memoria. Éste primer abuso, en donde se utilizaría la memoria para fortalecer una identidad establecida por las estructuras de poder mediante una dimensión negativa de la ideología, no hace presencia. En relación con los tres ejes que maneja la memoria manipulada, se puede establecer que la el reforzamiento de identidad hace presencia en términos positivos, tendientes a la integración de la siguiente forma: por parte de las Víctimas de crímenes de Estado se evidencia la utilización de la memoria en relación con el fortalecimiento de la identidad de las víctimas, pero se dejan abiertas posibilidades de una inclusión de la ciudadanía y una resignificación del papel de los afectados, pasando de sujetos pasivos a sujetos políticos. Surge así la utopía en su dimensión subversiva para equilibrar el peso de la huella ideológica en relación con la constitución de identidad.

Por otra parte, la Víctimas también entienden a la memoria como un elemento que les permite constituir su identidad, sin embargo es relación no se da por medio de ejercicios de rememoración en donde encuentren los rasgos del pasado que les permita la elaboración de una imagen de sí, sino que el hacer memoria es una característica que los define y elabora su

identidad. Esta situación da apertura a nuevas formas de entender las relaciones que entretejen entre memoria e identidad.

Por su parte, el Centro Nacional de Memoria Histórica utiliza la memoria como un recurso que permite un reconocimiento de las diferentes agrupaciones de víctimas en el país con sus particularidades, de manera que es un elemento que contribuye a que se elaboren identidades específicas, no en línea con esquemas de autoridad, sino a partir de las elaboraciones locales, la memoria se establece en relación con la dimensión positiva de la ideología.

Un rasgo que podría tender a la memoria manipulada en relación con su herencia de violencia fundadora, es el establecimiento por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica de casos emblemáticos para dar cuenta de la guerra y la violencia sociopolítica en el país, ya que se fortalecen unos hechos específicos que se han constituido como puntos centrales en la construcción de identidad en las regiones. El establecimiento de éste punto como abuso se queda, sin embargo, sin elementos que puedan sustentar más a fondo dicho carácter, por lo cual esa situación sólo se deja enunciada como posibilidad.

En lo que respecta a la forma en que se concibe la memoria, las Víctimas de crímenes de Estado la reconocen como un recurso con carácter político que permite saber lo que pasó en el pasado, brindando posibilidades de resistencia y de visibilización de hechos ocultados por el Estado. Esta pretensión descansa en el establecimiento de un vínculo necesario entre memoria, historia y verdad, que asegure una rigurosidad para que dicha memoria tenga eficacia en la interpelación de un sistema de justicia que no reconoce lo ocurrido.

Por su parte, el Centro Nacional de Memoria Histórica la entiende como una práctica social y política que cuenta con la posibilidad de evidenciar las afectaciones que los hechos del pasado han traído a los diferentes sectores sociales, esto por medio de privilegiar la voz de las víctimas. Estas formas de concebir la memoria tienen puntos de encuentro y rupturas que vale la pena hacer visibles. Un primer elemento a tener en cuenta es que se le reconoce a la memoria primordialmente un carácter político, en donde se mueven una serie de intereses que responden a dinámicas de obtención y manejo de poder; reconocer su carácter político también es reconocer sus posibilidades como herramienta de definición del pasado.

Por otra parte se encuentra una ruptura en donde por una parte se entiende a la memoria como una posibilidad de dar cuenta del pasado de una forma rigurosa metódica frente a otra en donde la pretensión central es la visibilización de los afectados más que la veracidad legal que pueda tener un hecho. Tal ruptura sin embargo, puede verse como una posibilidad de complementación entre ambos enfoques, en donde no existen puntos que se contradigan, solamente se alejan por el énfasis que le dan al papel del recuerdo. Por otra parte de evidencia la voluntad de hacer visibles hechos ocultos frente a la voluntad de hacer visibles hechos desconocidos.

Para las Víctimas de crímenes de Estado se debe hacer un énfasis al elaborar el recuerdo, en donde la existencia de fuentes confiables y plurales asegura una memoria con la suficiente rigurosidad para exigencias de justicia. Se establece que los testimonios de las víctimas son insuficientes para dar cuenta de lo ocurrido en el pasado.

Al contrario de ello, el Centro Nacional de Memoria Histórica privilegia el lugar de las víctimas en la elaboración de memoria y en su propia recepción. Se busca hacer una memoria desde y para las víctimas, por lo cual han tenido que realizar diferentes procesos de construcción de lazos de confianza, los cuales permitan contar con una legitimidad de la versión del pasado que se produce.

El abordaje de las víctimas en la memoria, se menciona por parte de las Víctimas de Crímenes de Estado como un proceso en el que más que recordar su nombre y el momento en que se victimizó, debe centrarse en dar cuenta de su historia y carácter político, elementos que darían cuenta de motivos por los cuales se victimizó y así mismo, daría paso a comprender las lógicas de la guerra y la violencia sociopolítica.

Se menciona por parte de las Víctimas la necesidad de que más que pensar en hacer informes se debe pensar en la forma en que pueden ser apropiados por la ciudadanía, esto si bien hace frente a las lógicas de desapropiación, sigue invitando a que la "ciudadanía no afectada" siga obteniendo una memoria producida y limitada, en donde no existe mucho espacio para pensar más allá.

Dicha problemática también se ve en la iniciativa de dejar de hacer informes de memoria y permitir otras formas de acercarse al pasado como las galerías de la memoria. En esa misma lógica se ubica el Centro Nacional de Memoria Histórica al mencionar la existencia de procesos de memoria centrados en el canto de las víctimas. Frente estas iniciativas es posible mencionar

que si bien los nuevos formatos propuestos podrían generar un interés más alto por parte de la “Ciudadanía no afectada”, siguen siendo producciones de memoria con un contenido delimitado y unas reflexiones ya inscritas y prefabricadas.

El Centro Nacional de Memoria Histórica reitera la tenencia de una autonomía política, esta mención frecuente da cuenta de la forma en que se piensa desde el Grupo una tener una posición política en el marco de un problema político como la memoria, podría generar implicaciones negativas. Por su parte las Víctimas reconocen constantemente que sus motivaciones son políticas en relación con la exposición de la criminalidad estatal.

En línea con lo desarrollado en éste apartado es posible evidenciar la forma en que los abusos de memoria hacen presencia en ambos productores de memoria por medio de la memoria obligada, ya que al reconocer el carácter político de la misma, reconocen que su posición al realizar ejercicios de rememoración es la de buscar establecer su manera de elaborar el recuerdo en línea con un deber de memoria, por lo cual entran a establecer mediante informes, galería, audios, entre otros, esas formas de recordar que consideran las más adecuadas en relación con unos fines ya sea de reivindicación y visibilización o de reconocimiento de lo ocurrido.

En lo que refiere a la forma en que esas maneras de concebir la memoria establecen a la “ciudadanía no afectada”, se evidencia una exclusión en la construcción de la memoria como objeto, relegando el lugar de los no afectados como aquellos que deben obtener un producto para saber sobre el pasado y en el marco de éste generar las reflexiones que le sean posible.

4. Hacia una democratización de la memoria: consolidación de hallazgos, propuestas y