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11.1.- INTRODUCCIÓN
En el capítulo relativo a los principios de gestión de la sequía, tras una primera parte de contextualización y análisis previo, presentamos como el modelo más adecuado para la gestión de sequías, el modelo de gestión planificada con ciclos de mejora continua y basada en la gestión del riesgo.
Tal como vimos, el modelo se resume gráficamente en el siguiente esquema básico, aplicado universalmente en otros ámbitos de la gestión:
Tras haber expuesto y defendido el modelo para su aplicación en la gestión de sequías (aplicable tanto a nivel de demarcación hidrográfica como a niveles inferiores), en capítulos posteriores vimos algunos aspectos esenciales de dicho modelo. Así, introdujimos un capítulo específico acerca de los indicadores, como herramientas que permiten llevar el control y la monitorización de la gestión, poniendo de manifiesto que, aparte de los indicadores clásicos de sequías (relacionados sobre todo con la “oferta” de recursos hídricos), eran convenientes otros indicadores de gestión que estarían relacionados con ámbitos distintos a la oferta e incluso a la demanda.
Posteriormente, hemos dedicado otro capítulo de este trabajo al contenido y desarrollo de un plan de gestión de la sequía, donde nos hemos detenido en cómo enfocar el origen del ciclo de gestión, es decir, cómo hacer una planificación estratégica para gestionar la sequía (ya centrados en la perspectiva de los sistemas de abastecimientos urbanos), así como la desagregación del plan estratégico en hasta seis planes operativos o sectoriales.
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Nos proponemos ahora ahondar en el “cierre” del ciclo de gestión, para construir un ciclo de mejora continua. Este es uno de los elementos clave que definen el modelo, ya que según dijimos en el capítulo de principios de gestión de sequías, el modelo de gestión que consideramos idóneo, es un modelo que lleva incorporado el concepto de mejora continua.
11.2.- PROCESOS DE MEJORA CONTINUA Y ACTUALIZACIÓN
La mejora continua es el mecanismo que permite aprender del pasado para mejorar el futuro, conectando un ciclo de gestión que se cierra con otro ciclo de gestión que se abre, siguiendo el camino hacia la excelencia en la gestión.
Por tanto, la actualización del Plan de Gestión de la Sequía en Sistemas de Abastecimiento Urbano (así como la actualización de los planes operativos en que se desagrega el Plan), cobra la máxima relevancia si la entendemos como una actualización en el marco de la mejora continua.
El Plan de Gestión de la Sequía es necesario actualizarlo para mejorar el desempeño, puesto que la gestión de la sequía no es algo estático que una vez planificada, queda fijado a lo largo del tiempo, sino que dadas las condiciones cambiantes del entorno, resulta necesario hacer las correspondientes actualizaciones.
Tal como vimos en el capítulo de diseño y desarrollo del Plan, una vez fijado el objetivo estratégico fundamental, era necesario hacer un análisis interno y externo que sirve como punto de partida para hacer la planificación. Si varían elementos importantes a nivel interno o a nivel de entorno, el Plan diseñado corre el riesgo de no estar adaptado a la realidad.
Podríamos poner muchos ejemplos de variación de las variables de contorno sobre las que inicialmente se hizo el análisis y que pueden cambiar a lo largo del tiempo. Simplemente a título ilustrativo, podemos mencionar, por ejemplo, la ejecución de una nueva presa que permite reforzar el sistema de abastecimiento, los cambios en las pautas de consumo de consumo de la población, quiebros en el ritmo de crecimiento urbanístico, variaciones tecnológicas aplicables en el marco del tratamiento del agua o de la gestión, la aparición nueva normativa legal,….
Otro hecho crítico que motivaría la revisión del Plan de Gestión de Sequía o de los Planes Operativos, sería la finalización de un episodio de sequía. Efectivamente, es en los episodios de
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sequía donde se pone a prueba el Plan de Gestión, por tanto, una vez superado cada episodio de sequía, resulta obligado hacer una revisión sistemática para extraer las correspondientes conclusiones y poder mejorar de cara a episodios futuros. Este análisis post-sequía permite reflexionar sobre los puntos fuertes del Plan y de la gestión (para mantenerlos y reforzarlos más si cabe) y también reflexionar sobre las debilidades, de cara a que en episodios futuros no sean tales.
Por tanto, tenemos ya dos cuestiones que motivan la revisión y actualización del Plan de Gestión de Sequías:
Por variaciones internas o externas (entorno) respecto a las que se analizaron en su momento al establecer el Plan
Por cierre del ciclo de mejora continua, para incorporar en el Plan los conocimientos aprendidos de la gestión anterior, de tal manera que en el próximo ciclo de gestión el desempeño sea aún mejor
Si nos fijamos en la cuestión relativa al cierre del ciclo de mejora continua, observamos que esta etapa puede venir motivada por dos situaciones:
La finalización del plazo que se había fijado como horizonte de planificación, siendo el análisis para la mejora continua el cierre del ciclo pasado para aplicar las conclusiones al ciclo de gestión siguiente
La ocurrencia y superación de un episodio de sequía
A nivel de aspectos específicos del Plan de Gestión de Sequías, también hay que hacer revisiones y actualizaciones. Así por ejemplo, tal como vimos en el capítulo correspondiente a los indicadores, también es necesaria la revisión de los mismos, ya que con la evolución del sistema de abastecimiento y con los cambios en el entorno, pueden quedar obsoletos.
Igualmente, en el ámbito de la gestión del riesgo, tal como indicamos en el capítulo de principios de gestión de sequías, para cerrar el ciclo de gestión del riesgo, la norma UNE-ISO 31000:2010 tiene como bucle para retroalimentación del ciclo de mejora continua, su punto 5.6 “Monitoreo y revisión”, que se extiende también a todos los aspectos de gestión del riesgo y que tiene como objetivo:
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Analizar y extraer conclusiones que faciliten el aprendizaje a partir de los eventos, los cambios, las tendencias, los éxitos y los fracasos
Detectar cambios en el contexto interno y externo (cambios en los criterios a la hora de valorar el riesgo y cambios en el riesgo en sí mismo), que puedan exigir la revisión de los tratamientos del riesgo y asignación de prioridades
Identificar riesgos emergentes
Extraer conclusiones sobre la medida del desempeño en cuanto a gestión del riesgo
En aquel capítulo indicábamos que los componentes o microcomponentes en los que se desagrega el riesgo de sequía, no eran estáticos, sino que van evolucionando y variando a lo largo del tiempo.
En cualquier caso, tal como hemos puesto de manifiesto en este breve capítulo, en el modelo de gestión planificada siguiendo ciclos de mejora continua, juega un papel importante la retroalimentación (análisis post-sequía, revisiones periódicas de los planes de gestión y revisión permanente de indicadores).
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