1.2 Identidad según Erik Erikson
1.2.4 Adolescencia
[…] la adolescencia no es una enfermedad sino una crisis normativa, esto es una fase normal con mayor cantidad de conflictos, caracterizada por una fluctuación aparente en lo que respecta a la fuerza del yo así como por un elevado potencial de crecimiento.[…] las crisis normativas son relativamente más reversibles , o mejor, más fáciles de atravesar, y se caracterizan por una abundancia de energía disponible que, seguramente, revive la ansiedad latente y hace surgir el nuevo conflicto, pero también mantiene nuevas y expandidas funciones del yo en la búsqueda y en el empleo lúdico de otras oportunidades y asociaciones (Erikson, 1971: 133).
La crisis de identidad en este estadio es llamada la psicosociología de la adolescencia, la cual es la etapa donde el individuo debe superar los problemas identitarios propios de la edad para convertirse en un adulto maduro, manteniendo una personalidad sana que es
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Hay que aclarar que el término crisis según Erikson se lo utiliza en un sentido evolutivo que hace referencia a un tipo de amenaza o catástrofe en un momento decisivo de la vida del individuo (Erikson, 1971: 79).
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capaz de dominar su ambiente de forma activa y que muestra unidad en su identidad debido a que percibe al mundo y a sí mismo de manera correcta (Erikson, 1971: 76).
En este asunto se incluye a la personalidad de los individuos, que se desarrolla mediante determinados procesos según la disposición de cada organismo humano, estos son: el ser impulsado a ser consciente, a interactuar con individuos diferentes a él, y por medio de las instituciones significativas a insertarse en la sociedad.
Este estadio de gran importancia para la construcción de la identidad del individuo, se convierte en el periodo más definido y consciente, y se transforma en el estilo de vida que se sigue entre la infancia y la adultez. En esta etapa el individuo está interesado en intentos caprichosos de establecer una subcultura propia adolescente con algo parecido a lo que será la formación final de su identidad.
Se describe a este proceso en el siguiente párrafo:
[…] están morbosamente inquietos y con frecuencia curiosamente preocupados por la manera como aparecen ante los ojos de los demás, comparado con lo que ellos sienten que son y con el problema de cómo conectar los roles y habilidades cultivados en épocas más tempranas con los prototipos ideales del presente (Erikson, 1971: 105).
Para que el adolescente pueda desarrollarse de manera correcta en esta etapa, la sociedad
debe darle una “moratoria”, la cual es un periodo de demora que se concede al individuo
que no se siente preparado para cumplir con determinada obligación o que se da a aquél que necesita darse tiempo a sí mismo. Este tiempo libre permitirá la integración de los componentes de la identidad del individuo a la sociedad en la que se desenvolverá toda su vida.
En esta etapa, el adolecente busca de manera ferviente elementos en su vida en los que pueda tener fe; sin embargo en mi opinión, no siempre se encuentran elementos o modelos positivos que lo puedan guiar de manera correcta, mucho menos actualmente en donde el cuidado de la imagen y los medios de comunicaciones masiva controlan al mundo,
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mostrándonos identidades negativas como figuras de perfección que los adolescentes están dispuestos a aceptar para lograr su integración en la sociedad.
El individuo adolescente busca la oportunidad de ser definido por lo que él pueda elegir libremente, busca de manera desesperada el consentimiento de los otros para decidir que estilo de vida escoger, por tal motivo siente un miedo indescriptible a realizar actividades que lo expongan de manera vergonzosa ante sus propios ojos y ante los de sus pares. En esta etapa, el individuo deposita su confianza en otros, tanto personas como mecanismos sociales de interacción11, de manera que “[…] el sector de la juventud que tendrá la experiencia más positivamente emocionante, será el que se encuentre reflejado en las tendencias tecnológicas, económicas o ideológicas que aparentemente prometen todo lo que
la vitalidad juvenil pudiera exigir”(Erikson, 1971: 106).
El individuo siente ansiedad por verse aceptado por los demás, más que todo por las personas que forman parte de su grupo de convivientes, es decir sus pares. También busca afirmación de sus maestros y la necesidad de estar inspirado en algún cierto estilo de vida que para él valga la pena, lo cual le brinda un sentimiento de identidad del que ningún ser humano puede prescindir; no obstante, hay que tener en cuenta que no todos los estilos de vida son positivos.
Debido al cambio constante en las instituciones y los problemas cada vez mayores de la sociedad, se insiste en crear identidades logradas por el propio esfuerzo, preparadas para aprovechar cualquier oportunidad y dispuestas a adaptarse al cambio violento de los estereotipos tanto sociales como corporales. Los individuos se convierten en sistemas de organización industrial que se centran en estilos de vida de consumo económico y político cada vez más complejos y centralizados. Esta imagen definida del mundo y sus exigentes parámetros son los guardianes de la identidad.
Por tal razón, la confusión de identidad en la adolescencia es el extrañamiento del entorno, debido al aparecimiento de una fuerte duda con respecto a la identidad propia, tanto sexual como corporal, incluyendo una confusión de roles que se junta con la desesperanza de no
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Como por ejemplo: el Internet, la TV y más que todo las revistas donde la imagen es la mejor consejera para las adolescentes.
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saber qué hacer. Esta confusión generalmente data de tiempo atrás y muchas veces en esta etapa se dan fácilmente episodios psicóticos o confusiones profundas. Al verse aturdido, el individuo adolescente, por la incapacidad de asumir un rol se ve forzado a la estandarización de la era moderna que le permite evadirse de diferentes maneras.12
De esta manera, el factor que más contribuye a que los jóvenes y adolescentes estén en una búsqueda constante de su identidad y la construcción de la misma, es la sociedad moderna en la que nos desenvolvemos hoy en día, por lo tanto una de las cosas más perturbadoras a las que el adolescente debe enfrentarse es su falta de capacidad para ubicarse en el mundo laboral, es decir, la construcción de una identidad ocupacional. Incluso el amor es un tema complicado para la vida del individuo que pasa por esta etapa, debido que es un intento de lograr una definición de su propia identidad, proyectando sobre el otro la imagen difusa de su propio yo.
Además de las crisis de identidad que se han mencionado, se encuentra la crisis de intimidad, la cual se refleja cuando el adolescente se siente inseguro y confuso acerca de su identidad y se aleja de la intimidad interpersonal o es incapaz de mantener relaciones duraderas que carecen de una fusión verdadera. Si esto se convierte en algo constante y el joven no logra organizar sus relaciones en la adultez, se tiende a que cualquier contacto interpersonal se convierta en una relación estereotipada, creando en el individuo un sentimiento de aislamiento.