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Agregaste más valor En suma, en este año

Construye tu marca personal

5. Agregaste más valor En suma, en este año

agregaste más valor que en los últimos 3 años en

su conjunto. Las clientes satisfechos

incrementaron, las quejas disminuyeron, las

utilidades crecieron.

que si eras capaz de incrementar de forma tan dramática los resultados de un área de tu empresa (o la empresa en su conjunto), entonces era posible para ti iniciar tu propio negocio. Y fue ganar-ganar porque en el proceso ayudaste genuinamente a tu anterior cliente y aprendiste

grandes lecciones para tu empresa.

Puedes trabajar para un solo cliente o para cientos. La constante es que siempre tu activo más importante, la imagen de tu marca está en juego. Si tienes el sueño de algún día independizarte, qué mejor que empezar ahora, trabajando con la mentalidad de Presidente y Director General de Tu Nombre y Apellido, S.A. de C.V. en donde sea que te encuentres. No esperes, date cuenta que ya tienes tu propio negocio.

Para garantizar trabajo

Como sociedad, cada vez se hace más evidente la necesidad de encontrar respuestas creativas y urgentes para el tema del desempleo. Y es que no únicamente se trata del problema económico de la falta de trabajo, sino la pérdida de autoestima, los problemas familiares y la descomposición social en la que desemboca la falta de una ocupación.

El tema laboral se encuentra en el centro de gran parte de los problemas de los que (desgraciadamente) leemos día con día. Y es que el trabajo no sólo aporta el sustento económico,

sino que resulta ser una terapia, una forma de expresión, una aserción de la identidad personal. Más allá de la remuneración, un empleo refuerza el sentido de utilidad, de productividad y de orgullo personal.

Ya sea un arquitecto trazando un rascacielos imponente, un artesano labrando una pieza única, un mercadólogo planeando una campaña sui generis, o un futbolista anotando un gol, un logro laboral refuerza el sentido de misión personal.

Y recordemos que no hace mucho un título universitario era garantía de trabajo; era calificación sobrada para encontrar un trabajo decente, justamente recompensado, que ofrecía estabilidad y la promesa de una larga carrera.

Pero nos dimos cuenta que el mundo cambió cuando ni el título universitario, o la maestría o el doctorado necesariamente garantizan el pase laboral (aunque sí son requisitos en la mayoría de los casos).

¿Faltan oportunidades?, ¿hay efectivamente menos empleo?, o ¿será que el mundo ha cambiado de una forma tan drástica que requiera que veamos el tema laboral desde una perspectiva totalmente distinta?

El camino de la seguridad

Entendiblemente, el camino tradicional es la búsqueda de la seguridad, de la estabilidad. El acuerdo iba más o menos así: tú te preparas 4 o 5 años en una universidad, para trabajar después

unas 40 horas semanales, por unos 40 años, y mientras 'no te salgas de las líneas', cuentas con la seguridad de un empleo, beneficios hasta el retiro y una pensión.

Funcionó de maravilla, hasta que los empleadores se dieron cuenta que, ante la feroz competencia global, no podrían mantener su convenio. Llegaron los recortes, la subcontratación y otros esquemas de optimización de recursos, muchas veces sólo para mantenerse a flote... de todas formas ya no habría vuelta atrás.

Y existe otro detalle, matemático digamos. A mayor oferta laboral altamente calificada, más opciones para el empleador, que se puede dar el lujo de elegir. Esto crea un mercado favorable para quien contrata, que se traduce en menos opciones para el empleado.

Y quien ya tiene trabajo, bajo la mentalidad de seguridad, buscará que no haya cambios: '¡no le muevas!' Pero el entorno turbulento, los cambios tecnológicos cada vez más acelerados y otras 'calamidades' exigen respuestas inmediatas.. y cambios.

En el camino de la seguridad, el empleado sólo cumple lo necesario, y busca nunca distinguirse, por el contrario, entre más bajo sea su perfil, mejor, para mantenerse lejos de los 'dimes y diretes'.

Su imagen es la imagen institucional, corporativa, homogénea... es impensable alzar la voz para opinar, o disentir de la opinión 'correcta'.

El camino de la identidad

El detalle está en que, cada vez más, el consumidor busca relacionarse no con monolitos corporativos, sino con personas. Parece irónico, pero en un mundo cada vez más tecnificado e internetizado (no está en el diccionario), queremos interactuar no con 'instituciones' sino con seres humanos.

Por eso proliferan plataformas en línea que permiten 'conectarte' de forma más personal con clientes, proveedores, y/o socios actuales y potenciales.

Y ojo, este trato humano refuerza el poder de una marca corporativa porque, cuando necesitas resolver un problema real y no sólo consultar tu saldo, ¿quién quiere ser atendido por un robot? Así pues una marca vale más cuando es gestionada por seres humanos.

Esto es precisamente el paso inicial para andar por el camino de la identidad, es reforzar tu propia marca, sin importar si trabajas para una empresa (sirves a un solo cliente) o si tienes tu propia empresa (sirves a muchos clientes).

Cada persona respira ya su propia marca. Se trata de tu imagen, de tu reputación, de tu nombre y apellido, tal como lo pregonaba Tom Peters en 1997, en un artículo para FastCompany: La marca llamada Tú.

Ya que es la marca que siempre te acompañará, más vale hacer un esfuerzo consciente y planeado, trabajando activamente

para incrementar el valor de tu marca, que es única.

Te invito a trabajar en el diseño de tu propia marca. ¿Qué cualidades tiene? ¿Qué dice la gente de ti? ¿Cómo sirves al mundo con tus talentos únicos?

Ejercita tu creatividad, tu identidad y, como líder de tu propia empresa (de la cual ya eres dueño y director general), traza la visión de tu nueva marca.

Ingresa a www.vdr.me/24 para compartir tu experiencia sobre esta estrategia.

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