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ALGUNAS APROXIMACIONES A ESTUDIOS SOBRE HABITABILIDAD

Los siguientes párrafos son extractos de investigaciones realizadas sobre la habitabilidad por conocedores del tema en nuestro país y Latinoamérica los cuales complementan el marco teórico de este trabajo.

En un primer sitio se menciona alguna opción o criterio cuantitativo que se ha implementado para poder medir, si se puede llamar así, la habitabilidad de un espacio pero del cual se desprenden dudas de su veracidad pues se aparta muchas veces de las cuestiones subjetivas de la relación espacio-usuario.

Posteriormente, se menciona la importancia que tiene la vivienda en el forjado del comportamiento del ser que la habita al hacer una reflexión en cómo se produce la misma de forma industrializada y que por lo tanto una vez más se pasa por alto lo subjetivo del tema.

En Mercado Moraga (2011) se presenta lo siguiente: “La amplitud de ideas que encierra el concepto de habitabilidad, frágil de por sí, no es ajeno a los aspectos estéticos de la vivienda, terreno más frágil aún que aquel que lo comprende. Es claro que cuando los resultados cuantitativos son transferidos a un análisis cualitativo (como es la interpretación de una encuesta) se producen pérdidas, es decir, se obtienen datos acotados a valores numéricos o respuestas dirigidas que poco dicen de la palabra del encuestado y que no necesariamente se apegan a lo que realmente piensa sobre el tema al que es interpelado. Los resultados, pues, siempre son de carácter aproximado y general; ocultan matices particulares que darán mayor luz al interés de conocer y medir la calidad de vida en una vivienda. Y también existen factores que se relacionan entre sí para formar la

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concepción que cada sujeto tiene del espacio que habita, esto es, aspectos socioculturales, económicos, ambientales y materiales, sumados, a la percepción subjetiva y particular de cada persona.”

Igualmente, Mercado Moraga (2011:72) hace mención a una forma en cómo se pudiera medir el grado de habitabilidad de un espacio y como ésta puede incidir parcialmente en la calidad de vida del usuario:

“Un lugar puede ser considerado como habitable por quien pretende vivir en él, cuando intervienen al menos tres elementos: subjetividad y percepción de los sujetos, factores externos provenientes de la sociedad y las condiciones ambientales, y la adaptabilidad de los diseños a estos puntos. La habitabilidad, precisamente es el concepto que vincula estos factores constituyéndose en unidad de medida a partir de una serie de categorías básicas para establecer los índices de la calidad de vida. Luego, un lugar habitable es un espacio que esencialmente procura sensaciones placenteras (hedónicas) y satisfactorias (prácticas) en sus habitantes. Estas devendrán de la combinación de la estética, funcionalidad y operatividad, es decir, del grado de facilidad con que las actividades cotidianas se realizan; el dominio y el manejo de las instalaciones; la posibilidad de controlar la privacidad e interacción social; la seguridad para sentirse resguardado y protegido en casa y la apropiación, pertenencia y arraigo respecto al espacio en cuestión y alrededores. La existencia o no de éstos factores determinará una mayor o menor calidad de vida en los habitantes” por lo que se puede acotar que la habitabilidad de la vivienda incide de manera parcial en dicha calidad.

“Los productos arquitectónicos están destinados a hacer pensar, a despertar representaciones generales en vez de ser simple envoltura o entorno de significados que disponen de una forma, es decir, los escenarios afectan a los sujetos a la vez que éstos influyen activamente sobre el ambiente que los rodea” (Mercado, 2011), afectaciones que recaen directamente en el ser humano a tal grado que muchas de sus conductas cotidianas dependen del espacio en cual se desenvuelve.

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Lo anterior se relaciona de manera estrecha con el siguiente párrafo, pues al ser la vivienda de interés social un bien que se reproduce por millones como si fuese producto de una maquiladora, el resultado son espacios estandarizados sin un destinatario analizado desde lo subjetivo o por lo menos contextualizado y que por lo tanto se puede llegar a afectar su identidad y su comportamiento. 46

“Existen pues, diseños que impiden la participación de los sujetos en uso y apropiación del espacio y por tanto inhiben la pertenencia de arraigo requerido por sus habitantes, de ahí que la situación predominante en la vida moderna sea la de individuos que viven en un ambiente no construido para ellos.47 Conjuntos habitacionales que no reparan en las necesidades de cada individuo; espacios proyectados cuyos detalles no corresponden a las costumbres y representaciones de quienes vivirán en ellos, modelos urbanísticos que homogenizan viviendas que cumplen funcionalmente con los servicios mínimos, técnicamente correctas, pero que pasan por alto la subjetividad del hombre.” (Mercado, 2011:72).

Puede decirse entonces que un lugar con buena habitabilidad es un lugar placentero, es un espacio que da respuesta a necesidades físicas y espirituales, promotor de arraigo y pertenencia.

Lo anterior se relaciona con lo escrito por Paul Eluard48 el cual dice: “Soy el espacio donde estoy” y por Nazario Chacón: “No quiero que me duelan las paredes de mi casa, constrúyela para que converse conmigo, que sea mía y yo de ella, compañera de mis

46 Coincidiendo con lo investigado en (Yescas y Paquette, 2009).

47 Es decir, viven en sitios que han sido creados desde lo físico de forma inventariada pero que no logran integrar factores socioculturales promotores de identidad. Para Amos Rapoport, una vivienda no solo es una estructura física que cumple una función pasiva de protección sino que es una institución creada para un complejo grupo de fines. Así, al hablar de un ambiente no construido para el usuario, se quiere decir que no se toma en cuenta el modo de vida del mismo y por lo tanto no se puede llegar a acceder a un ambiente ideal que también influye en los comportamientos del habitante ( Rapoport ,1972: 65:69)

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sueños y ponle mil ventanas que den al paraíso”49

ambos citados en el trabajo investigativo de la doctora Dulce María Barrios (2012)50 que aborda también temáticas de habitabilidad definiéndola como un conjunto de características morfológicas y constructivas del espacio arquitectónico que hacen posible proporcionar condiciones para el mejor desempeño de las actividades; así mismo, afirma que un espacio es realmente habitable cuando satisface cada uno de los requerimientos que provienen de la compleja naturaleza humana, desde los más concretos hasta los más abstractos para propiciar el desarrollo integral de sus potencialidades (Barrios, 2012).

Con lo expresado, se puede mencionar que la calidad de la vivienda en términos de habitabilidad se encuentra integrada por el conjunto de condiciones físicas y no físicas que pueden llegar a garantizar la vida humana en condiciones de dignidad. Esto es precisamente lo que buscan los derechos sociales internacionales de los que se habló en un capítulo anterior al ser las características físicas, las compuestas por factores arquitectónicos y urbanísticos que en lo global configuran la vivienda, las no físicas son las que aluden a factores sociales y psicológicos de los habitantes correlacionadas con las primeras.

Como se sabe, el concepto de habitabilidad ha sido estudiado más desde el punto de vista de la vivienda (Moreno, 2008) sin embargo, su análisis no puede reducirse solamente al interior de la morada sino que traspasa sus límites hacia el espacio exterior, por lo que la misma puede analizarse desde dos perspectivas: la habitabilidad interna y la externa, siendo ésta la que relaciona a la vivienda con las otras dos escalas o ámbitos territoriales: el conjunto y el barrio (Landazuri y Mercado, 2004) si es que se habla de hábitat o familia, vecinos o comunidad si se trata del habitante.51

49 Poeta juchiteco nacido en 1916 y fallecido en 1994. Fragmento de un poema en el cual el poeta paga a un arquitecto con un verso el proyecto de su casa (Pompeu Fabra Barcelona, 2012).

50 Coordinadora del Doctorado en Arquitectura de la FADU. Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo. Tampico, Tamaulipas, México.

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Como ya se ha visto, el hombre, es mucho más que un cuerpo que requiere de características físicas para su bienestar (temperatura, iluminación, humedad, ruido). Es una compleja criatura que posee inteligencia, emociones, valores, sentimientos y expectativas de vida. Su bienestar y el desarrollo de las potencialidades de su personalidad dependen, en gran medida, de las características de los espacios donde vive y especialmente de los atributos de su vivienda y sus extensiones, en donde desarrolla la parte más importante de su existencia (Barrios, 2012). Relaciones entre el medio construido y los factores biológicos, psicológicos y espirituales del usuario que deben procurar ser adecuadas para promover una sinomorfia52, y cuando esto no se da, surgen procesos de homeostasis53 o esfuerzo continuo para equilibrar dicha insatisfacción (Barrios, 2012).