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Tarea de Memoria (Foco 2)

10.4. Actividad cerebral durante la ejecución de las tareas cognitivas.

10.4.2. Actividad cerebral durante la tarea de Memoria.

Durante la prueba de memoria, también se observaron diferencias entre los grupos de actividad física en regiones previamente asociadas con los procesos de reconocimiento, tales como la región orbito-frontal (Maestú y col., 2008) y la región parietal (Simons y col., 2008). Los resultados de este estudio muestran dos picos de activación según el momento temporal de la tarea. A latencias tempranas se observó un pico de activación superior para el grupo Activo en regiones del córtex pre-frontal dorsolateral (DLPFC). Coincide con el estudio de Rypma y D’Esposito (2000), que también realizaron una tarea consistente en retener en la memoria letras sueltas y posteriormente indicar si se les habían presentado o no previamente. En este estudio, una mayor activación de esta área, el DLPFC, correlacionaba positivamente con un menor tiempo de reacción a la hora de contestar por parte de los sujetos jóvenes. En

cambio, una mayor activación de esta área por parte de los sujetos mayores indicaba realizar bien la tarea pero incrementando el tiempo de respuesta. Los autores concluyeron que con la edad, se reduce la actividad neuronal en el DLPFC. Por lo tanto, las personas mayores requieren mayores niveles de activación neuronal en esta área para conseguir discriminar correctamente los estímulos y conseguir una ejecución exitosa. Esto pasó en nuestro estudio, pero con el grupo extremo de Sedentarios. Es decir, los participantes más sedentarios de toda la muestra, activaron en mayor medida que los del grupo extremo de Activos, regiones del DLPFC necesarias para llevar a cabo los procesos cognitivos requeridos por la tarea. En cambio, el análisis de todos los participantes de la muestra (n=27, donde están incluidos los grupos extremos), mostró que en un primer orden temporal fueron los Activos los que mostraron mayor actividad cerebral en esta área, suficiente para realizar con éxito la tarea. Por su parte, los Sedentarios, para conseguir una buena ejecución en la tarea también activaron esta área, aunque en menor grado que los Activos. Pero a medida que avanzaba la prueba, o sea, en un segundo orden temporal, los Sedentarios también necesitaron activar en mayor medida que los Activos áreas del lóbulo occipito-temporal relacionadas con la percepción de formas y letras así como aspectos de memoria. Las áreas occipito- temporales son asociadas con el procesamiento de la escena visual, y son incluidas en la identificación de estímulos durante el proceso de captación del estímulo, siendo además moduladas por los procesos de top-down (Madden y col., 2002). La activación en mayor medida de estas áreas (específicamente la región occipital) podría haber facilitado que los Sedentarios mantuvieran durante más tiempo la concentración para discriminar correctamente el estímulo objetivo y retenerlo en la memoria, consiguiendo un porcentaje de respuestas correctas óptimo. Por el contrario, la mayor activación de estas áreas occipito-temporales por parte del grupo más Activo en comparación con el grupo más Sedentario, podría indicar la necesidad de utilizar esta red cognitiva de trabajo para mantener la concentración en los estímulos y facilitar el recuerdo, sobre todo porque en un primer orden temporal habían mostrado menor activación de las áreas frontales.

Estos patrones de activación son similares a los encontrados en otros trabajos. En esta misma línea, se ha sugerido que las personas mayores tienen dificultades para utilizar redes de trabajo a nivel frontal cuando se trata de codificar un estímulo de manera espontánea (Logan y col., 2002). Por eso, en las primeras fases de una tarea de memoria donde se debe almacenar una información, las personas jóvenes activaran en

mayor medida que las mayores áreas frontales, lo mismo que hicieron los participantes Activos de nuestro estudio. Los participantes más Activos no mostraron esto, sino lo contrario. Pero compensaron esa menor activación utilizando otras áreas occipito- temporales que ayudaron a la correcta ejecución de la tarea.

Otra explicación para los patrones de activación encontrados en nuestro estudio la tenemos en el uso de reglas mnemónicas. Aunque a los participantes no se les sugirió que pudieran aplicar alguna regla mnemónica, al acabar la prueba la mayoría de los participantes manifestó haber hecho asociaciones con las letras presentadas, hecho que, según ellos, les facilitó el posterior reconocimiento y recuerdo. El uso de reglas mnemónicas puede ser útil tanto para jóvenes como para mayores, aunque éstos últimos no llegan a tener el mismo nivel de ejecución que los primeros (Nyberg, Sandblom y col., 2003). No obstante, parece que los patrones de activación cambian en función de si se utiliza un recurso mnemónico. En este sentido, se produce una mayor activación en regiones occipito-parietales posteriores. Se sugiere que, la activación en regiones posteriores se relaciona con los procesos de reclutamiento de imágenes en el espacio. La ausencia de actividad en estas regiones posteriores en personas que no han utilizado un recurso mnemónico sugiere un fallo a la hora de reclutar estos procesos (por ejemplo, debido a un déficit de producción de estos recursos) (Maguire, Valentine, Wilding y Kapur, 2003). En el presente estudio, los Sedentarios activaron en mayor medida áreas posteriores occipitales, lo cual sugiere que necesitaron activar esta red de trabajo para igualar e incluso mejorar la ejecución de los Activos.

Tal y como pasó en la tarea de búsqueda visual, en esta tarea de memoria también se produjo una activación unilateral que contribuyó al éxito en la ejecución de la tarea. Por lo tanto, los participantes mostraron patrones similares a los obtenidos con los modelos de aislamiento hemisférico e inhibición hemisférica. Asimismo, a la hora de comparar los grupos extremos (los más Activos con los más Sedentarios), se apreció un patrón de activación similar al modelo PASA (explicado en el apartado 3.3.2.), es decir, ambos grupos activaron regiones occipito-temporales y frontales. Según este modelo, la gente mayor reduce la actividad occipito-temporal y para compensar los déficits producidos por la edad en esta región cerebral, a la vez activan en mayor medida que los jóvenes, regiones frontales. En nuestro estudio, este patrón de activación se cumplió en el grupo de los más Sedentarios, es decir, necesitaron activar en mayor medida que los más Activos áreas frontales. Por su parte, los más Activos mostraron más actividad en

regiones occipito-temporales y no necesitaron tanta activación frontal, obteniendo un patrón de activación similar al que obtendría una persona más joven.

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