Tarea de Memoria (Foco 2)
10.3. Rendimiento cognitivo-conductual de Activos y Sedentarios.
Respecto a la ejecución cognitivo-conductual realizada por los dos grupos, Activos y Sedentarios, los resultados obtenidos muestran que no se encontraron diferencias significativas en ninguna de las tareas cognitivas (búsqueda visual y memoria). El nivel alto de respuestas correctas (superior al 90%) indica que los participantes fueron capaces de seguir las instrucciones, retenerlas en la mente y poner atención a las tareas. En contra de lo que se esperaba obtener (mayor número de respuestas correctas por parte de los Activos), se aprecia que ambos grupos tuvieron bastante éxito a la hora de responder correctamente a los estímulos presentados, incluso el grupo de Sedentarios obtuvo un porcentaje ligeramente superior de aciertos en la prueba de memoria. En los apartados que siguen a continuación se exponen con más detalles estas cuestiones.
10.3.1. Tarea de Búsqueda Visual.
Respecto a la tarea de búsqueda visual, tanto los participantes del grupo Activo como los del grupo Sedentario obtuvieron un porcentaje de respuestas por encima del 90%.Por lo tanto, se puede decir que casi alcanzan el 100% de eficacia en la ejecución de esta tarea cognitiva.
Los psico-fisiólogos defienden el argumento de que uno de los factores que más determina la eficacia de la búsqueda visual es el grado de similitud entre los estímulos que conforman la tarea, es decir, tanto entre el estímulo objetivo con el estímulo distractor, como entre los estímulos distractores entre sí (Wolber y Wascher, 2003). En este sentido, una tarea de búsqueda visual resulta especialmente fácil o eficiente cuando el estímulo objetivo difiere de su contexto por una característica visual básica (color, orientación, movimiento, tamaño, curvatura, forma, brillo, profundidad y propiedades tridimensionales) (Wolfe, 1998; Wolfe y Horowitz, 2004). En el presente estudio sucedía esto, es decir, el estímulo objetivo difería del contexto por la característica visual de la orientación, lo que facilitaba su rápido reconocimiento. Asimismo, también sucedía que, aunque el estímulo objetivo compartía una serie de características con los estímulos distractores (en cuanto al color, tamaño, profundidad y forma), los estímulos
distractores presentaban las mismas características visuales entre sí, dando origen a lo que se conoce como homogeneidad de contexto. Este hecho también facilita la tarea ya que, gracias a la capacidad de agrupamiento (perceptual grouping), cuando los estímulos distractores son homogéneos, se agrupan formando un conjunto y pueden ser rechazados rápidamente como no objetivos, facilitando la segregación del estímulo objetivo de su contexto. En cambio, cuanto más heterogéneos sean los distractores entre sí, más subgrupos forman entre ellos y es más difícil detectar el estímulo objetivo. Estos postulados se rigen por los principios que defiende la Teoría de Integración de Características (Feature Integration Theory, FIT; Treisman y Gelade, 1980), una de las teorías más influyentes y que sirvió de base a otras teorías posteriores sobre la eficacia de la búsqueda visual.
En estudios previos se ha comprobado que los estímulos irrelevantes que actúan como distractores, producen una captura de la atención de forma más marcada cuando comparten alguna de las características distintivas del estímulo objetivo (Arnott y col., 2001). Anteriormente se ha comentado que esto sucedía con nuestros estímulos. Sin embargo, debido a que la característica visual de orientación siempre acompañaba al estímulo objetivo, es probable que los participantes hayan ignorado de forma efectiva los estímulos irrelevantes mediante la adopción de un estado atencional específico que los prepare para buscar en la dimensión adecuada (en este caso la orientación). Este punto de vista es consistente con la propuesta que defiende que la captura atencional por una característica visual simple no es un proceso puramente automático, sino que puede ser modulado o incluso suprimido por el estado atencional de los sujetos (Arnott y col., 2001; Connor, Egeth y Yantis, 2004; Peterson y Kramer, 2001).
En definitiva, las similitudes entre las características del estímulo objetivo y los estímulos distractores favorecen la aparición del fenómeno de búsqueda visual llamado top-down (dirigido desde niveles superiores del Sistema Nervioso Central), el cual requiere un esfuerzo por parte del sujeto y presenta un curso temporal lento y sostenido. La acción de este fenómeno hace que la atención se desplace de manera voluntaria hacia estímulos por los cuales estamos interesados o ante los que hemos sido instruidos para responder. Por lo tanto, es posible que factores top-down hayan contribuido a que tanto los participantes Activos como los Sedentarios ignorasen el efecto distractor de los estímulos irrelevantes del contexto. En esta línea, estudios conductuales previos han demostrado que tanto sujetos jóvenes como ancianos son capaces de beneficiarse de una guía atencional top-down para reducir el efecto distractor de estímulos irrelevantes
(Colcombe y col., 2003; Madden y col., 2004; Whiting, Madden, Pierce y Allen, 2005). De hecho, en el contexto de la búsqueda de características simples, Whiting y colaboradores observaron que en condiciones en las que el atributo visual que define al estímulo objetivo se mantiene constante a lo largo de todos los ensayos (aspecto que ocurría en este estudio), se produce una facilitación o guía top-down de la atención que da lugar a una reducción significativa del tiempo de reacción con respecto a la condición en la que la característica que define al estímulo objetivo es variable.
En este estudio no se midió el tiempo de reacción de las respuestas, pero la eficacia en la ejecución cercana al 100% de aciertos, hace suponer que los participantes de ambos grupos utilizaron eficazmente una red de trabajo atencional que les permitió discriminar los estímulos irrelevantes fácilmente.
10.3.2. Tarea de Memoria.
Respecto a la tarea de memoria, los resultados cognitivo-conductuales también mostraron una ejecución óptima por parte de ambos grupos, especialmente del grupo Sedentario (con un nivel de respuestas correctas por encima del 95%). Probablemente, el tipo de tarea utilizado, es decir, el tipo de proceso cognitivo relacionado con la memoria que se requería, pudo influir en que el grado de dificultad para su realización fuese más bajo.
En la tarea se presentaban cinco letras sueltas que hacían la función de estímulo objetivo. Los participantes debían memorizarlas y posteriormente reconocerlas entre un listado de más letras sueltas que servían como distractores. De acuerdo con otros autores (Petrini y col., 2009), el hecho de que la tarea de memoria fuera evaluada a través de un proceso de reconocimiento del estímulo objetivo y no un recuerdo espontáneo, pudo facilitar el alto número de respuestas correctas en ambos grupos.
Esto se debería tener en cuenta para futuras investigaciones, puesto que las diferencias causadas por la edad en pruebas de memoria, son más pronunciadas en tareas de recuerdo que en tareas de reconocimiento (Nyberg, Maitland y col., 2003), debido a que las demandas requeridas en los procesos de recuperación auto-iniciados son mayores en el proceso de recuerdo que en el proceso de reconocimiento. Por lo tanto, una réplica del presente estudio debería realizarse utilizando otro tipo de tarea de memoria, que requiera el procesamiento de información más compleja y más enfocada al recuerdo de dicha información almacenada. De esta manera, se podría investigar qué
tipo de redes neuronales utilizarían los participantes y si necesitarían activar redes adicionales que les sirvieran como recurso para obtener una buena ejecución.