• No se han encontrado resultados

Actuar en política para Conseguir que se pongan en práctica ideas correctas acerca de modelos y planes de desarrollo Los cientí­

ALCANCE DE LA CIENCIA

4) Actuar en política para Conseguir que se pongan en práctica ideas correctas acerca de modelos y planes de desarrollo Los cientí­

ficos y técnicos solemos tener prejuicios antipolíticos: creemos que toda política es sucia. Este es un error grosero: hay políticas lim­ pias, y hay deshonestidades en todos los sectores de la actividad humana. Yo he conocido a políticos honestos, comenzando por mi padre, y a científicos deshonestos, ladrones de ideas o simuladores de conocimientos. La política es mala tan sólo cuando es venal, o fa­ vorece intereses creados, o se propone ayudar a mantener el subde­ sarrollo biológico, económico, cultural o político. En una democra­ cia representativa la actividad política es un derecho, y en una de-

15. L a comunidad científico-tecnológica y la elección... 203

mocrada participativa es una obligación; de modo que quienes re­ chazan toda actividad política son malos demócratas.

Es verdad que hacer ciencia o técnica en serio consume tanta energía que deja poca para actividades extra. Sin embargo, si so­ mos conscientes de nuestros deberes cívicos «haremos tiempo» para la política. (De todos modos muchos de nosotros malgastamos mu­ chas horas por semana en estériles intrigas de política universitaria.) En todo caso, si nosotros no hacemos política la harán los de en­ frente, los enemigos de la ciencia, los que mezquinan fondos para la investigación y en cambio los malgastan en armamentos o en re­ forzar el ya pesado aparato burocrático del Estado. Bienvenido a las filas de la política el científico o técnico con capacidad para la lucha política, porque hace falta gentes con mentalidad científica o técnica en el comité político, el parlamento y la administración pública. Sólo una vigorosa infusión científica y técnica podrá modernizar el siste­ ma político, que hasta ahora ha estado dominado por gentes de men­ talidad tradicional, más dadas a la retórica que al estudio.

En resumen, el científico o técnico pueden hacer aportaciones importantes al proceso de planeamiento del desarrollo, desde el es­ tudio de sus fundamentos hasta la implantación de planes. Se dirá que ello le distraería de su trabajo específico. Es verdad, pero ¿cuán­ to tiempo malgasta todo innovador científico o técnico en nuestros países en papeleo inútil, en intriga irritante, o en gestiones ridicu­ las para librar un libro o un aparato de medición de las garras de la aduana? En condiciones de desarrollo gran parte de ese tiempo que­ daría libre para hacer la investigación. Pero el desarrollo no vendrá si nos limitamos a protestar en lugar de hacer algo por él aparte de hacer y enseñar buena ciencia o técnica:, no podemos confiar en los políticos de corte tradicional, aun cuando tengan buenas intenciones, porque, salvo excepciones, son científica y técnicamente analfabetos. Si queremos que el país marche bien, si nos interesa su desarrollo integral, participemos en su conducción de modo constructivo, aun­ que sea modestamente.

4 . L a responsabilidad social prim ordial del científico o técnico

No se interprete mal mi alegato en favor de una participación activa del científico y del técnico en la determinación del modelo de desarrollo nacional, en el diseño de planes de desarrollo, y en la implantación de los mismos. No he lanzado la consigna de abando­ nar los laboratorios, talleres y aulas para lanzarse a la calle o ingre­

sar en la administración pública. Semejante éxodo causada la desapar, don de las comunidades científica y técnica y con ella la posibilidad, de que dichas comunidades influyan constructivamente sobre la con- ducdón del desarrollo nadonal.

La responsabilidad primordial del den tífico o técnico es, en todo momento, para con su trabajo profesional. La mejor manera en que puede contribuir a superar el subdesarrollo es hadendo y enseñan­ do buena denda o buena técnica. Pero ésta no es la única manera, particularmente en condidones de subdesarrollo, que exigen que cada intelectual sea un hombre orquesta. No estoy proponiendo, pues, que el dentífico deje de escribir artículos originales ni que el téc­ nico deje de proyectar o dirigir la ejecudón de proyectos. Más bien, sugiero que, en lugar de publicar n artículos o proyectos por año, donde n > 2, se conforme con n — 1, invirtiendo el resto del tiem­ po en las actividades descritas más arriba. Sólo así podrá aspirar a que, una vez encaminado el país por la senda del desarrollo global, endógeno y sostenido, pueda producir 2n, o acaso a2, o aun 2” ar­ tículos o proyectos.

En conclusión, mientras el dentífico o técnico de un país desarro­ llado puede dedicarse a trabajar, entre nosotros tiene que luchar para que lo dejen trabajar. Sólo así, uniendo el trabajo con la lucha por el derecho al trabajo, podrá conservar su fe en la denda y en la técnica, fe sometida a tan duras pruebas cotidianas.

Referencias

Bunge, Mario (1979): A World of Systems. Dordrecht-Boston: D . Reidel Publ. Co.

--- (1980): Ciencia y desarrollo. Buenos Aires: Siglo Veinte.

Lewis, W. Arthur (1955): The Theory of Economic Growth. London: Allen & Unwin.

Robinson, Joan, y Eatwell, John (1974): An Introduction to M odern Econo­ mics, ed. rev. London: Mac Graw-Hill.

Unesco (1979): New Perspectives in International Scientific and Tecbnologicd Co-operation. Paris: Unesco.

TRAMPAS FILOSOFICAS EN EL DISEÑO