Anexo 9. Entrevista Héctor Huertas Abogado de CEALP y Corporación de abogados indígenas de Panamá Ciudad de Panamá (Julio 2013)
S. S: Además de su participación en muchos procesos legales, ya sea ante la Comisión IDH como ante otras instancias, me parece muy importante toda esta experiencia que
usted ha tenido, sobre todo, en espacios de participación indígena a nivel internacional, como los establecidos por el sistema de Naciones Unidas. Quisiera que me contara un poco más sobre su trayectoria como abogado indígena...
Yo me gradué de la Universidad Nacional de Panamá. Una vez me gradué pues empecé a ver opciones donde ejercer ¿no?, que hacer. Los Kuna teníamos 4 abogados Como ellos ya estaban trabajando los temas Kuna, yo dije, no mejor voy para Darién (en donde la gente lo necesitaba). Así fue que empecé con los Emberá. La primera comunidad con la que participé, fue con Arimae; por ahí en los años 80, más o menos 86-87. Ahí conocí al cacique Arsenio Bartolís, que ya venía con el bendito tema de tierras colectivas. Ahí me relaciono con el tema de la Ley 22 del 83, la cual no se tomaba en consideración.
Ahí me metí con las comunidades indígenas, a aprender un poco el tema del derecho indígena. Yo tenía la trayectoria del pueblo Kuna Yala que era muy fuerte en eso. Entonces en ese momento no entrábamos tanto al tema de litigio, más bien estábamos en el tema de educación legal, explicando las normas de la constitución que se podían aplicar y el tema del Convenio 169 (que panamá no ha querido ratificar). En el tema de educación duramos casi como 5 años ahí metidos. Ya después se dieron nuevas iniciativas como ONG, como CEALP. Creamos el programa indígena. Claro está, siempre respetando la autonomía de las autoridades indígenas. Ahí siempre estábamos claros en que en algún momento tenemos que desaparecer (en el tema indígena), porque las comunidades tienen que empoderarse de los procesos.
Yo me acuerdo que nos reuníamos con Wiliam Barrigón... ¿lo conociste?, Bueno el trabajaba como guardia de seguridad acá en Panamá cuando yo lo conocí. Yo me reunía con él y me decía que, que vaina reunirnos así afuera, yo le decía que trabajara por la comunidad, que en algún momento iban a tener su edificio, su oficina, ustedes tienen un gran territorio, no se preocupen por eso. Bueno... la educación... después viene el tema de la Asamblea Legislativa, ya a discutir leyes de la República. Eso como ONG apoyando a las autoridades indígenas. Por ejemplo, nosotros participamos en las leyes que crearon Comarcas como la de Madugandí, Wargandí o Ngäbe-Buglé, en todas esas leyes participamos en negociaciones con el gobierno. También participé en la ley de tierras colectivas. Sin embargo yo metí un recurso de constitucionalidad contra dos artículos. El que crea supuestamente la Comarca Naso o Tjer-di, dentro de esa ley (que es una locura) y la que pone por encima de los Derechos de los Pueblos Indígenas, los títulos de propiedad y certificados posesorios ya que eso es un proceso que está en la Corte ahora mismo.
Luego empezaron las discusiones en la OEA. En la OEA fue en donde yo realmente empecé una línea internacional. Yo fui el coordinador de un grupo de trabajo de la OEA que estaba elaborando la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Allí estuve por más de diez años. Allí en la OEA yo planteaba todo este tema indígena. De ahí salté yo, a la ONU, participando en temas como diversidad biológica o cambio climático, pero, cuando yo veo que las cosas no avanzan, yo no voy, prefiero irme para procesos donde si pueda trabajar y avanzar, no procesos eternos. Yo participé en
grupos de trabajo, algunas veces como Congreso Emberá, otras como Kuna, otras como CONAPIP, siempre en grupos de trabajo.
Nosotros tuvimos una pelea ahí en esas discusiones, sobre el tema de libre determinación (Art 3 y 4). Ahí estábamos metidos en una discusión que no salíamos. Lo que se propuso entonces fue hacer una mención en el prólogo. Así fue que surgió el tema del prólogo. Eso fue una propuesta de nosotros. A partir de ahí se empezó a avanzar más, ya se tomó una dinámica. Es que, muchos compañeros indígenas tienen muy buenas intenciones, pero quieren todo junto de una vez y pues... las negociaciones son las negociaciones. Esa delegación estuvo a punto de no llegar a un consenso... global pues. Gracias a dios el Congreso General Kuna me dio el apoyo. Ahí te cuento que el pueblo Kuna marcó la diferencia. Lanzó su famosa carta apoyando la Declaración de Naciones Unidas tal y como había sido aprobada, ya que consideraba que era una especie estándar, que era importante y pues que había que avanzar. Eso fue lo que finalmente logró que muchos movimientos indígenas latinoamericanos apoyaran porque estábamos divididos. Bueno así se aprobó la Declaración. Ahí estaba yo.
El trabajo del CEALP también lo puedes mirar a nivel de... cómo están los Congresos indígenas ahora: muy fuertes. Para mí eso es lo más importante. Ahora tu puedes escuchar un Betanio Chiquidama, muy fuerte en sus cuestiones; puedes escuchar un William Barrigón, un Eliberto Membache. Todos fueron de la escuela de la institución (del CEALP), de las formaciones jurídicas alternativas, de resaltarles que el derecho indígena es un derecho que existe. No es fácil en un contexto como el que tenemos, globalizado, democrático, con un Estado y te tiran la constitución política panameña como si fuera un mandato único que no puede reconocerte... Estamos avanzando... todavía hay mucho por qué trabajar acá en Panamá. El tema de migración, a mí, me tiene bastante preocupado... uno puede estar aquí bien, pero tú que subiste, sabes que meterse por esos ríos por allá, en donde está la gente casi sin ningún tipo de alternativas y súmale no tener documentos legales.
Anexo 10. Intervención del Relator Especial sobre los derechos de los Pueblos