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Actividad 2 Encuesta a padres de familia grado 1-3

In document Marysol Chacón González (página 50-53)

6. Resultados y análisis

6.2. Fase de análisis de datos iniciales

6.2.2. Actividad 2 Encuesta a padres de familia grado 1-3

Esta actividad se desarrolló para determinar las opiniones y percepciones que las familias tienen sobre la construcción de hábitos de los niños con relación a las competencias lectoras y su nivel de interpretación. La mecánica fue sencilla, se invitó a través de circular a una reunión de compartir pedagógico con los padres que no tuvo una duración de más 80 minutos. En ella, la maestra explicó el trabajo, compartió un refrigerio y aplicó la encuesta. El diseño fue sencillo de entender con solo 5 preguntas (ver anexo 1). La tabla 5 expresa el resultado tabulado de la encuesta realizada a los padres de familia de los niños de 1-3.

Tabla 5. Resumen estadístico de preguntas aplicadas como indagación a padres de familia. Resumen encuesta indagación inicial a 22 padres de familia de los estudiantes grado 1-3.

¿Nivel de estudios alcanzado?

Primaria Secundaria Universitarios Ninguno

8 12 0 2

¿Frecuencia con la que lee?

Diariamente Una vez por

semana

Tres veces por semana

3 4 0 15

¿Lee con sus hijos?

Diariamente Una vez por

semana

Tres veces o más por semana

Ninguna

1 0 0 15

¿Regala libros y/o materiales educativos a su hijo(a) que lo motiven a leer?

Sí No

5 17

¿Dialoga con la docente para recibir orientaciones sobre el proceso de lectura de su hijo(a)?

Sí No

20 2

Fuente: elaboración propia. Los resultados de esta encuesta reflejan:

• Pregunta 1. Los padres de familia de los niños en su mayoría tienen formación entre primaria y bachillerato pero no hay ningún padre de familia que haya realizado estudios universitarios y aunque este evento no es un elemento que determine hábitos de lectura, para el caso particular de los padres de familia, estos, no presentan estudios que los haya invitado a la realización de lecturas por formación propios de una ciencia. La pregunta 1 refleja el bajo nivel académico especializado que tienen los padres de los niños, sin establecer juicios de valor se podría pensar que esa condición influye en la falta de hábitos de lectura en los padres que por supuesto se tradujo a sus hijos.

• Pregunta 2. Establece que la frecuencia con la que leen es muy poca. 15 padres de 22 encuestados no lo hacen. 3 de ellos manifestaron leer diariamente y 4 al menos una vez por semana; se puede cruzar esta pregunta con la realizada a los niños frente a los hábitos de lectura y es fácil comprender porque no los presentan, sus padres no han sido un ejemplo a seguir con referencia a la lectura.

En términos exactos, El 68,18% de los padres nunca leen, solo el 13,63% lee a diario y un 18,18 % lee una vez por semana. No hay hábitos de lectura en los padres de familia. La pregunta 2 de la encuesta a padres muestra como el 95,45% de ellos no lee con sus hijos. Es evidente que desde casa no hay cultura de la lectura, este hecho se puede traducir en los niños a través de una

condición de dificultad para leer, comprender, pero a su vez se vuelve en el reto del proceso que la escuela debe cambiar.

• Pregunta 3. Refleja que los padres no leen con sus hijos; solo uno de ellos manifestó que lo hacía, es fácil entonces establecer que los niños no traen de casa hábitos de lectura. Las familias donde los estudiantes comparten el resto del tiempo, no lo emplean en procesos de lectura, ni individual, ni colectiva. Esto crea un patrón familiar de distancia en torno a los procesos de lectura como mecanismo de diversión, aprendizaje u otros. Por ende, se vuelve una tarea ineludible para la escuela fortalecer el hábito de la lectura.

Así pues, el porcentaje de padres que lee con sus hijos es mínimo, con apenas el 5%. A partir de esto, es posible pensar que acciones como el uso de la internet y de celulares e incluso pocos momentos de compartir en familia son los que hoy día viven los niños en los hogares que por supuesto se refleja en el mínimo contacto de esta generación con la lectura y las posibilidades de comprender las ideas que esta ofrece.

• Pregunta 4. Muestra que la mayoría no regalan libros o materiales educativos de lectura a sus hijos; solo 5 de 22 lo realizan. La lectura no es parte de las necesidades de consumo, y la condición económica carente de los padres lo hace comprensible, la inversión económica se centra en las necesidades del consumo básico y este no incluye la adquisición de textos que fomenten espacios y hábitos de lectura.

• Pregunta 5. Esta, por el contrario, refleja que 20 de los padres encuestados, dialogan con la maestra acerca del proceso de lectura de sus hijos. Este último elemento es una fortaleza que debe ser aprovechada en espacios colectivos e individuales para que con la participación de los padres, se pueda hacer la construcción de hábitos de lectura, no solo en el aula de clase, sino que se creen espacios en familia de reflexión e interpretación textual que puede ser conducida por la maestra con actividades sencillas, planeadas y direccionadas por la escuela.

Esta información se convierte en un material valioso para involucrar dentro de los procesos de aula el trabajo de los padres como un elemento de gran valor en la formación y enseñanza compartida de los estudiantes. Se ha visto en varias investigaciones que el problema para desarrollar la competencia lectora en los estudiantes inicia de manera temprana en los primeros grados académicos y la diferencia en las habilidades lectoras entre unos niños y otros, van incrementándose con el paso de los años. Además, se ha visto que aquellos niños que poseen

dificultades para leer lo hacen menos y de esta manera, no logran adquirir las habilidades de comprensión lectora, lo que repercutirá todo su proceso de formación.

In document Marysol Chacón González (página 50-53)