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2. DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN A LA APLICACIÓN DE LAS LEYES

2.2 El nacionalismo quebequense

2.2.4 La adopción de la Ley 101

Entre 1970 y 1974, el gobierno de Robert Bourassa9concentró sus esfuerzos en la implementación de un programa de promoción, del uso del francés en el medio laboral, teniendo en cuenta el contexto norteamericano en el que se desarrollaba. Así, el primer objetivo que proponía el gobierno quebequense, en cuanto a la defensa y protección de la lengua francesa, fue hacer de todas las empresas quebequesas lugares de trabajo donde las actividades se desarrollaban en francés. Se iniciaron también estudios sobre el uso de la lengua en la publicidad y en la rotulación a cargo del Office québécois de la langue

française. Durante estos mismos años, se notó que los esfuerzos del gobierno por la

promoción del francés, y su actitud no coercitiva con la Ley 63, fracasaron en su objetivo de aumentar el uso del francés. Además, la libre elección de la lengua de enseñanza se revelaba como medida fatal para la francización de los inmigrantes, que elegían en casi

militaba por una reforma constitucional canadiense.

9 Jefe del Parti Liberal y Primer ministro de Quebec (Montreal 1933-Montreal 1996) entre 1970-1976 y

1984-1994. Promotor del nacionalismo quebequense sin separación, fue uno de los actores más importantes en las proyectos del Accord du Lac Meech (1987) y del Accord de Charlottetown (1992).

todos los casos el inglés para integrarse e integrar a sus hijos en la sociedad quebequesa, ya sea por razones socioeconómicas, ya por preferencia. Durante el mes de mayo de 1974, el gobierno Bourassa, con el objetivo de reparar los daños causados por la Ley 63, sancionó la Ley 22, Loi sur la langue officielle del Quebec, que declaraba que el francés era la lengua oficial, sin elaborar reglamentos u obligaciones para concretizar el estatus de oficialidad. El descontento popular fue general. El gobierno, con la “gran” voluntad de satisfacer a todos los ciudadanos y de no obligar a nadie a nada, decepcionó a ambos lados, francófonos y anglófonos. Los francófonos denunciaron el hecho de que, en ninguna parte, se hacía pasar la lengua francesa por encima de la inglesa, que siempre era posible evitar la ley para volver al uso del inglés, y que las medidas para hacer del francés la lengua común en el trabajo no eran aplicables. Los anglófonos, por su parte, se vieron irritados por la ausencia de una mención particular al estatuto del inglés en la provincia, mientras que el francés había adquirido el título de lengua oficial.

Las elecciones del 15 de noviembre de 1976 trajeron al poder al Parti Québécois por primera vez, con René Lévesque como jefe de gobierno. La reforma de la Ley 22 se empezó desde la toma de poder del partido, dirigida por Camille Laurin10, y que desembocó finalmente en la adopción de la Ley 101, la Charte de la langue française, en 1977. Esta ley hace del francés la lengua oficial y normal de la provincia, así como la lengua de sus administraciones, servicios jurídicos, enseñanza, comunicaciones, comercio y negocios, además de hacer obligatoria la enseñanza en francés para sus inmigrantes. Por

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otro lado, el gobierno de Lévesque proponía en su plataforma un proyecto de libre- asociación de Quebec con Canadá, una separación sobre todo cultural (y por tanto una mayor autonomía en todos los dominios) pero unida por una asociación económica. Tal y como señalamos, el proyecto se concretizó, por primera vez, en el referéndum del 20 de mayo de 1980, y se cerró con la respuesta negativa por parte casi del 60% de la población quebequesa.

Si bien la propuesta separatista del Parti Québécois fue descartada en 1980, los siguientes gobiernos de tendencia federalista hicieron un trabajo activo de valorización y de promoción del papel socioeconómico del “estado” quebequense dentro de Canadá. Sin embargo, cuando el gobierno conservador canadiense de Brian Mulroney11 llegó al poder en 1984 y volvió a intentar reintegrar a Quebec en el conjunto canadiense como una sociedad distinta, la opinión popular canadiense fue negativa, tal y como se pudo constatar en las derrotas del Accord du Lac Meech en 1987 y en el Accord de Charlottetown en 1992. Ambos proyectos tenían como objetivo la reinserción y la ratificación de Quebec en el proceso constitucional. Durante los años ochenta, todos los partidos políticos quebequenses estaban a favor de iniciativas para resaltar la unicidad de Quebec dentro del país, y también la descentralización del país, para lograr un crecimiento económico de la provincia, así como el libre comercio, incluso con los Estados Unidos. Este impulso quebequés no agradó

10 Vice-presidente, diputado y ministro del Parti Québécois (Charlemagne 1922-Vaudreuil-Dorion 1999)

entre 1969 y 1984; fue también uno de los fundadores del movimiento sobre la soberanía-asociación.

11 Jefe del Parti Conservateur y Primer ministro de Canadá (Baie-Comeau 1939) entre 1984 y 1993. Conocido

por su rol en el Accord du Lac Meech y Accord de Charlottetown, y su propensión por la integración de Quebec en el conjunto canadiense como una nación distinta.

al resto de Canadá, sobre todo en las provincias del Oeste, que se estaban concentrando desde la época de Trudeau en la uniformación general del país.

La vuelta al poder del Parti Québécois en 1994, con la promesa de un segundo referéndum sobre la separación de Quebec y la concretización de éste en 1995, puso de relieve aún más la distancia entre la provincia y el resto del país. El fracaso, por segunda vez, del referéndum sobre la cuestión de la separación tuvo por efecto, en los años siguientes, disminuir considerablemente el interés popular por dicha cuestión nacional. El

Parti Québécois, único partido separatista en la Asamblea nacional, resultó muy afectado

tras los resultados del referéndum y, desde entonces, empezó una gradual caída hasta que perdió el poder en las elecciones provinciales de 2003, en beneficio del Parti Libéral, partido que gobierna desde entonces. Desde 2003, la cuestión de la soberanía, aunque sigue siendo una cuestión de debate, ya no parece ser tan vital para las nuevas generaciones. Con una población constituida cada vez por más “neoquebequenses”, de inmigrantes de primera y segunda generación, y con el ascenso de la globalización, ya no se comparte la idea de que la afirmación nacional pase por la separación de la provincia. Por tanto, las grandes cuestiones nacionales que atañen ahora a la definición del ser quebequense se cristalizan en otros asuntos, como en el debate que planteó la cuestión de los Accomodements

raisonnables en 2006. Es decir, la definición de una nación, dentro de un espacio mundial,

donde la lengua francesa es una lengua de cohesión para una sociedad intercultural, y la definición de una nación, que se quiere laica, y donde confluyen ciudadanos de todas las religiones.

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