2. DE IDENTIDADES Y TERRIORIO
2.3 Actores sociales, identidades y territorio
En el marco de este trabajo existen dos razones para considerar la necesidad de analizar a los actores sociales presentes en el territorio objeto de estudio. Por un lado, en un contexto caracterizado por cambios acelerados, así como por la emergencia de nuevos actores y la permanencia de los tradicionales. Esta perspectiva permite comprender los procesos en tiempo real, así como los intereses en juego junto con las estrategias utilizadas por dichos actores. Por el otro lado se puede observar la perspectiva de los actores planteada como elemento estrechamente vinculado con el tema de las identidades, mismas que junto con los proyectos, motivan a los actores quienes desempeñan un papel decisivo en la utilización de recursos y estrategias, pero al mismo tiempo con sus acciones generan la identidad. Será conveniente entonces, delinear en este trabajo un abanico de los actores que es posible encontrar en el territorio objeto de estudio. Giménez53 explica que las ciencias sociales han oscilado entre una teoría del sujeto y una teoría del agente. Mientras que la primera se centra en el primado del individuo, cuya acción sería motivada por fuerzas psicológicas subjetivas, la teoría
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Por ejemplo, Tamayo propone características o dimensiones del espacio históricas, físicas, sociales, metafóricas y antropológicas y organiza su estudio según tres perspectivas que permitirían desentrañar la relación entre espacio e identidades: lo material, lo social y lo imaginario. Sergio Tamayo, K. Wildner, en Sergio Tamayo et al. Op. Cit. p. 31.
53 Gilberto Giménez, “Para una teoría del actor en las ciencias sociales. Problemática de la relación entre estructura y `agency´”, en http://www.culturayrs.org.mx/revista/num1/gimenez1.htm
del agente, de influencia marxista, postula la primacía del papel de las estructuras sociales como motor de la acción. En consecuencia, el individuo estaría socialmente estructurado y determinado a nivel macro, sin margen de libertad. Entre estos dos extremos interpretativos, el enfoque del actor social permite tomar en cuenta al individuo en su contexto social apreciando los posibles matices de esta relación. Un actor puede ser un individuo, una red de sociabilidad, un grupo, un colectivo o una sociedad. Un individuo puede actuar en función de sus valores y deseos personales o como portavoz de un grupo. Por eso cada actor presenta pertenencias múltiples y esta multiplicidad finalmente representa su unicidad, su interpretación personal de las condiciones que hemos descrito, es decir, su identidad social.
Al llevar a cabo una reflexión sobre actores y procesos de gestión urbana, Pedro Pírez54, plantea que detrás de lo urbano se encuentran dos procesos fundamentales: los de acumulación capitalista y los propios de dominación de esa forma social. De acuerdo a lo que se ha dicho, también encontramos realidades sociales heterogéneas, actores inmersos en universos muy diferentes en lo económico, social, étnico, cultural, político y respecto a la visión de género. Cada individuo y grupo desarrolla un proyecto cuyo sentido está basado sobre construcciones estructurales, pero el proyecto mismo no se puede predeterminar, sino que depende de cómo los actores desempeñan su papel. Para Pírez los actores son las unidades reales de acción en la sociedad, sea en la ciudad o en cualquier otra unidad socio- territorial. Son parte de la base social, condicionados por ésta, pero a la vez actuando como individuos o colectivos guiados por otras circunstancias, culturales, étnicas, políticas o territoriales.
A partir de una lectura de tipo socio-económico, Pírez busca explorar la relación entre actores y dimensión territorial, es decir, explica a los actores a partir de la integración entre sus características socio-económico y territoriales, así como desde la representación que estos construyen de la ciudad y de las estrategias que formulan y ejecutan. El planteamiento resulta interesante, ya que propone un panorama de los actores locales en su interacción con el territorio, que es justamente el ámbito que nos importa. Los “actores locales” serían los sujetos cuyo comportamiento se determina en función de una lógica local que a su vez determina los procesos locales. Son actores que llevan a cabo acciones predominantemente dentro del ámbito local, aunque no sólo allí. Actores económicos que reproducen su capital en el contexto de relaciones de tipo local. Actores políticos que reproducen su poder predominantemente en relación con otros actores locales (tanto privados
54 P. Pírez, “Actores sociales y gestión de la ciudad”, en Ciudades, Núm. 28, octubre-diciembre 1995. p.p.8-14.
como institucionales). Pírez habla de “predominio” de este tipo de relaciones porque, al no ser unidades cerradas, siempre hay permeabilidad entre los contextos distintos. Sin embargo, en el caso de los actores locales, éstos no podrían darse sin las relaciones de tipo local, a su vez, dichos actores tienen capacidad para determinar los procesos correspondientes, pero su influencia es débil frente a las relaciones que no son locales. Para ellos, lo que sucede fuera de su localidad es sólo “contexto”. Finalmente hay que tomar en cuenta a los actores que si bien se reproducen en ámbitos mayores, tienen una presencia decisiva dentro de los procesos globales.
Sin embargo, más allá del articulado panorama de actores locales propuesto55 aquí, interesa subrayar cómo la dimensión territorial permite evidenciar otros aspectos, pues los actores se definen también por su lugar de asentamiento y pertenencia; éste los distingue de unos ciudadanos y los asemeja con otros56. Al respecto, el autor habla de territorios intraurbanos, unidades socio-territoriales de acción caracterizadas por actores específicos que se definen por su pertenencia territorial local o intralocal. El significado de cada territorio dependería de la definición social que predomine en él, pero también de sus características morfológicas y de ubicación o de afinidades de origen étnico como en el caso del territorio que nos interesa.
En consecuencia, la vinculación con el territorio se configura alrededor de atributos entre los cuales caben las condiciones socio-económicas de la población, la ubicación territorial y las características geográficas. Así como la morfología del asentamiento en relación a las condiciones de suelo y propiedad, la relación con el contexto construido (servicios, infraestructuras etc.) y los componentes culturales y de identidad, que están directamente relacionadas con el tiempo de residencia en el lugar.
En el marco del estudio sobre Huixquilucan, este tipo de lectura permitirá integrar la descripción de los procesos relativos a los actores locales con otras herramientas descriptivas, vinculadas con la lectura histórica de las modificaciones del territorio en relación con las formas de propiedades de la tierra así como de las prácticas culturales y de gestión de los pobladores. También se hará referencia a patrones de poblamiento, distinguiéndolos de los “tipo de poblamiento” elaborados por el OCIM57.
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El autor propone luego una distinción en actores que producen la ciudad y actores que producen en la ciudad, según que produzcan los componentes materiales y funcionales, servicios etc. o que realicen actividades económicas urbanas.
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Ibíd. p. 6.
57 El OCIM es el Observatorio Urbano de la Ciudad de México de la UAM Azcapotzalco; el “tipo de poblamiento” constituye una tipología basada en los datos contenidos en las unidades censales de la
Para concluir, habría que acotar que si, como se ha dicho arriba, por un lado la homogeneidad territorial produce identificación, por el otro la reflexión que desarrollamos aquí nos conduce a la perspectiva de un incesante diálogo entre homogeneidad y diferencia, mismo que enriquece el análisis de los procesos urbanos a la vez que constituye uno de los fundamentos del presente estudio.