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algunas de las cosas que finalmente no fueron

Bibliografía comentada

Catálogo Los Torreznos. Recuperado de http://www.miguelcopon.es/wp-content/

uploads/2014/02/CATALOGO-LOS-TORREZNOS.pdf Los Torreznos, colectivo español conformado por Jaime Vallaure y Rafael Lamata,

genera gran variedad de reflexiones en torno al lenguaje. En su performance más reconocido “35 minutos” el tiempo se revela ante nosotros; su acción consiste en literalmente contar los 2100 segundos que conforman 35 minutos. Por medio de ella, se lleva al espectador a vivir el transcurrir del tiempo, a no hacer nada más que contar su paso, despertando así ante ese lapso específico que acontece.

Es muy interesante el rol que le dan a la lengua, la forma en que la desenmascaran y exploran hasta desintegrar sus componentes, tonalidades y aspectos. Además, hacen uso del video para hacer visible la palabra y el tiempo, nutriéndose de la puesta en escena desde el teatro y de la relación del espectador con la pantalla, de ellos con la palabra, y de la palabra con la realidad. La palabra nos guía en ese instante y marca el esfuerzo del recorrido temporal. Experimentando con el habla, la articulación, el ritmo, el acento, el sentido y sinsentido, se llega al uso de la ironía, la repetición, la creación, y se revela la acción que contiene la palabra.

Derrida J. (1993). Los espectros de Marx: El estado de la deuda, el trabajo del duelo y la nueva internacional. Editorial Trotta.

La hauntología como concepto (puncepto) que plantea Derrida desde pensar lo espectral a partir de una ontología del fantasma, del asedio, que no quiere decir estar presente, sino el estar en un lugar sin estar ocupándolo. El espectro no es un ser, pero por medio de él podemos ver aquello que ya no es más o lo que todavía no es. La hauntología además se liga con la huella y con el rastro.

Aquello que no está pero igual es, existe volátilmente. La palabra en movimiento ocupa nuestra mente, cuerpo, y espacio, y se mueve por doquier. Siempre se nos asedia, la palabra no se cansa de reencontrarse y rectificar su presencia espectral, aquello que fue y aquello que es, mutando con la realidad y dejando registro de aquellos cambios, que alegran y enfurecen, que se achican y crecen en un ir y venir. El camino se llena de vertientes y se generan malentendidos en esos recorridos tan comunes y tan extraños.

Steiner G. (1975). Después de Babel: aspectos del lenguaje y la traducción. Fondo de Cultura Económica.

“Somos capaces de hablar porque, salvo en el subterfugio pasajero de la duda filosófica, no hablamos del lenguaje. El lenguaje sólo sigue siendo enigmático para quien continúa interrogándolo, es decir, hablando de él. Una dualidad del mismo orden marca la coexistencia del lenguaje y del tiempo. La intuición impone el hecho de que el lenguaje se inscribe en el tiempo. Toda manifestación lingüística, ya se trate de una emisión audible o de un discurso interior, “toma tiempo”, y la frase misma es elocuente. Se puede medir su duración. Comparte con el tiempo su carácter irreversible y, como él, huye de nosotros, corre “hacia atrás” desde el momento mismo en que caemos en su cuenta. Cuando pienso, el tiempo pasa, pasa y vuelve a pasar mientras expreso mi pensamiento. Una vez dichas, las palabras no pueden ser revocadas. Porque el lenguaje es acción expresiva capturada en el tiempo, no se puede borrar nada, sólo es posible negar o contradecir, lo cual sigue siendo un modo de ir hacia adelante.”

Todo puede ser enigmático cuando se decide analizarlo, pensarlo y depurarlo. Además, la realidad se organiza de tal forma que, una vez se empieza a pensar en algo se conectan otros elementos hacia aquel pensamiento, terminamos ordenando lo que vivimos. Cuando caemos en cuenta del pasar del tiempo y las palabras, vamos conectándolas y repensándolas, unas sobrepasando a las otras en aquel movimiento.

Warburg A. (1912). Arte italiano y astrología internacional. Palacio Schifanoia de Ferrara.

En esta conferencia se plantea la iconología de los intervalos.

¿Quién está primero: la imagen o la palabra? Se intenta terminar de restablecer el lazo entre palabra e imagen. El lenguaje se enseña desde la misma imagen y a la imagen se le llena de texto y significado verbal, ambas están en un juego infinito de significados y sentidos explícitos y ocultos. La semántica visual siempre estará.

Somos seres visuales, aprendemos mirando, copiando y mostrando. Nuestros ojos recorren y escanean el mundo intentando comprenderlo. La imagen se vincula con la palabra en la enseñanza y la experiencia, complementándose una con la otra, siendo fiel representación y asociación, o generando distintas capas de significado y conexiones. A veces podemos visualizar algo pero no describirlo, no nos alcanza el lenguaje, otras veces describimos algo en alto detalle y al momento de volverlo imagen, las palabras la sobrepasan.

La relación imagen palabra puede tener múltiples acercamientos, cada cual generando o no un sentido o sinsentido.

Lanthimos Y. (2009). Kynódontas (Dogtooth). Grecia. Boo Productions, Greek Film Center, Horsefly Productions.

La película muestra una familia compuesta de un matrimonio y tres hijos, estos son educados sin salir de casa y sin recibir influencia del exterior, vemos cómo cada día se les enseña a los hijos una palabra nueva. Sin embargo, se plantean conceptos y palabras que no se relacionan entre sí, se les enseña otra realidad donde los aviones son juguetes o el mar es una silla, al ver su distancia con nuestros conceptos, se genera un choque. Desde la educación se crea realidad, el lenguaje con su capacidad moldeadora tiene un rol determinante en el proceso.

Acercarme a esta película me llevó a dimensionar aquel poder de la crianza en la configuración de la realidad, no porque no lo supiera desde antes, sino al ver un ejemplo tan evidente del desfaz entre lo que hay y lo que no hay, lo que es y lo que no es, determinado por la realidad que se enseña. Lo distinto de ella es que no es una película donde se diga:

en esta realidad todas las personas consideran que los aviones son juguetes, sino que esa familia en específico decide vivir esa realidad y los hijos lo hacen sin saberlo, simplemente siguiendo aquello que se les ha indicado que es. La realidad la construimos a partir de lo que nos enseñan y las experiencias que vivimos desde aquella enseñanza, desde aquel uso de la palabra que nombra y determina.

Briggs, K. (2017). This little art. Londrés:

Fitzcarraldo Editions.

La potencia que tiene cada palabra y el por qué elegir una y no otra al momento de traducir es algo que Briggs muestra claramente, viendo aquel proceso como un momento de creación, donde se mantiene aquello que ya había, pero también se generan nuevas conexiones y pensamientos.

Cómo lograr mantener el sentido de algo a pesar de utilizar otras palabras, la literalidad no va de la mano de la traducción, más bien el juego y el movimiento que transita las opciones es algo más acorde. El lenguaje se desmenuza hasta encontrar aquella palabra correcta. Me hace pensar también en el tener la palabra en la punta de la lengua, saber lo que se quiere decir, expresar, pero no encontrar aquella palabra que abarque todo ello; en este caso que transmita todo el sentido que aquel primer texto tiene y que se intenta reflejar en la traducción.

Platón. (1192). República (Libro VII). Madrid: Gredos.

La alegoría de la caverna de Platón describe a unos hombres prisioneros sin poder girar su cabeza debido a unas cadenas; detrás de ellos brilla el fuego y entre ellos hay un muro sobre el cual pasan otros hombres conversando y llevando objetos. A los ojos de los prisioneros aquellas sombras que se generan contra la pared de la cueva y los ecos de voces son lo real. Uno de ellos escapa y se enfrenta al mundo, le toma un tiempo pero una vez se da cuenta de que aquella es la realidad, baja a contarlo. No obstante, los demás al escucharle dicen que él se estropeó los ojos y ya no sabe lo que es real.

El cine como espacio se parece a aquella caverna, las cabezas miran a un mismo lado sin voltear para atrás a observar aquella fuente de luz que genera una idea de realidad frente a ellas. Las sombras son engañosas, la imagen también y la palabra no se queda atrás, todo aquello se mueve y genera sentido o lo cambia. Se evoca realidad, se generan referencias y, se abren distancias entre aquello que aparece y la sombra de la realidad. Aceptamos los engaños porque nos crían bajo ellos, adoptamos esas distancias pues, a pesar de ser engañosas y diferentes, siguen siendo reales.

Huberman D. (2018). Cuando las imágenes tocan lo real. Círculo de Bellas Artes.

“¿La imagen en contacto con lo real nos revela o nos ofrece unívocamente la verdad de esa realidad?

Claro que no. La imagen arde en su contacto con lo real, se inflama, nos consume a su vez.”

La imagen contiene y encapsula en un rápido disparo o un video prolongado un algo que pareciera estar ahí, pero un algo que se mantiene únicamente en aquella imagen. Ese paisaje que ya no es el paisaje que hay, ni el que vimos, ni el que habrá, es ese de la imagen, de ese instante que los ojos intentan comprender y viven en inmensidad y corporalidad, pero que en la imagen se traduce de otra forma y se mantiene en ella. Hasta el punto en que la sensación y el recuerdo se desvanecen, para reaparecer únicamente con el reencuentro de la imagen. Se intenta contenerlo todo, que el instante perdure y la dimensión de la realidad se capture, pero la imagen es otra cosa, la imagen consume.

Al realizar el ejercicio de la casa/caza utilizo aquellos elementos de distintas formas. La casa palabra en un inicio es fácil de leer, después desde su repetición dificulta su lectura; en aquella acumulación genera el techo de la casa objeto, que a su vez no es el objeto en sí mismo. No es una casa con la función que se le otorga a la casa como lugar para habitar, pero es el objeto, se asemeja al concepto de casa, al imaginario que tenemos de ella. Ese imaginario se materializa en imagen al ser grabado el objeto, se vuelve índice. Desde el inicio al enunciar la palabra se genera una imagen mental de ella, después aquella idea choca con el objeto no habitable, pero se ajusta al imaginario y se acepta en imagen.

Kosuth, J. (1965). One and Three Chairs (Una y tres sillas).

Referente, representación y lenguaje: la silla como objeto, imagen, y palabra. Kosuth descontextualiza el objeto silla al ponerlo en el museo, quitándole su función y otorgándole la de objeto museístico expuesto para la mirada. La representación de la silla, la imagen, es otra silla, índice de la del objeto. La definición, descontextualizada del diccionario, integra la faceta lexicográfica donde se enuncia el objeto. De forma tautológica se presentan tres perspectivas desde las cuales acercarse a la realidad.

Wittgenstein L. (1921). Tractatus logico-philosophicus. Alianza Editorial.

En sus correspondencias Wittgenstein habla sobre el lenguaje y lo abarca desde diversos lugares: llegando a metáforas, analogías, semánticas, significados, significantes, y demás recursos con los cuales jugar con el lenguaje, deconstruirlo y reconstruirlo. Se llega a entender el lenguaje como materia de juego y de creación.

Veo las letras, sus formas, sus cambios, su composición, las veo como figuras independientes y luego en conjunto funcionando unas con otras en múltiples combinaciones, depurando sus estructuras, en un momento sin un sentido concreto y luego ya con significados singulares y evidentes, o compuestos y complejos. La misma

estructura se vuelve un juego para descomponer, formas y figuras en las que pensar. La metáfora es de las figuras literarias que siento más comunes y al mismo tiempo más sorprendentes, se puede jugar con su literalidad o con su parte poética.

Las palabras están vivas desde hace mucho tiempo, moviéndose y

transformándose de boca en boca. Nos poseen sin que lo sepamos y bajo su aspecto espectral se transportan de un lugar a otro, dominando distintas voces y escritos. Recitamos poemas, cantamos canciones, citamos frases, seguimos aquellas palabras que ya se han dicho y las reproducimos. En un inicio seguimos la letra sin buscar un sentido, simplemente porque se nos indica, pero aquella repetición queda inscrita en nuestras mentes. Nuestras palabras se nutren de las que las rodean y bebemos de aquello que resuena de alguna forma en nuestra mente, aprendemos a comunicamos a partir de aquella posesión y somos eso: seres poseídos por palabras.

Flusser, V. (1994). Los gestos fenomenología y comunicación.

Barcelona: Herder.

“No se da, o casi no se da, algo así como palabras “propias”, cuando se habla, siempre se está poseído por las palabras de otros. Y como esos otros también están a su vez poseídos por palabras ajenas, cuando hablan, bien cabe la afirmación de que al hablar uno está pura y simplemente poseído por palabras.”

Cómo hacer cosas con palabras. Recuperado de https://www.elmamm.org/

Exposiciones/Exposiciones-Pasadas/Id/182 Las obras de Bernardo Salcedo se emplazan, utiliza objetos preexistentes

para hacernos consciente de la tensión entre el lenguaje y la realidad.

Nos despierta por medio de la palabra. Primera lección genera una crítica política de nuestra realidad y nuestro país al descomponer el escudo en vallas, acompañada cada una por una frase: no hay cóndores, no hay abundancia, no hay libertad, no hay canal, no hay escudo, no hay patria.

Lo fundamental acá no es el sentido tradicional de las palabras, no es una descomposición de lo que son, sino una aproximación con otras expectativas y otro entendimiento, donde se busca hacer sentido a través de lo que la palabra evoca, lo que se puede decir de un elemento, y lo que nos hace pensar. La palabra revela las acciones y de esta forma la obra genera una crítica y polémica. No obstante, muchos querrán que obras como esas no se vean, no se comenten, no critiquen. Se busca callar.

Sobre la tela de flores hago el gesto de quitar sus pétalos, a través del movimiento las repienso como imagen. Se mantienen estáticas porque no son flor objeto. En cambio, la flor objeto cambia con ese mismo gesto comúnmente acompañado de la voz: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere. Flores destruidas por un juego ilusorio que vemos y rápidamente adoptamos. El gesto se copia y pega con la mente nublada de deseo, inocente y juguetón, pero que recurre a un acto violento sin saberlo, sin pensar el movimiento, la palabra y la imagen que se crean. Aprendemos replicando sin sentido, hasta que, en algún momento, reforzamos o quitamos aquel gesto de nuestra realidad, lo incorporamos y ya no parece una replica, lo sentimos propio.

La frase del cuadro “Esto no es una pipa” hace que cuestionemos la pipa y la pensemos como imagen, como representación, el lenguaje entonces genera un quiebre en el sentido que le otorgamos. Aquella pipa no se puede coger, fumar, oler, tan solo es visible, compuesta de pinceladas que arman la imagen, es realidad visual.

Magritte, R. (1928–1929). La trahison des images (La traición de las imágenes). Los Ángeles, LA: Museo de Arte del Condado de Los Ángeles.

Arrae, G. (2000). O Auto da Compadecida.

Brasil, Globo Filmes.

La película, basada en una obra de teatro, genera muchos juegos con la palabra, con sus límites y las condiciones que impone. En una ocasión, Jack Grillo, el personaje principal, quiere que el cura del pueblo bendiga a la perra de su jefa; ya de por sí, en cómo queda estipulada dicha frase, se empiezan a ver las confusiones con las que se juega y los malentendidos a los que se llega.

La agilidad y el engaño al hablar permiten sobrevivir, la palabra muestra su poder de vida; pero ella es manipulada y transformada, es un juego. Las palabras hacen parte de un contexto, es ese el que le agrega o quita significados, todo depende de la perspectiva y del cómo se moldea el lenguaje, la palabra, las letras. La E, la W, el 3, y la M pueden ser un mismo elemento dependiendo desde dónde se tome y cómo se ubique. Se puede decidir cómo estipular el lenguaje y desde ahí jugar con su significado.

A quienes han sido parte de este proceso y me han acompañado,

pensando y repensando aquello que somos, siempre gracias.

Asesores de trabajo de grado

Jaime Gamboa Palacios y Sonia Barbosa Ortiz

Carrera Artes Visuales

Pontificia Universidad Javeriana Bogotá, Colombia

2021

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