Además de nuestros tres conos o receptores de colores presentes en la retina, también tenemos un tipo de receptor más que se encarga de la visión bajo escasa iluminación. Estos son los bastones, sensibles a la luz 500 veces más que los conos.93 Obviamente los animales nocturnos tienen más de estos receptores que los diurnos. 94 Los bastones transmiten la información del mundo en escala de grises, 95 es decir, en vez de que estos receptores nos indiquen un color, más bien nos dicen que tan negro, gris o blanco es éste.96 Durante la visión nocturna nuestra sensibilidad se centra en los 500 nm (debido a la sensibilidad de los bastones), es decir, está más desplazada hacia al azul y al verde que nuestra sensibilidad durante el día, que como ya mencionamos, se centra en el amarillo verdoso.97
Ello es adecuado para la luz nocturna natural, de la luna, el aire, y las estrellas, que es más azulada que la luz del sol que llega al suelo.98
Es por eso que durante el crepúsculo (un intermedio entre iluminación diurna y nocturna) perdemos la sensibilidad al rojo primero que a ningún otro color, por lo que los objetos rojos son los primeros que se “vuelven” oscuros, mientras que los verdes o azules aún se ven claros.99 Este fenómeno es llamado efecto Purkinje. Por otro lado, cuando salimos después de mucho tiempo en la oscuridad, el rojo es el primer color que vemos.100
Los receptores de la retina se adaptan a las condiciones de luz del ambiente, ya sea que este ambiente tenga abundante o escasa iluminación. Sin embargo, cuando las diferencias de intensidad de luz dentro de nuestro campo visual son muy grandes, nuestros ojos no se podrán adaptar a lo iluminado y a lo oscuro al mismo tiempo, del mismo modo que una cámara fotográfica tampoco puede hacerlo.101
Debido a nuestra incapacidad de adaptación a dos iluminaciones tan diferentes: cuando nos adaptamos a la iluminación intensa, no podemos ver los detalles para las iluminaciones a las que no nos hemos adaptado, como sucede cuando miramos a contraluz. Entrada de la Ala Michael del palacio imperial Hofburg, Joseph Emanuel Fischer von Erlach (1889-1893), Viena.
93 BARDIER, Dardo (2001), “DE LA VISIÓN AL CONOCIMIENTO”, TRADINCO, Montevideo, p. 63. 94 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 67.
95 SOLSO, Robert L. (1994), op. cit. p. 20. 96 SOLSO, Robert L. (1994), op. cit. p. 21. 97 SOLSO, Robert L. (1994), op. cit. p. 21. 98 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 105.
99 TORNQUIST, Jorrit (2008), “COLOR Y LUZ, TEORÍA Y PRÁCTICA”, Gustavo Gili, Barcelona, p. 74. 100 TORNQUIST, Jorrit (2008), op. cit. p. 261.
46
Por otro lado, el estar adaptados a la luz del exterior nos impide ver claramente el interior relativamente más oscuro de los edificios. Al adherir patrones de puntos a los vidrios de las fachadas volvemos aún más difícil el ver hacia adentro. Este es un recurso muy utilizado en edificios de oficinas.102
La manera de reducir el contraste excesivo entre lo que recibe mucha luz y lo que no, sería lo que en fotografía y cine se llama rellenar con luz las sombras.103 En el caso de una ventana por la que entra mucha luz, la pared que la rodea debería ser de un tono claro, recomienda Tornquist: “…para reducir o suavizar el contraste con el exterior luminoso: un fuerte contraste puede causar dolor de cabeza.”104
Por otro lado (y como caso más grave que los anteriores), Una fuente de luz dentro de nuestro campo visual nos deslumbra y suaviza los contrastes.105 La ubicación de las aperturas en un espacio interior tiene consecuencias en la manera en que la luz rebota en las superficies, y en la posibilidad de deslumbramiento:
Cuando la abertura se encuentra toda ella en el plano de la pared, parece como un foco luminoso que brilla sobre su superficie oscura. En este caso, puede que la abertura se convierta en una fuente de deslumbramiento por el contraste con el contexto, situación que se puede paliar permitiendo que la luz natural penetre al menos en dos direcciones.106
El deslumbramiento sucede cuando una luz intensa al llegar a nuestro ojo se dispersa en su interior en varias direcciones formando un velo sobre nuestra imagen retiniana.107 Hesselgren nos recuerda la manera más sencilla de notar el deslumbramiento que nos puede estar causando una fuente luminosa:
…se pone la mano en los ojos a modo de protección para no ver la fuente luminosa, si de pronto el resto de objetos se ven mucho más claros como si se hubiera quitado un velo, entonces la fuente luminosa estaba produciendo deslumbramiento. 108
102 Imagen: http://www.gfd.net.au/products/WhiteDots.jpg 103 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 69.
104 TORNQUIST, Jorrit (2008), op. cit. p. 287. 105 TORNQUIST, Jorrit (2008), op. cit. p. 200.
106 CHING, Francis D. K. (2007), “ARQUITECTURA, FORMA, ESPACIO Y ORDEN”, Gustavo Gili, Barcelona , p. 177.
107 GIL, Helena,Revista Tráfico y seguridad vial, enero-febrero 2007. p. 42, disponible en: http://www.dgt.es/revista/num182/pdf/num182-2007-vista.pdf 108 HESSELGREN, Sven (1980), “EL HOMBRE Y SU PERCEPCIÓN DEL AMBIENTE URBANO”, Trad. Geraldina Ramos Herrera. LIMUSA, México D.F., p. 68.
47
-En la Torre del Holocausto del Museo Judío de Berlín encontramos una experiencia deslumbrante: la luz entra por una rendija sin llegar a iluminar lo suficiente el interior en penumbra; sin embargo, es capaz de deslumbrar a quien mire hacia arriba. Daniel Libeskind (1999).
-Los halos difuminados de los rayos de luz hacen desaparecer los límites rectangulares de los huecos, convirtiéndolos en un mosaico irregular de pequeños círculos. Museo Kolumba en Colonia, Peter Zumthor (2007).109
En los casos mencionados arriba vemos una intensa fuente de iluminación sin cambios bruscos, pero ¿qué sucede cuando la fuente de luz aparece repentinamente?, en este caso las consecuencias pueden ser mucho más graves. Cada vez que ocurre un cambio de iluminación, nuestro sistema visual necesita cierto tiempo para adaptarse, por lo que si se produce un cambio intenso en poco tiempo, como cuando de la oscuridad pasamos a mirar algo muy luminoso: nos encandilaremos, tal es el caso que sucede comúnmente en las carreteras durante la noche. En el encandilamiento nuestros receptores de luz han sido intensamente saturados de ésta, por lo que vemos un brillo desconcertante. Una vez que se nos retira el estímulo luminoso intenso, y volvemos a recibir la cantidad de luz anterior, nos damos cuenta que el problema aún no termina, pues nuestros ojos se habían comenzado a acostumbrar a la luz intensa, y ahora tiene que volver a adaptarse a niveles más normales de luz, cosa que no hacemos muy rápido.
48
Dejamos de ver un brillo cegador y pasamos a ver un negro profundo. Pasamos del encandilamiento al enceguecimiento Entonces todo nos parece de una negrura homogénea que es la segunda fase esta disfunción.110
-El Museo de Arte Frederick Weisman (Frank gehry, 1993) ha sido motivo de quejas entre los automovilistas de Minneapolis, Minnesota, debido a sus encandilantes reflejos.111
-También cuando vemos un edificio con un enlucido blanco a plena luz del día, nos resulta intolerable la gran cantidad de luz que estas superficies reflejan hacia nuestros ojos. Masía Freixa, Terrassa. Lluís Muncunill i Parellada (1907-1914).
Por otro lado, si pasamos de un entorno muy iluminado a uno muy oscuro, también nos cegamos, tal como nos sucede al entrar en una cueva. Cualquiera que sea el cambio de iluminación repentino no nos permite ver nada.112
La visión humana está hecha para los cambios naturales y lentos de iluminación que se producen durante el día, de este modo, entre más tiempo tengamos para adaptarnos, mejor veremos.”113 Lamentablemente, los cambios radicales de intensidad logrados por la iluminación artificial ponen en dificultades a nuestro sistema visual. Es por eso que debemos imitar la situación de cambio de iluminación que se da en la naturaleza, tal como se hace cuando se encienden o se apagan las luces en el cine o en el teatro.
El período más corto en el que podemos ver la luz
Cuando una luz enciende y apaga en menos de un décimo de segundo no notamos que haya habido cambio alguno, creemos que nunca se apagó. Este pequeño período de tiempo es llamado umbral de tiempo o agudeza temporal, y nos muestra claramente los límites de la visión humana. Aproximadamente cada 0,1 segundos, los estímulos recibidos por la retina son enviados por el nervio óptico hacia el cerebro. Cada uno de estos envíos es realizado de manera separada para que no se confundan con los siguientes envíos. Además, los receptores requieren este pequeño intervalo de tiempo para reconstituirse.114
Aunque la percepción de la realidad nos parece continua en el tiempo, todo lo que vemos es procesado por el sistema visual no de un modo de imagen continua, sino en instantáneas sucesivas, de duración modulada, en lapsos de unos 0,1 s.115
Es por eso que cualquier apagón de luz que dure más de 0,1 s será visto claramente como una interrupción. En el caso de una imagen que encienda una vez y apague, si el tiempo que dure encendida es mayor del umbral de tiempo, la podremos ver, no pudiendo ser lo mimo
110 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 80.
111 Imagen: http://en.wikipedia.org/wiki/Weisman_Art_Museum 112 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 80.
113 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 68. 114 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 83. 115 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 85.
49
si dura menos. Por lo tanto, este límite de nuestra capacidad de sentir nos impide ver un apagón de luz, o ver una luz que se enciende en la oscuridad, que dure menos de esta pequeña cantidad de tiempo.116 En el caso de que la luz sea intermitente, aplican los mismos principios: si el período es menos de un décimo de segundo (tanto en el apagón como en el destello), la luz parecerá que nunca se apaga.117 Esto sucede con las luces fluorescentes, que encienden y apagan de 50 a 60 veces por segundo, y con cualquier luz, pues no hay ninguna que no presente variaciones, y sin embargo, las vemos como luces continuas y uniformes. Entonces cabe mencionar que: “Podemos concebir flujos de luz uniformes en la misma medida en que seamos toscos en percibirlos.”118 Volvemos a remarcar que en la dualidad realidad- experiencia es tan importante conocer aquello que está allá “afuera” como los medios que tenemos para captarlo.
Como ejemplo de la utilización práctica de este fenómeno, mencionaremos el cinematógrafo: la prueba más conocida de lo que vemos en estos casos de rápidos cambios en la luz:
Un proyector prende su luz, ella atraviesa la película y envía a la pantalla la imagen de un cuadro. Luego apaga la luz, cambia ese cuadro por el siguiente y enciende nuevamente su luz. No nos damos cuenta que la luz estuvo apagada porque su interrupción duró menos de 0,1 de segundo. Tampoco nos damos cuenta de que el nuevo cuadro no es igual que el anterior y se consuma la fusión de las imágenes. 119
En el cine son necesarias 16 imágenes por segundo para lograr esta fusión.120 El hecho de que cada imagen se una con la que le sigue, se debe a que nuestro cerebro acostumbra recibir las imágenes del mundo cada diez segundos. Estas imágenes provienen normalmente de una realidad conectada, sin apagones. Sin embargo si diseñamos de acuerdo a los tiempos humanos de captación de la luz, hacemos ver como continuo lo que no es.
Con el tiempo justo entre los apagones y encendidos de la luz las imágenes quedaran unidas. Proyección de Speer sobre un edificio en el Branchage Film Festival 2009, isla de Jersey.121
Es importante también mencionar lo que sucede en el caso de que los apagones o destellos de luz duren exactamente un décimo de segundo: el parpadeo se encontrará en un punto crítico, será muy molesto, pudiendo provocar mareos.122
Así como no alcanzamos a ver destellos de luz muy cortos, tampoco podemos ver movimientos demasiado rápidos. La velocidad límite de los objetos para que podamos verlos claramente es de 1º en nuestra retina por décimo de segundo. Si lo hace más rápido lo
116 BARDIER, Dardo (2001), “DE LA VISIÓN AL CONOCIMIENTO”, TRADINCO, Montevideo, p. 83. 117 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 83.
118 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 86 y 87. 119 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 86. 120 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 87.
121 Imagen: http://popupcity.net/2009/10/seepers-subreality-refreshes-architecture/ 122 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 86.
50
veremos borroso: a una velocidad de 5º de nuestra retina en un décimo de segundo lo vemos semitransparente. Si el objeto se mueve aún más rápido simplemente no lo veremos.123
Se vuelve importante destacar aquí la importancia de conocer estos datos numéricos acerca de las capacidades o incapacidades visuales del ser humano, datos que no podemos obtener a través de nuestras propias experiencias, por lo se relacionan con experimentos de laboratorio. Obviamente si lo importante fuera sólo experimentar, no sería necesario conocer estos datos. Sin embargo, esta investigación está escrita para arquitectos que deseen diseñar de acuerdo a las cualidades del ser humano, y para lograrlo no bastan las aproximaciones, es necesario conocer a profundidad las realidades que están detrás de nuestras experiencias.
Gracias a las características mencionadas de nuestra visión, el movimiento rápido de una cuerda puede darnos la impresión de un objeto tridimensional con volumen, y el movimiento muy rápido de un punto o de un objeto muy pequeño puede causar la sensación de un objeto lineal, como en las esculturas cinéticas de Conrad Shawcross.
La transparencia por “alta velocidad” es sólo una experiencia humana causada por nuestros propios sistemas de adquirir información visual:
-Julio Le Parc Contorted Circle (1966). Galería Denise René, París.124 -Loop System Quintet de Conrad Shawcross (2005).125
Debido a esta fusión de detalles debida a la velocidad de los objetos, todo aquello que miramos mientras caminamos (el suelo, las paredes, etc.) se ven con los detalles “fundidos” y más lisos que cuando los vemos detenidamente.126 Este efecto se intensifica con la velocidad, por lo que al ir en coche por la carretera notamos claramente que los árboles o las vallas “desaparecen” ante nuestros ojos.127
A pesar de que la vista tiene ciertas incapacidades notables en cuanto a ver objetos en movimiento, este es el sentido que nos permite ver los movimientos más lentos de lo que sería posible captar con los otros sistemas sensoriales.128 Esta es una de las ventajas notables de la vista sobre los otros sentidos.
123 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 96.
124 Imagen: BERRET, Cyril (1970), “OP ART”, Studio Vista, Londres, lamina 46. 125 Imagen: http://www.pixelsumo.com/wp-content/uploads/2006/conrad1.jpg 126 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 86.
127 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 97. 128 BARDIER, Dardo (2001), op. cit. p. 94.