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F ACTORES DE RIESGO PARA EL INGRESO DE JÓVENES A LAS MARAS O PANDILLAS

(Porcentajes) Pandilleros Jóvenes en situación de riesgo Estado civil Soltero 65 83 Casado 5 8 Unión libre 30 9 Sí tiene hijos 42 17 Educación

(llegó a sexto de primaria) 65 90 Sí asiste a un centro de

educación en la actualidad 26 46 Su papa sí sabe leer 91 97 Con quién vive en la actualidad

Familia 70 90

Otros 30 10

Malos recuerdos de la infancia 30 13 Entorno familiar violento 45 25

Abandono familiar 42 21

Fallecimiento en la familia 34 20 Hay maltrato en la familia 28 11 Tiene familiar o

amigo en pandillas 34 13

Siempre se reúne con sus

amigos como actividad 71 48 Nota: Todas las diferencias de la chi-cuadrada son significativas. Para contrastar si los sujetos acuden a un centro educativo en la actualidad y para saber con quién viven se excluyó de los análisis a los pandilleros que fueron entrevistados en un penal.

63 Factores de riesgo, percepciones sobre las causas del fenómeno pandillero e identidades

han sugerido que un entorno familiar violento puede conducir a una mayor dependencia del grupo de pares y en la medida que este grupo tenga tendencias antisociales ello puede contribuir al inicio y cimentación de carreras criminales en cuanto a reiteración y profesionalización del delito como forma de vida. En este sentido, es significativo que un porcentaje considerablemente mayor de los mareros y pandilleros respecto al de los jóvenes en situación de riesgo, cite como actividad que siempre realiza el reunirse con sus amigos y que un porcentaje también considerablemente mayor de mareros y pandilleros que de jóvenes en situación de riesgo, declaren tener familiares o amigos en las maras y pandillas.

Hay que destacar que la influencia del grupo de pares es uno de los factores de riesgo para los que existe un respaldo más sólido (Klein y Maxson, 2006). Como señala Vigil (2002: 2):

«Cuando la socialización en la calle reemplaza la socialización ofrecida por cuidadores convencio- nales, ésta se convierte en un factor clave para el desarrollo no solamente de diferentes vínculos de apego, sino también distintas aspiraciones y objeti- vos, niveles e intensidad de participación en las pandillas, y sistemas de valores. Con quien se asocia uno, a qué aspira uno, cómo pasa uno el tiempo, y por qué uno tiene un determinado sistema de valores, son todas cosas conectadas de forma muy fuerte en la cultura de la calle.»

Un factor de riesgo significa que la incidencia de determinada característica en los mareros o pandilleros es mayor que en la del grupo de referen- cia, los no pandilleros. Esta incidencia no excluye que el factor de riesgo pueda ser compartido tan solo por una minoría de los mareros y pandilleros. Por ejemplo, se observaba anteriormente que un mayor porcentaje de pandilleros (30%) que de no pandilleros (13%) tenía malos recuerdos de su infancia. Pero si se observa el dato detenidamente, sólo una minoría de los pandilleros (30%) presenta esta característica. Este se convierte en un factor de riesgo porque ocurre con mayor incidencia en la población de mareros y pandilleros. El doble de

pandilleros presenta este factor que los no pandille- ros, de ahí que deba ser tomado en cuenta como un factor probabilísticamente asociado con el riesgo de afiliación a pandillas, sin querer decir que los malos recuerdos de infancia estén presentes en la situación de todos los pandilleros.

Aunque los análisis estadísticos sugieren que se presente el caso de mareros que provienen de un entorno familiar desventajoso, también puede verse claramente en el cuadro que la mayoría no procede de familias violentas, en las que no hubo abandono o malos tratos. Lo que el análisis muestra es que cualquier programa de prevención secundaria podría emplear este tipo de factores a la hora de decidir a cuál audiencia dirigir sus intervenciones.

ANÁLISIS BIVARIADOSRELATIVOS A

LOSFACTORESDERIESGOENLASMUJERES

Hay muy pocos estudios que separan los factores de riesgo para hombres y para mujeres, pero en líneas generales hay tres datos que surgen de investi- gaciones realizadas en otros países (Klein y Maxson, 2006):

● Se identifican menos factores de riesgo para mujeres que para hombres.

● En su mayoría los factores de riesgo de afiliación a la pandilla para mujeres son factores que también sirven para predecir el riesgo de afilia- ción a las pandillas para varones.

● No obstante, parece que hay algunos factores de riesgo que son específicos para el caso de las mujeres, en particular sobresalen factores ligados al comportamiento en las escuelas e integración en la vida escolar.

En el cuadro 26 se presentan los resultados de nuestros análisis bivariados. Dos variables emplea- das con los varones (asiste a un centro de educación y con quién reside) no se han empleado ya que la gran mayoría de las entrevistas con mareras se realizaron en centros penales y al excluirlas de los análisis los tamaños muestrales son demasiado pequeños.

Los resultados presentan coincidencias con las conclusiones fundamentales antes dadas. La primera, que los factores de riesgo que servían para los varones también sirven para las mujeres; la segunda, que en algunos casos, sobre todo en relación con factores de tipo familiar (malos recuerdos de la infancia, entorno familiar violento, muertes violentas y maltrato en la familia) las diferencias entre las mareras y pandilleras y las mujeres en situación de riesgo son mucho más acentuadas que las diferencias entre los varones.

Las mujeres proceden, con mayor frecuencia que los hombres mareros y pandilleros, de entornos familiares problemáticos o traumáticos. Los porcen- tajes mayores de las siguientes variables correspon- den a las mujeres mareras y pandilleras y los otros a los hombres: presentaron malos recuerdos de su infancia (47%-30%), dijeron proceder de un entorno familiar violento (63%-44%), señalaron la muerte violenta de algún familiar (41%-34%) y afirmaron proceder de familias donde ocurren maltratos (62%- 28%).

Una posible explicación a este contraste de género reside en la existencia de diferentes patrones de socialización para hombres y mujeres. La mujer, sobre todo cuando es joven, está sometida a un mayor control social informal que los varones. Se podría inferir que romper con estos patrones de vigilancia social informal requiere precisamente lo que los datos muestran: una mayor incidencia de factores de riesgo. En la medida que a la mujer le resulta más difícil emprender conductas de carácter desviado, por la presencia de unos mecanismos de control social informal más acentuados, el emprender estas conductas de riesgo, y la afiliación a las pandillas podría interpretarse en este sentido, requie- re una mayor fortaleza por parte de los factores que impulsan a las personas a emprender este tipo de conductas. Si se observa el porcentaje de mujeres en situación de riesgo, que se refieren al grupo de amigos como espacio de socialización (33.5%), éste es mucho menor que el de los hombres (48%).

LASPERCEPCIONESSOBRE

LOSFACTORESDEINGRESO

Diversos agentes sociales (funcionarios del poder judicial, representantes de organizaciones no gubernamentales, políticos de alto nivel, sacerdo- tes, pastores y empresarios) de Guatemala, El Salvador y Honduras, coinciden en señalar los problemas familiares como una de las principales causas del ingreso de los jóvenes a agrupaciones violentas.

En Guatemala, por ejemplo, todos los entrevista-

Cuadro 26

FACTORESDERIESGOPARAELINGRESODEMUJERES