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¿Cómo Estamos Recordando? Propuestas para una Democratización de la Memoria en Colombia

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Academic year: 2020

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(1)1. ¿Cómo estamos recordando? Propuestas para una democratización de la memoria en Colombia. Andersson Hernando Lizarazo Guerrero. Universidad Distrital Francisco José de Caldas Facultad de Educación Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria Bogotá D.C., Colombia 2017.

(2) 2. ¿Cómo estamos recordando? Propuestas para una democratización de la memoria en Colombia. Andersson Hernando Lizarazo Guerrero. Trabajo de investigación presentado como requisito para optar al título de: Magister en Investigación Social Interdisciplinaria. Director: Adrián Perea Acevedo Doctor en Filosofía. Línea de investigación: Imaginarios y representaciones. Universidad Distrital Francisco José de Caldas Facultad de Educación Bogotá D.C., Colombia 2017.

(3) 3. A Lady, quien por su apoyo y sensatez puede sentir que este trabajo es suyo, tanto como lo es mío..

(4) 4. Contenido Introducción ............................................................................................................ 5 1. La memoria en Colombia: exclusiones y desapropiación ........................................ 6 1.1. Objetivos ............................................................................................................................... 16 1.2. Claridades, límites y convicciones....................................................................................... 17 1.3. Memoria e interdisciplina.................................................................................................... 18. 2. El vínculo analógico y la ciudadanía no afectada ................................................. 23 2.1. La interpretación como posibilidad crítica: texto, imaginación y ficción. ...................... 24 2.2. El vínculo analógico (o la mutua pertenencia ontológica con los otros) .......................... 28 2.3. Ideología y utopía: constitución del imaginario social ...................................................... 31 2.4. Ejes de la categoría de la acción común: discursos de la ciudadanía no afectada sobre las afectaciones de la violencia ................................................................................................... 40 2.4.1. Eje 1: qué es memoria, para qué sirve y qué temas debe abordar en el contexto colombiano. .............................................................................................................................. 42 2.4.2. Eje 2: actores que han dado forma a las dinámicas de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia. ...................................................................................................... 54 2.4.3. Eje 3: papel de la ciudadanía no afectada en los procesos de rememoración en el país. ........................................................................................................................................... 61 2.5. Vínculo analógico en la ciudadanía no afectada: reconocimiento de las afectaciones de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia. .................................................................. 65. 3. Los abusos de la memoria: el Grupo (Centro) de Memoria Histórica y las Víctimas de crímenes de Estado. ........................................................................................... 72 3.1. La interpretación del texto como posibilidad de acceder a los abusos de la memoria ... 74 3.2. La memoria abusada............................................................................................................ 76 3.2.1. Memoria manipulada .................................................................................................... 76 3.2.2. Memoria obligada (o dirigida abusivamente) ............................................................. 78 3.3. Descripción de hallazgos (la voz de los productores de memoria) ................................... 80 3.3.1. Víctimas de crímenes de Estado ................................................................................... 81 3.3.2. Grupo (Centro) de Memoria Histórica ....................................................................... 84 3.4. Los abusos de la memoria en Colombia. ............................................................................ 86. 4. Hacia una democratización de la memoria: consolidación de hallazgos, propuestas y discusión. ............................................................................................................... 90 5. Bibliografía ...................................................................................................... 103.

(5) 5. Introducción El presente trabajo es un cuestionamiento a las formas en que se ha elaborado la memoria de la violencia en Colombia, en el cual, partiendo de los aportes teóricos de Paul Ricoeur en relación con la interpretación crítica del texto (2002) y los abusos de la memoria (2013), se estudia la ruptura existente entre quienes no han sido afectados de forma directa por la guerra y los procesos de reconstrucción del pasado violento, con el fin de generar propuestas que permitan pensarse la posibilidad de una democratización de la memoria. Los elementos mencionados se articulan en la siguiente indagación ¿Cómo sería posible establecer los elementos que fundamentan el alejamiento entre la “ciudadanía no afectada” y la memoria de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia por medio de una interpretación crítica del texto en miras a una “democratización de la memoria”? El abordaje de la situación descrita se realiza por medio de cuatro apartados. El primero “La memoria en Colombia: exclusiones y desapropiación” permite una contextualización en relación con la forma en que se han adelantado procesos de reconstrucción de memoria en Colombia y da cuenta de la situación problema que guía la investigación; el segundo “El vínculo analógico y la ciudadanía no afectada” aborda la forma en que la ciudadanía no afectada establece relaciones con los sujetos que han intervenido en la guerra y la violencia sociopolítica, así como la manera en que conciben la memoria, todo en el marco de los planteamientos de Paul Ricoeur sobre la interpretación crítica del texto, el vínculo analógico; y la ideología y la utopía como prácticas imaginativas. El tercer apartado “Los abusos de la memoria: el Grupo (Centro) de Memoria Histórica y las Víctimas de Crímenes de Estado” da cuenta de la forma en que los productores de memoria trabajados en la investigación han elaborado una idea de la memoria en relación con sus deberes, posibilidades, y formas de hacerse pública, ello se desarrolla en relación con los planteamientos de Paul Ricoeur sobre los abusos de la memoria. El segundo y tercer apartado se interrelacionan en tanto que dan cuenta del trabajo de campo realizado. Por último, en el apartado “Hacia una democratización de la memoria: consolidación de hallazgos, propuestas y discusión.”, se agrupan los resultados plasmados a lo largo del documento, exponiendo la forma en que se evidenció la ruptura entre ciudadanía y memoria que fundamenta la exigencia de una democratización de la memoria, la cual se desarrolla para finalizar el documento..

(6) 6. 1. La memoria en Colombia: exclusiones y desapropiación El presente escrito hace parte de una creciente iniciativa académica por comprender la memoria de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia1, una iniciativa que se ha venido fortaleciendo mediante el reconocimiento y abordaje del tema a partir de toda una serie de esfuerzos y “propuestas que se enmarcan en discursos de justicia transicional o aún de reivindicación de proyectos inconclusos de construcción de paz y democracia” (Antequera, 2011, p. 16). Dichas propuestas no solo surgen en contextos académicos, sino comunitarios, artísticos y políticos. Son variadas las reflexiones que existen sobre la memoria, sus definiciones, posibilidades y objetivos, sin embargo para hacer claridad sobre la memoria que se aborda aquí, es posible 1. Tanto la guerra como la violencia sociopolítica son dos caras de un mismo fenómeno acontecido en Colombia, sin embargo cuentan con una serie de particularidades, que requieren ser especificadas para poder lograr un acercamiento a la forma en que dicho fenómeno se desarrolla. Con respecto a lo que aquí se entiende como guerra, es posible hacer referencia al confrontamiento histórico - si se quiere – acontecido en el país, el cual en las décadas recientes ha sido protagonizado por una serie de actores armados dentro de los que se encuentran las Fuerzas Militares colombianas, las agrupaciones paramilitares, las guerrillas armadas de extrema izquierda, los carteles de narcotráfico y grupos criminales; tal confrontación se dota de una serie de complejidades e interconexiones que varían dependiendo de las condiciones territoriales y coyunturales en las que se desarrolle, lo que da paso a alianzas, modalidades de ejercer la violencia, y establecimiento de objetivos (los cuales suelen transitar entre las dimensiones política y económica). Esta guerra ha sido ampliamente documentada e incluso reconocida por medio de leyes colombianas en las que ocupa un papel central, dentro de las que se puede mencionar la ley 975 de 2005 y la ley 1448 de 2011. Dicha guerra se suele nombrar como “conflicto armado interno”, sin embargo aquí se rechaza tal caracterización en tanto que asimilar las dinámicas de violencia, exterminio y guerra que se han establecido en Colombia con el concepto de conflicto, anula cualquier posibilidad de concebir a este último como un elemento propio de la dinámica social, el cual además de ser inevitable, es portador de nuevas posibilidades de pensarse la realidad a partir de un buen manejo que facilite su transformación efectiva y evite que devenga en cualquier tipo de violencia. En lo que refiere a la violencia sociopolítica, se acoge la definición retomada por José Antequera (2011) en donde se describe como “…una ejecución sistemática de vulneraciones a los derechos humanos en impunidad, motivada por un interés de acumulación de poder político y económico que se superpone con la confrontación entre actores armados, como ataque contra la población civil, y como consecuencia de la cual son violentados sectores políticos y sociales de acuerdo con prácticas delimitables que se diferencian de las situaciones de violencia común.” (Antequera, 2011, p. 22). Esta violencia sociopolítica rebasa la lógica de la guerra en donde se enfrentan actores armados de manera consiente y voluntaria; al contrario de ello se comienzan a generar acciones violentas sobre la sociedad civil que hace presencia (territorial y/o políticamente) en el marco de las confrontaciones entre tales actores, pero que no tiene intencionalidad en ejercer o sufrir afectaciones por medio de la violencia. El fenómeno caracterizado y compuesto por los dos elementos descritos se encontrará enunciado a lo largo del trabajo como “guerra y violencia sociopolítica en Colombia” y en ocasiones simplemente como “violencia”. En ningún momento se desligan ambos elementos ya que se interrelacionan permanentemente en la realidad nacional y las implicaciones de uno repercuten en las dinámicas del otro..

(7) 7. mencionar que ha sido establecida en el país como aquel recurso, mediante el cual se realiza una reconstrucción de acontecimientos del pasado a partir de testimonios y fuentes que dan cuenta de lo ocurrido, dando paso diferentes producciones (escritas, audiovisuales, artísticas, entre otros) en las que se registra lo acontecido y se analiza en relación con unas finalidades específicas que varían dependiendo de quien realice el ejercicio. La memoria que aborda la presente investigación es aquella que refiere a los hechos violentos acontecidos en el país en el marco de la guerra y la violencia sociopolítica. La construcción de dicha memoria desde diferentes contextos ha llegado a hacer presencia recurrentemente en la agenda nacional, cobrando un lugar privilegiado en toda una serie de iniciativas tanto gubernamentales como no gubernamentales. Esta importancia de la que se ha venido dotando la memoria, se constituye como consecuencia de una serie de ejercicios que a lo largo de la última década han sido adelantados por diferentes gobiernos, como el centrado en gestionar procesos de desmovilización de integrantes de grupos paramilitares y el que estableció un acuerdo para finalizar la guerra entre el Estado colombiano y la guerrilla “Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas – Ejercito del pueblo” (FARC – EP), gestiones encabezadas por los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez (2002 – 2010) y de Juan Manuel Santos (2010 – 2018) respectivamente. La visibilización del tema de la memoria en el panorama nacional a partir de proyectos gubernamentales (especialmente desde lo adelantado en el año 2005, tema que se abordará más adelante), trajo consigo la posibilidad de evidenciar que desde varias décadas atrás se venían adelantando procesos e iniciativas de memoria desde otros contextos alejados del gobierno, como desde el de las organizaciones de víctimas (en especial las víctimas de crímenes de Estado), los establecimientos académicos y diversas Organizaciones No Gubernamentales. Una diferenciación que permita entender las distancias entre ambos procesos (gubernamentales y no gubernamentales) podría realizarse por medio del concepto “deber de memoria”, mencionado por Todorov como esa responsabilidad del historiador de “nunca solamente establecer hechos sino también escoger los más destacados y significativos de entre ellos, y en relacionarlos luego entre sí; este trabajo de selección y de combinación está.

(8) 8. orientado necesariamente por la búsqueda , no de la verdad, sino del bien” (Todorov en Ricoeur, 2013, p. 117). Esa idea del bien es el elemento diferencial de los procesos de memoria, llevando a que (en línea con los desarrollos del concepto de “deber de memoria” realizados por autores como Elizabeth Jelin (2002) y José Antequera (2011)) el deber de memoria se entienda aquí como la motivación que, en cada caso, lleva a generar procesos centrados en abordar el pasado. Con respecto a los esfuerzos adelantados desde entes gubernamentales, se ha concebido el deber de memoria a partir de la necesidad de cumplir los requerimientos de normas internacionales para así poder entrar en marcos de justicia transicional, mediante los cuales se pueda, con el aval de la comunidad internacional, continuar con las agendas de gobierno mencionadas anteriormente. Así las cosas, en el 2005, bajo el marco de la Ley de Justicia y Paz, se establece la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) y dentro de ésta el Grupo de Memoria Histórica (GMH) , el cual ubicó su accionar dentro de: Los marcos normativos de la ley 975 de 2005 (ley de Justicia y Paz), de la jurisprudencia de la Corte Constitucional y de los estándares jurídicos internacionales en torno a los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.” (GMH, 2008, p. 3). En línea con el marco legal que reguló2 su accionar, el GMH actuó con base en un objetivo central: Construir una narrativa sobre el origen y la evolución del conflicto armado interno, en sintonía con las voces de todas las víctimas, fundada en la reconstrucción más rigurosa posible, desde el punto de vista académico, de la verdad de lo sucedido. (GMH, 2008, p. 03). Por otra parte, como ejemplo de una iniciativa gubernamental reciente en relación con procesos de memoria, se destaca el documento “Contribución al entendimiento del. 2. El mandato del GMH se establece dentro de un lapso de tiempo entre 2007 y 2012 (GMH. 2012: 3).Con la terminación de las funciones de la CNRR en el 2012, consecuencia de la sanción de la Ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas y Restitución de Tierras), la CNRR realiza una transición a la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Victimas (Congreso de la República de Colombia. 2011, Art. 71). Junto con ello, el GMH hace una transición hacia el Centro Nacional de Memoria Histórica (Centro Nacional de Memoria Histórica. 2012: 2), el cual se constituye como materialización de las “medidas de satisfacción” decretadas en la Ley de Victimas y Restitución de Tierras. La labor del Centro Nacional de Memoria Histórica va en línea directa con el GMH, conservando en general sus integrantes y los objetivos principales que guían su actuación..

(9) 9. conflicto armado en Colombia” desarrollado por la “Comisión Histórica del conflicto y sus víctimas” y publicado en febrero del 2015, adelantado a partir de un acuerdo realizado en el marco de la “negociación por el fin de conflicto”3 llevada a cabo por representantes del gobierno colombiano y de las FARC4, donde se encargó a dicha comisión histórica de “Producir un informe sobre los orígenes y las múltiples causas del conflicto, los principales factores y condiciones que han facilitado o contribuido a su persistencia, y los efectos e impactos más notorios del mismo sobre la población” (CHCV, 2015, p. 2). En relación con las iniciativas que se alejan del ámbito gubernamental, se puede mencionar que el “deber de memoria” responde a la búsqueda de reivindicaciones en relación con los crímenes cometidos contra la sociedad civil, la cual no interviene de forma voluntaria en la guerra y la violencia sociopolítica y se ve posteriormente sumida en procesos sistemáticos de ocultamiento de lo ocurrido, se busca así el “…reconocimiento social y de legitimidad política de una (su) versión o narrativa del pasado.” (Jelin, 2002, p. 49), con el fin de “…alcanzar una sociedad con los derechos a la verdad, la justicia y la reparación, pero también para hacer visibles las vivencias y las voces de personas que han luchado por una Colombia más justa” (Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad, 2012, p. 14). Estos procesos no gubernamentales tienen su surgimiento incluso mucho tiempo antes de la creación del GMH, Castillejo (2010) plantea lo siguiente respecto al tema: En Colombia, particularmente, pensar el pasado ha sido un fenómeno reciente, lo cual no quiere decir que antes no haya habido reflexiones al respecto. Las décadas de reclamos históricos que organizaciones especificas –como sobrevivientes del exterminio de la unión patriótica o, más en general, quienes constituyen al Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE)- han elaborado, revelan el silencio estructural en el que diversos sucesos aún están sumidos. En Colombia, esta relativa preocupación oficial por el pasado, en el que las leyes relacionadas producen víctimas “certificadas” y “oficializadas” y en este sentido un. 3 Para información al respecto revisar la página web https://www.mesadeconversaciones.com.co/ 4 Es importante mencionar que los integrantes de la comisión histórica fueron sugeridos tanto por el gobierno como por las FARC, situación que daría paso a cuestionarse por la calidad de “memoria gubernamental” con que cuenta dicho informe, sin embargo se enuncia de esa forma en el presente escrito en tanto que el proceso de construcción se dio en el marco de un ejercicio propiamente gubernamental y va en línea con los objetivos que ha solido perseguir el gobierno a través de la elaboración de memoria..

(10) 10 interés limitado en el tema, se debe a la creación de la CNRR y la institucionalización en Colombia de tecnologías globales de transición política. (p. 29). El panorama expuesto evidencia que existen diferentes motivaciones en el momento de desarrollar procesos relacionados con la memoria de la violencia colombiana, esto de acuerdo con la forma en que cada quien conciba el “deber de memoria”, el cual tiende a tener un carácter político que sirve a unas finalidades particulares. Habiendo realizado las claridades anteriores, es posible abordar el tema central que aquí se busca proponer, el cual plantea la necesidad de generar procesos investigativos en miras al desarrollo de una “democratización de la memoria”. Una comprensión de la idea de “democratización de la memoria”, requiere partir de una situación compuesta por dos dimensiones que sustentan la necesidad de la misma: la primera surge cuando los discursos de quienes generan acciones de reconstrucción de memoria en el país, se plantean la necesidad de que los procesos estén enfocados en darle prioridad a la voz de las víctimas, para así poder avanzar por una parte en la elaboración y divulgación de “una narrativa sobre el conflicto armado en Colombia que identifique las razones para el surgimiento y la evolución de los grupos armados ilegales así como las distintas verdades y memorias de la violencia” (GMH, 2012) y por otra la consecución de “la verdad, la justicia y la reparación” (Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad, 2012, p. 14). El establecimiento de las finalidades5 mencionadas ha dado paso a una problemática que consiste en la omisión en el ejercicio de elaboración de memoria, para ambos procesos estudiados, de la sociedad que no ha intervenido de forma directa en dicha violencia, ni ejerciéndola, ni recibiéndola, es decir, dicha sociedad no constituye un elemento central en los diferentes procesos de construcción y discusión del pasado violento del país.. 5. Establecer finalidades, enfoques y contenidos específicos en el momento de elaborar memoria es un elemento fundamental y necesario en el desarrollo de la misma, en tanto que si la memoria no se realiza buscando visibilizar lo ocurrido a la luz de unas motivaciones concretas, va a caer en la falsa pretensión de constituirse como una versión objetiva e imparcial de lo sucedido, por esta razón no debe entenderse como un problema la existencia de finalidades concretas en los diferentes procesos de memoria en Colombia, sin embargo es importante que se parta del requerimiento ético de hacerlos explícitos para que quien acceda a los productos elaborados, tenga claridades frente la información a la que va a acceder..

(11) 11. Este grupo de sujetos que no han sido afectados de forma directa por la guerra y por la violencia sociopolítica y que son omitidos dentro de los fines de quienes elaboran la memoria va a ser entendido a lo largo del presente documento como “ciudadanía6 no afectada7”. El hablar de dicha omisión de la “ciudadanía no afectada” no busca aseverar que dentro de los procesos mencionados se haga una exclusión total de los no afectados, al contrario de ello se reconocen esfuerzos y gestiones en donde se menciona la importancia de que los frutos de los procesos de memoria sean socializados de manera que llegue al amplio de la sociedad; desde las publicaciones de las víctimas se evidencian iniciativas en sintonía con ello: “es provechoso centrarse en el rol de las víctimas y de las y los ciudadanos en general, para pensar caminos que permitan alcanzar la justicia y reconocer y divulgar las verdades de lo que ha ocurrido en Colombia. El rol de esa ciudadanía y de las víctimas debe estar acompañado de pedagogías de memoria que permitan la difusión de otras versiones del pasado, de la historia.” (Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad, 2012, p. 259).. Lo mismo ocurre en el caso del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH): “La construcción de memorias emblemáticas de la violencia y de sus resistencias puede y debe realizarse tanto desde los centros como desde la periferia del país. Tanto desde los 6. Abordar el tema desde el concepto de ciudadanía responde a la necesidad de evidenciar el carácter político de la memoria en Colombia, principal elemento para establecer las bases de una democratización de la misma. Entrar en el campo democrático aterriza la reflexión sobre el pasado en una dimensión práctica, más allá de un ejercicio académico de elaboración formal del recuerdo. De ésta manera, el reconocimiento de la ciudadanía como eje fundamental para procesos de apropiación y reflexión sobre el pasado, permite pensarse el ejercicio de rememoración en el marco de derechos y deberes, es decir, tanto el derecho de que se generen procesos de documentación del pasado, los cuales sean de acceso público a la ciudadanía, así como la responsabilidad de que la ciudadanía en general comience a generar procesos colectivos de reflexión en torno a las afectaciones propias de la guerra y la violencia sociopolítica, ambos proyectos en el marco de un fin ulterior, a saber, un ejercicio de reconciliación. La memoria como reflexión y los procesos de reconciliación son temas que se dejan aquí enunciados y que se desarrollan a lo largo del documento. 7 Si bien se reconoce la vasta existencia de posturas frente a los grados de afectación que pueden tener los diferentes integrantes de la sociedad en el marco de la violencia colombiana, para la presente investigación se entenderá a la “ciudadanía no afectada” como todos aquellos que cumplen con dos condiciones fundamentales: 1. No haber sido víctimas de actos propios de la dinámica de la guerra y la violencia socio política (homicidios, masacres, desplazamientos forzados, desapariciones forzadas, torturas, secuestros, reclutamiento ilegal, despojo de tierras, entre otros) que hayan sido ejercidos en contra de ellos y/o de sus familiares o conocidos cercanos. 2. No hacer parte de grupos políticos, académicos, comunitarios, gubernamentales, entre otros, que dentro de su accionar generen procesos de reflexión con respecto al pasado (y presente) violento del país y que por lo tanto hayan tenido algún grado de cercanía con el tema de la memoria..

(12) 12 liderazgos nacionales y los liderazgos enraizados en las regiones, como desde los pobladores comunes y corrientes.” (GMH, 2013, p. 14). Sin embargo, el involucramiento de la “ciudadanía no afectada” en la construcción propia de la memoria no se ha constituido como un objetivo guía para las agrupaciones, lo cual ha dado paso a que la relación de dicha ciudadanía con el pasado, suela ser de (cuando se da) acceso a una memoria ya producida, elaborada previamente con una serie de procesos de selección, en donde lo que se adquiere no es lo ocurrido, sino reflexiones sobre lo ocurrido. Una memoria elaborada con base en intereses particulares (a lo cual no se puede escapar), corre el riesgo de tener inscritas (en línea con Ricoeur, 2013) maneras de manipular el recuerdo en relación con el reforzamiento de identidades, así como de establecer unas formas correctas de recordar en relación con la búsqueda del bien; dando paso a que se puedan ejercer un serie de abusos sobre quienes acceden a la memoria ya producida. La situación en la que se aleja a la “ciudadanía no afectada” de los fines centrales de los procesos en mención, se complementa al evidenciar que si bien, dada la existencia de diferentes voces que hablan sobre la memoria de la violencia, se han logrado vastos avances en relación con una construcción plural de reflexiones sobre el pasado en Colombia, esto no ha salido de los límites (cada vez más rígidos) encarnados por las organizaciones de víctimas, grupos académicos, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que generan acciones sobre el pasado violento del país, la guerra y violencia sociopolítica en general, entre estas agrupaciones que entenderemos como “actores de la memoria”, se establecen distintas relaciones (no necesariamente armónicas) con base en la producción de recuerdo, estableciendo un campo de interacción en donde la memoria es el elemento central. Éstos procesos de interacción con base en la memoria hacen que cada quien establezca ejercicios de reconstrucción del pasado en función de otros “actores de la memoria”, llevando a que por ejemplo, los esfuerzos de algunas agrupaciones de víctimas busquen evidenciar las responsabilidades de entidades gubernamentales en el marco de la guerra; así mismo algunos esfuerzos gubernamentales pueden tener como fin el elaborar insumos para procesos de reparación de las víctimas; por otra parte los esfuerzos académicos podrían.

(13) 13. generar procesos que les permita una comprensión del conflicto a partir de las voces de los diferentes “actores de la memoria” que han elaborado el recuerdo. Este tipo de relaciones que se entretejen dentro del campo descrito, han rodeado con barreras cada vez más altas a la memoria, estableciendo un espacio cerrado en el que no hay cabida para las reflexiones realizadas desde afuera, en donde se ubica la “ciudadanía no afectada”, y dando paso a que lo único que conecte dicho círculo con el exterior, sean producciones ya elaboradas sobre el pasado, las cuales se ponen en público por medio de informes, conmemoraciones, documentos audiovisuales, galerías, entre otros; con el fin de que sean legitimadas por el grueso de la sociedad. Asistimos a ejercicios de popularización de la memoria. La situación descrita se agudiza con la existencia de una segunda dimensión del fenómeno expuesto: la propia “ciudadanía no afectada” se establece como ajena a los ejercicios de reflexión sobre el pasado violento del país, entendiendo lo ocurrido como actos alejados de su realidad, los cuales sólo generaron impacto para aquellos que los vivieron. No existen ejercicios de apropiación8 efectiva de lo ocurrido en Colombia, lo cual genera una fragmentación más amplia, en donde ya no sólo se ve una exclusión de la “ciudadanía no afectada” por parte de los ejercicios de construcción y reflexión sobre el pasado en el marco de los abusos que se realizan sobre la memoria, sino que se ve una situación de desapropiación por parte de la misma ciudadanía. La situación de desapropiación de la “ciudadanía no afectada” responde no sólo a una falta de interés frente a las dinámicas propias de la construcción de memoria, sino que da cuenta de un desconocimiento de las afectaciones de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia, y junto con ello un desconocimiento (o negación) de aquellos sujetos que la han vivido, tanto los perpetradores, como los afectados directamente. Se establece así un fenómeno de doble exclusión, del que dan cuenta tanto la existencia de diferentes iniciativas (gubernamentales como no gubernamentales) que reflexionan en torno 8. Se acuña en éste punto lo planteado por Paul Ricoeur sobre el término apropiación, en donde se establece como un elemento para hacer frente a las distancias culturales, en tanto que estas dan paso a un alejamiento del sentido mismo de los elementos bajo los que se constituye, en este caso, la reconstrucción de memoria y las afectaciones de la violencia. La apropiación permite un acercamiento, permite “hacer propio lo que en principio era extraño” (Ricoeur, 2002, p. 141), da paso a que la población en general se relacione con los procesos de memoria y reconozca los impactos de la guerra..

(14) 14. a un pasado violento y que omiten a la sociedad no afectada; como la desapropiación que se genera por parte de la “ciudadanía no afectada” en torno a cada ejercicio de recuerdo. Esa doble exclusión, constituye un obstáculo para que la memoria pueda constituirse como un elemento generador de cambios en relación con el contexto de violencia que atraviesa el país, ya que se impide la construcción de proyectos colectivos en donde por medio de un reconocimiento de los otros y de lo que nos ha ocurrido sea posible establecer un camino hacia la reconciliación. Si en el marco de las propuestas para una “democratización de la memoria”, ubicadas en la parte final del documento, se entiende la importancia de que la memoria se establezca como posibilitadora de procesos de reconciliación, éste trabajo habrá logrado su objetivo ulterior. Buscar formas de integrar al grueso de la sociedad en los procesos de re significación del pasado potencia esa posibilidad de pensarse el futuro a partir de una reflexión colectiva centrada en lo ya ocurrido, tema que sería susceptible de ser ampliado trayendo a colación lo planteado por Jelín (2002): “El pasado ya pasó, es algo de-terminado, no puede ser cambiado. El futuro, por el contrario, es abierto, incierto, indeterminado. Lo que puede cambiar es el sentido de ese pasado, sujeto a interpretaciones ancladas en la intencionalidad y en las expectativas hacia ese futuro.” (p. 39). Si sólo se cambia el sentido del pasado para algunos grupos y se excluye al grueso de la sociedad, los cambios que se podrían generar a la luz del futuro van a ser parciales o inexistentes, situación que sugiere la necesidad de trascender las dinámicas actuales de popularización de la memoria por medio de acciones que apunten a una “democratización de la memoria”. Se plantea la democratización de la memoria no como un proceso mediante el cual se busque una propagación masiva que permita que la población tenga un fácil acceso a las diferentes producciones que surjan de los procesos de reconstrucción del pasado (informes, documentales, entre otros), más bien constituye la necesidad de generar iniciativas dentro de las cuales la apropiación de la memoria de los hechos violentos ocurridos en el país, sea concebida como un elemento necesario en la formación de los ciudadanos. La generación efectiva de tales iniciativas requiere de un análisis profundo que indague por el fenómeno de doble exclusión desarrollado párrafos atrás, en donde se indague sobre la.

(15) 15. manera en que sus dos dimensiones se desarrollan, es decir, la forma en que la “ciudadanía no afectada” se relaciona con los procesos de memoria y con quienes han vivido la violencia; y la manera en que se ha elaborado memoria en el país respondiendo a fines particulares. Para el desarrollo de tal fin, se acogen los planteamientos desarrollados por Paul Ricoeur en relación con la imaginación en el discurso y en la acción (2002), y los abusos de la memoria natural (2013), ambos en el marco de sus fundamentos epistemológicos frente a la constitución del texto como herramienta fundamental para una interpretación crítica de los fenómenos. El análisis de la mano de Ricoeur permitirá avanzar en los puntos mencionados y brindaría los elementos necesarios para establecer el concepto de democratización de la memoria, así como los elementos en los que se debe ahondar para avanzar hacia su consolidación. La situación desarrollada hasta este punto da paso a una serie de indagaciones que guían el proceso investigativo a adelantar, estas comprenden cuestiones como ¿Qué relación se establece por parte de población que no ha intervenido directamente en la guerra y la violencia sociopolítica con los procesos de memoria y quienes han vivido la violencia? ¿Bajo qué intereses y finalidades se ha realizado una definición y elaboración de la memoria del pasado violento del país en Colombia? Y la pregunta que encierra dichas cuestiones y da paso a abordar la problemática central, ¿Cómo sería posible establecer los elementos que fundamentan el alejamiento entre la “ciudadanía no afectada” y la memoria de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia por medio de una interpretación crítica del texto en miras a una “democratización de la memoria”?.

(16) 16. 1.1. Objetivos General Establecer los elementos que fundamentan el alejamiento entre la “ciudadanía no afectada” y la memoria de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia por medio de una interpretación crítica del texto en miras a una “Democratización de la memoria”. Específicos -. Elaborar un marco interpretativo que permita, desde los planteamientos de Paul Ricoeur, abordar la forma en que la memoria ha sido ejercida en Colombia.. -. Identificar la relación que establece la población que no ha intervenido directamente en la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia con los procesos de memoria sobre la misma y con quienes la han vivido directamente.. -. Establecer la forma en que se ha elaborado una idea de memoria por parte de quienes realizan procesos de producción de la misma en Colombia.. -. Establecer propuestas que permitan concebir una “democratización de la memoria” en el marco de ejercicios de reconciliación..

(17) 17. 1.2. Claridades, límites y convicciones Así como es importante dar cuenta de las finalidades que se tienen al elaborar procesos de memoria para que estos no sean vistos como ejercicios con la pretensión de elaborar el pasado de una forma objetiva e imparcial, resulta fundamental realizar algunas claridades para el presente ejercicio investigativo, esperando que permitan una comprensión más clara del mismo a través de saber cuáles son sus motivaciones, límites y expectativas. Un primer elemento a tener en cuenta es que el presente trabajo no cuenta con la pretensión de ser demostrativo y absoluto, es decir, la propuesta metodológica desarrollada toma un número determinado de sujetos, ubicados en unos marcos espacio-temporales concretos, los cuales no son necesariamente representativos ni de la ciudadanía no afectada en su totalidad, ni de las iniciativas de elaboración de memoria que tienen lugar a lo largo y ancho del país. De manera que se busca que lo aquí construido genere una aproximación a la problemática, lo suficientemente rigurosa para que sea tenida en cuenta al realizar nuevos ejercicios y reflexiones en los que se aborde el pasado violento del país. La idea de memoria como posible plataforma de reconciliación es una convicción que puede rastrearse transversalmente en el documento, por lo que es importante que su lectura se dé en ese enclave. La investigación parte de los planteamientos teóricos formulados por Paul Ricoeur, de los cuales se toman una serie de conceptos y se contextualizan en el marco de la situación problema. Dentro de dichos conceptos se encuentran elementos que pueden ser desarrollados de formas diferentes por otros autores, como es el caso de la ideología, la utopía, la imaginación, la crítica, entre otros. En la medida en que se utilizan son definidos y ubicados en el marco de la investigación, sin embargo es importante tener presente dicha fundamentación conceptual. El lugar de las víctimas no es central en la investigación, en tanto que no se ha buscado realizar un proceso de reivindicación y visibilización de sus afectaciones en relación con el pasado y presente de la guerra y la violencia sociopolítica (como suele realizarse en los trabajos que abordan la memoria como objeto central), esto responde a que dicho abordaje quitaría eficacia a la propuesta que se elabora. Sin embargo visibilizar el papel de quienes han sufrido la violencia y propugnar por acciones que permitan que estos sean reconocidos.

(18) 18. a la luz de su pasado, potencialidades y dignidad, es una de las motivaciones que da paso al desarrollo de la situación problema. De manera que alejada la finalidad del campo de las víctimas, debe entenderse que el trabajo constituye básicamente una cruzada por la reivindicación política del papel de la memoria y sus posibilidades. 1.3. Memoria e interdisciplina. Una vez expuesta la problemática trabajada en el presente ejercicio investigativo, los objetivos que se persiguen y las expectativas que se pueden generar frente a ello, resulta pertinente dar cuenta del marco de producción de conocimiento en el cuál se desarrolló, en donde más que abordar de métodos y técnicas, se desarrollan varios enclaves epistemológicos. La presente investigación se desarrolla en el marco de la Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria de la Universidad Francisco José de Caldas, la cual se encuentra dividida en cuatro líneas de investigación: (1) poder, política y sujetos; (2) sujeto, subjetividades e identidades; (3) lenguaje e interpretación cultural; e (4) imaginarios y representaciones, es en ésta última en la que ha sido posible realizar las reflexiones sobre la memoria y sus posibilidades de democratización. Realizar la investigación desde este campo académico da paso a que se implementen elementos epistemológicos propios de la interdisciplina, los cuales son trasversales, aunque no evidentes, a lo largo del presente documento, por lo cual a continuación se pretende dar cuenta de los mismos, mostrando la forma en que se articulan con el tema abordado. La interdisciplinariedad constituye un término cada vez más acuñado en el discurso no sólo de espacios académicos, sino de diferentes sectores laborales, comunicativos y sociales en general, llenándola así de una suerte de versatilidad que hace que se difuminen cada vez más sus potencialidades concretas en el marco de la investigación social, esto ya que se le llena de atribuciones que no le corresponden, dando paso a que termine “saturada de implicaciones abstractas, pero cuyas consecuencias concretas en las capilaridades del quehacer investigativo tienden a ser reducidas o escasas” (Serna, Oviedo & Bravo, 2010: 137). Se ha tendido a instaurar la interdisciplina como un discurso innovador y sencillo, el cual resulta llamativo en tanto que genera la idea de un abordaje más completo de las cosas, en.

(19) 19. donde se trabaja una misma realidad desde varios campos disciplinares. Esa idea falsa9 que reduce lo interdisciplinar a la conjunción de disciplinas, desconoce los aportes que ésta realiza en relación con “la reinvención de las formas de pensar los objetos de conocimiento, la crítica a la instrumentalización de los métodos y la apertura de los recursos de representación.” (Serna, Oviedo & Bravo, 2010: 137), elementos que se ubican en tres principios fundamentales y que dan paso a pensarse la memoria en el marco de la interdisciplinariedad. Tales principios son la historicidad, la reflexividad y la contextualidad. La historicidad hace frente a la fabricación de objetos que se ha realizado desde las superficies de las historias oficiales o formales de las ciencias y las disciplinas” (Serna, Oviedo & Bravo, 2010: 137), en donde tales objetos se entienden como elementos propios de la realidad, ocultando su carácter de construcciones sociales. Así mismo busca intervenir los procesos de especialización que sobre los objetos se desarrolla, para poder devolver a estos su carácter complejo, el cual es susceptible de estudio y transformación a partir de análisis que lo aborden en su totalidad y no a partir de una fragmentación de sus dimensiones. En relación con la memoria, existe una línea de estudios iniciada con los planteamientos sociológicos de Maurice Halbwachs (Los marcos sociales de la memoria, 2004), quien instaura la memoria colectiva, diferenciándola de la histórica y que lleva a que posteriormente muchos esfuerzos disciplinares se centren en la forma adecuada de nombrar no tanto al pasado, sino a la memoria en relación con sus condiciones de producción y finalidades, lo que ha impedido trascender hacia los elementos fundamentales que constituyen los ejercicios de resignificación del pasado. En el contexto Colombiano actual, la memoria histórica cuenta con un lugar privilegiado en el debate nacional, en donde se generan discusiones y propuestas en relación con el estatuto epistemológico de la misma, las formas adecuadas de su producción y el contenido y enfoque que debería abordar en relación con reivindicaciones políticas. El enfoque interdisciplinar de nuestra investigación busca por medio de la historicidad, retornarle al tema de la memoria su carácter amplio y complejo, alejándola del concepto cerrado de 9. Que en muchos casos también se utiliza con intenciones de atacar al enfoque interdisciplinar..

(20) 20. memoria histórica, y llegando a reconocerla como una plataforma reflexiva con más posibilidades que relatar lo ocurrido en el pasado para perseguir ideas de verdad y justicia. Si la historicidad centra su atención en los objetos construidos por las disciplinas, la reflexividad por su parte se fija en el lenguaje de éstas y la forma en que contribuye a la objetivación (fijar construcciones sociales como realidades dadas) de los objetos tratados anteriormente, así como la construcción de las realidades en las que se desempeñan esos objetos; es decir, el lenguaje disciplinar se concibe desde la reflexividad como un elemento que produce, pero que así mismo es producido. Dicho lenguaje disciplinar responde a un entramado conceptual que se establece como neutral y con cierto nivel de objetividad, de manera que la interdisciplina entra a indagar por las “condiciones de producción y modos de uso” (Serna, 2008, p. 68) de los lenguajes disciplinares para cuestionar esa pretensión de veracidad. Esta situación busca, más que anular la utilización de construcciones lingüísticas para el abordaje de fenómenos sociales, evidenciar las formas en que se elaboraron y situaron como discursos incuestionables, para así mismo retornarlos a su carácter terrenal y desde allí comprender la forma en que pueden ser o no pertinentes para el abordaje de distintas problemáticas. El retorno del lenguaje a lo terrenal permite además una visibilización tanto de los sujetos (transformados en objetos) producidos desde la disciplina, como de los sujetos productores, “supone la visibilidad de los sujetos que históricamente objetivados fueron desaparecidos por los imperativos del totalismo, la crítica al pensamiento categorial que puesto en la base de los métodos pudo enmascarar al sujeto objetivamente revistiéndolo como observador externo” (Serna, Oviedo & Bravo, 2010: 137). En el marco de la investigación, el ejercicio de reflexividad surge como esa posibilidad de dar cuenta de dos temas concretos, el primero, la manera en que el lenguaje especializado es utilizado para la construcción de la memoria como objeto, no tanto en relación con su contenido, como sí en relación con sus funciones y posibilidades. Por otra parte, un segundo elemento (los dos elementos hacen presencia de forma paralela en el documento) permite hacer visibles a quienes han dado esa(s) forma(s) a la memoria. Indagar por el entramado lingüístico utilizado para establecer la memoria como objeto da paso a una comprensión profunda de los sujetos que la elaboraron, no como entidades.

(21) 21. productoras de versiones inobjetables, sino como individuos con una historia y unas expectativas. Ambos elementos del principio reflexivo permiten dar cuenta de la forma en que se ha construido la memoria y de quienes lo han hecho, brindando herramientas suficientes para establecer si se desarrolla de la mejor manera posible a la luz de la realidad social10 o si requiere ser reformulada en línea con elementos que no hayan sido tenidos en cuenta. La contextualidad, como último principio a desarrollar en el marco de la interdisciplina menciona la manera en que no se deben tomar las construcciones académicas de las disciplinas como modelos en los que se acomode la realidad social; al contrario de ello, es la propia realidad la que debe realizar exigencias a lo académico, de manera que surjan y se planteen las maneras adecuadas de comprender las problemáticas sociales, la interdisciplina establece “no supeditar el comportamiento del mundo social a la lógica de los modelos sino, más allá, de reconocer la capacidad de los agentes sociales y modelizar las lógicas sociales en ajuste a las contingencias de los contextos” (Serna, Oviedo & Bravo, 2010, p. 137). Habiendo restituido los objetos a sus condiciones de producción por medio de la historicidad, y una vez abordado el lenguaje disciplinar para medir su efectividad y posibilitando la visibilización de los actores que intervienen en la elaboración de los objetos por medio de la reflexividad, se encuentran dadas las condiciones para que por medio de la contextualidad se logre avanzar en la “ampliación de posibilidades de representación” (Serna, 2008, p. 70), en donde se haga una reconstrucción de los objetos y los lenguajes en que se sustentan, llegando al establecimiento de nuevas formas de concebirlos en línea con las exigencias que establezca la realidad social. La contextualidad en el marco de la investigación, permitió la búsqueda de discursos, que alejados de posturas disciplinares, posibilitaran una comprensión de la problemática abordada, en donde a partir de examinar la forma en que la memoria se ha constituido como objeto, y mediante la indagación por los modos en que se establecen los discursos que la. 10. No apelando a opiniones personales sino contrastando con lo encontrado a partir del trabajo con la “ciudadanía no afectada” a partir de los planteamientos teóricos de Paul Ricoeur..

(22) 22. elaboran, fuera posible generar nuevas propuestas para su abordaje, tales propuestas se ubican en el último capítulo del presente documento. Una vez desarrollados sus tres principios, se hace visible la forma en que la interdisciplina constituye más que un enfoque académico, una exigencia del problema de investigación, el cual por medio del camino trazado, busca devolver a la memoria sus capacidades originales – si se quiere -, para así poder indagar por las posibilidades de su democratización en relación con la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia..

(23) 23. 2. El vínculo analógico y la ciudadanía no afectada Se mencionó al inicio del documento que la exclusión de la “ciudadanía no afectada” por parte de los “actores de la memoria”, así como la desapropiación de la misma ciudadanía con respecto a las reflexiones sobre el pasado, son los elementos que argumentan con más fuerza la necesidad de una democratización de la memoria; en este capítulo se busca ahondar en uno de estos, a saber, el fenómeno de desapropiación. Un acercamiento hacia la desapropiación requiere un estudio sobre la ruptura existente en el sentido de pertenencia de tal “ciudadanía no afectada” con los otros, un debilitamiento de lo que más adelante se describe -en línea con Ricoeur- como vínculo analógico, y que se establece como el núcleo de la desapropiación en mención, siendo consecuencia de la omisión por parte de la ciudadanía de los elementos que la hace semejante tanto con los actores de la guerra, como con los productores de memoria. El estudio de tal situación exige un abordaje crítico, en donde a partir de la interpretación desde la distancia (tema que se amplía más adelante) se logre identificar aquellos elementos explicativos que dan cuenta de la forma en que se establecen los relacionamientos en el marco del vínculo analógico y así mismo, la forma en que surge la situación de desapropiación. Los requerimientos enunciados se desarrollan al dar respuesta a las siguientes indagaciones: 1. ¿De qué manera es posible rastrear, a partir de un ejercicio de interpretación crítica, la forma en que la “ciudadanía no afectada” establece relaciones en el marco del vínculo analógico? 2. ¿Cómo se establece el vínculo analógico para la “ciudadanía no afectada” en el marco de la memoria sobre la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia? El camino para responder tal cuestionamiento se compone de una serie de elementos que plantea Paul Ricoeur (2002) al trabajar el papel de la imaginación en el discurso y en la acción, los cuales se retoman y desarrollan a continuación (antes de dar paso a los hallazgos del proceso) de forma paralela con el esquema metodológico utilizado. El recorrido cuenta con el siguiente orden: 1. Las posibilidades críticas del análisis de la imaginación presente en el relato de la ciudadanía no afectada, en línea con el papel de la ficción en el texto; 2. El vínculo analógico como elemento interpretativo que permite identificar la posibilidad de la experiencia histórica y la pertenencia ontológica de nuestro ser con otros seres; 3. La.

(24) 24. ideología y la utopía como prácticas imaginativas mediante las cuales es posible dar cuenta del vínculo analógico en el marco del imaginario social. 4. Descripción de hallazgos (la voz de la ciudadanía no afectada”) y 5. Vínculo analógico en la ciudadanía no afectada: reconocimiento de las afectaciones de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia. 2.1. La interpretación como posibilidad crítica: texto, imaginación y ficción. En línea con los enclaves epistemológicos desarrollados en el primer capítulo, el insumo fundamental para el desarrollo de la investigación es el texto como elemento en el que descansa la posibilidad interpretativa. Para el presente capítulo, tal texto surgió de los relatos de la “ciudadanía no afectada”, los cuales se obtuvieron a partir del desarrollo de encuentros grupales11, que estuvieron orientados por una serie de preguntas generadoras de discurso. Las preguntas se establecieron como indagaciones abiertas, que dieron paso a relatos libres pero siempre anclados al tema de la memoria en relación con una serie de elementos que los ubicaban en el contexto violento de Colombia y particularmente, de la presente investigación, de manera que no se recibieron respuestas cerradas, sino que se tuvo la posibilidad de establecer en ellas relatos y proyectos frente a las dimensiones abordadas. Luego de conversar al inicio sobre percepciones generales de la memoria como concepto, algunas preguntas requerían de claridades previas que, por ejemplo, delimitaran a la memoria como relativa a la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia, o explicaran cómo se ha solido producir memoria en el país; así mismo podían surgir nuevos temas a tratar dependiendo de lo mencionado por los participantes del diálogo, sin embargo los puntos principales se enfocaron en lo siguiente: ¿Qué es hacer memoria? ¿Cree que en Colombia se debe hacer memoria? ¿Sobre qué? ¿Para qué se debería hacer memoria? ¿Cuál es la función? ¿Por qué cree que en Colombia se hace memoria de los mismos hechos desde diferentes procesos? ¿Debe enseñarse en los colegios sobre el pasado violento en Colombia? ¿Cómo se han enterado sobre las cosas violentas que han pasado en el país?. 11 Se realizaron encuentros con tres grupos, los cuales en total contaron con 34 asistentes, que además de cumplir con los dos elementos constitutivos de la ciudadanía no afectada tal como se trabaja en el presente trabajo, tuvieron las siguientes características: contaban con edades entre 18 y 67 años, sin embargo el mayor número (28) se concentraba entre los 21 y 37. 21 cuentan con formación profesional, 5 son bachilleres, 3 cuentan con básica segundaria, tres con formación técnica y dos con básica primaria. Se contó con 23 mujeres y 11 hombres, pertenecientes a los estratos socioeconómicos 2 (14 participantes), 3 (17 participantes) y 4 (4 participantes). En los anexos se encuentran las tablas en donde se discrimina la información de los participantes de forma más amplia..

(25) 25. ¿Conocer las diferentes versiones sobre lo ocurrido en el pasado sirve para perdonar? ¿Es deber del ciudadano saber sobre memoria? Los relatos obtenidos fueron el insumo central para el análisis, ya que en ellos se inscriben las construcciones imaginativas de los participantes, tanto sus proyectos como aquellas interpretaciones atadas a su propia historia, ambas por medio de innovaciones semánticas ubicadas en el plano de la ficción, temas que se desarrollan a continuación. En línea con Ricoeur (2002), si bien en el discurso se inscriben unas ideas y un sentido explicito que busca transmitir quien lo emite, también es posible avanzar en un ejercicio de interpretación que da cuenta de las innovaciones semánticas (entendidas como el elemento que surge para mediar el conflicto entre campos semánticos a partir de la generación, por medio de la ficción, de una nueva pertinencia predicativa12) que allí se encuentran y que dan paso a la existencia de nuevas realidades. Dicha innovación se puede dar en un doble escenario, primero, cuando el emisor la realiza de forma intencional con el fin de hacer más eficaz su relato en relación con su intencionalidad, y segundo (que es el que nos ocupa), cuando el relato se configura como texto y es susceptible de ser interpretado de varias maneras dependiendo de quién lo lea, lo cual entenderemos como “actualización del texto”. El ejercicio de actualización del texto en línea con las innovaciones semánticas resulta particularmente importante en el marco de la investigación, esto en tanto que el análisis se realizó sobre documentos textuales en donde se encontraban transcritos los discursos de los diferentes participantes del ejercicio descrito anteriormente, lo cual en términos de Ricoeur constituiría una “fijación del texto” en el que se establece un alejamiento entre el relato y su autor, dotando al primero (establecido como texto) de una ontología propia, una existencia. 12 Dicha mediación surge a partir de la facultad que tiene la imaginación de esquematizar, la cual es desarrollada por Ricoeur (2002), quien referenciando a Kant, menciona que el esquematismo es una posibilidad metodológica que permite atribuir una imagen a un concepto, esto por medio de “captar lo semejante” (Ricoeur, 2002, p. 202), es decir, la posibilidad de esquematizar con que cuenta la imaginación, llega a ordenar las atribuciones metafóricas que surgen en el discurso para hacer inteligibles las diferencias que pueden surgir entre campos semánticos alejados entre sí, esto se logra a partir de la atribución de imágenes, en tanto que estas cuentan con un aspecto “cuasi sensorial” (Ricoeur, 2002), de manera que la innovación semántica se liga con el surgimiento de tales imágenes frente a un concepto, las cuales son próximas a una construcción óptica y reconocible, lo que facilita reducir la distancia e identificar la similitud entre campos semánticos ajenos, es decir, crear una pertinencia predicativa..

(26) 26. independiente13, lo cual brinda la posibilidad de un proceso de actualización del mismo a partir de un ejercicio de interpretación. Es en el proceso de interpretación en donde reside el valor crítico del presente trabajo. La posibilidad crítica inicia en el momento en que el texto es alejado de su contexto de producción y ya no se establece como una herramienta de quien lo enunció para movilizar unas ideas, sino que alejado de dicha finalidad, se establece de nuevas formas. La interpretación de los textos (tanto en éste capítulo como en el siguiente), busca ser un ejercicio de análisis, en donde se sobrepasan los límites de “una actividad mimética” (Ricoeur, 2002, p. 209) la cual tiene su realización final en un ejercicio de descripción y clasificación del discurso. Al contrario de ello, el ejercicio interpretativo parte de un principio fundamental de alejamiento, mediante el cual es posible identificar en el texto aquellos elementos que dan paso a la construcción de anclajes históricos y nuevas posibilidades de ser, elementos que si bien no se encuentran explícitos, han sido allí inscritos apelando a un ejercicio de imaginación y emergen en la medida en que el texto, en su autonomía, tiene un encuentro con el lector, es decir, se actualiza. Es por medio de ese ejercicio de actualización del texto, que continúa haciendo presencia la posibilidad crítica del presente ejercicio, en donde el investigador se encuentra con el texto en su autonomía y entabla con él un diálogo del cual surgen, por medio de la imaginación como herramienta fundamental, nuevas formas de pensarse la realidad a partir de los anclajes históricos que allí se evidencian e incluso de las construcciones posibles que se dejan entrever. Identificar las construcciones ideológicas de los textos para, desde una mirada utópica, pensar nuevas formas de ser es el ejercicio que completa la interpretación crítica, si bien aún no se dan los elementos suficientes para la comprensión de la relación que establecen. 13. Al ser registrado el relato oral en forma de texto, éste se dota de una autonomía en diferentes órdenes, tanto en relación con la intención del autor, es decir, quien lo enunció oralmente “que al no estar ya más presente, abandona el texto a su propia significación” (Silva, 2005, p. 190); posteriormente una autonomía ante la situación como tal que dio paso al surgimiento del discurso, es decir el ejercicio propio de diálogo dotado con dinámicas particulares, y por último una autonomía frente al contexto compartido entre los interlocutores que dio paso al surgimiento de la narrativa y lo dotaría de una serie de significaciones de acuerdo a las condiciones de enunciación. Es el alejamiento de estos elementos el que lleva a un proceso de autonomía del texto por medio de su fijación, situación que es “constitutiva del fenómeno del texto como escritura” (Ricoeur en Silva, 2005, p. 190)..

(27) 27. ideología y utopía, tal reflexión tomará sentido en la medida en que se vaya avanzando en el recorrido. El proceso de indagar sobre las nuevas posibilidades que abre el texto, requiere no olvidar que éstas surgen a partir de la omisión de las condiciones de existencia del mundo presente, lo que permite reconocer otras condiciones, que a su vez no se fundamentan en las “referencias del discurso ordinario” (Ricoeur, 2002), sino que parten de una – llamada por Ricoeur – “referencia de segundo orden”, la cual va más allá de los elementos que suelen fundar el discurso cotidiano, llevando a que esas nuevas posibilidades no se sustenten en referencias presentes y palpables, sino que “permite que aparezca nuestra pertenencia profunda al mundo de la vida, que se manifieste el vínculo ontológico de nuestro ser con otros seres y con el ser.” (Ricoeur, 2002, p. 204), de manera que la referencia que nos interesa al estudiar el texto será aquella constituida por el ejercicio de intersubjetividad, que da cuenta del relacionamiento ontológico de la “ciudadanía no afectada” con los otros. Será el situarnos en el estudio de la ficción, lo que permitirá avanzar en dicha dirección. La ficción rastreada en los textos se entiende como aquella práctica de re descripción de la realidad, a través de la imaginación de mundos posibles, y en donde se pueden inscribir toda una serie de expectativas, proyectos y “nuevas dimensiones de realidad, gracias a la suspensión de nuestra creencia en una descripción anterior” (Ricoeur, 2002, p. 204), no es una elaboración premeditada en el caso de los textos abordados, sino que hace presencia como un elemento cotidiano en el relato, ya que “la primera manera según la cual el hombre intenta comprender y dominar lo diverso del campo práctico es la de procurarse una representación ficticia de él” (Ricoeur, 2002, p. 205). Se ha recorrido hasta éste punto el primer paso del proceso investigativo desarrollado, esto a partir de la caracterización del elemento de estudio, a saber, los textos en los que se inscriben una serie de relatos y proyectos de la “ciudadanía no afectada” con respecto a la memoria de la violencia en Colombia. Junto con ello, se ha hecho claridad frente a las posibilidades críticas del ejercicio a partir de establecer las relaciones existentes entre la constitución autónoma del texto, el papel de la interpretación en línea con el imaginario social, la ficción y la intersubjetividad. Ésta última se establece como el punto neurálgico sobre el cual se enfocaron los esfuerzos interpretativos, dada su posibilidad de dar cuenta.

(28) 28. del principio de analogía y las dinámicas de relacionamiento ontológico que surgen en el campo de la memoria, el siguiente apartado busca establecer una serie de reflexiones que permitan su comprensión en el marco de la investigación. 2.2. El vínculo analógico (o la mutua pertenencia ontológica con los otros) Un ejercicio investigativo que pretenda ahondar en el campo de la experiencia histórica, incluso de la experiencia no vivida, la experiencia del otro, requiere de un análisis en donde una guía transversal sea la comprensión de las relaciones intersubjetivas, en tanto que tal campo (el de la experiencia histórica) se encuentra constituido de forma analógica. Frente al problema de investigación, la indagación por las relaciones que se establecen entre la “ciudadanía no afectada” y los “actores de la memoria” (para hacer referencia a las personas afectadas de forma directa por los hechos de la guerra y la violencia sociopolítica, a quienes perpetraron los hechos y a las organizaciones e instituciones que han abordado el tema de la guerra y preferencialmente el de la memoria de la misma) en el marco del vínculo analógico resulta uno de los puntos centrales del proceso, en tanto que allí descansa una posibilidad comprensiva de la situación de desapropiación por parte de la ciudadanía no afectada sobre la reflexión acerca del pasado violento del país. La posibilidad de rastrear el vínculo analógico descansa en la existencia de una serie de categorías de la acción común que le dan forma, las cuales deben tener la suficiente amplitud para englobar diferentes flujos temporales, constituyéndose como elementos que “hacen posibles relaciones específicas entre contemporáneos, predecesores y sucesores” (Ricoeur, 2002, p. 209), en línea con Ricoeur (2002), un ejemplo de estas categorías puede ser la transmisión de tradiciones. La transmisión de tradiciones no acontece de una forma estandarizada, sino que varía dependiendo de los marcos en que se desarrolle y los sujetos que medien la acción, así como los flujos de acoplamiento que permitan el contacto entre los sujetos establecidos en distintos contextos temporales; de manera que a partir de tales factores, la transmisión de tradiciones (y en general cualquier categoría de la acción común) se constituye como “un vínculo que puede ser interrumpido o regenerado” (Ricoeur, 2002, p. 209), en resumen, en dicho ejemplo la tradición es la conexión que me une con el otro, ya sea contemporáneo,.

(29) 29. predecesor o sucesor, y dependiendo de la forma en que ese relacionamiento se desarrolle, mediado por procesos de reflexión al respecto, esa conexión se reforzará o debilitará. Una categoría de la acción común que emerge en el campo de la investigación, y que guió el ejercicio de interpretación de textos para poder dar cuenta del vínculo analógico, es el reconocimiento de las afectaciones de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia, en tanto que tiene la capacidad de establecer una conexión entre contemporáneos, predecesores y sucesores, y así mismo puede ser reforzado o debilitado. Junto con ello, (haciendo una anticipación a la parte final del presente documento) sería un elemento constitutivo de la memoria, entendida esta vez no como un producto elaborado por actores específicos sino como una práctica de reflexión colectiva sobre un tema que repercute sobre la vida de todos. El establecer la manera en que esa categoría de la acción común es interrumpida o regenerada desde la “ciudadanía no afectada”, brindará las luces necesarias para observar el problema de investigación con más claridad. Antes se seguir avanzando en éste punto y ligarlo con las prácticas imaginativas, se debe evidenciar la existencia de un principio superior en el campo de la experiencia histórica y la acción común, este es, el “principio de analogía”, constitutivo de lo humano y posibilitador del reconocimiento de los otros, el desarrollo de éste facilitará la comprensión de la intersubjetividad en el proceso investigativo. El principio de analogía parte de reconocer que los “otros” cuentan con una construcción ontológica tal y como la tengo “yo”, en palabras de Ricoeur “cada uno de nosotros puede, en principio, ejercer como cualquier otro la función de yo e imputarse a sí mismo su propia experiencia” (Ricoeur, 2002, p. 209), de esta forma que es posible la existencia de categorías de la acción común, como la del reconocimiento de las afectaciones de la guerra y la violencia sociopolítica en Colombia, la cual tiene la posibilidad de vincular y generar un acoplamiento entre un “yo”, y “los otros”, que en este caso serán la “ciudadanía no afectada” y los “actores de la memoria” respectivamente, la forma en que se constituye el vínculo analógico se observa en el Gráfico1. Si bien se ha hecho claridad frente a la dinámica que maneja el vínculo analógico, se encuentra pendiente mencionar la forma en que esto se desarrolla en el campo práctico, sobre el que se realizó el proceso interpretativo, para lo cual se hace una remisión.

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Gráfico 2. Ideología y utopía en Ricoeur
Gráfico 3. Ideología y utopía en el marco de la investigación.

Referencias

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