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T res tipos de ideología

ECONOMIA ESCOLASTICA

3. T res tipos de ideología

Distinguiremos tres tipos de ideología: total, religiosay sociopolL tica. Una ideología total (o^g/o¿g0 puede analizarse como una ende- catupla

IT = < C , S , D , G , F, E , P, A , V, O, M >

donde listaremos explícitamente sólo las coordenadas clave:

D = La totalidad de objetos reales o imaginarios a que se hace referencia.

G = Una cosmovisión global que abarca la naturaleza y la socie­ dad, y posiblemente también lo sobrenatural.

P = Una colección de problemas, cognoscitivos y prácticos, que ocupan a miembros de C.

V = Una colección de juicios de valor acerca de objetos natura­ les y sociales, y posiblemente también supematurales. O = Una colección de objetivos cognoscitivos, morales y prác­

ticos.

El tomismo y el marxismo son dos casos patentes de ideología global: plantean problemas de muchas clases y proponen soluciones a todos ellos. Es decir, contienen cosmovisiones que pretenden aco­ modar a todos los hechos y ayudar a alcanzar una gran variedad de metas: culturales, políticas y otras. Las principales diferencias entre el tomismo y el marxismo no residen en su amplitud sino en su co­ metido. Mientras el marxismo es naturalista y, por tanto, secularis- ta, el tomismo es supernaturalista y, cuando ha podido, ha alentado regímenes teocráticos.

El tomismo está prácticamente muerto. Las religiones ya no ofrecen cosmovisiones de amplitud máxima: han llegado a un Com­ promiso con los estados y, en consecuencia, han adoptado visiones filosóficas más modestas y menos monolíticas. (Han perdido así en poder intelectual lo que han ganado en poder político.) Se ocupan principalmente de asuntos extramundanos y de su propia organiza­ ción, dejando el resto al estado secular, a la ciencia, a la tecnología y a las humanidades. Sólo intervienen en estos dominios cuando co­ rren peligro ciertos valores tradicionales.

Reducida a este tamaño más modesto.,.xvaa-ideología religiosa

puede analizarse como una endeca tupia

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donde, en cualquier momento,

C = Iglesia, o grupo de creyentes y militantes, tolerados por una sociedad S.

D = Naturaleza, sociedad y supernaturaleza.

G = Teología, o colección de mitos, dogmas, y argumentos acer­ ca de lo sobrenatural y de nuestra relación con ello, F = A lo sumo lógica intuitiva, nunca teorías matemáticas.

E = En el mejor de los casos conocimiento ordinario, nunca científico.

P = Problemas y misterios teológicos, así como problemas prác­ ticos concernientes a la salvación personal, la vida de la iglesia, y sus relaciones con el resto de la sociedad (en par­ ticular el poder secular).

A = Sistema de creencias típicamente incontrastables o incompa­ tibles con la ciencia moderna, p. ej., creencia en milagros y en la separabilidad del alma y el cuerpo.

V = Sistema de valores encabezado por las creencias de que lo divino es máximamente valioso, y que el deber supremo del ser humano es adorarlo.

O = Colección de metas que incluyen la obtención de la vida eterna (individual o cósmica) y el bienestar de la iglesia.

M = Colección de prácticas, tales como el ayuno, la penitencia, la oración, el exorcismo, y posiblemente también d uso de la fuerza para dominar al enemigo.

En el capítulo siguiente nos ocuparemos de las relaciones entre la religión y la ciencia. Baste señalar por ahora que las actitudes del creyente y del investigador son opuestas: la del primero es dogmá­ tica, y la del segundo crítica; y que esta diferencia de actitudes lleva necesariamente a conflictos en ciertos puntos, tales como el proble­ ma del origen de la vida y de las normas mótales.

Finalmente, una ideología sociopolítíca — tal como el liberalis­ mo, el fascismo o el socialismo— puede analizarse como una ende- catupla

15 = <C , S, D, G , F, E , P, A, V, O, M > ,

en que, en cualquier momento,

C = Partido o club político y sus simpatizantes

S = La sociedad en que está incluido C y que los miembros de C se proponen controlar

D = La sociedad S y sus subsistemas, y posiblemente también sus supersistemas

G = Concepción de la sociedad

F = Usualmente sólo la lógica intuitiva, potencialmente toda la matemática

E = Usualmente sólo conocimiento ordinario, potencialmente todas las ciencias sodales

P = Problemas concernientes a la lucha por la conquista o el mantenimiento del poder, y la administradón del estado

A = Una colecdón de hipótesis acerca de la sociedad, así como de programas de acdón social (p. ej., acerca de cómo im­ pedir la desocupadón o modificar la distribudón de la ri­ queza)

V = Sistema de valores concernientes a la buena sodedad y a la conducta social correcta

O = Conjunto de objetivos a corto, mediano y largo plazo

M = Conjunto de medios, casi todos prácticos, para alcanzar A.

Nótese que nada se ha dicho acerca del tipo de concepdón de sociedad incluida en una ideología sodopolítica. Aunque ésta tiene objetivos seculares, puede inspirarse en una ideología religiosa. Por ejemplo, un objetivo de una iglesia puede ser establecer un estado teocrático, o derrocar un estado secular. Obsérvese también que, a diferencia de las religiones, las ideologías sodopolíticas no son ne­ cesariamente disyuntas de la ciencia. Por ejemplo, en principio es posible que el fondo de conocimientos E de una ideología sociopo- lítica sea igual a la ciencia social de su tiempo. Nos ocuparemos de esta posibilidad en el parágrafo subsiguiente.

4 . Ideologías fundamentalístas

Diremos de una ideología que es fundamentalista si y sólo si se mantiene o dice mantenerse inalterable. Esto es, si se aferra a una visión general G , un fondo específico E tomado en préstamo, un sistema de creencias A, un conjunto O de objetivos, y una colección

M de métodos. Habitualmente todos estos ítems están formulados en ciertos textos canónicos considerados intocables por creérselos perfectos.

Una ideología de cualquier alcance — total, religiosa o sodopolí- tica— puede ser fundamentalista. Ejemplos contemporáneos de fun- damentalismo religioso son las sectas cristianas e islámicas que adop­ tan interpretaciones literales de la Biblia y del Korán, respectiva-

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mente. EI liberalismo económico, que dice tomar a Adam Smith por profeta, y el marxismo dogmático, son ejemplos de fundamentalis- mo sociopolítico. (En ambos casos involucran serias tergiversaciones de los textos canónicos. Por ejemplo, Smith era enemigo de los mo­ nopolios, y Marx del estado todopoderoso.)

El sello distintivo del fundamentalismo es la rigidez, e.d., la re­ sistencia al cambio doctrinal. El fundamentalista busca soluciones a todos los problemas, por nuevos que sean, en sus viejos textos. Sos­ tiene que esos textos son verdaderos y que enseñan la conducta correcta en todas las circunstancias, independientemente de los pro­ fundos y rápidos cambios que ocurren bajo sus narices.

El fundamentalista puede aprender algo nuevo, pero logra «in­ terpretarlo» como una mera ejemplificación de algún dogma gene­ ral. En particular, puede aprender resultados de la ciencia o de la tecnología, pero es incapaz de hacer investigación original porque todo lo aprende de manera religiosa (dogmática) y no se propone encontrar o hacer nada nuevo. Un profesor de física de una univer­ sidad islámica, a quien yo le había preguntado si también la mecá­ nica cuántica estaba contenida en el Korán, me contestó muy suelto de cuerpo y en público: «Por supuesto, con tal que se la interprete debidamente.»

Toda vez que la experiencia, o nuevos resultados de la investi­ gación, parezcan refutar su doctrina, o exigir modificaciones de sus objetivos o al menos de sus medios, el fundamentalista recurre a la «reinterpretación» de sus textos canónicos o a la tergiversación de los datos. Cree firmemente que su doctrina jamás podrá fallarle: que sólo sus intérpretes son falibles. Por esto, cuando es derrotado no revisa su doctrina sino que la reinterpreta o le echa la culpa al intérprete. El fundamentalista valora más la letra muerta que la gente viva. Por esto, cuando tiene poder sacrifica la vida del hereje a los textos inmutables.

El contraste entre el fundamentalismo y la ciencia o la tecnología es patente. Mientras estas últimas son esencialmente revisionistas, y en ocasiones revolucionarias, el fundamentalismo es conceptualmen­ te conservador aun cuando preconiza cambios sociales radicales. (Y, debido a que el mundo y nuestro conocimiento del mismo cambian incesantemente, las ideologías sociopolíticas fundamentalistas son herramientas ineficaces para mejorar el mundo, aunque pueden ha­ cer bastante por empeorarlo.)

La única manera en que una ideología puede coexistir con la ciencia y la tecnología es haciendo concesiones: debilitando sus dog­ mas o abandonándolos cada vez que entran en conflicto con avances científicos o tecnológicos. (Esto lo han entendido los teólogos libe-

rales y los marxistas democráticos.) Pero, aun cuando parezca extra­ ño, el fundamentalísimo es a veces una reacción contra tales cam­ bios. Al fin de cuentas, el fundamentalista tiene razón: si se diluye una doctrina para ponerla al día con los avances del conocimiento científico y tecnológico, pronto deja de parecerse a la doctrina ori­ ginal que inspiró al partido o a la iglesia. Una concesión lleva a la otra, y al cabo de un tiempo ya no queda dogma con cabeza.

En resolución, el fundamentalismo es incompatible con la cien­ cia y la tecnología. Por este motivo el fundamentalista firme comba­ tirá toda tentativa de convertir a la ciencia en el centro de la cultu­ ra intelectual, y de reemplazar las ideologías sociopolíticas tradicio­ nales por una ideología inspirada en las ciencias sociales. En cambio, podrá tolerar las tecnologías físicas, químicas, y biológicas, sobre todo si se ha habituado a consumir productos industriales modernos y a gozar de servicios médicos. Pero, puesto que la tecnología de­ pende en gran parte de la investigación científica, en la práctica el fundamentalista terminará por oponerse a la investigación tecnoló­ gica incluso en la ingeniería, con lo cual obstaculizará el progreso industrial de su país.

5. Ideología científica

En lenguaje ordinario la expresión 'ideología científica’ designa una contradicción tan flagrante como 'ciencia religiosa’ o 'centralis- mo democrático’. Sin embargo, en el parágrafo 2 hemos propuesto un concepto técnico de ideología que no es necesariamente antité­ tico al de ciencia. Por cierto que una ideología religiosa no puede ser científica, aunque sólo sea porque la cosmovisión religiosa in­ cluye entes supematurales y modos paranormales de conocimiento (tales como la revelación y la comunión mística) inadmisibles en ciencia. En cambio, una ideología sodopolítica puede ser científica. (Véase Bunge 1980).

Definiremos una ideología sodopolítica dentíjica como la ende- catupla

ISC = < C , S, D , G , F, E , P, A , V, O, M > ,

donde, en cualquier momento,

C = Partido laico y sus simpatizantes actuantes en la sociedad 5 D = La sociedad y sus sistemas y supersistemas

G — La cosmovisión de la ciencia y, en particular, la concepción

general de la sociedad inherente a las ciencias sociales del momento

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F = Toda la panoplia de las herramientas lógicas y matemáti­ cas utilizables para construir teorías y planes

E = La totalidad de las ciencias sociales: antropología, sociolo­ gía, economía, politología e historia.

P = Problemas concernientes a la lucha por el poder y la ad­ ministración de los sistemas político, económico y cultural

A = Una colección de planes de acción social (p. ej., programas sociales) compatibles con G y E

V = Un sistema de valores concerniente a la buena sociedad, así como a la conducta social correcta, compatible con F y con E.

O = Un conjunto de metas a corto, medio y largo plazo compa­ tibles con E

M = Un conjunto de medios considerados (a la luz de E) adecua­ dos para alcanzar los objetivos O.

En resumidas cuentas, una ideología sodopolítica científica se inspira en la ciencia y en la tecnología, no en el mito: más aún, en la ciencia y la tecnología del día. La ciencia y la tecnología en cues­ tión son sociales, no naturales. En particular, la ideología científica no cuestiona la biología ni la psicología humanas. Y (a diferencia de cierta ideología a la moda), no se inspira en la sodobiología del hormiguero y de la colmena, porgue reconoce que casi toda la con­ ducta social humana es aprendida, no heredada.

Una ideología científica no es peor ni mejor que una no científi­ ca por el sólo hecho de ser científica. El que una ideología sea ad­ mirable y digna de ser tomada por guía para la acción social depende de que incluya valores, metas y medios admirables. Una ideología científica buena es controlada no sólo por el mejor conocimiento disponible, sino también por una doctrina moral capaz de justificar (de dar razón de) los valores, fines y medios incluidos en la ideología de marras. Por consiguiente, en lugar de considerar las ideologías se­ paradamente de otros objetos culturales, debiéramos evaluarlas a la luz de la ciencia social, de la moral, y de los intereses de la mayoría.

En resolución, la construcción de ideologías sociopolíticas cien­ tíficas es perfectamente posible. El que se las construya efectiva­ mente es harina de otro costal. Marx y Engels intentaron elaborar una ideología científica, a la que llamaron ‘socialismo científico’. Peto sólo llegaron a mitad de camino porque conservaron la dialéc­

tica y gran parte del globalismo (holismo) que heredaron de Hegel, y porque se aislaron de la «ciencia burguesa» de su tiempo. Para peor, casi todos sus discípulos contribuyeron a momificar ese em­ brión de ideología científica. Al obrar de esta manera dogmática

frustraron el intento de fusionar una ideología con la deuda. Regre­ saremos a este punto en el capítulo 12.