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Gustos y preferencias

Cada consumidor tiene gustos y preferencias diferentes que cambian de manera constante. La introducción de nuevas tecnologías y su masificación han disminuido costos de producción y de transporte. La capacidad para ac- ceder a bienes y servicios de mayor jerarquía ha permitido un cambio cons- tante de comportamiento del consumidor. La capacidad de un centro de comercio y servicios radica en su adaptación a los cambios en preferencias y gustos de sus consumidores. Los de mayor jerarquía proporcionan los bienes y servicios que manifiesten el crisol de comportamientos consumidores de toda la zona urbana.

Ante el cambio de gustos y preferencias, los centros con mayores recursos económicos y humanos deben adaptar su jerarquía y su evolución depende de esas variaciones. Por el contrario, los gustos y preferencias obedecerán a la capacidad económica con que se puedan hacer efectivos de su nivel de integración social. El individuo, como parte de una sociedad, se relaciona con los demás tomando en cuenta conocimientos y aptitudes similares. La mayor cantidad de bienes y servicios dependerá de la magnitud del poder de compra de los consumidores con diferentes conocimientos y aptitudes. Entre mayor sea la diversidad de consumidores más grande será también la de bienes y servicios que determinarán la jerarquía de los centros de comer- cios y servicios.

Economías de escala y alcance

La cantidad que pueda adquirir un consumidor con su poder de compra será eficiente o no dependiendo de la posibilidad de reducir al mínimo sus costos de desplazamiento hacia un centro. Esto puede hacerse aumentando la cantidad del bien o servicio que se comprará; es decir, incrementando las economías de escala del consumidor. Para ello debe considerarse que el poder económico del consumidor pueda cumplir con el incremento del monto, es decir, que cuente con el ingreso para comprar más y tenga el espa- cio adecuado con la finalidad de almacenarlo

En un afán de reducir costos de desplazamiento, además de utilizar economías de escala, el consumidor puede comprar otros bienes y servicios en un solo viaje. Esto se denomina economías de alcance del consumidor. Ante esta circunstancia, asistirán al centro que les ofrezca el mayor número

y diversidad de bienes y servicios a un costo mínimo. Los consumidores estarán dispuestos a viajar a los centros más lejanos, si cumplen la perspec- tiva de adquirir los bienes y servicios de acuerdo a su presupuesto, gustos y preferencias.

Aquellos que tienen mayores recursos económicos, movilidad (como un automóvil, por ejemplo) y más conocimientos, poseen la capacidad de apro- vechar las ventajas de los centros de mayor jerarquía donde los bienes y ser- vicios son más competitivos. Los que tienen pocos recursos económicos y conocimientos tienen menor movilidad para trasladarse a los centros donde la variedad y la cantidad permiten reducir los costos de desplazamiento. Generalmente asistirán a los centros cercanos de menor jerarquía, donde ofrecen bienes y servicios a menor competitividad en precio y variedad. Nivel de ingreso: potencial del consumidor

La capacidad de compra incide en la creación de centros. El poder adquisi- tivo del consumidor puede incrementar las ventas de un producto o servicio y aumentar su diversidad en acentuación o deterioro de la jerarquía de un centro. Un alto poder adquisitivo incide más en la creación de centros que un ingreso bajo. El alto permite al consumidor un margen de maniobra más grande que al bajo. El grupo de ingreso alto puede acrecentar la cantidad y diversidad de bienes y servicios por consumir en mayor medida que el resto de los grupos; además, tiene la opción de reclamar más diversidad y frecuen- cia de productos que el de ingreso bajo. En el caso del grupo de ingreso medio, su poder adquisitivo tiene menor injerencia que el de ingreso alto; con base en su mejor conocimiento y movilidad, puede acceder a los centros con menor rango (por ejemplo, los subcentros).

Aparte de la oferta inmobiliaria, la localización de los grupos de ingreso en la zona urbana está determinada por el poder adquisitivo, conocimiento y educación que poseen. La ubicación de los grupos de ingreso con mayor poder adquisitivo induce a la localización cercana de las actividades tercia- rias. Gracias a que los grupos de ingreso con mayores recursos financieros se establecen en las zonas de mayor dotación y equipamiento urbano, los cen- tros de comercios y servicios tendrán la misma característica de localización. Los centros de comercios y servicios se instalarán lo más cerca posible de sus consumidores, así como en las zonas de mayor accesibilidad y dotación de equipamiento urbano.

En la forma cómo accede a centros y aprovecha sus ventajas, el grupo de ingreso bajo se encuentra en desventaja comparándolo con el resto de los grupos. Debido a la inelasticidad de la oferta inmobiliaria, sus residen- cias se ubican en las zonas de renta del suelo baja. Como consecuencia de su mínimo poder adquisitivo sólo puede patrocinar centros de comercios y servicios con bienes y servicios de rango inferior, pues no tiene la capacidad

de apoyar la competitividad y diversidad de los puntos de venta; adolece de precios y productos no competitivos. Por consiguiente, acceden a puntos de venta monopólicos, mientras que los otros grupos lo hacen a centros de comercios y servicios competitivos.

Segregación socioespacial

La localización residencial de los diferentes grupos de ingreso depende de su grado de segregación socioespacial. Ésta es la condición espacial y social de los diferentes grupos. Cada individuo se integra a un grupo social porque tiene afinidades en conocimiento y recursos económicos. La elección de asentamiento de cada grupo estará determinada por la oferta inmobiliaria y por la afinidad de gustos similares y distinciones. Cada grupo reproduce las prácticas que corresponden al segmento social de conocimiento al que siente pertenecer.

Distintas maneras de manifestarse tiene la segregación. Los grupos de ingreso bajo, debido a sus restricciones económicas y de conocimiento, pue- den sufrir segregación socioespacial “obligada”, se inclinan por localizaciones residenciales de acuerdo a su presupuesto y conocimientos. Los de ingreso alto tienen mayor posibilidad de elegir vivienda acorde a sus gustos y afini- dades. Pueden “autoaislarse” en zonas residenciales exclusivas con alto costo en las amenidades vecinales (todos aquellos servicios y equipamiento con los que cuenta una zona residencial). El grupo de ingreso medio es el que menor indicio de segregación presenta, lo cual se debe sobre todo a su movilidad tanto económica como física. Sus recursos económicos y de conocimiento hacen posible que adquiera asentamientos residenciales con nivel aceptable de accesibilidad y equipamiento urbano.

Un grado de segregación socioespacial más alto implica que todos los grupos sociales están separados física y socialmente del resto de los grupos. La ausencia total de segregación socioespacial implicaría que en todas las áreas de una zona urbana hubiera habitantes de todo tipo de características socioeconómicas. La segregación socioespacial se convierte en factor nega- tivo para la centralidad. Ésta requiere de integración social y física de todos los grupos sociales. Con bajos grados de segregación, los centros pueden ofrecer bienes y servicios más diversificados y cubrir sin ningún problema las variadas manifestaciones del consumo. La localización del centro, además, podrá ser accesible a todos los grupos sociales sin barreras físicas o sociales. Con altos grados de segregación socioespacial, los centros ofrecerán bienes y servicios que demande un grupo de ingreso determinado, propiciando cen- tros monopólicos con pocas posibilidades de diversificación y aumento de la escala productiva. El centro sólo es accesible al grupo a quien se dirige. En una sociedad segregada ni la estructura urbana ni los centros son eficientes, ya que ofrecen bienes y servicios en forma aislada para cada grupo social.

Accesibilidad de consumidores a centros

Acceden a los centros de manera distinta los grupos de ingreso. La accesibi- lidad depende de los recursos económicos y el conocimiento de los con- sumidores, para establecer su residencia lo más cerca y accesible a las zonas con mayor equipamiento urbano. Los recursos urbanos son escasos y deben localizarse en las áreas de mayor accesibilidad de la zona urbana. Los grupos de ingreso alto, debido a su poder político y recursos económicos, tienen la posibilidad de ubicarse en las áreas de mayor accesibilidad. Los centros buscan la mejor ubicación desde donde puedan acceder a la mayor densidad poblacional o a la demanda con mayor poder adquisitivo. Parece haber una relación directa entre el equipamiento urbano, centros y grupos de ingreso alto.

Los grupos de ingreso mínimo acceden a un centro en forma menos in- mediata. Por lo general, su localización residencial se encuentra en áreas de menor interés para las actividades rentables; por lo que deben aumentar sus costos de desplazamiento para acceder a un centro, o bien, ir a aquellos con menor rango y competitividad, pues tienen menos movilidad y accesibilidad. El grupo de ingreso medio que cuenta con movilidad (recursos económicos y medio de transporte) accederá a los centros y recursos urbanos de mejor manera que los de ingreso bajo. A estos últimos les cuesta más caro com- prar bienes y servicios que a los de ingreso alto y medio; ya sea porque se trasladan a un centro lejano para comprar mayor cantidad y diversidad o porque compran en centros de rango más bajo, con menor competitividad en precio y diversidad.

Si hay un cambio de estructura urbana, los grupos de ingreso bajo son los que se adaptan con más lentitud y menor ventaja. Su acceso a los cen- tros se modifica en gran medida con el paso de una ciudad monocéntrica a una policéntrica. Deben adaptarse a las posibilidades que ofrece un número mayor de centros con jerarquía superior. Como la ubicación de los nuevos centros se da en las áreas de mayor accesibilidad, su ingreso real se reduce bastante al aumentar los costos de desplazamiento. En otras palabras, con lo anterior disminuye fuertemente su poder adquisitivo. Por ende, existe un factor espacial en la distribución desigual del ingreso. La localización residencial y social de los grupos con menores recursos financieros deteriora sus ingresos al incrementarse los costos de desplazamiento hacia los centros.