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ACTITUD MENTAL POSITIVA

decidida «Actitud Mental Positiva». Vamos a detenernos unos instantes a considerar cada una de las palabras que conforman esta expresión. La palabra «actitud» designa una predisposición de ánimo y pensamiento que define el modo en el que nos posicionamos y actuamos ante un acontecimiento. Por «mental» entendemos la forma de analizar e interpretar reflexivamente todo aquello que nos ocurre. Y la palabra «positiva» determina el talante, tono y matiz de nuestros pensamientos y acciones.

La Actitud Mental Positiva se vive desde el interior y luego se exterioriza en forma de optimismo, vitalidad,

entusiasmo, ilusión y esperanza. Ese ardor positivo impregna nuestros pensamientos y se plasma en nuestras acciones. Determina en un alto grado cómo somos, cómo pensamos, cómo nos comportamos y cómo hacemos las cosas. Y lo más importante, facilita y refuerza la Gestión Personal plena que todos buscamos.

En la Proactividad que perseguimos, la Actitud Mental Positiva actúa a dos niveles distintos:

En nuestro camino hacia la Productividad y una mejor Gestión Personal nos empuja a iniciar el cambio y desarrollar los Giros. Logra que nos sobrepongamos a los reveses y alienta la mejora permanente con determinación y confianza.

En el día a día de nuestro trabajo y nuestra vida imprime por un lado entusiasmo, pasión y energía en todo lo que hacemos, y por otro serenidad y optimismo ante cualquier conflicto o problema.

Actitud en la búsqueda de la Productividad

Alguien que no está positivamente abierto al cambio, que de verdad no está entusiasmado con lo que le espera tras el esfuerzo, que no abraza la posibilidad de aprender, de mejorar, de crecer… sencillamente no puede cambiar ni

avanzar. Es una perogrullada pero es necesario decirla: para cambiar primero hay que querer cambiar y además desearlo con intensidad y hasta fervor.

Si en ti queda algún atisbo de resentimiento por fracasos pasados, dudas ante la posibilidad de que ciertamente la Productividad pueda calar en ti, reproches por tropiezos recientes o escepticismo ante si de verdad serás capaz de completar el camino, tienes que hacer absolutamente todo lo posible por desechar esos pensamientos. Salta cuanto antes al polo positivo y sintoniza desde este mismo instante la emisora de las buenas noticias. Créeme, es del todo imprescindible que pienses en positivo desde ya. ¡Importante! Acepta cómo eres hoy pero enamórate de la posibilidad real de cambiar mañana.

La Actitud Mental Positiva te permitirá combatir eficazmente tu derrotismo o la fatalidad productiva de la que tal vez provienes. Será la que te aliente cada mañana, la que te mueva a dar nuevos pasos aun cuando el último haya sido un traspié, la que busque siempre la oportunidad de mejorar o aprender, la que doblegue el pesimismo muy característico de la bancarrota productiva, la que vea el lado favorable y ventajoso, y la base de la persistencia y el empuje que te permitirán avanzar y completar todos los Giros.

En el camino hacia la Productividad encontrarás numerosas dificultades y obstáculos. Uno de los más destacados, por la frecuencia e insistencia con la que se repetirá, es la angustiosa sensación de «no estar mejorando». Ten muy presente lo siguiente: seguirás avanzando en la lectura de este libro, te iré presentando cada uno de los Giros, los empezarás a poner en práctica y fallarás. No conozco a nadie que buscando la mejora en la Gestión Personal haya «acertado a la primera». Ten muy claro que cometerás errores y tropezarás continuamente, cada día te sorprenderás de la todavía

acentuada inmadurez de tu Productividad y te torturarás con pensamientos negativos. Es muy posible que al final del día pienses que todo este esfuerzo «no merece la pena». Pero la mejoría está ahí, aunque a veces costará que salga a la luz.

El recordarte de manera permanente los motivos por los que un día decidiste caminar hacia la Productividad alimentará esa Actitud Mental Positiva. El tener muy presente tu Decálogo, las cosas que con el corazón y con más ahínco quieres conseguir, ayudará a sugestionarte, a motivarte, a ilusionarte, a renovar diariamente tu entusiasmo y a sintonizar esa emisora de buenas noticias. Asimismo conseguirás sobreponerte al desaliento, a las dudas, a la negación interior y exterior, al pesimismo y evitar en todo momento la emisora de las malas noticias. Actitud en el día a día

La Actitud Mental Positiva determina el modo en el que interpretas y actúas ante cualquier acontecimiento, sea del cariz que sea, tanto en el ámbito personal como

profesional. No importa si acabas de iniciar el camino hacia la Productividad o si llevas tiempo recorriéndolo, esa actitud influye decisivamente en tu Proactividad.

A título personal, durante buena parte de mi vida fui un pesimista en la práctica. A pesar de contar con un talante razonablemente entusiasta y dinámico, ante cualquier dificultad, especialmente en el trabajo, mi entusiasmo se desmoronaba a las primeras de cambio. En seguida me dejaba llevar por un derrotismo recalcitrante que ahora al rememorarlo he de admitir que me abochorna. Además, solía juzgar equivocada e injustamente a aquellas personas fervorosas y optimistas con cínicas afirmaciones como «ese tío es un iluso, un soñador, en la vida hay que ser realista o te pisotean a la primera oportunidad». Gracias a mi constante esfuerzo he logrado transformar

esa forma de pensar y actuar, y a día de hoy mi actitud es diametralmente opuesta. He reprogramado mi mente para pensar primero en positivo, para anteponer el lado favorable al negativo, para visualizar la solución y el éxito antes que el problema y la derrota.

Ese optimismo que te animo a practicar cada día te proporciona entusiasmo, ilusión y motivación. Pero también creatividad, inteligencia, juicio, serenidad y determinación a la hora de encarar cualquier conflicto laboral o personal. Y es en las situaciones problemáticas donde con más claridad sale a relucir y se muestra como un rasgo nítido de alguien que quiere construir y crecer, frente al que se empecina en contemplar o destruir. Imagina cualquiera de estas situaciones: una crisis con tu pareja, un enfrentamiento con un compañero de trabajo, una reclamación por un producto en mal estado, un problema económico familiar, una confrontación con alguien querido… En todos ellos la Actitud Mental Positiva te proporcionará «el primer paso para dar el primer paso», como me gusta decir a mí. Pensando y actuando guiado por ella, sientas las bases para la solución. Sin esa actitud, estamos condenados al fracaso.

La importancia del vocabulario

En esa predisposición positiva que tenemos que incorporar y desarrollar en nuestra vida, nuestro

vocabulario, nuestras expresiones y la «actitud» de nuestro lenguaje juegan un papel crucial. La construcción de las frases, las palabras que empleamos y el tono a la hora de expresarte también condicionan tu actitud general, te predisponen y te empujan a ser positivo-proactivo. Los negativo-pasivos suelen empezar sus frases con palabras como «no», «no se puede», «no creo», «eso es imposible». Además, suelen pronunciarlas de un modo tajante y expeditivo, cerrando cualquier posibilidad al

debate o a una solución creativa. Los positivo-proactivos reaccionan de forma optimista, con sosiego, no cierran las opciones, contemplan las posibilidades, valoran antes de decidir, piensan en construir, interpretan antes de actuar y todo ello se imprime en su lenguaje. Emplean frases como «claro que podemos», «por supuesto», «vamos a hacerlo», «sí es posible» o similares.

Cuida, elabora y construye un compacto vocabulario entusiasta, positivo y ganador y ello contribuirá a conseguir tu nuevo yo proactivo. Es el sí frente al no.