2.1 Anorexia nerviosa
2.1.4 Tratamiento de la anorexia nerviosa
A pesar de los estudios realizados a través del tiempo para describir a la enfermedad, todavía no existe una teoría etiológica de la anorexia nerviosa; no obstante, se han desarrollado algunas teorías biológicas interesantes que coinciden con la multideterminación de la enfermedad, entrelazando factores sociales, familiares, culturales, del desarrollo e individuales.
Para poder describir el proceso de tratamiento, a la enfermedad se le ha relacionado con diferentes situaciones, como por ejemplo: tendencias obsesivas, como respuesta a tendencias sociales y de entorno, que se encuentran ligados a cambios en roles de género y patrones de belleza, además de conflictos acerca de la madurez, entre otros.
2.1.4.1 Aspectos clínicos del tratamiento
La anorexia, siendo una enfermedad que abarca varios campos, necesita que se trabaje en ella desde diferentes aspectos. Por lo tanto, hay que reunir a un grupo determinado de especialistas y un fuerte equipo de trabajo para comenzar con un tratamiento adecuado, tanto en los aspectos clínicos como psicosociales.
Generalmente las pacientes que acuden por ayuda ya poseen un grave nivel de desnutrición, tanto así que sus funciones vitales se encuentran muy comprometidas e influyen negativamente en sus emociones y conducta. Por eso la anorexia nerviosa es una de las
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pocas enfermedades psicosociales que expone tanto la vida de quienes la padecen y que pone en riesgo la salud física de las mismas.
Para realizar un diagnóstico clínico acertado es de suma importancia hacer, tanto una entrevista diagnóstica como una evaluación clínica. La primera, para la seguridad de la paciente; y la segunda, para conocer si la paciente requiere de internación o tratamiento ambulatorio. Sin embargo, esta información es solo compartida con la familia cuando se está totalmente seguro de la presencia del trastorno, dando paso a la explicación detallada de la enfermedad con absoluta claridad y esclareciendo cualquier clase de interrogante.
Para iniciar correctamente con el trabajo de recuperación, es necesario interactuar con el entorno familiar de la paciente mediante un seguimiento muy cercano, pero cuando existen complicaciones de manera física y ponen en riesgo la vida del individuo, se opta por la internación. Sin embargo, es preciso indicar que un gran porcentaje de personas con anorexia ha fallecido con exámenes clínicos normales.
Primero, la tarea clínica se basa en detectar la aparición de posibles complicaciones médicas, evitando que aparezcan o, si ya existen, corregirlas. Segundo, se intenta trabajar con la recuperación nutricional, mediante una dieta adecuada. Cuando el tratamiento es ambulatorio, se deben establecer pautas sobre el trabajo, la vida social, actividad física y más que todo sobre la información alimentaria que se debe seguir. En todo este proceso siempre se necesitará tener la debida precaución, ya que el paciente puede iniciar nuevamente su ciclo de engaños con tal de no aumentar de peso, como por ejemplo: tener la vejiga llena antes de acudir al examen de peso para demostrar que no ha bajado el mismo.
Un objeto que se debe controlar de manera adecuada y que constituye uno de los elementos más representativos en el desarrollo de este trastorno es la balanza, ya que se vuelve una aliada de la persona. Cuando la enfermedad comienza, se recurre a ella una vez por día, pero, al pasar el tiempo y al aumentar la gravedad del trastorno, se la consulta con más frecuencia, respetándola como que fuera un juez en la vida del individuo anoréxico. En el tratamiento, se comienza por hacer comprender al paciente que la balanza no es una
“maquina de la verdad” (Rausch, 1997: 81), ya que para su correcto funcionamiento esta debe pesar bien, además que se debe medir la totalidad del peso corporal, sin mencionar la
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cantidad de agua que se encuentra en el organismo y otros factores importantes, como la hora del día.
Por todos estos factores es importante realizar un acertado examen clínico, mediante exámenes de sangre y de los signos vitales. De esta forma se puede afirmar que cuando se hace la revisión periódica, el aspecto general del paciente suele ser mejor indicador que la propia balanza.
El objetivo del tratamiento es la recuperación del paciente, tanto desde el punto de vista clínico como psicológico, además de la aclaración de temas relacionados con el peso y la adquisición de adecuados hábitos alimentarios. También en algunas mujeres es importante recuperar el peso mínimo para que vuelva su menstruación y en los hombres el deseo sexual.
En el momento en que se ha comprendido la importancia sobre mantener rutinas de alimentación sanas, se comienza con la introducción de la dieta, el cual es un paso importante que ayuda al paciente a romper la restricción en la cual se veía inmerso, siendo este un programa de reeducación alimentaria acerca de la composición de los alimentos y sus calorías.
2.1.4.2 Resultados del tratamiento
Los resultados que se obtienen mediante el cumplimiento de los objetivos planteados en el tratamiento terapéutico, sin importar cuál haya sido el elegido por la paciente y su familia, son cuestión de paciencia y esfuerzo, de esta manera podemos decir:
[…] la anorexia nerviosa era entendida como un trastorno de conducta voluntario, que podía tener consecuencias fatales, y que el programa terapéutico intentaría ayudar a la familia a utilizar sus propios recursos para revertir este proceso (Rausch, 1997: 105).
Lo más importante para ver resultados en las pacientes es el mantener una salud integral mediante el restablecimiento del estado nutricional normal, la recuperación de las funciones corporales de la persona, la práctica de correctos hábitos alimenticios y la integración familiar, social, educacional y laboral, que promueva la continuidad del bienestar personal del individuo.
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