campus universitario
EN EL PROCESO TERAPÉUTICO
5. Activación de las funciones yoicas en el proceso terapéutico
Podemos pensar en la situación terapéutica como la instalación de un
contexto de verificación para aquel conjunto de funciones yoicas.
También como un contexto de estimulación para estas funciones: ya el contrato inicial lo que hace es concertar una tarea nueva (indagar, comprender, objetivar una problemática) cuya simple apertura fun ciona como incitación original para el ejercicio de aquellas funciones. A la vez que la relación terapéutica provee un contexto de protección
y gratificación emocional que alivia ansiedades profundas lo sufi
ciente como para liberar cierto potencial de activación yoica, es decir, coloca a estas funciones en estado de mejor disponibilidad. Con estas condiciones de base, cada sesión, en cada uno de sus momentos, opera como activadora o movilizadora del conjunto de las funciones yoicas. Tomemos un fragmento de sesión, una comunicación del paciente al terapeuta:
P: “Yo aquella vez había estado flojo: cuando mi padre me dijo ‘tenes que estar en la reunión de familia’, para no discutir, le dije que sí. Esta vez, cuando se venían las fiestas, pensé de entrada ‘si me viene con lo de la reunión familiar le voy a decir que vaya él, que a mí no me interesa; y quedé esperando, pero esta vez no me lo dijo.”
Este breve párrafo, concertado alrededor de la tarea propuesta por la relación terapéutica, contiene un recordar con detalles, una aten ción concentrada en ese recuerdo y en la tarea actual, que indaga relación del paciente con su padre, asentada en la discriminación yo- otro; contiene una secuencia (conducta-reflexión-autocrítica-planifi- cación de otra conducta alternativa), cuya evocación en sesión es reforzadora a su vez de las funciones contenidas en aquella se cuencia.
A continuación veamos el rol jugado por dos intervenciones del terapeuta:
T: “¿Usted qué piensa? ¿Por qué su padre esta vez, en que usted estaba prevenido, no se lo habrá dicho?...”
P “No me doy biun cuenta, porque él no caminó con respecto a las fiestas...”
T: “¿Puede haber notado en usted una actitud diferente, algo que usted haya trasmitido sin palabras?”
Son precisamente aspectos salientes de la tarea en psicoterapia: percibir totalidades, captar detalles, evaluar necesidades y posibili dades. Estas intervenciones proveen nueva información (una deci sión interna puede ser captada por el otro sin palabras), estimulan una evaluación retrospectiva de la propia conducta ante el otro, proponiendo ampliar el registro de los propios mensajes gestuales y posturales, un ensayo de percibirse desde el otro, y una búsqueda asociativa de otros datos que puedan aportar a la hipótesis sugerida por el terapeuta). Este fragmento tomado al azar puede ser visto así, en otro nivel que el de los contenidos esclarecidos, como la puesta en juego de una activa movilización yoica. El terapeuta funciona como instructor guía, esto es, como agente portador de estímulos, modelos, refuerzos y métodos correctores para el desarrollo de estas funciones. A la vez, los hechos vividos fuera de sesión, vistos por un observador enriquecido con la óptica suministrada por la tarea de la sesión, actúan también como estimuladores y reforzadores de todas las funciones activadas en sesión: percepción, memoria, atención, imagi nación, reflexión objetivante, planificación. La constante discrimina ción entre condiciones de realidad y las distorsiones creadas por otra realidad (mundo interno) es una de las tareas reforzadoras del yo a lo largo de todo el proceso, ya que consolida un yo más finamente observador de la experiencia. Nótese también que muchos de los eslabones del procesamiento yoico destacado por Liberman (que antes citamos) son precisamente aspectos salientes de la tarea en psicoterapia: percibir totalidades, captar detalles, evaluar necesida des y posibilidades, etc. La duración del proceso terapéutico puede influir en el grado de reforzamiento logrado: en terapias breves es probable que el refuerzo yoico tenga un alcance sectorial, en otras más prolongadas podrá ser más extendido.
En síntesis, puede entenderse que las funciones yoicas se refuer zan en psicoterapias mediante la creación de un contexto de gratifi cación, alivio de ansiedad, estimulación y verificación (situación terapéutica) que las solicita activamente y las consolida a través de su ejercicio guiado (proceso terapéutico). El terapeuta con su propia actividad provee además al paciente un modelo yoico de identifica ción. En la relación de trabajo se constata por otra parte la existencia de un interjuego entre las funciones yoicas del paciente y las del terapeuta: entre ambas hay una constante cooperación, a la vez que
se instala una relación do complom<*ntnri«i(litd, qu«' «»• rri'uln líala tualmente de manera automática. Este aspecto del vínculo terapéu tico resulta particularmente interesante para indagar ciertas leyes que rigen la relación de trabaj o paciente-terapeuta (será discutido en el párrafo siguiente).
Un punto esencial para una teoría del proceso en psicoterapia reside en el problema del origen y tipo de cambios yoicos que pueden lograrse por aquel proceso. La conceptualización de estos cambios ha debido desarrollarse frente al concepto de área del yo comprometida con el conflicto (es decir, sometida a las vicisitudes y dinamismos de las relaciones intersistémicas (ello-superyó-yo)y sus contradicciones frente a la realidad) .3 En primer lugar se destaca entonces que el reforzamiento en la eficacia de los rendimientos yoicos se opera por el desarrollo (activación y consolidación por la prueba de su eficacia) de un conjunto de recursos llegados al tratamiento en estado de disponibilidad, que pueden caracterizarse como propios de un área del yo relativamente “libre de conflictos”, capaz de cierto crecimiento autónomo (6). Por otra parte, hay que agregar el fortalecimiento de
funciones yoicas que llegan comprometidas con el conflicto y logran una liberación parcial del mismo, en función de parciales resolucio nes del conflicto (1), o modificación del mismo debida a variaciones en
las fuerzas intervinientes (por ejemplo, por cambios en las condicio nes grupales que lo exacerbaban). Se postula, por otra parte, con fundamentos en todo un conjunto de observaciones de psicología evolutiva, una relación de reforzamiento mutuo entre autoestima y experiencias de eficacia yoica (13). (Estos dinamismos de potencia ción de efectos se tratan más detalladamente en el capítulo 9.)
Aun en pacientes afectados de una patología severa, el margen de recuperabilidad funcional del yo resulta clínicamente detectable.
A menudo el enfoque terapéutico utilizado en una psicoterapia es el deseo de fortalecer diversas funciones yoicas. Por ejemplo, con un . * paciente fronterizo, la finalidad de una interpretación no sería tanto
lograr un insight como proporcionar un marco a partir del cual pueda
el paciente organizar una serie de fenómenos. Es un esfuerzo por
fortalecer la función integradora, sintética, al proporcionar un anda
miaje que le permita al paciente organizar muchos de sus sentimien
tos, afectos, pensamientos (Zetzel) (1).
Para que esta línea terapéutica sea efectiva, debe contarse, aun en este paciente afectado por una importante debilidad yoica, con un
5 Área cuya modificación se interpreta tradicionalmente dentro de una teoría del
cambio mediante el proceso psicoanalítico.
m o n t o d e c a p a c i d a d a u t o o r g a n i z a t i v a e n e s t a d o d e d i s p o n i b i l i d a d pese a la existencia de conflictos profundos no resueltos. Estas
exigencias refuerzan la idea de que existen importantes energías
yoicas no sólo relativamente “libres de conflicto”, sino independien tes de los otros sistemas (13).
Con frecuencia el reforzamiento del yo se asimila al concepto de “trabajo con las partes sanas” del paciente. Este último concepto es más amplio: comprende el conjunto de funciones yoicas potencialmente rescatables a pesar del conflicto, y también aspectos motivacionales y vocacionales de nivel más maduro. Tal vez toda psicoterapia deba tener en cuenta las “partes sanas” del paciente. Sólo entonces podrá propor cionar una imagen ecuánime de ese paciente, atenta a sus lados enfermos, regresivos, tanto como a sus capacidades y logros, no sólo en el afuera sino también dentro de cada sesión. Esta ecuanimidad se expresará en que el terapeuta señale la emergencia de ansiedades y defensas arcaicas en el vínculo transferencial, por ejemplo, y a la vez el acto de crecimiento que puede ser a menudo la premisa silenciosa de esa capacidad de vuelco en la transferencia. Se trata de captar en toda su magnitud la constante dialéctica salud-enfermedad. Sólo con una comprensión muy profunda de esa dialéctica es posible preguntar a un paciente psicótico en plena regresión “si todo va bien” y respetar por
“sana” su respuesta de autoevalución, en la que solicita no ser interfe
rido en ese movimiento de búsqueda de sí mismo (1 1).
6. Un aspecto del proceso en psicoterapias: