PREGUNTAS PARA ESTUDIAR
4 Adúlteras, ¿no saben que la amistad con el mundo es
enemistad con Dios? Cualquiera, por lo tanto, que quiere ser amigo del mundo está constituyéndose enemigo de Dios.
su oración es cosa detestable.” (Compare con Isaías 1:15; 1 Pedro 3:12.) Las personas que tenían aquellas actitudes podían caer en la lamentable situación de aquellas a quienes menciona Pedro: “Ellos consideran un placer el vivir lujosamente durante el día. Son manchas y tachas, que se entregan con desenfrenado deleite a sus enseñanzas engañosas mientras banquetean junto con ustedes.” (2 Ped. 2:13)
Acerca de este punto, la obra en inglés The International Critical
Commentary (El comentario crítico internacional) declara pertinentemente: “La única fuente segura de la cual los hombres siempre pueden recibir es Dios. Al escoger como objeto o fin el placer, los hombres cortan para sí mismos la comunicación con esta fuente, porque no piden a Dios para tener esta clase de satisfacciones, o, si hacen eso, solo descubren que sus oraciones, que tienen como objeto sus propios placeres y no el servicio a él, son inaceptables, y que no deberían haberlas hecho.
“El principio de Santiago es: Hagan del servicio de Dios el fin supremo de ustedes, y entonces sus deseos serán de tal índole que Dios podrá satisfacerlos en respuesta a la oración de ustedes (cf. Mt. 631-33). Entonces no habrá ninguna contienda como la actual. Los placeres guerrean, y causan guerra. El deseo de placer, cuando de él se hace el fin que controla, conduce a la violencia, porque entonces surgen deseos vehementes que solo pueden ser satisfechos por el uso de la violencia, puesto que Dios, de quien solo pueden venir cosas buenas (117), no los satisface.”
4 Adúlteras
En las Escrituras se ve a la congregación cristiana como si fuera una novia, y, por lo tanto, ella debe conservar pureza o castidad
Santiago 4:4 149 virginal. (2 Cor. 11:2) Cualquier infidelidad al Cristo también
constituye deslealtad al Padre de él. Hasta en tiempos precristianos, Jehová Dios consideraba
Amistad la infidelidad de los israelitas como adulterio. con Por ejemplo, Israel se hacía culpable de prosti-
el mundo tución cuando el pueblo se envolvía en idolatría o cuando, en vez de acudir a Jehová, empezaban a acudir a naciones extranjeras en busca de protección. (Eze. 16:15- 19, 25-45) Porque la generación de su tiempo se había apartado de Dios, Jesús la llamó una generación “adúltera.” (Mat. 12:39) Por lo tanto, el discípulo Santiago, al dirigir a ciertos cristianos el término de adúlteras, estaba mostrando que ya no estaban en condición de pureza desde el punto de vista de Jehová Dios y Jesucristo.
¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?
Santiago usa la forma interrogativa para comunicar énfasis y para punzar la conciencia de sus hermanos, quienes sabían, o ciertamente deberían haber sabido, el hecho que él señalaba. Por amistad con el mundo, Santiago se refiere a la comunidad o gente llamada “el mundo,” a diferencia del pueblo de Dios, los cristianos. Tal amistad constituye adulterio espiritual. Este mundo complace los deseos carnales, como los describe el apóstol Juan, en 1 Juan 2:16: “Todo lo que hay en el mundo —el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno— no se origina del Padre, sino que se origina del mundo.” Esta amistad se manifiesta en el hecho de que la persona es como el mundo en actitud, metas, métodos y acción.
El cristiano que no hace que el centro de su vida sea el servicio que rinde a Dios y que hace que el principal objeto suyo en la vida sea buscar posesiones materiales, o posición o cosas por el estilo, está obrando tal como lo hace el mundo. No da evidencia de que tenga la vista puesta en las cosas que no se ven, ni de que esté trabajando diligentemente por acumular tesoros en el cielo, es decir,
150 Santiago 4:5
5 ¿O se figuran ustedes que la escritura dice en balde: “Es
con tendencia hacia la envidia que el espíritu que se ha domiciliado en nosotros sigue anhelando”?
edificando un registro de obras excelentes para con el Altísimo. (Mat. 6:20; 2 Cor. 4:18)
Cualquiera, por lo tanto, que quiere ser amigo del mundo está constituyéndose enemigo de Dios
No se supone que los cristianos sean parte del mundo en actitud, habla ni costumbres. El Hijo de Dios dijo lo siguiente acerca de sus fieles apóstoles: “El mundo los ha odiado, porque ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo.” (Juan 17:14) Por lo tanto, el cristiano que desee y busque la amistad del mundo tiene que cambiar de tal manera que ya no sea objeto del odio del mundo. Tiene que hacerse aceptable a mundanos que no estiman las cosas espirituales. Esto requiere del cristiano un transigir, una falta de lealtad firme y sin vacilación al Cristo. Tiene que adoptar muchos de los mismos puntos de vista, palabras y con frecuencia las acciones y métodos que son contrarios a lo que Dios espera de sus siervos. Si un cristiano selecciona voluntariamente a compañeros mundanos como las personas con las cuales se asocia íntima o regularmente, está ‘poniendo a prueba’ a Dios e ‘incitándolo a celos.’ (1 Cor. 10:22; 2 Cor. 6:14)
Puesto que el amor a Dios se despliega por medio de la obediencia, todos los que buscan la amistad del mundo en realidad están mostrando odio al Altísimo, y haciéndose enemigos de él. No podemos servir a dos amos. (Mat. 6:24) Los cristianos a quienes Santiago se dirigía se habían hecho enemigos de Dios al ceder a la codicia y el guerrear.
Santiago 4:5 151 Esta frase introduce un punto acerca de la tendencia hacia la envidia. En las Escrituras Hebreas no hay ningún texto específico que corresponda con las palabras que cita o declara el discípulo Santiago. Evidentemente él tenía presente la enseñanza o sentido, el consenso, de las Escrituras Hebreas como conjunto, más bien que una cita específica. Jesús dio énfasis a conseguir el sentido de lo que Dios dice. (Mat. 13:19, 23) Y los escritores cristianos inspirados a menudo parafrasearon textos de las Escrituras Hebreas y dieron el sentido o la aplicación en principio donde había una circunstancia similar o paralela. (Compare Hechos 1:20 con Salmos 69:25 y 109:8; Juan 19:36 con Éxodo 12:46.)
“Es con tendencia hacia la envidia que el espíritu que se ha domiciliado en nosotros sigue anhelando”
Esto concuerda con lo que Jehová Dios declaró inmediatamente después del diluvio de alcance mundial: “Nunca más invocaré el mal sobre el suelo a causa del hombre, porque la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud.” (Gén. 8:21) Parte de esa mala inclinación es la tendencia hacia la envidia. El hecho de que la envidia sí contribuye a la contienda y las peleas está bien ilustrado en el caso de Datán y Abiram. Agitados por la envidia, éstos lanzaron un cruel ataque verbal contra Moisés y Aarón. (Núm. 16:1- 3; Sal. 106:16, 17) El guerrear que Santiago ha descrito antes se derivó del mismo espíritu envidioso. Ciertamente no fue sin propósito, inútilmente o en vano que las Escrituras Hebreas señalaron a la tendencia del hombre pecaminoso hacia la envidia.
Esta tendencia se puede discernir fácilmente entre los seres humanos hoy, y confirma lo que la Biblia dice. La envidia tiene sus raíces en el egoísmo. La persona envidiosa quizás recurra al fraude, el robo y otros medios faltos de honradez para conseguir lo que otras personas tienen. (Pro. 21:10) O puede ser que desacredite a la persona a quien envidia y minimice los logros de esa persona por
152 Santiago 4:5 medio de criticarla indebidamente o cuestionar sus aptitudes y motivos. La tendencia hacia la envidia sigue empujando a los humanos pecaminosos en la dirección incorrecta. A juzgar por la apariencia externa, un hombre pudiera estar afanándose en su trabajo y haciéndolo con eficacia. Sin embargo, la envidia pudiera estar impulsándolo a alcanzar lo que otros tienen y hasta a lograr más que eso. Esto produce rivalidad. (Ecl. 4:4)
La palabra que se traduce “anhelando” encierra el pensamiento de “deseo ardiente” o “ansia de algo.” (Vea cómo se usa la palabra en 2 Corintios 9:14; Filipenses 1:8.) En 1 Pedro 2:2 el apóstol usa esta palabra con referencia al anhelo que sienten los que son como “criaturas recién nacidas” por la leche de la Palabra de Dios. *
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* Los helenistas o conocedores del griego antiguo por lo general opinan que Santiago 4:5 es un texto que presenta grandes dificultades a la traducción. Entre las traducciones que presentan versiones similares a la que da la
Traducción del Nuevo Mundo están las de Valera (1934) y la de Pablo Besson.
Otras traducciones difieren, y la razón para esto se explica en A Textual
Commentary on the Greek New Testament (Un comentario textual sobre el
Nuevo Testamento griego). Sobre el verbo para “reside” o “mora” que se usa en Santiago 4:5, este comentario señala que hay dos formas verbales que presentan un sonido muy similar, pero que difieren en una sola letra. Una forma es causativa, la otra intransitiva. Como declara el comentario:
“katókisen es causativa (‘El espíritu que [Dios] ha hecho que more en
nosotros’), mientras que katókēsen es intransitiva (‘el espíritu [o Espíritu] que mora en nosotros’).” La forma causativa se halla en los manuscritos completos de mayor antigüedad.
Algunos traductores entienden que el “espíritu” al que se hace referencia significa el espíritu santo de Dios y el sentido del texto es que ‘el espíritu que Dios colocó en nosotros siente anhelo o ansia para con nosotros con celos.’ (El sentido usual del término griego phthonos es envidia, mala voluntad o malicia; sin embargo, a veces se usa en escritos griegos con el significado de celos o indignación.) La Biblia de Jerusalén dice: “Tiene deseos ardientes el espíritu que Él ha hecho habitar en nosotros,” (Vea también Nueva Biblia Española;
Versión Popular.) Otros entienden que el “anhelo” o “deseo ardiente” o
“ansia” es acción de Dios en el sentido que él desea el amor de toda alma de sus siervos, de modo que no haya lugar para la rivalidad del mundo. Así, la
Sagrada Biblia (Editorial Regina), preparada bajo la dirección de Franquesa y
Santiago 4:6 153