Los vivientes y el alma:
Aristóteles evolucionó desde una concepción dualista al estilo platónico hasta aplicar la teoría hilemórfica y del acto-potencia al ser humano y considerar a la psicología como parte de las Ciencias Naturales (incluye su tratado “Acerca del alma” entre los estudios de biología
)
. Veamos cómo aplica al cuerpo-alma el esquema materia-forma, potencia-acto, tal como a cualquier ser natural.materia-forma
Cuerpo y alma constituyen una única sustancia y están entre sí en la misma relación que la materia y la forma. El alma es la forma del cuerpo.
Las actividades propias del alma, son actividades que el alma no puede realizar sin el cuerpo no parece posible considerar el alma como algo separado del cuerpo.
potencia-acto
Define el alma como “acto primero de un cuerpo natural organizado que tiene la vida en potencia” El cuerpo es materia – potencialidad, el alma es forma – actualización de esa potencialidad.
El alma no es nada distinto de las funciones que constituyen el vivir.
La forma humana, que transmitida por generación es de algún modo eterna como esencia específica, pero desaparece como forma sustancial del cuerpo con la muerte del viviente humano. En consecuencia, no hay lugar para la inmortalidad del alma38.
La vida aparece diferenciada en distintas funciones (en grado de complejidad):
Funciones de nutrición, crecimiento y reproducción vida vegetal – alma vegetal
Funciones de percepción, apetición y locomoción animales – alma apetitiva-sensitiva
Funciones racionales teóricas y prácticas del conocimiento, la reflexión y la deliberación humanos – alma racional
El alma como principio o causa de las operaciones vitales, es la forma sustancial que hace que tal viviente sea vegetal, animal o humano, por lo que no cabe pensar que haya dos almas en el animal o tres almas o partes del alma en el hombre como en la antropología platónica, sino que una única alma o forma sustancial engloba las funciones inferiores.
38 A afirma que hay una función del alma – el intelecto agente – que es algo separado, inmortal y eterno. ¿Se trata de un resto de platonismo en Aristóteles?
El conocimiento:
Al cuestionar la inmortalidad del alma, Aristóteles también cuestiona el tipo de conocimiento que Platón asociaba a esta inmortalidad (conocimiento como anamnesia o reminiscencia). Así mismo, revaloriza la importancia que los sentidos tienen, pues son las sensaciones las que nos ponen en contacto con la realidad. Aristóteles adopta una
postura empirista
.Frente a Platón, Aristóteles considera que la esencia de las cosas (lo que las define y las hace pertenecer a un grupo de cosas: el UNIVERSAL) no se halla fuera de las cosas, sino en ellas. Por tanto, debe
“sacarse” del interior de los entes el universal que en ellos habita. Este “sacar de dentro para traer afuera” es llamado «abs-tracción». Conocer es abstraer lo universal de lo individual.
El conocimiento comienza con la información de los sentidos (que captan lo individual) y el entendimiento (nous) se ocupa de extraer lo “universal” de lo particular (no nos olvidemos que sólo hay conocimiento de lo universal).
El proceso de abstracción:
a.- El conocimiento por los sentidos (aísthesis):
Los datos que nos proporcionan los sentidos (única fuente de información que poseemos) son de dos tipos: propios y comunes.
[
Los primeros son objeto de un único sentido (los olores que olfatea la nariz, por ejemplo) y en ellos no es posible el error. Los datos comunes son resultado de varios sentidos. Se incluye aquí la percepción de la forma (entendida como contorno), del movimiento, del reposo, del número... Estos datos sí son falibles. Podemos, e incluso lo hacemos con frecuencia, equivocarnos cuando calibramos el número de objetos que vemos, su figura, su movimiento....]
Pero no percibimos los datos aislados, sino que los organizamos en entidades sensibles. Así, este color verde y esta figura redondeada los percibimos como manzana... El encargado de integrar las diferentes percepciones que llegan de los distintos sentidos es el sentido común.
Ya tenemos “incorporados” los objetos, las cosas individuales. El camino de abstracción del universal exige ahora el concurso de la imaginación y la memoria.
Aristóteles denomina imaginación a la facultad de mantener presente la impresión sensible, aunque haya desaparecido el objeto que la provocaba. Si cierras los ojos, esta página desaparece, pero eres capaz de mantener su imagen en la mente gracias a tu imaginación, que, así definida, es difícilmente distinguible de la “memoria a corto
plazo”. Por su parte, la memoria es para Aristóteles la capacidad de comparar el grado de semejanza de las imágenes de nuestros recuerdos: vemos un perro y, cuando éste no está, somos capaces, gracias a la imaginación, de recordar su imagen; a continuación, vemos a otro perro y podemos, de nuevo gracias a la imaginación, recordar también su imagen.... Y la memoria nos permite comparar el grado de semejanza y diferencia de las imágenes de la imaginación.
b.- Del “fantasma” al concepto universal.
En este momento del proceso aún carecemos del universal. Ahora le toca el turno al verdadero artífice de la abstracción: el intelecto o entendimiento. ¿Cuál es su función? El concurso de la imaginación y la memoria produce una imagen de cosas semejantes a la que Aristóteles denomina “fantasma”, imagen que el intelecto libera de toda contaminación de particularidad (pues la materia es principio de individuación), produciendo así el concepto universal.
Aristóteles, en uno de los puntos más oscuros de su filosofía, explica el paso de los “fantasmas” a las esencias universales sirviéndose de su distinción entre acto potencia.
De igual manera que las cosas están en potencia de ser percibidas, las formas esenciales están en potencia de ser entendidas y la inteligencia, por sí misma, es capacidad de conocer las formas puras.
Justamente porque el intelecto puede conocer todas las naturalezas, no puede tener naturaleza alguna, sino la de ser en potencia conocimiento de cualquier forma. Así pues, tenemos un entendimiento paciente o mente receptiva que es pura potencia.
En la actividad intelectiva el intelecto potencial se convierte en conocimiento actual en virtud de un acto que abstrae las formas de la realidad. Estamos hablando de un entendimiento agente o facultad activa.
Este entendimiento es pura actividad de entender, en el sentido de “iluminar”. Aristóteles parece decir que el entendimiento agente está en posesión de toda la verdad, la cual recupera en un acto de reconocimiento (iluminación)39. Por lo demás, Aristóteles tiende a comprender el entendimiento agente como un entendimiento universal, común a todos los hombres, y que existe separadamente de ellos, si bien obra en ellos para permitir la abstracción. Esta es la parte menos clara de su teoría del conocimiento y fue objeto de innumerables problemas y discusiones, tanto en la antigüedad como en la Edad Media..
c.- De lo universal a lo particular.
Sin queremos llegar a un conocimiento científico de la realidad habremos de comenzar por aprehender 40 correctamente las esencias de las cosas [inducción- abstracción] y definirlas adecuadamente
39 Traducción aristotélica de la teoría de la reminiscencia.
40 La simple aprehensión: Es la operación de la mente por la que ésta capta la naturaleza de las cosas y la expresa en conceptos de los que puede dar también la definición. Es la forma (esencia) o estructura ontológica del ser individual y concreto la que pasa al entendimiento paciente por la acción iluminadora del entendimiento activo, que la separa de su materia y ahora es convertida en concepto aprendido; concepto capaz de referirse o predicarse de aquellas cosas que tienen igual estructura ontológica.
[definición]; establecer juicios (asociaciones de conceptos) que se correspondan con la realidad [atribución-intuición]41 y, partiendo de ellos como premisas verdaderas obtener conclusiones verdaderas que se derivarán necesariamente de las premisas [conocimiento deductivo]42
De este modo se cierra el ciclo del conocimiento para Aristóteles, que, en resumen, tiene dos momentos:
el proceso que va del particular al universal, que recibe el nombre de abstracción inductiva, y el que se dirige del universal al particular, que se denomina deducción.
Vemos cómo las premisas universales de los razonamientos deductivos son definiciones que explicitan las características incluidas en cada forma. Como Aristóteles cree que el número de formas es finito y que no es posible crear ninguna nueva, se puede aspirar a una sistematización deductiva de todo el saber humano: un conocimiento que relacione a todos los individuos particulares con sus universales correspondientes. Se trataría del sistema íntegro del conocimiento humano del mundo natural. Este conocimiento nos informaría, en primer lugar, de qué es lo que existe (dato que obtenemos por experiencia); en segundo término, por abstracción inductiva, de los tipos de cosas (las formas de eso que existe), y, finalmente, mediante deducción, esto es, la relación del universal y el particular, de por qué lo que existe (particular) es lo que es (universal)43