La obra de Castells ofrece un conjunto de claves de lectura que permiten comprender estas prácticas como modos quizás localizados y particulares de expresión de un conjunto de trans- formaciones sociales de tipo globalizadas vinculadas a las tecnologías informáticas y a los pro- cesos de comunicación que se desarrollan a partir de la incorporación y apropiación social de estos dispositivos. Si bien consideramos que la clave comunicacional no es la única que per- mite ingresar a la complejidad de las transformaciones sociales que tensionan los claustros universitarios, es al menos una de las dimensiones más significativas para comprender la ín- dole del cambio social en nuestra época puesto que es el lugar donde se dan las luchas por la producción social de significado (Castells, 2009a). La perspectiva sociológica de Castells per-
mite reconocer quizás como ninguna otra esa condición de épocadonde las redes tecnocomu-
nicacionales parecen estar fuertemente vinculadas a los procesos de cambio social y a las formas en que se van configurando las culturas juveniles, como expresiones de contrapoder y resistencia y otros modo de habitar la cultura y la política. Fernando Calderón señala en relación a los jóvenes como actores universitarios que viven una lógica distinta “construyendo una nueva politicidad otorgando un nuevo sentido a la política en función y a partir de las nuevas tecnologías” (en Pizarro Contador, 2012: 50).
No entraremos aquí en el debate en torno al lugar que Castells le da a estos dispositivos en su analítica puesto que ese debate excede este trabajo y él mismo se encarga de argumentar
a favor de una perspectiva relacional señalando que tecnología es sociedad y que el cambio
social debe entenderse como producto de un complejo modelo de interacciónentre tecnología,
cultura, economía y sociedad (Castells, 1999a: 31). Sin embargo, en su propuesta, la tecno- logía tiene un valor de sobredeterminación que, en términos analíticos, nos parece potente como hipótesis interpretativa pues permite reconocer un conjunto de cambios de tipo es- tructural que no han podido ser considerados desde otras perspectivas.
En el caso de las prácticas que nos interesa comprender nos permite considerarlas como expresión local de un conjunto de transformaciones generales y globales vinculadas al poder de la comunicación que afectan a la estructura y de la dinámica social toda (Castells, 2009a:
24) y que en el caso de los jóvenes adquiere singular relevancia en tanto parece un rasgo cons- titutivo de sus modos de producir cultura, de vincularse con la sociedad y con el conocimiento. Una de las ideas centrales es que “las relaciones de poder se transforman radicalmente en el nuevo contexto organizativo y tecnológico derivado del auge de las redes digitales de co- municación globales y se erige en el sistema de procesamiento de símbolos fundamental de nuestra época” (Castells, 2009b: 23). Es ahí donde se ubica el problema analizado en los modos de producción, procesamiento y apropiación de lo simbólico y donde algunas cate- gorías producidas por Castells nos permiten comenzar a enhebrar algunas hipótesis interpre- tativas acerca de lo que ocurre al interior de las universidades. La primera cuestión es que, en el marco de la sociedad Red (2009a: 24) la universidad no puede quedarse al margen de las múltiples conexiones a diversos niveles en las que entran sus agentes, sus modos de producir y transmitir conocimiento y las culturas que conviven en sus límites. De modo que a pesar de que no haya ninguna política en ese sentido la propia dinámica social en la que está inserta ya está atravesada por el entramado comunicacional y simbólico de las múltiples redes de la sociedad contemporánea. En ese contexto los jóvenes son los actores sociales más vinculados a la sociedad red pues son muy activos no solo en los intentos por incluirse sino también por participar activamente abriendo nuevas redes e impugnando otras. Es cierto que asumir el estrecho vínculo de los jóvenes con las tecnologías no es hoy una novedad pero lo que sí nos permite es reconocer que esos vínculos son constitutivos de sus procesos identitarios. Dice Castells: “las redes informáticas interactivas crecen de modo exponencial, creando nuevas formas y canales de comunicación y dando forma a la vida a la vez que ésta le da forma a ellas” (1999a: 28). Esta doble implicancia de la vida con las tecnologías tiene profundas con- secuencias sobre los modos en que se dan los procesos de búsqueda y construcción de iden- tidad ya sea individual o colectiva, en un contexto social de “desestructuración de las organizaciones y deslegitimación de las instituciones” (Castells, 1999a: 28). Las identidades juveniles, ya sean de resistencia o de proyecto (Castells,1999b: 30) no son el resultado de estos dispositivos, sino de un conjunto de condiciones socioculturales y políticas que hacen que los jóvenes encuentren en esas formas de comunicación interactiva y multimodal mayores posibilidades expresivas y recursos culturales para experimentarse, definirse y posicionarse in-
tersubjetivamente en el marco de instituciones que operan con normas y reglas que no los contemplan y que intentan transformar. De modo que quizás más que las tecnologías, son los procesos de comunicación los que son cruciales “en la formación y mantenimiento de la identidad colectiva de los jóvenes” (Castells, 2007: 230).
Estas identidades se dan “cuando los actores sociales basándose en los materiales culturales
de que disponen, construyen una nueva identidad que redefine su posición en la sociedad, y al hacerlo buscan la transformación de toda la estructura social” (Castells, 1999b: 30).
En ese punto, los modos de habitar en los márgenes, de hacer como sise aceptaran las re-
glas institucionales pero desarrollando otras paralelas, son tácticas que se potencian por sus vínculos con las redes y los nuevos lenguajes multimodales y que en un punto dejan de ser marginales para comenzar a disputar desde adentro del control de la propia institución los modos de producción social del sentido. Como dice Castells, la disputa por el poder es una disputa por la comunicación. “Poder es algo más que comunicación, y comunicación es algo más que poder. Pero el poder depende del control de la comunicación, al igual que el con- trapoder depende de romper dicho control” (2009a: 24).
¿Puede el control docente, el control institucional limitar esos modos en que los estu-
diantes se apropian del conocimiento de formas no apropiadaspara la lógica académica uni-
versitaria? La respuesta es claramente negativa pues esa trama sociocomunicativa, al modo del rizoma se reproduce de distintos modos y por miles de terminales. En ese punto la tec- nosocialidad es la condición desde la cual se proyectan hacia las distintas esferas de la subje- tividad, el conocimiento, la cultura y la política en una trama que al modo de una red se articula con sus modos de habitar los espacios universitarios.
Dice Castells:
El concepto de tecnosocialidad pone énfasis en las tecnologías de la comunicación, no como herramientas, sino como contextos, condiciones ambientales que hacen posible nuevas ma- neras de ser, nuevas cadenas de valores y nuevas sensibilidades sobre el tiempo, el espacio y los acontecimientos culturales (2006: 226).
Las culturas juveniles, al menos las universitarias que estamos considerando, disponen
de una sensibilidad tecnosocial (Castells, 2001: 225) que les permite proyectarse individual y
colectivamente a partir del uso y apropiación de las redes de comunicación y de la posibilidad de constituir comunidades colaborativas y creativas (Castells, 2009a, 2009b: 147). Estas co- munidades, modos de agrupación de lo juvenil, recrean la cultura y el conocimiento a partir de la remezcla, del reensamblado de lenguajes, de fragmentos resignificados de cultura y de una enorme diversidad de modalidades comunicativas. Ponen en evidencia modelos educa- tivos ciertamente rígidos, verticales y empobrecidos por el intento sistemático de control de los contenidos, de las formas de apropiación cultural y de modelación de las subjetividades. Quizás estas culturas de tipo comunitario, más horizontales, autónomas y participativas, que reivindican a su vez, el valor de la subjetividad y la expresividad personal, estén proponiendo nuevos modos de conocimiento y una profunda re-creación de la universidad, de sus formas culturales y comunicacionales y de la cultura toda.
Notas
1Este proyecto se desarrolla en la ciudad de Córdoba y se inscribe en el Programa Cultura(s) y Tecnologías del
Centro de Estudios Avanzados, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Córdoba (2016-2017).
2Nos referimos a lo que Ball y Youdell (2007) llaman como procesos de endoprivatización para referirse a la in-
tromisión de la lógica empresarial desde adentro del funcionamiento del sistema educativo, ya sea por la aplicación de criterios de mercado para gestionar la educación o por la instalación de servicios brindados por empresas privadas, que desde adentro del sistema comienzan a imponer su lógica de funcionamiento.
Bibliografía
Ball, Stephen y Youdell, Judith (2007). “Privatización encubierta en la educación pública”. [En línea] http://firgoa.usc.es/drupal/files/2007-00242-01-S.pdf [Consulta: 25/02/2016].
Calderón, Fernando (2010). Sociedades en movimiento Entre las reformas estructurales y la in- flexión histórica. La Paz: Plural Editores.
Calderón, Fernando (2016). Navegar contra el viento. Latinoamérica en el informacionalismo.
En prensa.
Castells, Manuel (1995). La ciudad informacional: tecnologías de la información, reestructura-
ción económica y el proceso urbanoregional. Madrid: Alianza Editorial.
Castells, Manuel (1999a). La era de la información. La Sociedad Red. Vol. l. Buenos Aires:
Siglo XXI.
Castells, Manuel (1999b). La era de la información. El poder de la Identidad. Vol. ll. Buenos
Aires: Siglo XXI.
Castells, Manuel (1999c). La era de la información. El fin del milenio. Vol. Ill. Buenos Aires:
Siglo XXI.
Castells, Manuel (2001). La Galaxia Internet.Barcelona: Areté.
Castells, Manuel (2006). Comunicación móvil y sociedad. Barcelona: Ariel.
Castells, Manuel; Fernández-Ardèvol, Mireia; Linchuan Qiu, Jack y Sey, Araba (2007). Comu-
nicación móvil y sociedad. Una perspectiva global. Madrid: Ariel-Fundación Telefónica.
Castells, Manuel (2009a). Comunicación y Poder. España: Alianza Editorial.
Castells, Manuel (2009b). “Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red (I). Los
medios y la política”. Revista Telos, Nº 74, enero-marzo. España.
Gentili, Pablo (1996). “El Consenso de Washington y la crisis de la educación en América La- tina”. [En línea] http://www.ipecal.edu.mx/Biblioteca/Documentos/Documento1.pdf [Consulta: 25/02/2016].
Pizarro Contador, Crisóstomo (2012). La educación en la sociedad de la Información y del Co-
nocimiento. II Foro Internacional Valparaíso. Barcelona: Ariel.
Twigg, C.A. (2003). “New models for online learning”. Educause, September/October, pp. 28-38.