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Altares

In document La Casa Espejo Del Habitante (página 42-47)

Un altar (del latin “altare”, elevación) es, tradicionalmente, una estructura elevada donde se celebran ritos, ofrendas o sacrificios a la divinidad. Con el tiempo, la elaboración de los altares se ha extendido en cuanto a sus usos.

Cuando deseemos concentrar y elevar una intención o un proyecto, podemos realizar un altar con el propósito de concentrar, estructurar y dirigir nuestra voluntad hacia un blanco u objetivo preciso y además beneficioso, tanto para nosotros como para los demás.

Al instalar un altar en nuestra casa, disponiendo los elementos que representan nuestro propósito, le damos a nuestro cerebro un nuevo código que facilita la focalización en lo que deseamos, además de permitir que lo sagrado se condense con mayor intensidad.

En esta guía, el altar se une al concepto del dormitorio, cocina, baño, living con el propósito de potenciar su finalidad en un nivel personal y profundo.

Ahora, para montar un altar necesitamos una mesa, de cualquier tamaño, o una repisa, o la esquina de un mueble que se encuentre en ese lugar. En la superficie y como base podemos colocar una tela blanca (un mantel de algodón, por ejemplo) o de color claro. Allí dispondremos los elementos que necesitaremos para cada habitación. Además, en cada uno de los altares podemos colocar un cristal de cuarzo programado con un propósito (en la tercera parte describo como cargar un cristal). También ubicaremos una carta del Tarot relacionada con el concepto del espacio y otra carta que describa nuestros deseos.

Es muy importante aclarar que debemos tener cuidado de que nuestro deseo no vaya en contra de la voluntad de otra persona o habremos cruzado a la vereda de prácticas egoístas y, por lo tanto, negativas.

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El altar del living

El living es el lugar relacionado con los vínculos familiares y sociales. Es nuestra relación cercana con el exterior. Los elementos para el altar pueden ser una fotografía de nuestra familia y ancestros. Si no contamos con fotografías de integrantes de nuestra familia podemos realizar retratos de ellos o bien escribir sus nombres en tarjetas. También podemos ubicar fotos u otra clase de recuerdos de nuestros amigos, una planta que represente nuestro árbol genealógico, una vela de color naranja y el arcano 19 del Tarot llamado El Sol; esta carta representa la unión y la colaboración amorosa entre las personas.

En este altar vamos a manifestar nuestras intenciones en relación con los vínculos familiares y sociales mediante una carta que dejaremos allí. Por ejemplo, si necesitamos ingresar a un nuevo círculo social o si los lazos que nos unen a nuestra familia están deteriorados lo expresaremos por escrito enfocándonos en nuestro ideal, no en el problema. También podemos recurrir a lo que se denomina “mapa del tesoro”, que es un dibujo que representa lo que buscamos alcanzar.

En cada uno de los altares también puede ubicar la imagen de un santo, virgen, Cristo, ángeles o cualquier otra manifestación de la divinidad.

El altar del baño

Recordemos que en el baño nos deshacemos de lo que ya no nos resulta útil. Los elementos para el altar pueden ser: una vela de color violeta, la imagen de una serpiente cambiando de piel, un candado abierto con un trozo de cadena suelta y un frasco atomizador con agua de vertiente que utilizaremos para rociar el baño cada cierto tiempo. Si estamos realizando un esfuerzo por soltar una relación tóxica, que nos dificulta crecer como personas o queremos dejar atrás una actitud nuestra o un concepto caduco podemos desarrollarlo por escrito en un papel que dejaremos allí. La carta del tarot para este altar es el Arcano 13 o Arcano

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sin nombre mal conocido como “la muerte”, que representa el deshacerse de lo inútil para dar paso a una nueva forma.

El altar de la cocina

En la cocina preparamos una nueva vida, una nueva visión, una nueva forma. La vela que ubicaremos en ese altar será de color dorado ya que los alquimistas intentaban transformar el plomo, metal considerado inferior y vil, en un metal más noble: el oro, representando de esa manera el proceso que los llevaría a desarrollar su conciencia al máximo. Por lo tanto, podemos utilizar un trocito de plomo y otro de oro (o un metal dorado en su defecto) o bien, podemos utilizar los tres elementos fundamentales de la alquimia: sal, azufre y mercurio. Entonces colocamos un pocillo con sal, otro con azufre y un frasquito con una gota de mercurio. La carta del Tarot que utilizaremos es la número catorce llamada Templanza, la cual simboliza la mezcla necesaria, la medida precisa y la circulación de las energías. Así, si nuestro objetivo es transformarnos y adquirir una nueva identidad, punto de vista o si hemos iniciado un proceso terapéutico para sanarnos podemos escribirlo en el papel que dejaremos en dicho altar.

El altar del dormitorio

Este lugar simboliza nuestra vida íntima, el descanso reparador, lo onírico, la pareja, el sexo. Utilizaremos una vela de color rosado y la carta del Tarot número dieciocho, llamada La Luna, que guarda relación con la noche, el sueño, el inconsciente, lo femenino, los afectos, la madre. Colocaremos sobre este altar un corazón que fabricaremos con migas de pan o arcilla blanca que pintaremos de color rojo. Allí puede estar la foto de nuestra pareja o de seres queridos con los cuales tengamos vínculos más estrechos e íntimos. Si llevamos un libro de registros de lo que soñamos cada noche, el altar del dormitorio es un buen lugar para conservarlo. Al igual que en cada altar, dejaremos por escrito nuestros deseos para concentrar la energía.

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IX. LA CASA Y LOS CUATROS ELEMENTOS

Estudiando la estructura del Tarot comprendí que la existencia cuenta con cuatro vías de expresión: el aire, el agua, el fuego y la tierra, los cuales se manifiestan en nosotros de la siguiente manera:

El aire es nuestro intelecto: ideas, pensamientos, mitos, conceptos.

El agua es nuestra emocionalidad: vida emocional, sentimientos, amor, odio.

El fuego es nuestro libido: creatividad, sexo, deseos, asco.

La tierra es nuestra materialidad: nuestro cuerpo y sus necesidades, la salud, la estabilidad, el territorio, el dinero.

Si uno de estos vehículos de expresión se desequilibra pueden aparecer ciertas señales en nuestra casa. He aquí algunos ejemplos:

Aire: extractores de aire y ventiladores que no funcionan. Mala

circulación del aire. Puede representar problemas con nuestras ideas. Tal vez cerramos nuestra mente y no permitimos abrirnos a otras concepciones.

Agua: filtraciones, inundaciones, baja presión del agua, tuberías

bloqueadas, humedad. Es posible que experimentemos un bloqueo a nivel emocional y no logramos expresar lo que sentimos o bien nos encontremos en un estado de desborde emocional.

Fuego: deterioros en la instalación eléctrica, fugas de energía,

sobrecarga eléctrica, cortocircuitos. Puede manifestarse cuando no logramos encausar creativamente nuestra energía personal, cuando no nos concebimos como seres co-creadores de nuestra realidad.

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Tierra: grietas en el suelo y en las murallas. Desperfectos en general,

tanto en las instalaciones de luz, agua, gas, etc. como en los electrodomésticos. Extravíos de joyas y dinero.

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