Existen pocos trabajos tanto sobre la creación de centros como de las desigualdades intraurbanas en la cZG. Todos presentan diferentes posturas
teóricas y niveles de análisis: marxista (Rivas, 1978; Contreras y Pérez, 2000), neoclásica–funcionalista (González 1998 y 2000), estructuralista (González 2004, 2006a y 2006c) y dos con la visión del papel rector de la planificación urbana (Flores, 2000 y GodeZac, 2000). Los trabajos de González (2004, 2006a
y 2006c) exponen explícitamente la formación de centros, su dinámica in- terna y el impacto en la estructura urbana, la distribución del ingreso así como en localización económica y residencial; mientras González (1998 y 2000) sólo lo manifiesta implícitamente, son estudios intraurbanos que reconocen las desigualdades espaciales. El resto de los trabajos analiza el crecimiento de la cZG a nivel localidad y municipal sin determinar la varia-
ble espacial.
Rivas (1978) no trata la creación de centros y las modificaciones de la estructura urbana, pero es pionero al analizar el proceso inicial de suburban- ización en la ciudad de Zacatecas y los efectos sobre la localización residencial de los grupos de diferentes ingresos. Demuestra que el proceso de suburbani- zación fue apoyado por el Estado al promover el movimiento de población y descentralización de empleo. De igual modo, puso en evidencia el crecimien- to social de la población (la ciudad de Zacatecas fue la única con inmigración en todo el estado en las décadas de los sesenta y setenta) y la economía urbana dependiente en forma exclusiva de actividades terciarias.
El predominio de las actividades administrativas públicas y de educación ocasionó una homogeneidad en la suburbanización de la población por niveles similares de ingreso, composición familiar y empleo. Se trata de un modelo económico urbano sin una base industrial, que no puede hacer uso de todo el crecimiento social y natural de la ciudad de Zacatecas (Rivas, 1978, 46–50). El trabajo no presenta datos a nivel intraurbano, sólo a nivel mu- nicipal. En esa época no existían aún datos a nivel aGeb, pero es muy difícil
hacer aseveraciones a nivel intraurbano con datos municipales, más en ese periodo, cuando únicamente el 87 por ciento de la población del municipio era urbano.
González (1998 y 2000) analiza la estructura económica de la cZG a nivel
intraurbano, a través de coeficientes de localización y especialización y del predominio de las actividades comerciales y de servicios en la economía ur- bana. Resalta el papel de la zona Hidráulica–Campestre–Bernárdez (hcb)
en actividades comerciales, mientras que el centro histórico de Zacatecas (chZ) es un centro de servicios, el de Guadalupe es menos especializado por
de creación de centros, pronostica implícitamente la creación de centros dominados por la actividad comercial y de servicios en la zona hcb, que com-
piten fuertemente con los centros históricos de las dos ciudades. Este trabajo posee dos puntos débiles: efectuó, sin criterios objetivos, diferenciaciones intraurbanas con base en zonas regionales, además de elaborar cálculos des- criptivos y poco concluyentes.
Flores (2000) no refiere a la creación de centros en la cZG, sino que más
bien es un análisis socioeconómico de ésta. Presenta características de po- bladores y actividad económica con el fin de proponer un programa de or- denamiento urbano. Manifiesta la necesidad de crear mecanismos de planea- ción urbana para reactivar y diversificar la economía con el fin de mejorar el bienestar social. Sólo utiliza datos a nivel localidad, no de cZG ni intraurbana;
ignora la variable espacial, pues no presenta los problemas urbanos como de heterogeneidad espacial, sino como de estructura económica; y es más arqui- tectónico que urbanista. Se preocupa por la estética de las obras de equipa- miento e infraestructura urbana y su reglamentación, mas no por el estudio socioeconómico de la cZG.
Contreras y Pérez (2000) reseñan el crecimiento de la zona metropolitana Zacatecas–Guadalupe. No analizan la creación de centros sino las implica- ciones de la metropolización en la estructura urbana. Se preocupan por el papel de la planeación y administración e identifican problemas en la zoni- ficación, localización de infraestructura, planeación del transporte, determi- nantes de la oferta de servicios públicos e impuestos sobre el uso del suelo. Además, ratifican la terciarización de la actividad económica y perciben un deterioro de las condiciones de vida, aunado a cuestiones coyunturales (crisis económicas), estructurales (insuficiencia de un desarrollo industrial, terciarización de la economía) y escasa infraestructura (Contreras y Pérez, 2000). Sólo estudian la zona metropolitana a nivel municipal y localidad sin especificar las desigualdades intraurbanas. Tampoco dan importancia a las decisiones de localización de las actividades económicas. Señalan que la ausencia de planeación es limitante de un desarrollo urbano más ordenado y equitativo.
En GodeZac (2000) no se examina la creación de centros e implicaciones
en la estructura urbana, más bien propone un programa de ordenamiento urbano que rija la cZG del año 2000 hasta el 2025, sin embargo, hace un es-
tudio histórico y socioeconómico. Ofrece información referente a las condi- ciones económicas y los objetivos de planeación para el crecimiento a largo plazo. Solamente utiliza datos a nivel municipal y de localidad, no reconoce las desigualdades intraurbanas, tampoco realiza un estudio socioeconómico de la población ni de la actividad económica. Se interesa más por aspectos arquitectónicos y estéticos y no toma en cuenta la problemática urbanística.
González (2004) muestra cómo la cZG pasa de ciudad monocéntrica a
ciudades con orientación terciaria. Son los grupos de ingreso medio y alto quienes propician y patrocinan a los centros permitiendo que los negocios incrementen sus economías de escala, de alcance y aprovechen las economías de aglomeración. En la década de los noventa la cZG tendió a un espacio
urbano policéntrico apoyado por el Estado mediante el fomento de equipa- miento urbano, pero que propició un deterioro espacial del ingreso a raíz de que los centros son localizados en áreas residenciales de ingreso alto y medio.
González (2006a y 2006c) evidencia la tendencia que mostraba la cZG en
la década de los noventa se revierte a inicios del siglo xxi, pues el estanca-
miento económico a finales de los noventa hace que la actividad económi- ca se arrincone hacia el centro principal (el chZ) y pone a debate los plan-
teamientos sobre el monocentrismo. La tendencia a retraerse la actividad económica en el chZ, a inicios del siglo xxi, tiene implicaciones en los costos
de desplazamiento de una población que vive en los suburbios de Guadalu- pe, intensificándose así el deterioro espacial del ingreso, ya planteado en González (2004).