2. DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN A LA APLICACIÓN DE LAS LEYES
2.2 El nacionalismo quebequense
2.2.2 La Revolución Tranquila y la afirmación del ser quebequense
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, los francófonos volvieron a reclamar una autonomía más provincial frente a la potente centralización del gobierno federal de Ottawa. El gobierno de Quebec se había convertido, gradualmente, en defensor de la minoría francófona, incluso para aquellos que vivían en el resto de Canadá. El gobierno quebequense de Maurice Duplessis3, contestó la supremacía del gobierno federal de Ottawa y creó la Commission royale de recherche sur les problèmes contitutionnels, conocida bajo el nombre de Commission Tremblay. El informe resultante sostenía la importancia del pacto entre las dos naciones fundadoras de Canadá, la francesa y la inglesa, y rechazaba sin desvío la voluntad de Ottawa de hacerse con el poder central del país. Se puede decir que desde la publicación de este documento, en 1956, el conflicto entre francófonos y
2 Primer ministro de Canadá (Glasglow 1815-Ottawa 1891). Instigador del Acta de América del Norte
Británico y responsable de la unión de las provincias originarias del país.
3 Líder político de los conservadores canadienses en los años 30 (Trois-Rivières 1890-Shefferville 1959).
Fundador de la Union nationale (1935) y Primer ministro de Quebec (1936-1939; 1944-1959). Su administración fue conocida por los grandes trabajos de infraestructura que emprendió, como la hidroelectricidad y la construcción de autopistas, pero también por sus métodos demagógicos y represivos, que dejaron a la provincia en la Grande noirceur.
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anglófonos se ha vuelto un conflicto “estigmatizado” entre Quebec y Ottawa, como dos polos opuestos, francófono y anglófono, encarnados por las provincias.
Después del gobierno de Duplessis, en 1959, llegó al poder el gobierno de Jean Lesage4, y se inauguró el período de la Revolución Tranquila, durante la cual el nacionalismo quebequense conoció un cambio de rumbo notable con un movimiento de revalorización de la cultura quebequesa y la creación de instituciones propias. Este período se caracterizó por la voluntad de los intelectuales de modernizar la provincia —que se había visto notablemente empobrecida, tanto económica como culturalmente, a lo largo de las reformas que repercutían siempre en el Canadá anglófono—, y exigir un tratamiento gubernamental equitativo con el resto del país. A partir de entonces, el nacionalismo quebequense, que había sido de repliegue y supervivencia, se convirtió en un movimiento de emancipación, un movimiento reivindicador más agresivo que, además, se centraba en la defensa de la provincia de Quebec exclusivamente, y no en la defensa de los canadienses de habla francófona de todo el país. El nacionalismo en esta época se dedicó a la construcción de la nación quebequesa, a la definición de su identidad, que pasaba por las varias esferas sociales, económicas y políticas. Fueron numerosas las reformas sociales, económicas y culturales de estos años. Por ejemplo, se adoptó un sistema de educación propio a la provincia, se nacionalizó la electricidad, para dar un puesto de poder a los francófonos y deshacer el estigma del francófono obrero, y se creó el Office québécois de la langue
político canadiense, pues los dirigentes quebequenses reclamaban el reconocimiento oficial de Quebec como nación distinta. Bajo el gobierno canadiense de Lester B. Pearson5, todavía durante los años sesenta, se emprendieron reformas de la Constitución canadiense que permitieron a Quebec recobrar el control sobre dominios que le pertenecían desde 1867 en la práctica, pero no en la legislación. Pero el paso más importante que dio el gobierno Pearson fue la puesta en marcha de la Commission d’investigation sur le bilinguisme et le
biculturalisme del país, comisión que empezó a funcionar en 1963, y que se conocería
como la Commission Laurandeau-Dunton. Esta comisión tenía como objetivo principal el estudio de la situación sobre el bilingüismo y la biculturalidad de Canadá, y a partir de ahí, proponer medidas para el desarrollo de la Confederación canadiense de acuerdo con la igualdad entre sus dos pueblos fundadores. Sin embargo, cuando Pierre Elliott Trudeau6 pasó al poder del gobierno canadiense, en 1968, se opuso firmemente a la proposición de Pearson de reconocer el Quebec como una nación distinta, puesto que este reconocimiento hubiera favorecido la legitimidad de las demás reivindicaciones nacionalistas, y hubiera ido en contra de la unidad del país. Trudeau proponía una incorporación total del Quebec dentro del país, mediante la ignorancia de su diferencia cultural y de su tradición histórica, y apostando por una teoría sobre el bilingüismo institucional y uniforme a través del país.
4 Primer ministro de Quebec (Montreal 1912-Sillery1980), bajo el Parti Libéral (1960-1966). Conocido como
el padre de la Revolución Tranquila, dirigió la provincia a través de un proceso modernizador, marcado por múltiples reformas sociales y políticas, entre otras la creación del Ministère des Affaires culturelles en 1961.
5 Primer ministro canadiense (Toronto 1987-Ottawa 1972), miembro del Partido liberal, entre 1963-1968. 6 Jefe del Partido liberal y Primer ministro canadiense (Montreal 1919-Montreal 2000) entre 1968-1979 y
1980-1984. Conocido por sus políticas a favor del fortalecimiento del nacionalismo canadiense y sus esfuerzos para contrarrestar el nacionalismo quebequense. Su posición frente al multiculturalismo y el bilingüismo institucional fue muy aclamada en el Canadá anglófono.
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En 1969, Trudeau presentó la Ley 69 (canadiense) sobre las lenguas oficiales, lo que constituyó el centro de su estrategia de asimilación. Basándose en el individualismo y en la idea de unidad nacional de Trudeau, su gobierno quiso que esa ley fuera aplicada de la misma manera a través de todo el país, sin tener en cuenta las diferencias regionales. Por supuesto, en Quebec esta ley iba en contra del empuje que el gobierno intentaba dar a la promoción y defensa de la lengua francesa. Según Kenneth McRoberts (Paquin 2001: 178), la falla de la estrategia de Trudeau fue asumir que el progreso global del país iba a paliar el descontento quebequense acerca de la lengua. Al final, la ley sobre el bilingüismo uniforme de Trudeau creó una separación aún mayor y distinta entre los anglófonos y los francófonos. En 1971, todavía bajo las iniciativas de Trudeau, se adoptó la Ley sobre el multiculturalismo, que tenía como objetivo claro deshacer todas las formas de dualismo entre francófonos y anglófonos. La ley rechazaba la teoría de los dos pueblos fundadores, es decir no admitía la tradición histórica que llevó a la construcción del país, y proponía la igualdad de tratamiento para todas las culturas presentes en Canadá. Mientras que el gobierno quebequense se oponía firmemente a su adopción, la ley tuvo buena acogida por parte de las minorías culturales, lo que tuvo como consecuencia el aumento, de nuevo, y la división entre anglófonos y francófonos, y favoreciendo así la mayoría de inmigrantes del lado de los anglófonos. El gobierno Trudeau persiguió la búsqueda de un país uniforme anglófono, con la supresión de cualquier forma de asimetría política que el Quebec había adquirido con el paso del tiempo. Finalmente, Trudeau quiso repatriar la Constitución canadiense de 1867 desde Londres, para introducir una carta de los derechos y libertades
para todos los Canadienses. La Constitución reformada, que queda sin la firma de Quebec hasta el día de hoy, tras la noche des Longs Couteaux de 1981, pone a la provincia al mismo nivel que las demás, y hace caso omiso a su tradición histórica, y sobre todo lingüística. Le quita, además, responsabilidades, simbólicamente cargadas, como la gestión de la lengua de enseñanza. La reacción quebequesa frente a las políticas de Trudeau fue todo lo contrario que había previsto el mismo Primer ministro: el nacionalismo quebequense se definió todavía más en contra del nacionalismo canadiense. Los quebequenses eligieron en 1976 y 1981 un nuevo partido defensor y promovedor del particularismo quebequense, el Parti Québécois, dirigido por aquel entonces por René Lévesque7. Al comienzo de la década de los 80, las posibilidades de emancipación para la nación quebequesa parecían tan escasas, y el fervor del nacionalismo quebequense era tan alto, que un referéndum sobre la separación-asociación de Quebec del resto de Canadá tuvo lugar el 20 de mayo de 1980. El resultado de dicho referéndum fue el rechazo, por parte de un 59,56% de la población quebequesa (Paquin 2001). Aunque la política de Trudeau no logró sus objetivos en la provincia de Quebec, marcó definitivamente la idea que el Canadá anglófono tiene de sí mismo, un país multicultural, donde el principio de igualdad absoluta de todas las provincias y culturas rige. Por lo tanto, todas las manifestaciones quebequesas para y por demostrar su singularidad, son desde entonces mal percibidas fuera de la provincia.
7 Ministro de Jean Lesage (New Carlisle 1922-Montreal 1987) entre 1960 y 1968. Fundador del Parti
Québécois en 1968. Primer ministro de Quebec (1976-1985). Conocido por haber adoptado la Ley 101 sobre
la defensa de la lengua francesa, en 1977, y por sus visiones soberanistas. Inició en 1980 el primer referéndum sobre la soberanía de Quebec, según los preceptos de la soberanía-asociación con Canadá.
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