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La alegoría en La nave de los locos

In document TítuloLa narrativa de Cristina Peri Rossi (página 164-182)

IV. LA ESTRUCTURA LINGÜÍSTICA EN LA NARRATIVA DE CRISTINA PERI ROSS

IV.2. Alegoría, Metáfora y Comparación

IV.2.2. La alegoría en La nave de los locos

En una conferencia dictada en la Universidad de Alicante, Cristina Peri Rossi comenta acerca de su novela La nave de los locos:

(…) la noción de vida como un viaje es una metáfora milenaria, universal, sujeta, sin embargo, a la multitud de derivaciones y de reelaboraciones. Muchos siglos después, en el XX, y en otra lengua, la portuguesa, el poeta Fernando Pessoa deja escrito, entre los papeles póstumos que forman el magma de El libro de la desesperación, la siguiente metáfora: “La vida es un viaje experimental hecho involuntariamente”. Encontré la cita leyendo el original de Pessoa, cuando yo misma había terminado de escribir (por segunda vez: es el único caso en que he reescrito uno de mis libros) la novela La nave de los locos, que también es un viaje múltiple, una alegoría, y tiene antecedentes ilustres: antiguos poemas germánicos medievales, un ensayo de Pío Baroja y una novela de Katherine Ann Poter. No pude evitar la tentación de usar la cita de Pessoa como acápite de la novela.99

Añade más adelante que su novela es “alegoría de un viaje permanente, del exilio, de la búsqueda de los semejantes y afines, lejos de las leyes convencionales de los hombres y de su violencia”. La novela muestra dos ejes interrelacionados y paralelos: el del viaje permanente o circular de Equis, su protagonista, y el del tapiz descrito en diversos fragmentos con letra bastardilla. Como afirma Raúl Rodríguez-Hernández:

(…) el texto puede leerse como un palimpsesto que contiene diferentes “capas” textuales (niveles semánticos) que dejan traslucir textos borrados o confundidos

99

C. Peri Rossi, “La isla interior” en La isla posible. III Congreso de la AEELH, Universidad de Alicante, 2001, páginas 487-495.

por otros textos sobrepuestos en la superficie del texto de la historia. El primer nivel del palimpsesto podría ser el “Tapiz de la Creación”, que el personaje de Equis alguna vez admiró en la catedral de Gerona: la utopía de la armonía que alguna vez existió en el universo antes del pecado original, o sea antes del ingreso en la historia. A continuación, se acumulan textos culturales que se derivan de las andanzas y peregrinajes de personajes desterrados (Equis y Vercingetórix) que, en su reproducción arquetípica del viaje, van alimentando al palimpsesto de otros niveles de significación. A todo esto se agregan (…) historias interpoladas, anécdotas humorísticas, citas tomadas de otros textos, cuestionarios, textos periodísticos, programas de viaje, etc. para producir una totalidad heterodoxa que se asemeja a la indeterminación de la paralogía donde todos hablan pero nadie se hace responsable de lo que se dice.100

La historia de Equis, que constituye el argumento principal, arranca con el motivo del viaje y la metáfora de la vida como un camino, lo cual facilita la presencia de la alegoría que planea en toda la novela y que se materializa en la descripción del tapiz de la Creación. La interpretación del viaje de Equis se da veladamente en el capítulo “El Viaje, VIII: La nave de los locos” que se cruza también con los significativos sueños del personaje, símbolos de la revelación y del conocimiento profundos. Mª Rosa Olivera- Williams comenta acerca del viaje:

Este viaje simbólico y circular, “ya leído”, tiene por objeto introducirse críticamente en las catástrofes que acosan al ser humano de hoy. El viaje a través de un espacio indefinido- la ciudad de A, una ciudad, una isla en M., etc.- da la impresión de un viaje sin desplazamiento, de un naufragio varado. En un tiempo circular, los espacios repiten, a pesar de su variación, una cadena de tragedias: las injusticias de un sistema jerárquico y arbitrario que permea toda la historia de la cultura occidental.101

Equis, protagonista alegórico, actúa a raíz de los sueños y enigmas que se le plantean en la noche. Al viaje físico, entonces, le corresponde también un viaje al yo, al interior desconocido. El viaje, precisamente, constituye el motivo tradicional más

100

Raúl Rodríguez-Hernández, “Posmodernismo de resistencia y alteridad en La nave de los locos de Cristina Peri Rossi”, Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, XIX, nº 1 (1994), páginas 121-135. La cita pertenece a la página 126.

101

Mª Rosa Olivera-Williams, “La nave de los locos de Cristina Peri Rossi” en Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, nº 23, año XI, 1º semestre (1986), páginas 81-89.

recurrente en la literatura para desarrollar una situación alegórica en la que el héroe experimenta diversas pruebas y obligaciones que someten su conducta. El objetivo final del viaje, tal y como comenta Joseph Campbell,102 es el autoconocimiento del héroe, quien deberá emprender el viaje de descenso a los infiernos (a su yo oculto) para lograr su meta. Los beneficios de su hazaña, finalmente, redundarán en la comunidad a la cual pertenece. En el caso de LNL el viaje carece de regreso posible y el protagonista es un anti-héroe, un sujeto marginado y expulsado de su sociedad por razones oscuras que remiten, indirectamente, a lo político. El desplazamiento espacial facilita al anti-héroe la posibilidad de vivir diversas experiencias y conocer diversos personajes que le darán una imagen complementaria de sí mismo. Como ejemplo, Moraña103 acude al personaje de

LNL llamado Vercingetórix, complemento de Equis, que ofrece la visión de una sociedad ignorante, dividida y enajenada en la que estos personajes se mueven constantemente añorando el Paraíso Perdido. (El viaje se mueve constantemente en la dialéctica de la pérdida y la recuperación.) Así pues, Equis vive un viaje de autoconocimiento guiado por los sueños (otro motivo habitual en las alegorías, además del viaje), los cuales le plantean exigencias y enigmas que debe atender y resolver como un imperativo vital para acceder a ese conocimiento.104 La novela arranca con un sueño en el que una voz le exige a Equis: “La ciudad a la que llegues, descríbela”.105 Equis se

102

Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito, México, Fondo de Cultura Económica, 1998 (1949). A ello se añade el valor trascendental del viaje arquetípico del que habla Juan Eduardo Cirlot en su Diccionario de símbolos, Barcelona, Labor, 1969. Define el viaje de la forma que sigue: “Desde el punto de vista espiritual, el viaje no es nunca la mera traslación en el espacio, sino la tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que se deriva del mismo. En consecuencia, estudiar, investigar, buscar, vivir intensamente lo nuevo y profundo son modalidades del viajar, o, si se quiere, equivalentes espirituales y simbólicos del viaje.” (páginas 471-472)

103

Mabel Moraña, Ed. cit., página 42. 104

José Mas investiga los posibles significados del viaje en la escritura rossiniana en su artículo “El viaje, mito estructurador de la literatura de Cristina Peri Rossi”, en Rómulo Cosse, Cristina Peri Rossi, Montevideo, Linardi y Risso, 1995, páginas 23-29. Analiza cuentos, novelas y poemas y clasifica nueve tipos de viaje: el viaje como conocimiento, el viaje forzoso, el viaje onírico, el viaje en el tiempo, el viaje al futuro, el viaje a la infancia, a la conquista de un tiempo apócrifo, hacia el interior de otros seres y el viaje al lenguaje.

105

Cristina Peri Rossi, La nave de los locos, Barcelona, Seix Barral, 1984, página 9. A partir de aquí citamos la obra con sus siglas y el número de página. Por su parte, Jeanne Vaughn habla de dos sueños

plantea una duda importante acerca de cómo averiguar qué cosas debe incluir y excluir de la descripción. Finalmente el sueño le revela la importancia de todas las cosas mediante la imagen bíblica de la paja mezclada con el grano y Equis opta entonces por incluir todas las cosas en sus descripciones, es decir, no se sujeta a un principio de selección ni, por tanto, de discriminación. A partir de ahí, impulsado por las corrientes, Equis viaja “un viaje leído”106 de un lugar a otro estudiando su propia condición y las ciudades y gentes que va conociendo. No se limitará, entonces, a copiar lo que ve, en cambio, investigará la realidad de los diversos lugares en busca de la armonía que ambiciona. Su ruta es vagarosa puesto que no busca ningún espacio físico concreto, sino, en todo momento, trata de encontrar la respuesta a los sueños y recuperar así la armonía ideal perdida. El sueño inaugural supone el punto de partida de la aventura de Equis y explica alegóricamente su misión. En el capítulo titulado “El viaje, VII; Equis y los sueños” se explica la naturaleza de los sueños reveladores, los cuales no son comprendidos en su momento, ya que el ser humano cuando sueña “siempre es un ser ingenuo, poco capaz y falto de discernimiento”.107 Son sueños cuya oscura revelación resulta insoportable, por lo cual el individuo opta por olvidarlos o ignorarlos al despertar y esto le provoca sentimiento de culpa, como si incumpliera un deber sagrado. El ser humano renuncia a la grandeza de la tarea que se le asigna en el sueño, renuncia al conocimiento que le proporciona y se acomoda en la ignorancia. Equis, en cambio, se

que enmarcan la historia del viaje de Equis: “It is a journey at once backward (to his origins) and forward (to his destiny) wich, fot the heterosexual male, amounts to the same thing. An obsession with the maternal and a longing for origins can seen throughout the text. There are two thematically related dream sequences wich launch Equis on his most important “journeys”, and serve as the markers wich frame the beginning and the end of the narrative. In the first dream, Equis receives a command; an incorporeal voice orders him to describe the city (wich Freud tells us is “always” a woman) in wich he is to arrive. The last dream takes the form of a riddle, a nocturnal refrain wich resounds during Equis´s waiting hours like a persistent messenger from the unconscious. Here, in order to assume the position of the Father/ King and win the hand of the long-waited Princess, Equis must pass the proverbial test and respond with the appropriate answer.” (Véase en “Hay Que Saber Mirar: The Construction of Alternative Sexualities in Cristina Peri Rossi´s La nave de los locos”, en Monographic Review, Vol. VII (1991), páginas 251-264. La cita es de la página 257.)

106

LNL, páginas 11, 12, 15, 16 y 17. El viaje leído remite a los mitos antiguos y las antiguas historias de viajes heroicos. En la novela se citan varias novelas de viajes, por ejemplo, La Odisea.

107

enoja cuando no puede recordar un sueño revelador: como se ha visto, el primer sueño que abre la novela es atendido por él, como el último sueño que tiene Equis en la novela y cuya presencia es repetitiva. En el capítulo del que se habla se narra un sueño de Equis junto a un río. El narrador se preocupa en mostrar la naturaleza de los sueños y los detalles significativos de este sueño. Por ejemplo, menciona la lógica interna de los sueños, los cuales no necesitan tropos para ser entendidos en sí mismos cuando se los experimenta:

(…) sólo en la ambigüedad del día se nos ocurren las comparaciones, para fijar la sinuosa tela de lo real; el sueño tiene tal convicción que hace prescindibles los tropos. (No hay nada menos retórico que un sueño)108

En el sueño, un sueño repetitivo, Equis pesca en las aguas transparentes de un río con aparejos extravagantes. El agua clara hace posible que pueda ver el fondo, que se vuelve marino, y es capaz de captar los animales grandes y pequeños. La visión privilegiada de Equis, que lo ve todo desde fuera del agua remite a su condición de extranjero. Al mismo tiempo la casa gris inalcanzable por la marea refiere al hogar al que Equis no puede volver pues su viaje es sin retorno. En la intentona, el protagonista se siente amenazado: las aguas se vuelven peligrosas e impiden el regreso a ello se suma la carga de los aparejos de pesca, de los que no se puede deshacer. Queda finalmente aislado por las aguas sobre una roca, lejos de la casa y de la orilla. Justo después comienza el capítulo VIII que narra la historia de la nave de los locos. La alegoría, como se podrá imaginar se refiere al periplo del protagonista, el cual carga con una culpa, simbolizada en los aparejos de pesca, que lo hace ser disidente del orden establecido en el lugar del que proviene (la casa gris) y al que desea volver por añoranza. Pero ese hogar-país, gris y distante, está custodiado por una fuerza imbatible, la del poder que lo

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gobierna y que le impide entrar. El hecho de quedar aislado sobre una roca resulta significativo: es un marginado, aislado por la sociedad que desconfía de los extranjeros y los exiliados.

A pesar de todo, despierta con la sensación de que el paseo y la pesca han sido agradables. Tanto placer le hace sospechar que, en realidad, no se trataba de pesca, sino de otra cosa.109

Por último, hay un sueño más que completa la tríada onírica y cuya condición reiterativa le otorga importancia y un carácter obsesivo e imperativo en la mente de Equis. El sueño se localiza en el capítulo “El viaje, XIX: Londres” y versa sobre un enigma planteado con esta pregunta: “¿Cuál es el mayor tributo, el homenaje que un hombre puede ofrecer a la mujer que ama?”.110 A la pregunta le precede una comparación que trae a la memoria los acertijos de los cuentos folclóricos, cuando el rey-padre proponía una prueba o un enigma a los pretendientes de su hija. Acertar significaba obtener a la hija y errar, morir al instante. Equis sueña con el enigma y comienza a obsesionarse por encontrar una respuesta. En el capítulo final, titulado “El enigma”, el protagonista conoce a una prostituta que lo acerca a la respuesta, pero será el personaje de Lucía, símbolo de la mujer abusada, quien le inspire. La respuesta: su virilidad, constituye el enigma resuelto. El hombre debe ofrece su virilidad a la mujer que ama, es decir, su condición de individuo en el poder en virtud de una construcción social falocéntrica. El hombre debe ceder su poder y aceptar su efecto. El enigma propone la igualdad absoluta en la relación hombre-mujer, donde las relaciones de poder queden disueltas a favor de unas relaciones en las que el sujeto asuma la alteridad sin sensación de amenaza. Una vez resuelto el enigma, Equis sueña y responde al rey acertadamente. El sueño y la aventura de Equis termina con la caída del rey y su

109

Ibíd., página 48. 110

desaparición: se han disuelto el orden falocéntrico y heterosexista tradicional.

Hay otros sueños mencionados en la novela cuya importancia es menor por funcionar como caracterización de los personajes marginados y no como principio motor de la acción. En el capítulo XIX hay un sueño que narra Equis a Lucía en el bus a Londres, de camino a la clínica abortista. Se trata de una pesadilla en la cual el protagonista se encuentra en un teatro sentado de espaldas al escenario, lugar inaccesible para él puesto que se mueve en sentido contrario, con lo cual, los movimientos y las intentonas de Equis no sirven de nada. La pesadilla cambia a veces, entonces, Equis sueña que no encuentra el acceso correcto a su butaca o sueña que aparece en el escenario sin conocer el guión. Estos sueños angustiosos:

Yo los llamo los sueños de la representación. No es raro que los hombres que ha inventado el teatro como un simulacro de la vida a su vez tengan pesadillas con el teatro, multiplicando así el juego de espejos: sueño que represento y en la representación a veces estoy dormido.111

Los sueños de Equis en el teatro dan la idea de la pesadilla del descolocado, el marginado que no encuentra su lugar porque una fuerza mayor se lo impide. En este sentido estos sueños reiteran el contenido sutil del sueño de la pesca.

Lucía, en sueños, se ve como una niña inhábil para crecer. Esta incapacidad la sume en una sensación de frustración y alienación que la llevan a reflexionar acerca del ángulo de visión en los sueños, gracias al cual el individuo es capaz de verse a sí mismos desde fuera sin abandonar su yo. La pesadilla de Lucía consiste en verse atrapada en un cuerpo de niña y en un laberinto de perspectivas en las que nunca se siente plenamente identificada con su propia imagen, es decir, acusa los efectos de una sociedad alienante. Su condición de mujer humillada y sometida por el poder falocéntrico la hacen sentirse ajena de sí misma y de todo lo demás.

111

El mundo de los sueños, como se puede observar, guarda gran importancia en la aventura de Equis. Le proporcionan una guía y un conocimiento privilegiado de sí mismo. La presencia onírica remite al surrealismo y al psicoanálisis aunque de forma sutil. La autora no se detiene en el análisis de la interioridad de los personajes sino que apunta aspectos diversos de su personalidad y su forma de ver el mundo. El lector deberá completar la imagen por sí mismo a través de lo que el narrador le dice y le omite.

Sobre el personaje llamado Equis dice Olivera:

Es Equis el personaje que hila los fragmentos -los viajes- que forman la novela, quien teje la sutil relación entre el tapiz de Gerona y los acontecimientos que vive -su viaje circular por la historia-. Es el único de los orates que interesa por su carácter unificador y por ser consciente de que su viaje es sin regreso.112

La vaguedad de la aventura de Equis y su falta de orientación real (en la novela su mapa son los sueños) se explica en las limitaciones que vive el personaje debido a su condición marginal. Afirma Moraña:

Condicionados por jerarquías autoritarias y convenciones represivas y anacrónicas, los movimientos de esos actantes son tentativos, ansiosos y cargados de emocionalidad. Equis, protagonista de La nave de los locos, manifiesta esa “abstracted behavior” que caracteriza también a personajes de Orwell o Kafka.113

En este aspecto, y en muchos otros, como se aprecia, Peri Rossi se ajusta a las características de la alegoría moderna, la cual plantea personajes de identidad diluida y propósitos indeterminados, seres sin nombre ni aspecto físico concreto que se mueven limitados por las circunstancias en un mundo deshumanizado. La condición fantasmal de los personajes simbólicos posibilita la identificación universal por parte de los lectores y abre múltiples posibilidades para la escritura alegórica.

112

Mª Rosa Olivera-Williams, Ed. cit., página 83. 113

Pero la alegoría en LNL no sólo se localiza en el motivo del viaje, en el capítulo titulado homónimo se explica la tradición legendaria de la nave de los locos que viene del siglo XVI y que Peri Rossi cuenta a través de la anécdota de Artemius Gudröm. En una interpretación aplicable al conjunto de la novela, la breve historia acerca de cómo en el pasado la sociedad se deshacía de los miembros molestos y peligrosos (los locos) remitiría al destino aciago de Equis, el protagonista de la novela de Peri Rossi, y también al destino de los disidentes del orden establecido en la sociedad moderna en general.

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