PRIMER TRIMESTRE
FILOSOFÍA DE LA ANTIGUEDAD
Desde el siglo VI a.C. al IV d.C.
1 La filosofía presocrática
(De la voluntad de los dioses a la regularidad de la naturaleza)
1. EL PASO DEL MITO AL LOGOS.
A partir de los restos de cultura que han llegado hasta nuestros días (utensilios, cerámica, sepulturas,
pinturas rupestres, etc.), podemos ver que, desde los tiempos más remotos, los grupos humanos ya intentaban dar respuesta a los interrogantes que les planteaban la naturaleza y la sociedad: ¿Por qué, de pronto, el cielo se nubla, se producen rayos y truenos y comienza a llover? ¿Por qué se pasa del calor al frío? ¿Por qué vuelven las estaciones? ¿Cuál es la causa de las plagas, las epidemias, etc.? ¿Por qué unos dominan sobre otros?... Aunque muy diversas, las primeras respuestas a estas preguntas tienen algunas características comunes: todas son de carácter religioso; es decir, todas entienden los fenómenos naturales como resultado de la acción de seres sobrenaturales, de divinidades. Esta forma de interpretar o de explicar la realidad se ha denominado PENSAMIENTO MÍTICO (Mito).
El mito es una narración que explica el origen y características de una realidad natural o social, en la que los protagonistas son personajes sobrenaturales que encarnan las fuerzas de la naturaleza y determinan las estructuras de poder de la sociedad.
Estos personajes sobrenaturales de los mitos ejercen su poder de modo caótico (producen y destruyen las cosas del mundo – incluidos los hombres – a su voluntad, de forma caprichosa e impredecible.)1 Los humanos no tienen otra opción que predisponer a los dioses a su favor: por eso los adoran y les ofrecen sacrificios. Los consideran sagrados.
Pero llega un momento en que algunos hombres empiezan a cuestionar los mitos y buscan explicaciones de la realidad más objetivas. Esta nueva concepción se conoce como PENSAMIENTO RACIONAL (Logos). La naturaleza se percibe como una realidad ORDENADA (no caótica) cuyo comportamiento puede ser conocido mediante la RAZÓN. Los primeros filósofos griegos denominaban al orden y a la razón que conoce dicho orden Logos.
Para aludir al tránsito de una concepción mítica de la realidad a una filosófica (científica) suele hablarse del paso del mito al logos. Este tránsito implica, en otras palabras, que a las preguntas que se hacen los
1 Otras características de los mitos: son normativos, pues establecían el conjunto de normas y valores que regían los destinos de la comunidad. Legitiman un determinado orden social. Dotan de un sentido la existencia de los seres humanos. Son etnocéntricos, propios de cada comunidad y sin vocación de universalidad. Son irracionales, ya que no permiten ser cuestionados y exigen una adhesión emocional y acrítica. Son anónimos, fruto de la memoria colectiva cristalizada a lo largo del tiempo.
hombres se intentará responder, no ya con relatos míticos, sino con razones. La causa de los fenómenos naturales no son ya los dioses y sus caprichos, sino elementos o procesos que pueden ser observados en la naturaleza. En la primera ciencia (o filosofía) "la idea de ARBITRARIEDAD es suplantada definitivamente por la idea de NECESIDAD: las cosas ocurren en la naturaleza como y cuando tienen que ocurrir"
En muchas historias de la filosofía, se fija el Inicio del pensamiento racional en un momento determinado (siglo VI a. de C.), en un lugar determinado (Mileto) y por obra de un personaje determinado (Tales de Mileto). Sin embargo, este tipo de pensamiento no surge de golpe, como resultado de una ruptura total con el anterior . El que esta forma de pensamiento se iniciara en aquella ciudad y en aquel momento se debió a que existían unas condiciones determinadas que lo hicieron posible2.
2. ¿CÓMO ERA LA GRECIA ANTERIOR AL SURGIMIENTO DE LA FILOSOFÍA?
Para entender el siempre enigmático hecho de que sea en Grecia donde nazca el pensamiento racional tenemos que tener en cuenta dos aspectos fundamentales de la cultura griega: las condiciones sociopolíticas de este pueblo y el carácter original de la religión (mitología) griega
2 Tampoco es cierto que la aparición del pensamiento racional sea un fenómeno exclusivamente occidental; en la India y en China también surgen, más o menos en la misma época, formas de pensamiento que se pueden calificar igualmente de racionales, aunque sean muy diferentes.
585 a.C. Tales predice un eclipse de sol. Nace la filosofía en Mileto.
560 a.C. Tiranía de Pisístrato en Atenas. Reinado de Ciro en Persia.
550 a.C. Transcripción de la Ilíada y la Odisea.
800 a.C. HOMERO: Iíiada y Odisea.
Las monarquías van dejando paso a las aristocracias. Ya están definidas las polis por casi toda la Hélade.
525 a.C. Nacimiento de Esquilo.
775 a.C. Primer periodo de la colonización griega. 518 a.C. Darío conquista el valle del Indo. Nace Píndaro.
700 a.C. HESÍODO: Teogonía y Trabajos y días.
Las aristocracias van dejando paso a las tiranías.
507 a.C. Fundación de la República en Roma.
675 a.C. Segundo periodo de la colonización griega. 495 a.C. Nace Sófocles.
650 a.C. Primeras leyes escritas. 494 a.C. Destrucción de Mileto por los persas.
630 a.C. Primeras monedas griegas. 490 a.C. Victoria griega en Maratón.
624 a.C. Nace Tales de Mileto. 480 a.C. Nacimiento de Herodoto.
610 a.C. Nace Anaximandro. 462 a.C. Reformas de Pericles.
590 a.C. Nace Anaxímenes. 460 a.C. Nace Tucídides.
594 a.C. Reformas de Solón en Atenas. 448 a.C. Paz de Calias fin: guerras médicas.
2.1. Condiciones sociopolíticas.
En contraste con las civilizaciones vecinas -la persa, la egipcia, etc.-, que tenían una organización política fuertemente centralizada en forma de grandes imperios, el mundo griego estaba formado por un conjunto de pequeñas comarcas autónomas, llamadas POLIS, que tenían diferentes organizaciones políticas y sociales, diferentes leyes, diferentes sistemas económicos. Podríamos decir que sólo tenían en común el hecho de que hablaban una misma lengua y la conciencia de pertenecer a una misma cultura (creencias, religión, expresiones artísticas, etc.). Los juegos olímpicos, que cada cuatro años reunían durante unos cuantos días a representantes de todas las polis, son una buena muestra de esta conciencia.
El cambio social se aprecia incluso en la configuración física de las ciudades: justo en el centro, en lugar del palacio, dejaron un gran espacio vacío - el ágora - donde confluían las calles del conjunto de viviendas construidas en torno a él. Los ciudadanos se dirigían al ágora para discutir de «política», es decir, de cómo debían organizarse los asuntos relacionados con la polis. Justamente en las discusiones que allí se suscitaban, encontramos el inicio del discurso racional, el que fundamenta las afirmaciones en razones y no en la autoridad divina. Las explicaciones míticas podían servir a los reyes y a una sociedad aristocrática, agrícola y guerrera - que justificaban su poder a través de las divinidades -, pero no sirven ya para justificar una decisión de la ciudad. Ahora hacen falta razones. No es de extrañar, por tanto que sean los griegos los primeros en buscar razones, no sólo para dirigir los destinos de la ciudad, sino para explicar cualquier cosa, razones más allá de las figuras divinas.
Los griegos, grandes navegantes y comerciantes, recorrieron el Mar Mediterráneo y fundaron nueva ciudades: COLONIAS. Así conocieron nuevas culturas y pudieron contrastar costumbres y formas de pensar. Esta vida errante favoreció una visión crítica, libre e irreverente del mundo, que debilitó sus lazos con la tradición.
2.2. Carácter original de la religión griega
En la religión griega – a diferencia de la egipcia o babilónica - no existía una casta sacerdotal que se erigiera en depositaria y conservadora de la pureza del mito. Los mitos griegos se difundían y se aprendían de boca de los aedos, los poetas que de ciudad en ciudad iban cantando las excelencias y las hazañas de héroes y dioses. Como había muchos y muy distintos poetas, y no sometidos a un poder central que velase por la interpretación correcta sus relatos, los mitos, los relatos de los dioses y héroes, se fueron modificando, interpretando según los gustos de las distintas ciudades y de esta forma fueron perdiendo progresivamente el aspecto sagrado. Por eso, hacia los siglos VIII y VII (a.C.), los mitos griegos ya tenían características propias que los diferenciaban de los de las otras civilizaciones y los
acercaban al pensamiento racional3. Los dioses griegos se habían hecho muy parecidos a los hombres y, en consecuencia, no constituían modelos muy respetables: eran envidiosos, mentirosos, tramaban engaños, etc. En estos relatos míticos encontramos, incluso, a humanos que se atrevían a desafiar a los dioses. Según esto, no resulta extraño que sea en Grecia donde, pensadores audaces, se atreviesen a desafiar las explicaciones religiosas y optasen por un modelo diferente, uno que prescindiese de los dioses.
3 EL CONCEPTO DE NATURALEZA (fisis)
Como hemos visto más arriba, el “cambio de mentalidad” que permite calificar de científicas las primeras explicaciones de los filósofos griegos consiste en admitir que LA NATURALEZA ES UN TODO ORDENADO. La pregunta común a los primeros filósofos es la pregunta por la “naturaleza”, por el
“principio” que ocasiona y sostiene el orden de la naturaleza (literalmente: ¿cuál es el ARJÉ de la FISIS?)
Hay que aclarar el “SISTEMA DE CONCEPTOS” en que se mueve la incipiente ciencia-filosofía. Para ellos fisis (naturaleza), cosmos (orden), arjé (principio) son términos análogos. La FISIS- NATURALEZA4 es entendida como una unidad autónoma oculta de donde todo surge y a donde todo vuelve conforme a una ley inteligible (captable sólo por la razón) Veamos otras acepciones del término:
1. Naturaleza como totalidad ordenada que permanece por encima del principio y fin de cada una de las cosas del orbe natural. Es el Universo (Cosmos)
2. Naturaleza como esencia (que hace que cada cosa sea lo que es y comparta determinadas cualidades con los miembros de su especie).
3. La naturaleza es un todo dinámico, está en continuo movimiento: todo surge de ella y vuelve a ella.
El surgir y perecer define los ciclos naturales que constituyen la ley natural a la que se someten todos los seres. El dinamismo de la naturaleza es inmanente (intrínseco, interno) a la propia naturaleza, no tiene su razón de ser en “algo” que transcienda a la naturaleza.
3 En la cultura griega confluyen tres “géneros literarios”: la tragedia, la épica y la lírica (presentes en los mitos) ofrecen a los griegos respuestas a la pregunta sobre el sentido de la vida. Estas formas literarias se inspiran en:
La tradición olímpica: Homero (recopilador) (Ilíada – Odisea) mediados del siglo VIII. Dioses y humanos están sometidos a la fisis: única y global, encierra la totalidad del mundo. La única diferencia es la inmortalidad de los dioses y su poder sobre los humanos. Los humanos son unidad indiferenciada (no separación alma-cuerpo); se espera de los hombres una moral heroica.
Hesíodo (racionalizador) (Teogonía) Hay causas detrás del caos aparente (no estamos todavía ante una reflexión filosófica) Genealogía de los dioses + sucesión entre ellos + derivación cosas. Lógica narrativa ligada todavía al mito y creencias tradicionales.
La tradición órfica: mitología de Dionisos (mito de los titanes) representa la dualidad bien-mal, vida -muerte, reencarnación- salvación. La tragedia griega envuelve al héroe en la fatalidad del destino , hace presente lo sagrado (era una celebración ritual con contenido simbólico – en fiestas dedicadas a Dionisio)
Lírica: recoge preguntas sobre el sentido de la vida y el paso del tiempo.
4 Otros significados del término fisis: El aparecer de algo - La fuerza interna que impulsa dicho aparecer - El conjunto de todo aquello que existe y no es obra del hombre - El modo propio de ser de las cosas
4. En cuanto poder productor y destructor, la naturaleza es origen – en ella tienen su comienzo las cosas naturales - sustrato – la naturaleza se concibe como la materia o sustancia de que están hechas las cosas -, causa – la naturaleza produce todas las cosas. Nada surge de la nada.
5. En la naturaleza todo está animado, “materia animada” (lo que se conoce como Hilozoísmo)
6. Necesidad de clasificar: buscar la unidad en la totalidad (búsqueda del arjé5) Entender el arjé nos permitirá entender los procesos naturales y su orden (cosmos)
7. La realidad es inteligible (Hombre portador de un logos: nous (razón-mente) que permite “desvelar”
a la naturaleza (verdad)
La filosofía racional no renunciará a la pretensión mítica de dar respuestas últimas, pero lo hará en forma de búsqueda radical (pues quieren conocer los principios últimos y originarios de las cosas) y con un afán de universalidad (pues no descansan hasta dar con el principio/s de todo lo real). Buscan, en definitiva, “la explicación de la realidad desde la totalidad” que es precisamente lo que «inaugura la filosofía».
4. LAS DOS PRIMERAS TRADICIONES FILOSÓFICAS: LOS JONIOS Y LOS ITÁLICOS
4.1. Los milesios: la primera «escuela» filosófica
En el siglo VI a, de C, Mileto – en la costa Jonia - era una de las ciudades más ricas y activas del mundo mediterráneo. Estaba en contacto con las grandes civilizaciones del Próximo Oriente, como la persa y la egipcia. Al contrario que las sociedades rurales, conservadoras de las tradiciones y tendentes al dogmatismo, las artesanales y comerciales, como Mileto, eran más bien flexibles, expansivas, abiertas a las innovaciones. La necesidad de aumentar la producción y de abrir nuevas rutas comerciales genera una serie de problemas técnicos que requieren nuevas soluciones y, por tanto, estudios más minuciosos de los elementos y fenómenos naturales para poder aprovechar las posibilidades que ofrecen y vencer las dificultades que plantean. Las narraciones míticas tradicionales no sirven para proporcionar este tipo de respuestas por lo que empieza a surgir un conjunto de experimentadores e ingenieros que se dedican al estudio y a la resolución de problemas prácticos. Los primeros filósofos fueron, precisamente, estos científicos y técnicos al servicio del desarrollo económico: Tales, por ejemplo, inventó un sistema para calcular distancias en alta mar por medio de la triangulación, y Anaximandro construyó una especie de reloj de sol y diseñó mapas del cielo y de las tierras
5 Otros significados del término arje: Principio – origen – sustrato – causa.
lo cambiante la pluralidad la apariencia
lo permanente la unidad lo esencial
Los sentidos conocen: La Razón (nous) conoce:
:
conocidas en su época. Esta dedicación al estudio de la naturaleza les llevó a formular teorías generales sobre el origen y la composición del universo que, a su vez. les servían para interpretar los fenómenos particulares.
Tales de Mileto (640-545 a. de C.)
No se sabe si nació en Mileto, pero sí que fue legislador de esta ciudad y que en ella desarrolló su labor de matemático, astrónomo e ingeniero. Predijo el eclipse solar de 585 a. de C.; descubrió las propiedades del imán. Como político intentó una federación de ciudades jónicas. Tradicionalmente se le incluye entre los Siete Sabios.
Pero lo más importante desde un punto de vista filosófico es que Tales se preguntó por el ‘arjé’ (aquello de donde todas las cosas provienen y que de lo que, en definitiva, están hechas las cosas). Tales consideró que esta sustancia era el agua o, en general, el elemento húmedo.
Anaximandro de Mileto (611-547 a. de C.)
Discípulo de Tales. Supuso que la tierra tenía una forma esférica y ocupaba una posición central.
Construyó una esfera celeste, descubrió la inclinación de la eclíptica y fijó los solsticios y los equinoccios.
También pensó que la Luna no tenía luz propia, sino que era iluminada por el Sol, y que éste era de fuego y de tamaño mayor que la Tierra.
Suponía que la sustancia original (el arjé) no podía ser ningún elemento concreto, como el agua, porque ningún de ellos se puede convenir en lo que no son. Consideró que todos debían provenir de una sustancia primigenia que fuera indeterminada y, por consiguiente, pudiera adoptar cualquier determinación. Por eso la llamó ápeiron, es decir, 'ilimitado', 'infinito' (de las palabras griegas a, 'no, y peras "limitado'). A causa del movimiento, en el interior del ápeiron se fueron separando los contrarios - lo caliente y lo frío, lo seco y lo húmedo - y se fueron diferenciando zonas en que unos prevalecían sobre otros. De esta manera, se originaron los diversos elementos - la tierra, el agua, el aire, el fuego -, que se fueron depositando en grandes capas esféricas.
Este mundo evoluciona sin cesar porque los contrarios se invaden continuamente: vemos, por ejemplo, que yendo de la primavera hacia el verano, el calor domina cada vez más sobre el frío, hasta que prácticamente lo destierra; que la oscuridad, a medida que se acerca la noche, se va imponiendo sobre la luz. etc. Pero el dominio nunca será definitivo, puesto que el contrario volverá a tomar la iniciativa hasta que sea él quien domine sobre el otro, “ya que se pagan pena y retribución mutuamente por, su injusticia, según la disposición del tiempo". Esta dinámica de invasiones hace que todo esté en evolución constante;
el mundo no ha sido siempre igual. Los mismos hombres provienen de otros animales:
concretamente, de los peces. Además, este mundo nuestro no es el único: en diversas regiones del espacio, constantemente van surgiendo y desapareciendo otros mundos.
Anaxímenes de Mileto (-585-524 a. de C.)
Discípulo de Anaximandro, Anaxímenes consideró que el ápeiron de su maestro era demasiado abstracto: no entendía cómo de una sustancia indeterminada podían surgir otras determinadas. No estaba de acuerdo tampoco con la afirmación de Tales según la cual de una sustancia determinada se podían generar otras diferentes de ella. De modo que buscó una hipótesis que pudiera resolver estos dos problemas. La sustancia que le pareció que podía ser el principio originario de todas las cosas era el aire (que él entendía como niebla o vapor acuoso) elemento que tiene la propiedad de poderse condensar (cuando hay mucha cantidad en poco espacio) o, al contrario, de expandirse (rarificarse).
Pensaba que cuando se condensaba, se enfriaba, y cuando se rarificaba, se calentaba. Esto (que no es cierto) se puede observar, según decía, cuando expelemos el aliento: si lo hacemos con la boca abierta, el aire sale caliente, y si lo hacemos con la boca cerrada, sale frío. Así, si la cantidad mayor o menor da lugar a propiedades diferentes, las diferencias cualitativas se pueden explicar por diferencias puramente cuantitativas. Anaxímenes creía, pues, que los elementos calientes y gaseosos no eran más que aire rarefacto, y los fríos y sólidos, aire condensado. El fuego es el elemento en estado de mayor rarefacción, y a medida que se va condensando, se convierte en viento, nube, lluvia, agua, hielo, tierra y, finalmente, piedra.
Nuestra alma es el aire - el hálito - que vamos renovando a través de la respiración; por eso, el cuerpo muere cuando pierde todo el aire interior: “expira". Entonces el cuerpo se descompone. De una forma parecida, pensaba Anaxímenes, el mundo está vivo, por lo que el aire lo impregna todo y lo mantiene todo unido: «Así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, del mismo modo el aire o el aliento impregna todo el mundo».
4.2. Los pitagóricos: el poder de los números
La otra línea de pensamiento filosófico se inició unos cuantos años más tarde (hacia el último tercio del siglo VI a. de C., en tiempos de Anaxímenes) en la Magna Grecia, conjunto de ciudades griegas del sur de Italia, y por eso se la denomina filosofía itálica. Se trata de un conjunto de doctrinas conocidas bajo la denominación general de pitagorismo porque no se puede saber quién fue el autor de cada una de ellas, pero sí que eran doctrinas compartidas por miembros de diversas comunidades fundadas por Pitágoras que las mantenían en secreto.
En el pitagorismo encontramos, junto con el componente racional, un componente místico y religioso. La filosofía pitagórica está fuertemente influenciada por las religiones mistéricas. Se trata de nuevas formas de religiosidad que, procedentes de Oriente, habían ido calando en Grecia. Son movimientos religiosos más intimistas y comprometidos con la vida de las personas.
La religión oficial era externa, superficial: se limitaba a «cumplir con los dioses olímpicos: Zeus,
Hera, Hefesto, etc, y sus ritos».
Una de las religiones mistéricas más importantes fue el orfísmo.
Tanto los pitagóricos como los órficos creían que los hombres estaban constituidos por dos componentes de naturaleza diferente: el cuerpo y el alma. Y no sólo los humanos, sino todos los seres vivos y, en definitiva, toda realidad, ya que el universo entero está vivo y tiene un alma, que es divina y de la cual las almas individuales son sólo fragmentos; por eso, todas quieren volver a su origen y liberarse del cuerpo, que no es sino una prisión. El cuerpo sólo puede ser abandonado por medio de la muerte, si bien ésta normalmente no implica la liberación definitiva, ya que las almas se ven sometidas a un ciclo de transmigraciones, es decir, pasan de un cuerpo a otro, que puede ser de un hombre, de un animal o, incluso, de una planta. Para que el alma pueda acercarse cada vez más a la divinidad y rompa así el ciclo de reencarnaciones, es necesario que, mientras permanezca ligada al cuerpo, se vaya purificando, es decir, que se vaya liberando de sus ataduras materiales.
La finalidad de las comunidades pitagóricas era, pues, básicamente la purificación del alma. El camino que proponen los pitagóricos para purificarse y dejar que el alma salga del ciclo de las reencarnaciones es la dedicación a una vida intelectual, al estudio de la verdad.
Los pitagóricos consideraban que la ciencia más perfecta era la de los números y figuras geométricas y la música, que siembra la armonía
6 en el alma humana.Descubrieron una gran cantidad de propiedades de los números y figuras, relaciones entre ellos, proporciones, etc. Y fue tanta la fascinación que estos descubrimientos les produjeron que empezaron a creer en lo que podríamos llamar «el poder de los números», y se convencieron de que éstos constituían la base y el fundamento de toda la realidad: todo está hecho de números, todo se basa en una proporción matemática. La estructura numérica de la realidad es la causa de la armonía que rige todas las cosas: la música, las diversas sustancias, el arte, la virtud, la amistad, la salud... son manifestaciones de la armonía.
Los pitagóricos también consideraron que la Tierra era esférica y que no constituía el centro del universo, sino que se trataba de un planeta que, como el Sol, la Luna,
6A diferencia de los que habían estudiado geometría hasta entonces -sobre todo babilonios y egipcios-, que lo habían hecho con finalidades prácticas: cálculos de transacciones económicas, distribución de víveres, medición de campos, etc.-, los pitagóricos estudiaron las matemáticas por razones religiosas y las entendieron de una manera puramente especulativa.
Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y la esfera de las estrellas fijas, giraba circularmente en torno a un fuego central (el alma del mundo). Todo este conjunto de esferas forma el Kósmos, el 'Orden' (que es lo que significa en griego esta palabra).
Como son nueve, los pitagóricos supusieron que había otra (la Antitierra) que completaría las diez esferas, el número perfecto. En su giro constante y uniforme, cada esfera produce un sonido y, dado que las distancias entre estos astros corresponden a los intervalos armónicos, forman una música maravillosa (la música celestial o armonía de las esferas), que nosotros no captamos porque, al haberla oído desde nuestro nacimiento, nos hemos acostumbrado a ella.
Las comunidades pitagóricas eran también grupos de presión política. Intentaron llegar al poder en unas cuantas ciudades - lo consiguieron en algunas -, y en los lugares donde lo lograron impusieron las ideas ascéticas y de moral estricta que propugnaban.
5. EL INTRÍNGULIS DEL SER: HERACLITO DE ÉFESO Y PARMÉNIDES DE ELEA
Aunque Heráclito era Jónico, y Parménides, itálico, ambos representan un nuevo planteamiento con respecto a los anteriores. Éstos se preguntaban qué son las cosas (los milesios sobre su origen; los pitagóricos sobre su estructura) mientras que Heráclito y Parménides se preguntarán qué quiere decir que las cosas son.
Heráclito de Éfeso (siglo VI a. de c.)
Heráclito era hijo de la familia aristocrática más distinguida de la ciudad de Éfeso. Pese a estar destinado a gobernar en su ciudad, renunció a sus derechos reales en favor de su hermano y se retiró a los templos donde explicaba su filosofía.
En su obra, Heráclito insiste en invitarnos a reflexionar sobre la realidad y el conocimiento. La realidad, tal y como aparece a los sentidos, es múltiple y cambiante. No hay nada que permanezca siempre igual; lo que es claro se vuelve oscuro, el agua caliente se enfría, la fruta verde madura, el cuerpo húmedo se seca, el niño crece y el hombre maduro envejece... Aristóteles sintetizaba esta visión cósmica de Heráclito con la fórmula griega panta reí, 'todo fluye', ‘todo cambia’, ‘todo pasa’.
Ahora bien, el conocimiento implica estabilidad; ¿si las características de las cosas cambian, cómo podremos decir que son la misma cosa? Heráclito encontró la solución: en la naturaleza todo cambia, pero no al azar, sino siguiendo un orden al que él llama el logos7. El único conocimiento verdadero y firme es el conocimiento de ese orden, de ese logos, del plan de la naturaleza en el que todas las cosas
7'razón', 'palabra', ‘plan’ ‘discurso’ 'razonamiento', 'decisión', “proporción”
tienen su lugar. Cuando uno comprende esta ley entiende que la realidad no es caótica, sino que reina en el mundo una maravillosa armonía.
¿Y en qué consiste este orden? Pues precisamente en que las cosas cambien y se conviertan precisamente en su contrario. Heráclito llama a este principio “Pólemos”, que en griego significa “guerra”:
lucha de contrarios. El elemento que mejor resume la condición de la naturaleza es el fuego; un “fuego”
constante que se enciende y se apaga “según medida”. De esta forma sabemos que lo que está vivo, morirá, que el día se volverá noche, el frío calor, la paz guerra, la verdad mentira... etc.
Con esta concepción del logos, el pensamiento de Heráclito alcanza una dimensión antropológica y ética:
los humanos participamos del logos y tenemos nuestro logos particular, pero éste sólo será correcto si se adecua al único logos: el común. Heráclito utiliza una metáfora que posteriormente utilizará Platón:
distingue entre “los dormidos”, aquellos que actúan y piensan conforme a un logos privado, como si sólo ellos tuvieran razón, y “los despiertos”, los que conocen en logos común y saben que las cosas son lo que son y no pueden ser de otra forma. Heráclito nos revela en sus aforismos esa “lógica de lo real”.
La escuela de Elea
La escuela de Elea agrupa a un conjunto de filósofos - Jenófanes de Colofón
8, Parménides de Elea, Zenón de Elea, Meliso de Samos- que básicamente desarrollaron su actividad en esta ciudad de la Magna Grecia.
Parménides de Elea (540-470 a. de C.)
(De la Cosmología a la Ontología.)Parménides - principal representante de la escuela de Elea - escribió un poema filosófico del cual nos han llegado unos ciento cincuenta versos que se agrupan en un proemio o introducción y dos partes: la Vía de la verdad y la Vía de la opinión. Está escrito como si fuera la revelación de una diosa:
«Te diré -escucha con atención mi palabra- cuáles son las únicas vías de investigación que podemos pensar; una: que se es y que no es posible no ser; (…); otra: que no se es y que es necesario no ser». (Fr. 2-3).
A pesar de su complicación, Parménides probablemente estaba dando a entender algo relativamente sencillo: «lo que es» (el Ser) es y puede pensarse. «Lo que no es» (el no-Ser) ni es ni puede pensarse.
“El ser es y el no ser no es”. Así, lo que nunca existió, no puede surgir de golpe; y lo que de siempre ha existido no puede ser destruido.
Parménides convierte la cosmología en un estudio del ser y de sus propiedades. El ente – “lo que hay”, el Ser, “lo que es” – posee las siguientes características:
8Jenófanes posible fundador de la escuela: critica el antropomorfismo de los dioses en Homero y Hesíodo. Prepara el terreno a la filosofía de Parménides. No hay más que una divinidad; esta divinidad se identifica con el Universo, es un Dios-todo y posee el atributo de la eternidad.
• En primer lugar, el ser es inengendrado o ingénito e imperecedero. Porque si se admite cualquiera de estas dos posibilidades - que es engendrado o que perece -, ¿de dónde procedería el ser? O, ¿que devendría9 el ser? No puede proceder del no-ser ni convertirse en no-ser (el no ser ni existe, ni es pensable); no puede proceder tampoco del ser ni convertirse en ser porque ya es.
• Por tanto, el ser es eterno. Los conceptos de creación, nacimiento y destrucción quedan totalmente excluidos. El ser no puede cambiar ni moverse o dejar de ser en algún momento, porque toda modificación o devenir de cualquier tipo implica o bien no ser antes o bien dejar de ser, y ambas posibilidades deben ser rechazadas porque son irracionales. El ser es, pues, inmutable e inmóvil.
• El ser ha de ser único porque, si hubiera más de uno, ¿qué los distinguiría o separaría? ¿El no-ser?
Éste no es y, por tanto, tampoco puede distinguir ni separar, No los podría separar o distinguir el ser, porque éste sería lo mismo que aquello que –supuestamente- separaría. Por la misma razón, el ser tampoco tiene partes -¿qué separaría una parte de la otra?- es, pues, indivisible y continuo; es homogéneo, no es más en un lugar que en otro, no tiene gradación; ha de ser compacto, pleno y macizo, sin ningún vacío en ninguna parte. La negación del vacío es la respuesta de Parménides a la suposición de los pitagóricos según la cual la realidad está constituida por unidades, lo que exige la existencia del vacío entre unas unidades y otras.
• Finalmente, el ser de Pamiénídes es limitado, porque si fuera ilimitado carecería de algo, de límites o de forma, y el ser no puede carecer de nada10. En todo caso otros eléatas, como Meliso de Samos, argumentarían en sentido inverso: el ser es ilimitado porque si fuera limitado ¿Con qué limitaría? Por las mismas razones de siempre no puede ser ni el ser ni el no ser.
En nombre de la lógica y atendiendo sólo a la razón, Parménides llegó a una situación extraña:
no existe pluralidad, no hay movimiento ni cambio, no hay nacimiento ni destrucción. En ese caso, ¿cómo se explica la experiencia diaria que nos muestra un mundo variable, móvil, plural, con alternativas diversas? ¿Cómo puede superarse la contradicción entre la exigencia lógica de la razón -unidad y permanencia- y la experiencia sensible -pluralidad y variabilidad-?
Para Parménides, la respuesta es simple: entre dos términos contrarios no hay término medio y hay que elegir el uno o el otro. Parménides se decide por la razón y niega cualquier valor de verdad a los sentidos, que generan sólo opinión.
6 LOS PLURALISTAS. (Empédocles, Anaxágoras y Demócrito)
Los pensadores inmediatamente posteriores a Parménides vieron las consecuencias absurdas a las que podía llevar una interpretación monista de la naturaleza (un solo elemento como origen de todo),
9Devenir significa “llegar a ser”, transformarse progresivamente para dar cumplimiento a lo que se es en esencia.
10¿Parménides habla de un ser material de realidad homogénea y forma esférica? ¿habla de una realidad inmaterial?
pues impedía dar cuenta del movimiento, el cambio y la pluralidad de lo existente. Por eso surgieron filosofías pluralistas.
Empédocles de Agrigento
(495-435 a.C. aprox.)Nació en Agrigento (Sicilia). Fue un médico famoso. Lo consideraban mago y profeta. Una leyenda asegura que se arrojó al Etna para purificarse por el fuego y penetrar en el seno de la Tierra. Escribió dos poemas: Sobre la naturaleza y Purificaciones.
• Coincide con Parménides en describir la realidad como una esfera: «Igual a sí misma en todas direcciones y sin fin; es una Esfera perfecta, en magnífica y circular soledad y llena de alegre orgullo» (Fr.
27-28).
• Pero Empédocles sostiene que en el mundo hay movimiento y pluralidad de seres, porque, en su interior, la esfera contiene cuatro elementos mezclados que son las raíces de todas las cosas: fuego, aire, tierra y agua. Cada uno de esos elementos es eterno e imperecedero (como el ser parmenídeo), pero al mezclarse entre sí originan la enorme diversidad de seres que conocemos.
• Dos fuerzas cósmicas: el Amor y el Odio mezclan y separan los cuatro elementos para producir lo que vemos. Tales fuerzas rigen también el comportamiento del ser humano, por lo que Empédocles tiene una visión "trágica" de la existencia:
« A veces, por efecto del Amor, todos los miembros que el cuerpo posee se unifican, cuando la vida está en su fase floreciente. Pero otras veces, separados por el Odio cruel, vagan por su lado a través de los escollos del mar de la existencia» (Fr. 17 y 20).
• A partir de estas dos fuerzas, que crean procesos de unión y separación, Empédocles desarrolla una teoría de los ciclos del mundo, del Eterno Retorno. Primero reina el Amor en soledad, y la Esfera es algo único, eterno, inmóvil y homogéneo (= el Ser de Parménides), donde los cuatro elementos están mezclados. Por la acción conjunta del Odio y el Amor se origina el cosmos y todos los seres que contiene. Cuando triunfa el Odio, los elementos se separan completamente, y cada cosa se une con su semejante: en el centro, la tierra; en esferas concéntricas, el aire, el agua y el fuego. Finalmente, el Amor vuelve a mezclarlos a todos de nuevo y se vuelve a la Esfera, iniciándose un nuevo ciclo.
Anaxágoras de Clazomene
(500-428 a.C. aprox.)Nació en Clazomene, Jonia. Después marchó a Atenas, y fue uno de los primeros filósofos que se establecieron allí. Tuvo la amistad de Pericles, que se convirtió en uno de sus discípulos. Hasta el propio
Sócrates escuchó sus lecciones. Como meta en su vida, no tuvo otra que «vivir para contemplar el sol, la luna y el cielo».
• Anaxágoras afirmaba que todo está compuesto por partículas minúsculas - "semillas" (spérmata) - que son cualitativamente distintas e infinitamente divisibles. Estas partículas son llamadas homeomerías.
En cada cosa domina un tipo de partículas, pero hay semillas de todas las demás y "todo participa de todo”. Por este motivo un objeto determinado puede pasar fácilmente a ser otro distinto, si llegan a predominar las semillas del segundo.
• Sostiene que todo existe desde siempre y nada nuevo puede originarse, aunque sí combinaciones diferentes de los elementos iniciales. Existía una masa original compacta y maciza, sin intersticios ni separación alguna. El universo se originó mediante un remolino o torbellino y todo lo que se produce y sucede es resultado de la mezcla o disgregación de las semillas. Queda así explicada la pluralidad y el movimiento.
• Anaxágoras postuló un «principio de movimiento» que diera el impulso inicial a la Esfera: le llamó
«Noûs» (Entendimiento, Inteligencia, Espíritu), la causa que imprimió a toda esa masa inerte el movimiento en forma de remolino. El Noûs es algo separado, distinto de la masa de semillas; nada lo limita y es completamente autónomo; lo conoce todo y tiene el máximo poder. Es la cosa más sutil y pura de todas.
• Fue le primero en exponer la idea de dios como principio rector del universo. Aportó elementos para una concepción del universo como resultado de una inteligencia que actúa conforme a fines, y por eso el resultado de todos los procesos naturales es siempre la obtención de la máxima perfección, belleza y armonía no obstante limitará su actividad a poner en marcha la Esfera, imprimiéndole un movimiento rotatorio, sin hacerle intervenir después para nada, puesto que ya son fuerzas de carácter mecánico las que explicarán todos los procesos físicos.
El atomismo: Demócrito de Abdera
(aprox. 460-370)Nació y vivió en Abdera. Es contemporáneo de Platón. Comparte con Leucipo, su maestro, la autoría de una de las teorías más fecundas de la Grecia clásica: el atomismo.
• El mundo consta de infinitas partículas indivisibles (átomos), sólidas, compactas e inmutables (cada átomo individual posee las características del «ser» de Parménides, con la diferencia de que son infinitos en número). Carecen de cualidades sensibles y sólo se distinguen entre sí por la figura y la posición.
Poseen movimiento propio y espontáneo en todas las direcciones (como las partículas de polvo en suspensión iluminadas por un rayo de sol). Chocando entre sí se enganchan y unen o rebotan y se separan. A veces se originan torbellinos de átomos que dan lugar a mundos infinitos, todos ellos perecederos.
• Los átomos están separados por espacio vacío:
• El vacío tiene una importancia decisiva: hace posible la pluralidad y también el movimiento:
gracias al vacío, los átomos pueden moverse libremente por él.
• Los choques entre los átomos son fortuitos, regidos por el azar. No obedecen a ninguna ordenación inteligente ni se orientan hacia un fin determinado (a diferencia de Empédocles y Anaxágoras, Demócrito niega cualquier tipo de fuerza (Amor, Odio, Noûs) ajena a la materia. Materia, vacío y movimiento son los únicos elementos del cosmos atomista [elementos de una CONCEPCIÓN MECANICISTA]11.
• El movimiento no se inició en ningún momento concreto, porque los átomos siempre se han movido eternamente en el vacío. (No existe para los atomistas el problema del origen del cosmos).
• Toda forma de conocimiento se reduce al tacto o contacto. Los objetos emanan átomos (eidola) que viajan por el vacío y, al chocar con los órganos de nuestros sentidos, producen el conocimiento. Pero esto no significa que captemos las cosas tal como realmente son, pues cada uno capta de manera peculiar las cualidades de las cosas que nos transmiten los átomos. El pensamiento surge por una concentración y movimiento espontáneo de átomos anímicos en alguna parte del cuerpo. El alma es también un conjunto de átomos cuyas fuerzas mueven al cuerpo.
11 Las teorías de Leucipo y Demócrito fomentaron un modelo mecanicista de la naturaleza: ninguna inteligencia trascendente rige los procesos y acontecimientos del universo; tampoco los procesos naturales tienen una finalidad inmanente que los haga inteligibles. Lo que sucede en el universo obedece a una necesidad ciega, que para el hombre no es más que azar.
El paradigma atomista de los griegos era puramente intuitivo, no tenían medios para experimentar ni observar la estructura de la materia. Por este motivo, el mecanicismo se perdió en la historia y no volvió a la escena filosófica hasta la Edad Moderna (Revolución científica).
RESUMEN DE IDEAS
2 Los sofistas y Sócrates
El siglo V a.C. es el momento de esplendor de la cultura clásica cuyo centro es Atenas.
2- Los sofistas y Sócrates
1. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS Y CULTURALES
Dos guerras decisivas: este siglo está marcado en todos los aspectos por las dos grandes guerras que implican a las ciudades-Estado de Grecia: las Guerras Médicas y la Guerra del Peloponeso.
Las guerras médicas unen a una coalición de ciudades (Liga de Delos) frente al invasor, los persas, que habían llegado a incendiar la Acrópolis, el núcleo sagrado de la cultura ateniense. La victoria contra los persas en las batallas de Salamina en el 480 a.C. y de Platea en el 479 a.C. reforzó el papel de Atenas –
500 – 479 a.C. Guerras médicas 470 a.C. Nace Sócrates 450 a.C. Reforma de Pericles.
431 a.C. Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta.
430 a.C. Intensa actividad de los sofistas Protágoras y Gorgias en Atenas.
429 a.C. Muere Pericles (peste) 428 a.C. Nacimiento de Platón.
406 a.C. Derrota de Atenas en Egospótamos. Gobierno de los treinta tiranos.
403 a.C. El ejército restablece la democracia en Atenas.
399 a.C. Juicio, condena y muerte de Sócrates.
395 a.C. Platón escribe la Apología.
387 a.C. Platón funda la Academia.
Los primeros presocráticos se esforzaron, sobre todo, por describir cómo era el orden del universo – metafísica – descripción que podemos concretar en los siguientes rasgos:
El universo es eterno; carece de principio y de fin (lo que Parménides demuestra deductivamente)
El universo es material (incluso los filósofos que creen en la existencia de un principio espiritual conciben éste compuesto de la materia más sutil de todas)
El universo es cíclico, es decir, se desarrolla a través de etapas que se repiten en las que la materia común a todas las cosas (el principio de la unidad en la pluralidad) las genera y destruye por alteración de un mismo elemento (Tales, Anaximandro, Anaxímenes) o por composición/des-composición de varios elementos fundamentales (Empédocles, Anaxágoras, Demócrito). Este proceso cíclico se debe a la interacción de la materia y la fuerza o fuerzas que actúan sobre ella (Empédocles, Anaxágoras) o a la capacidad de moverse de la materia misma (Demócrito).
En cuanto al porqué de ese orden, los presocráticos esbozaron las dos opciones en las que se mueven las respuestas actuales:
El orden como fruto de una inteligencia cósmica (Anaxágoras)
El orden como fruto del azar (Demócrito)
Respecto al modo en que podemos conocer y describir el orden natural – epistemología -, los filósofos presocráticos llegaron a la siguiente conclusión: conocer es describir lo que permanece por debajo de las transformaciones. Esa descripción aspira, según de qué filósofo se trate, a ser axiomática o matemática.
Parménides trata de describir el orden de la realidad a través de definiciones y deducciones, esto es, de manera axiomática.
Los pitagóricos lo hacen mediante la identificación de las cosas con combinaciones de números y sus correspondientes formas geométricas.
Empédocles se sirve de las proporciones (lo que hoy denominamos números racionales).
Demócrito recurre a la combinación de átomos.
En cualquier caso, todos los presocráticos – con la posible excepción de Heráclito – fundamentan el conocimiento en el pensamiento más que en los sentidos: la verdad tiende a ser asunto del pensar, y no del percibir.
Existen varias coincidencias entre el pensamiento contemporáneo occidental y el de los presocráticos:
Seguimos preguntándonos si la realidad es sólo material – debate entre materialismo y espiritualismo -, si la evolución sigue un curso aleatorio o tiene una teleología inmanente o transcendente, si el universo es descriptible en su totalidad matemáticamente y si la verdad es competencia de los sentidos o del pensamiento.
Pensamos que entender algo es, también, describir de qué y cómo esta compuesto.
Nos esforzamos por explicar el cosmos en términos de materia – constituida por partículas elementales -, fuerzas y leyes descriptibles matemáticamente.
¿Qué interrogantes dejaron planteados los presocráticos?
La contraposición entre el ser (Parménides) y el devenir (Heráclito).
El carácter irracional del movimiento, que no puede ser pensado ni explicado (Zenón), y que, sin embargo, está presente en todos los procesos físicos.
La desconfianza ante la información que de la realidad nos proporcionan los sentidos, que, sin embargo, son nuestra ventana al mundo que nos rodea,
Estos interrogantes, que hacen que resulte absurdo seguir indagando en la esencia del cosmos, puesto que, en última instancia, parece que es imposible comprenderla, propiciarán un cambio en la orientación filosófica, cambio que vendrá de la mano de Sócrates y la sofística. Qué es el hombre, si hay una naturaleza humana compartida o qué está bien o mal desde un punto de vista moral, son asuntos que apenas ocuparon a los presocráticos.
3 Los sofistas y Sócrates
El siglo V a.C. es el momento de esplendor de la cultura clásica cuyo centro es Atenas.
1. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS Y CULTURALES
Dos guerras decisivas: este siglo está marcado en todos los aspectos por las dos grandes guerras que implican a las ciudades-Estado de Grecia: las Guerras Médicas y la Guerra del Peloponeso.
Las guerras médicas unen a una coalición de ciudades (Liga de Delos) frente al invasor, los persas, que habían llegado a incendiar la Acrópolis, el núcleo sagrado de la cultura ateniense. La victoria contra los persas en las batallas de Salamina en el 480 a.C. y de Platea en el 479 a.C. reforzó el papel de Atenas – que había liderado la Liga de Delos - y culminó en una época de esplendor llamada “el siglo de Pericles”
(gobernante de Atenas)12 .
La guerra civil del Peloponeso entre Atenas y Esparta (del 431 al 404 a.C.) supuso el enfrentamiento de dos sistemas políticos: el ateniense, que permitía mayor participación política del pueblo y el espartano, oligárquico y arcaico. Esparta sentía el liderazgo de Atenas como una forma de imperialismo (los atenienses emplearon los fondos comunes del tesoro de Delos en obras para el engrandecimiento de su ciudad) En el 429 a.C. Atenas sufrió los horrores de la peste que se sumaron al asedio de los espartanos. En 404 a.C. Atenas se rindió.
El fracaso en la guerra contra Esparta provocó una crisis generalizada de las instituciones atenienses que repercute en la preocupación filosófica. Se produce un giro en la filosofía. En la historia de la
12 Reformas políticas y económicas:
El pueblo (demos) exige participación política después de haber ayudado en la guerra a la clase aristocrática. Pericles – jefe del partido democrático – limita el poder político del areópago (consejo aristocrático) a favor de la asamblea popular. Todos los ciudadanos pueden acceder a las magistraturas (por sorteo entre los 500 (bulé) elegidos por los demos). Para evitar la corrupción, cobran un sueldo (mistoforia) .
500 – 479 a.C. Guerras médicas 470 a.C. Nace Sócrates 450 a.C. Reforma de Pericles.
431 a.C. Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta.
430 a.C. Intensa actividad de los sofistas Protágoras y Gorgias en Atenas.
429 a.C. Muere Pericles (peste) 428 a.C. Nacimiento de Platón.
406 a.C. Derrota de Atenas en Egospótamos. Gobierno de los treinta tiranos.
403 a.C. El ejército restablece la democracia en Atenas.
399 a.C. Juicio, condena y muerte de Sócrates.
395 a.C. Platón escribe la Apología.
387 a.C. Platón funda la Academia.
filosofía se habla de FILOSOFÍA PRESOCRÁTICA y post socrática haciendo constar que SÓCRATES y sus contemporáneos inician un nueva etapa: de las preguntas sobre la naturaleza se pasa a la preocupación por los valores humanos (fisis / nómos en las leyes, la moral y en los fundamentos de la polis ateniense) 13
2. LOS SOFISTAS
La Grecia arcaica era una sociedad fundamentalmente guerrera; el modelo de hombre que defiende esta sociedad es el del aristócrata fuerte y valeroso en el combate - como podrían ser Aquiles o Ulises, dos héroes de la guerra de Troya. En la sociedad democrática ateniense surge una nueva virtud, por encima incluso de la valentía o el arrojo en la batalla: el dominio de la palabra. Lo importante en la nueva democracia ya no es saberse poner el primero al frente de un ejército sino ser capaz de hablar en la asamblea con convicción.
Al gozar del derecho a la palabra en la asamblea (isagoría), los ciudadanos griegos has de dominar la retórica y la dialéctica si quieren tener éxito en la vida pública. Los sofistas - en su mayoría extranjeros llegados a Atenas - se convirtieron en los instructores “a sueldo” de los hijos de la creciente burguesía comercial. Eran muy cultos y viajados, por lo que conocían las formas de vivir y de pensar de los demás griegos. Sus nuevas ideas despiertan entusiasmo en los jóvenes a la vez que una fuerte oposición entre las mentalidades más tradicionales. Sofista (sophistés) fue primero sinónimo de sabio (sophós). Pero después, por influencia de Platón, adquirió el sentido peyorativo de embaucador hábil y mentiroso.
No formaron escuela, ni tenían una doctrina común. Pero – como pensadores - coincidían en:
• Atención a los problemas prácticos. No se preguntaban por cuestiones de tipo metafísico (el origen del mundo, o la constitución de la realidad), sino por cuestiones de política, moral, religión, educación, lenguaje, etc., que, por otra parte, eran los temas más urgentes en la reciente democracia por su importancia para la convivencia en la ciudad.
• Eran fundamentalmente educadores: los sofistas enseñaban a ser virtuosos para mantener una buena posición social en la ciudad. En Grecia, hasta la fundación de la Academia por Platón, no existía algo así como una escuela; en la antigüedad griega eran los poetas quienes se encargaban de difundir los conocimientos a través de sus poemas mitológicos. A partir del siglo V, van a ser los sofistas los encargados de educar, pero lo van a hacer cobrando salario14. Eran contratados por las familias
13 El concepto de justicia se convierte en un concepto problemático ante los cambios y la falta de un ideal de conducta y de política. Esta tensión se refleja incluso en las tragedias griegas: reflejo de la conciencia social. Los Persas de Esquilo (crítica al abuso del fuerte sobre el débil - hybris) Antígona de Sófocles (la libertad del individuo contra el Estado).
14Esto escandalizaba a los filósofos antiguos quienes pensaban que al saber se accede por puro amor, no pagando un salario;
los verdaderos sabios deberían estar orgullosos de enseñar sin necesidad de cobrar por ello.
adineradas para que educasen a los miembros más jóvenes y les enseñaran – además de música y poesía - todo lo necesario para alcanzar el éxito en la Polis. Enseñaban retórica y oratoria; en definitiva, la habilidad para defender con igual fuerza una tesis y su contraria según fuera el interés que les moviera.
Una de las ideas más importantes de la sofística va a ser la de que LA VIRTUD SE APRENDE, es decir, que el hombre virtuoso no nace, sino que se hace a través de la educación. Esto contrasta claramente con el pensamiento arcaico griego reflejado en la mitología; para los antiguos griegos la virtud era algo que daba la estirpe a la que uno pertenecía y coincidía con las familias nobles, plagadas de antepasados heroicos.
• El debate fysis/nomos: es una constante en la filosofía de los sofistas. ¿Las leyes que rigen las relaciones entre los hombres son fysis (permanentes, comunes y universales) o nomos (convencionales, arbitrarias, provisionales)?
- En la Grecia arcaica posiblemente no había mucha diferencia entre una ley natural (la que rige en la naturaleza) y una ley humana (la que rige en la ciudad), pues hacían proceder ambas de la
“autoridad divina”.
- Los sofistas adoptan a este respecto una actitud relativista e incluso escéptica (“relativismo axiológico” - relatividad de los valores). Sus viajes les enseñaron que no hay dos pueblos con las mismas leyes o costumbres. Por eso entendían las leyes y, en general, cualquier tipo de conocimiento, como algo puramente convencional, carente de valor absoluto.
2.1. Principales Sofistas.
Protágoras (481-401 a.C.): Natural de Abdera (paisano de Demócrito). Respecto a los dioses afirmaba que «no es posible saber si existen, ni cuál es su forma, ni su naturaleza». Pensaba que la vida es muy breve para afrontar con éxito un problema tan oscuro. Criticó y relativizó los usos y ritos religiosos, quizás por eso le consideraron peligroso.
Profundo relativista; pensaba que no podemos hablar de verdades absolutas. Así lo resume en un pensamiento propio: «el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son». En consecuencia, Protágoras acepta el relativismo cultural: cada pueblo tiene costumbres y leyes diferentes, y cree que las suyas son las mejores. La ley, por tanto, no es algo basado en la naturaleza, sino invención de los legisladores. Existe por convención, y es siempre modificable.
Gorgias (483-374): Natural de Leontinos (Sicilia) Era mucho más radical que Protágoras; consideraba que la retórica era un arte del que había que valerse para conseguir los propósitos de cada uno sin tener
que incomodarse por “la verdad”. Tal actitud será duramente criticada por Sócrates y Platón, los cuales consideraban que el lenguaje debía ser un medio al servicio de la Verdad, con la finalidad última de alcanzar definiciones objetivas.
Mas que un relativista, como Protágoras, es un auténtico nihilista15. En su tratado Acerca de la naturaleza o del no-ser, afirma: 1.- Nada existe; 2.- Si existiera algo, no podría ser conocido; 3.- Si pudiera ser conocido, no podría ser comunicado ni explicado a los demás.
Hipias de Elis Defendió la autonomía y autarquía del individuo y su derecho a rebelarse contra las leyes convencionales que siempre oprimen a los más débiles. Recomendaba una vuelta a la naturaleza, pues la vida en sociedad va contra la naturaleza.
3. SÓCRATES (469-399 a.C.)
Era ateniense, hijo de escultor y de comadrona. Vivió de las rentas, callejeando. Estaba enamorado de la vida en la ciudad: Nada me enseñan los árboles y las flores, sino los hombres en la ciudad. Sólo abandonó la ciudad de Atenas para defenderla en la guerra. Se dedicaba a dialogar con sus conciudadanos; se consideraba a sí mismo un tábano que aguijonea a los demás para que se interroguen a sí mismos sobre lo que hacen y lo que creen.
No escribió nada porque prefería la palabra viva. Sócrates vivió su vida en constante búsqueda de la verdad, y en esa búsqueda la escritura carecía de sentido. Lo que sabemos de él procede de las obras en las que Platón le rinde homenaje haciéndolo protagonista de sus diálogos.
Sócrates sufrió un proceso judicial por corruptor de la juventud y por impiedad. Condenado a muerte, rehusó la huida que le habían preparado sus amigos y tomó la cicuta. Este episodio fue narrado por Platón en su Apología de Sócrates. El discípulo no perdonó nunca a la democracia ateniense la muerte de su maestro.
La figura de Sócrates no deja de ser polémica. Para muchos de sus contemporáneos Sócrates no es más que un sofista y lo cierto es que comparte con ellos muchos de sus rasgos: no estaba interesado en el estudio de la naturaleza y se ocupaba únicamente de cuestiones relativas al hombre y a la ciudad y coincidía con ellos fundamentalmente en considerar la virtud como algo que se puede aprender mediante la educación. Pero hay algo que le diferenciaba claramente de sus contemporáneos sofistas: Sócrates enseñaba a ser feliz y convertirse en un buen ciudadano, pero no cobraba por ello.
15 El nihilismo es la teoría que afirma que no existe nada positivo. No existe el bien, no existe la verdad, no existe la belleza incluso, no existe el ser. Todo sería, por así decirlo, pura ilusión. Es una teoría puramente negativa.
3.1 Concepción socrática del hombre virtuoso
Sócrates culpa a los sofistas de la degradación de la vida política en Atenas. Los sofistas no trataban de que los jóvenes atenienses se hicieran mejores, solamente les enseñaban a utilizar armas dialécticas para conseguir fama y dinero. Pero la virtud no consiste en acumular riquezas y éxitos profesionales, la virtud consiste en lograr un alma bella, justa y buena. Si queremos ser felices, la única forma es convertirnos en hombres virtuosos. El mal no da felicidad.
A su vez, Sócrates rechaza el relativismo sofista: la justicia no puede depender de quién la piense. Está convencido de que todos los hombres llevan escrito en su alma la misma noción de justicia y de bondad16, sólo hace falta enseñarles a mirar en su interior.
3.2 El método filosófico socrático: ironía y mayéutica.
El método de Sócrates, según ponen de manifiesto los primeros diálogos platónicos, era el diálogo. En el diálogo socrático se considera que todos los interlocutores tienen algo que aportar. Sócrates entiende que la filosofía (la búsqueda de la verdad) no es producto de un pensador solitario, sino el resultado de una tarea colectiva. Se opone a la retórica de los sofistas, que sólo intenta convencer.
El método de Sócrates tenía dos momentos: la ironía y la mayéutica. Con la IRONÍA se opone a la opinión infundada y a la arrogancia de la conciencia dogmática que cree poseer la verdad. Consistía en hacer preguntas para hacer manifiesta la inconsistencia de algunas opiniones y obligar al interlocutor a reconocer su ignorancia. Con la ironía, Sócrates intentaba minar el obstáculo para la verdad que representa la seguridad con que el hombre común se apoya en las ideas triviales. A esta operación se creía con derecho Sócrates, ya que él mismo partía reconociendo su ignorancia. Es famoso su "Sólo sé que no sé nada". Según se cuenta en la Apología de Platón, cuando se preguntó al oráculo sobre quién era el más sabio de los griegos, respondió que Sócrates, Sócrates lo acepta puesto que reconoce su absoluta ignorancia.
El segundo momento del método es la MAYÉUTICA: arte de ayudar a dar a luz la verdad (metáfora del arte de la comadrona que ayuda a dar a luz). Consiste en conducir la conversación de modo que pueda aflorar la verdad del interior de cada uno, donde estaba latente. Esta verdad no es relativa a cada uno, sino común (opuesto al relativismo sofístico). Sócrates preguntaba incansablemente ¿qué es?...la justicia, la felicidad, el bien, etc.; su objetivo es definir el concepto a partir de la pluralidad de contextos en que se usa; pretende llegar a la esencia. (El razonamiento inductivo y la definición son, según Aristóteles, las aportaciones de Sócrates a la filosofía).
16 Así razona Sócrates:
Si el significado de bueno y malo fuera fruto de una decisión individual o de una decisión colectiva, sería imposible el diálogo moral entre personas diferentes o de colectividades distintas.
Es un hecho que todos hablamos sobre la moral y discutimos sobre lo que está bien o mal.
Por consiguiente, si mantenemos un diálogo moral es porque nos entendemos y si nos entendemos es porque el significado de bueno y malo no varía de persona a persona ni entre sociedades.
3.3 El intelectualismo moral.
Una vez alcanzado el conocimiento conforme al método socrático, el resultado final no será solamente un hombre más sabio sino también más virtuoso. Esto es así porque Sócrates está convencido de que quien conoce lo que es bueno, practica el bien. Esta doctrina – denominada intelectualismo moral - consta de tres principios escalonados:
a) La virtud es conocimiento. Lo mismo que no puede ser buen zapatero aquel que no conoce el oficio de zapatero, un hombre no puede ser justo si no conoce qué es la justicia.
b) El vicio es ignorancia. Según Sócrates, todo ser humano desea su propio bien, pero no siempre sabe reconocerlo y, por eso, muchas veces obra mal, creyendo sin embargo que está haciendo lo mejor para él.
c) Nadie obra mal a sabiendas.
Platón aceptará el intelectualismo moral de su maestro Sócrates, aplicándolo también al terreno de la política. De ahí la importancia fundamental de esta doctrina ética para comprender el pensamiento ético y político de Platón
.
La crisis de la reflexión presocrática, el desarrollo de la polis y la convivencia democrática y pluricultural promueven un cambio filosófico protagonizado por la sofística y por Sócrates. Esta nueva corriente de pensamiento reflexiona acerca de cuáles son los valores propios del. La respuesta oscila desde la consideración de los valores como fruto de una decisión individual o comunitaria – sofística – hasta situarlos al margen de la voluntad de los seres humanos – Sócrates - . En esta última postura el papel del ser humano no es inventar los valores sino descubrirlos.
3 Platón: la justicia como objetivo de la filosofía.
1.
Contexto histórico: El objetivo político de la filosofía de Platón.
La guerra del Peloponeso
Platón nace en ATENAS en el año 427 a. C. recién comenzada la guerra del Peloponeso. Atenas se había convertido durante el siglo V a.c en la ciudad más importante de toda Grecia. Encabezaba la llamada Liga de Delos, una confederación de ciudades griegas para luchar contra el imperio persa que amenazaba los territorios de Jonia y Macedonia y, en general a la supervivencia de Grecia; esta liga estaba formada por las ciudades más importantes del norte del Egeo.
ESPARTA, que hasta la hegemonía ateniense había sido el poder militar más importante de toda Grecia, no toleró demasiado bien que Atenas se constituyese en la cabeza de Grecia. Por esta razón a mediados del siglo V (en el 550 a.C) fundó otra confederación de ciudades griegas, la Liga del Peloponeso, formada por las principales ciudades peloponesas (Esparta, Corinto, Argos) además de Tebas y los territorios de Macedonia. Esta liga empezó a oponerse activamente al poder ateniense, dando comienzo la guerra del Peloponeso, que duró del 431 a.C hasta el 404 a.C y terminó con el triunfo total de la ciudad espartana frente a Atenas. Esparta abolió la democracia ateniense así como las demás democracias de las ciudades de la liga de Delos e instauró tiranías en todas ellas. En Atenas impuso la llamada
“Oligarquía de los treinta tiranos” (406 a.C) - varios familiares de Platón formaron parte de este gobierno.
406 a.C. Capitulación de Atenas ante Esparta. Gobierno de los Treinta Tiranos.
403 a.C. El ejército restablece la democracia en Atenas.
399 a.C. Juicio, condena y muerte de Sócrates.
388 a.C. Comienza la relación de Platón con Dión, cuñado del rey de Siracusa.
367 a.C. Muere Dionisio I de Siracusa y le sucede su hijo Dionisio II. Platón viaja a Sicilia por segunda vez.
361 a.C. Tercera y última visita a Siracusa.
356 a.C. Nacimiento de Alejandro Magno.
347 a.C. Muere Platón.
336 a.C. Alejandro Magno rey de Macedonia.