La disparidad no es el único medio a través del cual nuestros dos ojos nos indican la profundidad a la que se encuentran las cosas. Cuando vemos un objeto, colocamos nuestros puntos de mira sobre él para enfocarlo, por lo cual nuestros ojos y sus ejes convergen en un mismo sitio. Es por esto que hay grandes diferencias entre el ángulo formado por nuestros ojos cuando el objeto se encuentra cerca (un ángulo amplio) y cuando está lejos (un ángulo más
agudo).198 Este cambio de ángulo de los ejes visuales debido al movimiento ocular es llamado
convergencia. Los músculos oculares son los que mueven los ojos, y los que nos informan acerca de estas variaciones angulares, y por lo tanto de la distancia a la que están los
objetos.199
-La convergencia de nuestros ejes visuales en un punto en el espacio, es otro modo a través del cual
nuestro cerebro recibe información acerca de la profundidad de modo binocular.200 Sin embargo, a
diferencia de la disparidad, la convergencia es un indicio más limitado, pues solo es útil en distancias
cortas (lo que alcanza un brazo).201
-Un fenómeno relacionado con la convergencia y que nos sucede a menudo, es el que se nos presenta al ver una pared a la distancia mientras tenemos algun objeto interpuesto en nuestro campo visual, el cual vemos doble, pues nuestros ejes visuales no están situados sobre él. Luego podemos hacer converger nuestros ojos en el objeto cercano y dejar de verlo doble. Lámpara de araña de la Iglesia de San Miguel Arcángel, Kaunas, Lituania. K. H. Lymarenko (1891-95).
En cuanto a la acomodación ocular, en el capítulo de sensaciones ya hemos tratado algunas características de este proceso; mencionamos que de un grupo de objetos a distancias diferentes, sólo somos capaces de ver nítidamente a los que se encuentren cerca del objeto en el que elegimos enfocar (el cristalino se encarga de realizar esta acción). Esto provoca que queden borrosos el resto de objetos en los cuales no nos hemos enfocado. Cuando se nos presentan múltiples objetos a profundidades muy diferentes, el enfoque o desenfoque con el que vemos cada uno de éstos se vuelve parte esencial de nuestra experiencia del entorno tridimensional. La razón por la cual incluimos la acomodación ocular también en el tema de percepciones, es por que ahora no sólo tratamos de la manera en que el ojo enfoca, sino de cómo el cerebro a partir de este enfoque o desenfoque, es capaz de percibir las distintas profundidades en que se encuentran las cosas. Se trata por lo tanto, de una percepción en base de una característica que los ojos mismos provocan o imponen en los objetos.
Es lógico que si el cerebro “sabe” algo acerca del estado de acomodación de dichos cristalinos, pueda usar tal información como indicador de la distancia del objeto. Podría también obtener información del hecho de que los objetos más lejanos o más próximos que el enfocado suelen suministrar imágenes borrosas, tanto más imprecisas cuanto más apartados estén esos objetos
del plano sobre el cual se enfocan los ojos.202
198 ROCK, Irvin (1985), op. cit. p. 55. 199 SOLSO, Robert L. (1994), op. cit. p. 162. 200 Imagen: ROCK, Irvin (1985), op. cit. p. 57.
201 WARE, Colin (2004), “INFORMATION VISUALIZATION, PERCEPTION FOR DESIGN”, ELSEVIER, San Francisco, p. 270. 202 ROCK, Irvin (1985), op. cit. p. 56.
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Nuestra incapacidad de enfocar por igual todo cuanto vemos, es la razón por la que los cambios abruptos de profundidad conllevan un desenfoque en ciertos elementos. Este desenfoque se suma a los otros indicios de profundidad, produciéndose una mayor notoriedad de las diferentes distancias entre los
planos. La Santa Capilla de la Virgen de Nuestra Señora del Pilar en el interior de la Basílica del Pilar en
Zaragoza. Ventura Rodríguez (1750-1765).
A los indicios de profundidad obtenidos gracias a la acomodación y a la convergencia, se les conoce como señales oculomotoras, pues están relacionadas con ciertas cualidades del
ojo o con su movimiento.203 Sin embargo, a diferencia de la convergencia (y de la disparidad),
la acomodación no es binocular, sino monocular.204
La experiencia que tenemos de los elementos a distintas profundidades, unos enfocados y otros no, puede ser imitada fácilmente en la pintura. Se puede crear la impresión de que estamos enfocando una cierta zona de la escena, mientras que el resto queda fuera del rango de enfoque (lo que está pintado borroso). Sin embargo, la posibilidad de eligir qué elementos enfocar que no nos permite un entorno tridimensional, no se presenta en este tipo de obras.
Indicios cinéticos de la profundidad
Nuestro propio movimiento nos puede informar sobre la profundidad a la que se encuentran los objetos de nosotros, pues las cosas cercanas cambian más su posición cuando nos movemos
que las lejanas.Existen dos maneras de utilizar el movimiento como un indicio de profundidad:
el paralaje de movimiento y la perspectiva del movimiento. El paralaje de movimiento se
presenta cuando vemos una escena mientras movemos la cabeza de un lado a otro, o cuando miramos hacia fuera de un automóvil lateralmente. En estos casos es notorio cómo los objetos cercanos se desplazan mucho dentro de nuestro campo visual, en el sentido contrario de nuestro movimiento. Por otro lado, los objetos lejanos se mueven menos o casi nada.
Podemos encontrar paralaje de movimiento en cualquier escena tridimensional, sin embargo, son de especial interés aquí aquellas obras de arquitectura que debido a su configuración, vuelven notoria esta manera de ver la profundidad:
El paralaje de movimiento es una característica general de cómo vemos los edificios que tienen una disposición en capas compleja, ya sea que se trate de los contrafuertes, pináculos los planos complejos de una catedral Gótica, o en edificios modernos donde las capas de columnas, las
pieles de las fachadas y los parasoles están desconectados entre sí.205
203 ROCK, Irvin (1985), op. cit. p. 56. 204 WARE, Colin (2004), op. cit. p. 260.
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-Cuando vemos lateralmente hacia fuera de un coche, notamos cómo las montañas y objetos lejanos tienen un movimiento lento en nuestro campo visual, al contrario de los objetos cercanos que pasan muy
rápido frente a nosotros.206
-Este es un entorno arquitectónico que evidencia el paralaje de movimiento, pues al desplazarnos ligeramente, se produce mucho movimiento entre los elementos a distintas profundidades. Nuestra percepción de la profundidad en este caso se ve reforzada por muchos otros factores que se tratarán más adelante. Umbracle de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia. Santiago Calatrava (1998).
Por otro lado, la perspectiva del movimiento aparece cuando caminamos hacia adelante
en una escena y miramos también en esa dirección; todos los objetos tenderán a alejarse del punto de mira en el frente, siendo los objetos más cercanos los que se mueven más rápido que
los que están a mayor distancia.207
Mientras avanzamos hacia delante, los objetos de nuestro campo visual se mueven hacia nosotros en diferentes velocidades, dependiendo de la distancia a la que se encuentren; esta información es utilizada
en nuestra percepción de la profundidad.208 Toldo de la Expo Zaragoza 2008.
Las columnatas son uno de los entornos arquitectónicos donde más podemos notar cómo los objetos cercanos pasan rapidamente a nuestro costado cuando caminamos, mientras que al fondo, los objetos lejanos parecen no desplazarse del punto de mira.
Los dos indicios mencionados aquí son interpretados de un modo casi automático por nuestra mente. Tanto Helmholtz como Gibson afirmaban que estos indicios cinéticos de la
profundidad son los más importantes para la percepción de ésta:209 “…entendemos mejor el
espacio cuando percibimos sus aspectos visuales mientras nos movemos a través de él.”210 Es
por eso que la superficie plana del cine, a pesar de no aportarnos una visión estereoscópica, es capaz de presentarnos el mundo tridimensional de un modo cinético. Las animaciones “fly-
206 Imagen: WARE, Colin (2004), op. cit. p. 270.
207 HILL, Richard (1999), “Designs and their Consequences”, Yale University Press, New Heaven, p. 71. 208 Imagen: WARE, Colin (2004), op. cit. p. 270.
209 ROCK, Irvin (1985), op. cit. p. 66.
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through” son por lo tanto, una de las mejores técnicas para hacer ver la tridimensionalidad de
los edificios a través de un medio plano.211
Tanto los indicios cinéticos, como los que se exponen a continuación son monoculares; sin embargo, nuestra experiencia de los edificios es normalmente binocular a pesar de que no
necesitemos los dos ojos para encontrar muchos de los indicios de profundidad.212
Indicios pictóricos:
de las imágenes retinianas y las imágenes planas a la percepción de la profundidad
La utilidad de la analogía entre el ojo y la cámara fotográfica acaba en la formación de esa imagen; comienza entonces el problema de la percepción.
Irvin Rock.213
Hermann Von Helmholtz llamó inferencias visuales a aquellas actividades psíquicas que se realizan de manera inconsciente y que nos hacen percatarnos, por ejemplo, de la distancia a la que se encuentra cierto objeto. Cuando hablamos entonces, de la percepción visual como interpretación de las imágenes retinianas, nos referimos a que realizamos inconcientemente
inferencias, suposiciones, anticipaciones hipótesis o conclusiones en base a éstas.214 La mente
humana trabaja interpretando indicios de una manera tan rápida y eficaz, que pareciera que el hecho de ver no requiere de procesamiento de información alguno.
Las imágenes retinianas son bidimensionales, sin embargo, a través de ellas ubicamos
la información visual recibida en un espacio tridimensional. La planitud de las imágenes
retinianas y las fotografías es lo que las hace semejantes. Jan Dibbets, al apuntar que: “Una
fotografía no produce una imagen. Ésta registra gradaciones de luz.”,215 nos recuerda que el
contenido tridimensional de una fotografía no se nos presenta de manera directa, sino que ésta sólo posee las cualidades para que comience el proceso de percepción, es decir, para que veamos en ella un mundo tridimensional.
Una representación pictórica nos ofrece la visión que tenemos de un objeto o escena cuando miramos monocularmente (no hay disparidad ni convergencia), y cuando no nos movemos (tampoco presenta indicios cinéticos). Si nuestra manera de ver la profundidad se basara solamente en los indicios explicados hasta ahora, no podríamos ver profundidad en fotografías o en pinturas.
A continuación nos centraremos en aquellas cualidades que nos permiten interpretar o percibir el mundo tridimensional, pero que a diferencia de los anteriores indicios, no requieren de la visión binocular ni tampoco de nuestro movimiento. Estos factores que nos permiten ver la profundidad son llamados indicios monoculares pictóricos.
El tamaño relativo y los gradientes de tamaño
Recibimos en las retinas la luz proveniente de los objetos que se encuentran dentro de nuestro campo visual. Cada objeto proyectará en la retina una imagen que ocupa un determinado ángulo de visión, el cual depende tanto del tamaño del objeto, como de la distancia al observador. De este modo, los objetos cercanos nos provocaran imágenes en la retina más
grandes, que los objetos lejanos del mismo tamaño.216
211 WARE, Colin (2004), op. cit. p. 270.
212 SOLSO, Robert L. (1994), “Cognition and the Visual Arts”, MIT Press / Bradford Books, Cambridge, Massachusetts, p. 163. 213 ROCK, Irvin (1985), “LA PERCEPCIÓN”, Prensa Científica S.A., Barcelona, p. iix.
214 MONTES Serrano, Carlos (1992), “Representación y Análisis Formal, Lecciones de Análisis de Formas”, Universidad de Valladolid, Valladolid, p. 163-64. 215 LAILACH, Michael (2007), “Land Art”, Taschen , Colonia, p. 42.
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-Los objetos de igual tamaño, proyectan una imagen retiniana cada vez menor en función de la distancia
a la que se encuentran de nuestros ojos.217
-Gracias a las variaciones de tamaño de estas esferas luminosas podemos ubicarlas en diferentes profundidades. Instalación “?”, en la Iglesia Saint-Paul Saint-Louis, París, Francia. Robert Stadler
(2007).218
A pesar de que las proyecciones de los objetos al alejarse de nuestras retinas ocupan menor área en ésta, lo que vemos no es una disminución del tamaño del objeto en sí, sino un
alejamiento del mismo. A esta situación se le llama constancia de tamaño, pues vemos que el
objeto no cambia, a pesar que nuestra imagen retiniana recibe una impresión con fuertes
variaciones de tamaño.219
Es por eso que una serie de objetos del mismo tamaño ubicados a diferentes profundidades crean un gradiente de tamaños “retinianos”. El concepto de gradiente de Gibson se refiere al gradual aumento o disminución de alguna cualidad visual en el espacio. Estos
gradientes tienen el poder de hacernos ver la profundidad.220
Los gradientes crean profundidad porque dan a cosas desiguales una posibilidad de parecer
iguales.221
Asumimos que la textura de una superficie o el tamaño de las figuras de un patrón permanecen constantes, por lo cual podemos estimar la profundidad a la que se encuentra cada una de las piezas. Obviamente, los elementos de mayor tamaño son los más próximos. Los objetos repetidos a través del espacio funcionan por lo tanto, como unidades visuales de
medida.222 Brinckmann al describir los gradientes de tamaño que encontró en una calle de
Nördlingen indica:
La red de tejas que disminuye constantemente enseña al ojo a aprehender las distancias y
también el verdadero tamaño de los tejados.223
Nada hay en verdad que procure una ilusión más viva del espacio en arquitectura que la constante repetición de dimensiones familiares al ojo, vistas a distintas profundidades de
perspectiva.224
217 Imagen: SOLSO, op. cit. p. 165.
218 Imagen: KRAUEL, Jacobo (2010), “Arquitectura efímera: innovación y creatividad”, Links, Barcelona, p. 128. 219 ROCK, Irvin (1985), op. cit. p. 19.
220 ARNHEIM, Rudolf (1974), “Arte y percepción visual”, Alianza Forma, Madrid. 221 ARNHEIM, Rudolf (2002), op. cit. p. 284.
222 Anderson, Lawrence B., “Module: Measure, structure, Growth and function”, en KEPES, Gyorgy, et al. (1966) “Module, Proportion, Symmetry, Rhythm”.
George Brazillier, Nueva York, p. 112.
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Al asumir que los objetos son de igual medida, interpretamos la disminución o gradiente de tamaño en la imagen retiniana, como un alejamiento de los objetos en profundidad. Galería Nacional de
Bratislava, Eslovaquia. Vladimir Dedeček (1967-79).225
Nuestra tendencia a dar por hecho que existe igualdad de tamaño en una serie de objetos a diferentes profundidades, puede provocar situaciones inesperadas. Luckiesh menciona que un edificio pueda dar la impresión de ser más alto de lo que es en realidad, colocando por ejemplo en la techumbre de una casa, una serie de tejas que son más pequeñas a medida que se acercan a la cumbre. De este modo la profundidad es reforzada con un gradiente “exagerado artificialmente”.
-Con esta casa, Luckiesh muestra cómo una reducción en el tamaño de las tejas en la parte superior, aumenta la percepción de distancia con respecto al observador y por lo tanto aparenta una
mayor altura.226 Sin embargo, muchos otros indicios de
profundidad no refuerzan esta última apariencia y nos permiten percibir claramente la verdadera altura de esta casa.
-En el campanario de Santa Maria del Fiore en Florencia, cada módulo es más alto que aquel sobre el cual se encuentra (un hecho inesperado contrario a la igualdad de niveles que encontramos normalmente). Este incremento de tamaño sólo lo notamos desde la lejanía, y no desde la base de la torre; pues situándonos ahí percibimos que la torre no se aleja tanto en profundidad, debido a nuestra tendencia a ver iguales en tamaño a los diferentes módulos. En este caso, nuestra percepción de la profundidad y de la altura de la torre varía dependiendo del punto de vista y la distancia desde la cual la vemos. Mientras que en la casa de Luckciesh los indicios de profundidad (gradientes de tamaño), son exagerados, en la torre campanario de Florencia, éstos son compensados o invertidos. Lo que se está
lejos no parece estarlo tanto.Giotto di Bondone (1334).227
224 RASMUSSEN, Steen Eiler (1974), op. cit. p. 43.
225 Imagen: HURNAUS, Hertha, et al. (2007), “EASTMODERN, Architecture and Design of the 1960s and 1970s in Slovakia”, Springer-Verlag, Viena, p. 83. 226 Imagen: LUCKIESH, Matthew (1922), “Visual Illusions: Their Causes, Characteristics and Applications”, D. Van Nostrand Company, Nueva York. 227 Imagen: http://www.epdlp.com/edificio.php?id=1397