PREGUNTAS PARA ESTUDIAR
2 Ustedes desean, y sin embargo no tienen Siguen
asesinando y codiciando, y sin embargo no pueden obtener. Siguen peleando y guerreando. No tienen porque no piden.
Cuando un individuo permite que los malos deseos vehementes de la carne venzan en esta lucha interna, el resultado puede ser una perturbación de la paz dentro de la congregación. Por otra parte, la rectitud, el amor y la justicia nunca son causa de conflicto alguno. Pero la persona a quien gobierna un deseo vehemente incorrecto como la ambición el deseo de ejercer mayor control o influencia, se coloca al frente de otras personas y puede hacerse vindicativa y vengativa cuando parece que otras personas le sirven de estorbo en cuanto a lograr sus metas. Tendrá espíritu belicoso, de guerra.
2 Ustedes desean, y sin embargo no tienen
Puesto que en los manuscritos originales no había puntuación, varios traductores han vertido este versículo (2) de diferentes maneras. (Sin embargo, la Traducción del Nuevo Mundo tiene el apoyo de muchas otras traducciones en lenguaje moderno.) Santiago no especifica precisamente lo que el individuo pudiera estar deseando. Indudablemente él quería decir que las cosas que se deseaban se procuraban para satisfacer un deseo vehemente de placer, o para cosas de naturaleza inmoral o materialista, o, quizás, ———
* La Versión Popular vierte el versículo 2 como si describiera causa y efecto en las primeras tres cláusulas. Lee como un paralelismo: “Ustedes quieren algo y, como no lo pueden tener, entonces matan. Sienten envidia por algo y, como no lo pueden conseguir, entonces luchan y pelean. No consiguen lo que quieren, porque no lo piden a Dios.” La Biblia de Jerusalén vierte este versículo de manera parecida a ésa. Sin embargo, la nota al pie de la página sobre este versículo en esta versión presenta una puntuación similar a la de la
Traducción del Nuevo Mundo. Vea también la nota sobre Santiago 4:2 en la Versión Nácar-Colunga y el comentario sobre el mismo texto en The International Critical Commentary, por Driver, Plummer y Briggs.
Santiago 4:2 145 para obtener poder, posición, el aplauso de otras personas, y así por el estilo. Esta es la opinión de F. J. A. Hort, uno de los que produjeron el texto griego puntuado de las Escrituras Griegas Cristianas, quien dijo que, en el contexto en que se halla, la palabra que aquí se traduce “desean” expresa envidia de posición o rango o fama, ambición personal de índole baja y enconada. Lo deseado bien pudiera ser algo a lo cual la persona no tuviera derecho o que simplemente no pudiera alcanzar. Aunque no podía obtener el objeto de su deseo vehemente por medios honrados, la persona no despedía de su mente el asunto. Continuaba deseando lo que no tenía.
Siguen asesinando y codiciando
Se permitía que creciera el deseo de lo que no se podía obtener por medios honorables... como, por ejemplo, por trabajo o por esfuerzo honrado y con buen motivo. Debemos notar que Pablo muestra que el apóstata “hombre de desafuero” tendría como móvil un fuerte deseo de adulación y poder. (2 Tes. 2:3, 4) En los cristianos a quienes Santiago escribió, la codicia se había desarrollado hasta el punto de haber dado origen a un espíritu rencoroso, asesino.
Ciertos cristianos estaban desplegando falta de amor a sus hermanos de la casa de la fe; al ver a sus compañeros cristianos en necesidad, rehusaban darles ayuda. Con avaricia se apegaban a lo que tenían mientras buscaban cosas a las cuales no tenían derecho o cosas que no podían obtener por medios honrados. (Compare con Santiago 2:14-16; 1 Juan 2:15-17; 3:15, 17.)
La historia mundana, y hasta la historia de la antigua nación de Israel, muestran que el deseo incorrecto puede resultar en asesinato. Note con qué rapidez se introdujo el mal deseo en la raza humana y condujo a que Caín, el hijo primogénito de Adán y Eva, asesinara a su hermano Abel. También, considere cómo la codicia por parte del ———
* The Epistle of St. James (La Epístola de Santiago), un texto griego con comentario en inglés.
146 Santiago 4:2 rey Acab de Israel lo llevó a permitir el asesinato de Nabot a instancias de su esposa Jezabel. (Gén. 4:8; 1 Rey. 21:2-16)
y sin embargo no pueden obtener
No podían obtener las cosas que deseaban porque los deseos eran malos, incorrectos, y aquellas cosas no tenían la bendición de Dios. No se podían obtener por medios justos y honrados, especialmente en la congregación de Dios.
Siguen peleando y guerreando
Porque su codicia y sus modos de actuar crueles, rencorosos, hacían que sus deseos quedaran sin cumplirse, seguían peleando y guerreando en un esfuerzo por lograr sus metas. Cosas como ésas se manifiestan claramente en el mundo. Pero, hasta un grado limitado, el mismo espíritu y las mismas acciones realmente se habían desarrollado en las congregaciones, y esto puede suceder hoy día si los miembros de la congregación, entre ellos los que llevan la delantera, no buscan sabiduría divina, unidad y paz.
No tienen porque no piden
Porque eran rencorosos en su conducta, algunos de los individuos a quienes Santiago dirigió sus declaraciones no podían de ninguna manera acercarse a Jehová Dios con pureza. (Compare con Lamentaciones 3:44.) Sabían que Dios no otorgaría estas cosas que deseaban, pero no querían efectuar un cambio y orar por las cosas apropiadas según la voluntad de él. (1 Juan 5:14) Si hubieran pedido lo que realmente necesitaban y las cosas que serían útiles tanto a ellos como a otros en sentido espiritual, Dios se las hubiera otorgado. Y fuera que recibieran las cosas que hubieran pedido, o no, podían estar seguros de que Dios solo retendría de ellos ciertas cosas por saber que sería mejor que no las tuvieran. Supliría otras cosas que servirían mucho mejor para el bienestar de ellos.
Santiago 4:3 147
3 Sí piden, y sin embargo no reciben, porque piden con un
propósito malo, para gastarlo en los deseos vehementes que tienen de placer sensual.
3 Sí piden, y sin embargo no reciben
Cuando sí pedían, sus solicitudes no tenían el motivo correcto. Estas solicitudes no recibían respuesta porque no tenían que ver con necesidades genuinas y no estaban en armonía con la voluntad de Dios. El apóstol Juan escribe: “Cualquier cosa que le pedimos la recibimos de él, porque estamos observando sus mandamientos y estamos haciendo las cosas que son gratas a sus ojos.” (1 Juan 3:22) Además, Jehová es Aquel que abre la mano y satisface el deseo de toda cosa viviente. (Sal. 145:16) Sin embargo, las personas en quienes pensaba Santiago no recibían nada debido a que pedían con mal objeto.
porque piden con un propósito malo, para gastarlo en los deseos vehementes que tienen de placer sensual
Aquí Santiago revela que, prescindiendo de lo que estuvieran deseando, en cada caso era algo que el individuo pensaba que le traería placer, sin importar si aquello era correcto o incorrecto y con poca o ninguna consideración para otras personas, en cuanto a ayudarlas o suministrarles edificación. No tenían la razón correcta o propia para lo que pedían. Puesto que tenían mal motivo, y no consideraban la voluntad de Jehová en el asunto, no oraban con la mira de estar en mejor posición para ayudar a otras personas, especialmente a los pobres y afligidos. En vez de eso, pedían a Dios que les ayudara a satisfacer sus placeres sensuales. Querían una vida de satisfacción de los deseos particulares y de comodidad. A los ojos de Dios era como si aquellas personas no estuvieran orando en absoluto. En Proverbios 28:9 se describe la manera en que Dios ve tales oraciones: “El que está apartando su oído de oír la ley... hasta
148 Santiago 4:4