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LOS EJES DEL PROCESO TERAPÉUTICO
Hasta el momento, distintos trabajos vienen poniendo de relieve la existencia de un conjunto de mecanismos de acción propios de las psicoterapias. Numerosas observaciones clínicas revelan sin duda la presencia de un complejo entrecruzamiento de influencias de cambio (catarsis, insights, programaciones, cambios ambientales). Pero da la impresión de que saber que actúan en las psicoterapias mecanis mos de acción múltiples es apenas una primera aproximación, cons tituye un saber vago, insuficiente; alude aúna conjunción sin dar idea de su organización.
Podemos preguntarlos entonces si no será posible avanzar un poco más allá de este reconocimiento inicial (de que existe un conjunto de influencias de cambio) e intentar localizar ciertos ejes en el movi miento que impulsan aquellas influencias. Es decir, identificar cier tos fenómenos pilares que, también en movimiento, constituyan un marco en cuyo seno se organicen y desarrollen aquellas influencias múltiples y sus efectos. Podría verse en tal caso a aquellos fenómenos- ejes desempeñando el papel de organizadores de un proceso en el cual se acoplan y potencian fenómenos de cambio de distinto nivel, ritmo, intensidad y amplitud.
Desde esta perspectiva me parece posible definir los ejes del proceso en psicoterapia en estos términos: producir en el paciente una activación de sus funciones yoicas, mediante las cuales se haga posible elaborar de modo focalizado la problemática inserta en una específica situación vital, en base a la guía, el estímulo, y las realizaciones simbólicas del vínculo vivido en una relación de trabajo personificada con el terapeuta, con la correlativa activación de las funciones yoicas de este último.
Nuestra definición surge de estudiar atentamente el desarrollo que empíricamente asumen numerosos procesos terapéuticos en los que aquellos elementos se recortan como primordiales (incluso en psicoterapias intuitivas o espontáneas, cuyo especial valor puede consistir en que, no trabadas por prejuicios teóricos, dejan lugar a una más libre emergencia de los fenómenos necesarios, específicos de este campo técnico).
La definición subraya tres pilares sobre los que se monta un sistema de influencias de cambio: activación yoica, elaboración de un foco, relación de trabajo. Estos constituyen una especie de trípode de sustentación del proceso; actúan instalando una estructura de tensiones activadoras recíprocas: es necesario un yo activado para focalizar la tarea, de lo contrario ésta se difunde sin límites; a su vez el trabajo en un foco refuerza al yo al proporcionarle un área en la que concentrar sus funciones; paralelamente la relación de trabajo solicita la cooperación de las capacidades yoicas y les ofrece como guía el modelo de la activación yoica del terapeuta, y como sustento las satisfacciones simbólicas que va operando el vínculo personificado.
De nuestra propuesta se desprende que para evaluar la marcha del proceso terapéutico (y esto es de importancia para la supervisión de ese proceso por otros o por el mismo terapeuta) es necesario evaluar inicialmente la eficacia con que se logre asentar cada uno de estos ejes, y luego el desarrollo de cada uno y de su relación con los otros. Tal evaluación debe permitir en primer lugar corroborar o
rectificar la indicación terapéutica: si no se cuenta con un potencial de funciones yoicas activables, si no existe posibilidad de delimitar un foco, si la relación de trabajo es excesivamente interferida por obstáculos transferenciales-contratransferenciales, será escasa la eficacia que logre una psicoterapia de esclarecimiento, haciendo por ello aconsejable el empleo de otro tipo de recursos técnicos.
Por otra parte, si esta caracterización del proceso terapéutico (entenderlo engarzado en la estructura asentada sobre aquellos ejes) es correcta, no se establecen de base diferencias cualitativas entre una psicoterapia breve (3 a 6 meses), una de plazo moderado (7 a 17 meses), o una prolongada (más de 18 meses) en la medida en que no surjan complicaciones transferenciales que interfieran en exceso la relación trabajo, dado que en ese caso el foco podrá ir ampliándose, podrán sucederse distintos focos a lo largo del proceso. Pero la estructura básica montada será esencialmente la misma. Tal vez esta sea una razón básica para que nuestra indagación teórico- técnica, que comenzó centrada en los procesos de psicoterapias breves, haya ido extendiendo muchos de los principios sustentables para aquellas técnicas al campo más amplio de las psicoterapias.
Mencionamos antes que la caracterización de aquellos ejes como organizadores del proceso abre la posibilidad de una tarea de evaluación clínica más rigurosa. Al identificar estos ejes estamos recortando parámetros referibles a indicadores empíricos no ambi guos, lo cual puede facilitar además la operacionalización de ciertas variables a los fines de elaborar diseños para investigar el proceso en psicoterapia. Lo significativo está en que las condiciones creadas por la organización convergente de aquellos ejes poseen una especifici dad suficiente como para delimitar un campo dinámico propio. Este campo a su vez puede verse como el ámbito comün a un vasto conjunto de recursos técnicos. El movimiento de aquellos ejes tiene, en las psicoterapias de esclarecimiento, por ejemplo, su principali— pivote en las activación yoica. Sobre los mismos ejes, las medidas dirigidas al ambiente (trabajo social) así como las psicoterapias directivas, concentran su acción, en cambio, sobre la situación focal. En este caso la relación de trabajo se organiza según características de esa situación y las actividades yoicas que se obtienen son conse cuencia de la experiencia de modificaciones concretas introducidas en el foco. Es tal vez el compartir esa estructura organizadora de sus diversas influencias lo que permite englobar a una vasta familia de recursos técnicos en el campo más amplio de las psicoterapias.
En los capítulos siguientes, se discutirán aspectos teóricos y técnicos vinculados con cada uno de aquellos ejes. Luego será necesario enfocar el problema de los cambios en el proceso terapéu-
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83tico para identificar mecanismos de accion, efectos, encadenamien- tos de efectos y retroacciones, un conjunto de dinamismos moviliza- dos en el proceso.