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La casa, espejo del habitante
Una Guía para armonizar tus espacios físicos
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A Enrique, mi padre, quien motivó en mí el gozo por la lectura y por los libros como objeto, al introducir una biblioteca en mi dormitorio.
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“Todo lo que contemplas, aunque parece estar afuera, está adentro, en tu imaginación, de la que este mundo mortal, no es sino una sombra”.
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Sobre este libro
Este libro te conducirá desde el mundo de la mente inconsciente, sus metáforas, símbolos y mecanismos proyectivos hasta los elementos que participan en la armonización de los espacios físicos de tu casa. Decidí escribirlo con la intención de que mis consultantes y alumnos tuvieran una guía instructiva para mejorar sus vidas. Espero que resulte de gran ayuda.
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INDICE
Presentación 7
I ¿Qué significa ser síquico? 8
II Un triángulo sobre un cuadrado 13
III Todo lo que nos rodea nos refleja 16
IV. La casa como reflejo de la estructura de la psique del habitante 22
V. Reflexiones sobre las casas 31
VI. Otros símbolos de la casa 36
VII. Objetos de decoración 37
VIII. Altares 42 IX. La casa y los cuatro elementos 45
X. Nuestra casa a todo color 47
XI. Otras reflexiones sobre la casa 50
XII. Restableciendo las energías de la casa 53
XIII. Ejercicio de enraizamiento 59
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PRESENTACIÓN
Sentado en el sillón del living de mi actual departamento reflexiono sobre lo que este espacio físico significa para mí. Es como un albergue en el cual preparo mi participación en el mundo, es aquí donde descanso, donde puedo conectarme con el silencio, donde se gestan mis proyectos, es en este lugar donde escribo este libro.
Si miramos la realidad de nuestros espacios a partir de la concepción de un ser humano, vemos que éste habita en diferentes clases de territorios en forma simultánea, pero que los va descubriendo de manera paulatina. En un principio nos encontramos habitando un espacio que está en marcha blanca: nuestro cuerpo físico. Podríamos decir que el cuerpo es nuestro primer territorio. Un cuerpo que se gesta dentro del vientre de nuestra madre. Al mismo tiempo nos encontramos en el territorio de nuestro árbol, es decir, nuestra familia. Más adelante viviremos en una casa construida en un barrio, que, a su vez, está ubicada en una ciudad perteneciente a un país; un país localizado en un planeta, y que éste a su vez forma parte del cosmos.
Personalmente considero que esta capacidad de contención de nuestros diferentes territorios es absolutamente amorosa y como tal incondicional. Es como una plataforma desde la cual iniciamos nuestro ascenso, nuestro crecimiento y desarrollo de los potenciales con los cuales contamos para continuar siendo colaboradores en una obra colectiva de transformación.
Paso de la observación de mi departamento a la conciencia de estar unido a él. Experimento un sentimiento de gratitud por su generoso propósito. Soy capaz de leer en sus fallas y desperfectos mis propias dificultades como si de un organismo físico enfermo se tratara. Mi casa es el reflejo de mi Ser.
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I ¿QUÉ SIGNIFICA SER SÍQUICO?
“La intuición y no la razón atesora la clave de las verdades fundamentales”
Buda
Antes de presentar una definición, es importante aclarar que todos poseemos habilidades psíquicas. Muchos de ustedes lo han podido comprobar al saber quién estaba al otro lado del teléfono antes de que éste sonara o cuando se han encontrado en la calle con la misma persona que vieron la noche anterior en sueños. En algunas ocasiones, sin saber por qué, se han sentido incómodos en ciertos lugares o junto a la presencia de determinadas personas. Éstas son las manifestaciones más comunes del potencial psíquico. Así como hay algunos que nacen con una facilidad para cantar, otros cuentan con destreza para el baile. Cualquiera de nosotros puede cantar o bailar, pero probablemente no todos alcanzaremos el mismo nivel.
La habilidad psíquica es como una gran antena que nos permite receptar las energías que nos rodean. Muchas veces estas energías pasan desapercibidas para nuestros cinco sentidos y, aunque psíquicamente las podamos detectar, no siempre somos conscientes de ello. Asimismo puede ocurrir que seamos semi conscientes del proceso receptivo. Un ejemplo de esto es cuando lamentamos no haber seguido nuestro instinto. En este caso la razón reprimió la intuición.
Lo que me hace psíquico es que trabajo captando e interpretando las energías de mis consultantes y su entorno, para entregarles una información que los ayude a tener una vida más rica y plena. Así, una lectura psíquica me permite detectar aquellos patrones, generalmente heredados por la familia, que bloquean nuestras posibilidades y por lo tanto, impiden nuestra realización personal.
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En muchas lecturas he tomado contacto con información de miembros fallecidos de la familia del consultante, que desean entregar algún dato clave, en otras ocasiones sólo buscan que los liberemos. Nuestros ancestros viven en nosotros.
Esta sensibilidad se manifestó en mí a muy temprana edad, pero fue con los años que lo encausé hacia un trabajo personal. Una persona que posee una habilidad para manejar cuchillos puede transformarse en un gran carnicero, un asesino en serie o el mejor cirujano del mundo. En este sentido, todo potencial espera ser encausado hacia su expresión más bella y útil para bien de toda la humanidad, de lo contrario estará destinado a transformarse en una energía venenosa y destructiva tanto para quién lo emite como para quienes la reciben.
La Psicografía
La psicografía llegó a mi vida de manera inesperada hace tan solo unos siete años. Y me interesa contar cómo surgió, ya que es una anécdota que se encuentra, precisamente, muy conectado con mi trabajo armonizando casas.
Una tarde recibí un llamado de una señora que necesitaba comprender lo que ocurría en su casa. Me explicó que se trataba de un lugar antiguo y que unos ruidos que ella describió como “los de una pelota rebotando en el suelo” no la dejaban dormir. No sentía miedo, pero sí una especie de respeto por lo que ella denominó “la sombra”. Ese apelativo surgió una mañana, cuando justo al despertar vio claramente desde su cama una sombra humana que cruzaba el pasillo ubicado justo afuera de su dormitorio. Mientras la mujer me daba detalles de lo ocurrido, sin darme cuenta tomé un lápiz y comencé a trazar líneas en un papel, sin prestarle mayor atención a lo que hacía. Casi al finalizar la conversación utilicé el mismo pedazo de papel para anotar la dirección de la casa y me comprometí a visitarla en unos días más. Creo que es importante mencionar que antes de ese llamado, llevaba un mes experimentando una extraña sensación que podría describir como el entusiasmo ante
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algo nuevo. Además, en ese mismo periodo soñé dos veces seguidas con una exposición de retratos de hombres, mujeres y niños. En el sueño sabía que asistía a una muestra de dibujos y pinturas realizados por mí, sin embargo parecían hechos por otra persona, quiero decir que no lograba identificarlos con mi estilo. Esto es interesante ya que en mi proceso, a la psicografía le siguió lo que llamé la psicopictografía, es decir dibujos y retratos inspirados.
Cuando llegó el día en el cual tenía que visitar la casa de la señora, armé el bolso con los elementos que suelo ocupar en una limpieza: resinas, velas, cristales de cuarzo y un atomizador con esencias florales, y arranqué la hoja con la dirección de la libreta, y partí.
El lugar realmente era antiguo, pero a pesar de eso no inspiraba miedo. Toqué el timbre y me atendió una amable mujer cercana a los sesenta años. Cuando le pregunté cómo estaba, me describió un estado de agotamiento que padecía hacía un buen tiempo lo que fue confirmado por su mirada. Juntos recorrimos el interior, nos detuvimos en la cocina. Allí me contó que en tres oportunidades escuchó un murmullo indescifrable y que una vez, mientras cocinaba con un amigo vieron una sombra cruzando el pasillo. De pronto, durante nuestra conversación, no sé por qué motivo, saqué el papel con la dirección de mi bolsillo, lo
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abrí y me di cuenta que la serie de trazos que había hecho el día en que nos comunicamos por teléfono era un pequeño mapa del lugar en el cual me encontraba. Habían dos líneas muy definidas que podían perfectamente corresponder al pasillo y una tercera línea claramente con forma de flecha que indicaba una habitación. Cuando quité la vista del papel me encontré frente a frente con esa habitación cuya puerta estaba cerrada.
Le pedí que me permitiera entrar porque sentía que en ese lugar sucedía algo, y fue entonces cuando ella me contó que había enviudado hacía tres años, que su marido no pudo con un cáncer al pulmón y que su etapa terminal la pasó en esa habitación a cargo de una enfermera. Lo describió como un hombre muy celoso que no permitía que ningún hombre se le acercara. De un momento a otro la mujer rompió en llanto y me confesó que cargaba con una gran culpa porque había decidido rehacer su vida emocional junto a una nueva pareja.
Finalmente la situación se aclaró frente a mí: su culpa había tomado la forma de su ex marido que la acusaba por su nueva relación.
Proceso Psicográfico
En el proceso de la elaboración de un croquis psicografiado he logrado distinguir dos formas. En una de ellas recibo por vía intuitiva una imagen más o menos clara que luego registro en un soporte, generalmente papel (en una oportunidad dibujé con un carbón sobre la muralla de un lugar en ruinas, y en otra oportunidad con un dedo sobre la arena). La otra manera consiste en sostener un lápiz en mi mano, mientras espero que surja un pequeño movimiento en mi muñeca hasta que siento el impulso de trazar líneas que poco a poco se transforman en imágenes o frases más claras. Generalmente ambos procedimientos finalizan con mi interpretación de lo que allí aparece, digo “generalmente”, porque hay ocasiones en las cuales el mensaje es tan directo que no es necesario interpretar. Como mi mente consciente no
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está del todo ausente de lo que allí ocurre, suelo cubrir mis ojos con una mano, mientras que con la otra escribo, así evito alterar el resultado.
La escritura automática y el movimiento surrealista
El surrealismo es un movimiento artístico y literario que surge en Francia en los años veinte y su finalidad era trascender lo que denominamos “realidad”, siguiendo el flujo del impulso psíquico e irracional.
André Breton, fundador y principal exponente del movimiento surrealista, utilizaba un método denominado “escritura automática” (conocido también como psicografía) el cual no se origina de los pensamientos conscientes, sino del inconsciente de quien escribe. Esta clase de escritura se practica dejando que las ideas fluyan en total libertad sin ninguna coerción moral, racional, estética ni de ninguna clase.
Breton estudió las obras de Sigmund Freud y su método de la “asociación libre” utilizada en el psicoanálisis con la cual conseguía que el analizado expresara el contenido de su inconsciente mediante sensaciones, ideas, imágenes, recuerdos tal como se le presentaban, evitando, de esa manera, la intervención de la razón.
Tener esta información me resultó de gran ayuda para lograr una aproximación al mecanismo que opera tras mi práctica de la psicografía que, como lo conté antes, surgió de manera espontánea.
Creo firmemente que existe en nosotros una dimensión que supera la mente racional y que nos acompaña siempre. En palabras de Albert Einstein: “La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado al regalo”.
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II. UN TRIÁNGULO SOBRE UN CUADRADO
En una oportunidad ocurrió algo que despertó en mí el interés por las casas a un nivel simbólico. Me encontraba visitando a una amiga y, mientras conversábamos en su jardín, apareció su hija de siete años con un regalo para mí: el dibujo de una casa. Le di las gracias por ese lindo gesto. Yo en ese tiempo estaba comenzando a interesarme en los test psicológicos y había iniciado la lectura de un libro sobre el HTP (test de la casa, árbol y persona), pero esta vez lo que vi en el dibujo fue básicamente un triángulo sobre un cuadrado.
En el universo de los símbolos, el triángulo representa el espíritu y el cuadrado la materia, el plano de lo concreto, de lo manifiesto. Entonces, de golpe comprendí que una casa debía ser idealmente la manifestación de la energía espiritual, de la consciencia. Y por el contrario, una casa que no refleje ese aspecto puede transformarse en un lugar vacío, tal como puede ocurrir con grandes y fastuosas construcciones que disimulan una pobreza en su interior.
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Entonces, ¿cómo convertir el sitio que habitamos en un paraíso que nos cobije? A partir de esa pregunta comencé a buscar en mi propia experiencia con las casas en las cuales he vivido. Lo primero que encontré fue que, a pesar de tener una hermana siete años menor, nunca tuve que compartir mi habitación. Esto no siempre es posible y puede ocasionar en el futuro, conflictos territoriales, corporales e incluso, con el dinero cuando alcanzamos la adultez.
Después me di cuenta que siempre he necesitado que mis espacios reflejen mis gustos, mis intereses, mis ideales. Desde niño me rodeaba de objetos e imágenes que tuvieran un gran impacto en mí, que desarrollaran mi imaginación. Las murallas estaban tapizadas de diseños propios de la alquimia, la magia, el ocultismo, la mitología, el tarot, el arte, el cine, etc. También colgaba cuadros y dibujos realizados por mí. En una etapa de mi adolescencia, cuando transitaba por estados de tristeza y melancolía, pinté los muebles (cama, velador, escritorio) de negro y rojo, quise hacer lo mismo con las murallas de mi pieza, pero no fue permitido por mi padre. También usaba mi imaginación para despertar cada mañana en un espacio distinto, sin tener que intervenirlo físicamente. De esa forma imaginaba que me encontraba en un templo, al día siguiente mutaba en una sala de cine o de teatro. Las ventanas eran para mí como una pantalla donde podía programar y observar mis proyectos antes de alcanzarlos, frente a ella ubicaba mi escritorio y convertía ese espacio en un centro de monitoreo imaginario. A veces mi habitación despegaba del suelo y recorría mi ciudad, para después explorar otras galaxias.
Entonces, he concluido que el espíritu manifestado en una vivienda es, básicamente, el cultivo e incremento de nuestra propia dimensión espiritual que se refleja en nuestros espacios. No se trata de una fuerza externa a nosotros como muchos la entienden, sino más bien de un aspecto nuestro con el cual sintonizamos o no, pero que siempre se encuentra presente.
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Mi intención es transmitir una visión alejada de toda superstición y creencias caducas, que si bien han servido de explicación frente a ciertos fenómenos de la psique para el hombre del pasado, ahora, con el paso del tiempo, podemos comprenderlos de una manera donde participemos activamente de nuestra vida, dejando atrás la idea de que somos las marionetas de entidades y fuerzas externas.
Ésta es la razón, noble y sincera, que motiva la creación del presente libro-guía.
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III TODO LO QUE NOS RODEA NOS REFLEJA
Nuestro mundo interior se manifiesta en la experiencia que tenemos con todo lo que nos rodea. Dicho de otra forma nos relacionamos con nuestro entorno de acuerdo a pautas que integran y determinan en gran medida la visión que tenemos del exterior. Esto puede resultar difícil de reconocer ya que no somos completamente conscientes de este mecanismo: reaccionamos tal como lo haría un equipo proyector de películas que no acepta la imagen que dispara sobre la muralla.
Nuestra casa, al no escapar de este fenómeno, nos refleja. Nuestro carácter, nuestro estado de ánimo, nuestros conflictos, nuestras expectativas, lo que pensamos del mundo, de la vida, de nosotros y de los demás, se verá plasmado en nuestra casa, en sus habitaciones, en los elementos que usamos para decorarla, en cómo la ordenamos y desordenamos.
Entonces mediante una detallada observación de nuestra casa y los elementos que la integran podemos hacernos una idea de cómo nos relacionamos con nosotros mismos. En este contexto un desperfecto en la vivienda, por ejemplo, cañerías atascadas, se podría referir a una falta de fluidez de parte nuestra o un piso fracturado, evidenciar una carencia de cimientos en nuestra vida.
Cuando los conflictos que llevamos a cuestas no pueden ser resueltos, los expresamos en nuestra vida, una y otra vez, como si de síntomas se trataran hasta que, de repetición en repetición, comprendemos que debemos abordarlos para superarlos. Acá es importante destacar el valor de las dificultades que observamos, ya que cumplen con el propósito de mostrarnos un nudo interior (conflicto), que tal vez no podríamos ver de otra forma.
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Las casas brindan información
Todo lo que en ellas ocurre, queda registrado. Los robos, los episodios violentos, las discusiones, las enfermedades, quedan grabados en una casa tal como ciertos acontecimientos traumáticos son capaces de marcar la personalidad de un sujeto.
Una casa es un verdadero archivo de historias. Considero conveniente, revisar periódicamente las situaciones que ocurren dentro de una casa ya que nos encontraremos con algunas situaciones más marcadoras que otras, la pregunta es, ¿en qué medida este suceso afecto a la casa?, ¿en qué lugar de la casa ocurrió?, ¿puedo yo u otro habitante de la casa haberlo provocado, permitido, o facilitado de alguna manera?
Debo aclarar que, en el caso de que la casa sea habitada por más de una persona hay que buscar si las señales que el lugar nos transmite provienen de uno de los habitantes o de todos ellos. En todo caso, solo por el hecho de vivir allí estarían todos, en mayor o menor medida, afectados por la situación.
Pautas Negativas
Ciertos acontecimientos difíciles de superar quedan registrados en una casa transformándose en el tiempo en una pauta tóxica repetitiva. En una ocasión se acercó una mujer para pedirme que despejara las energías de su casa, según ella convivía con duendes que hacían desaparecer las cosas. A la semana siguiente fui a visitarla y le pedí como siempre lo hago que me mostrara todos los espacios de la vivienda para tomar contacto con sus energías. Cuando ingresamos a una habitación tuve mi primera percepción y le pregunté: ¿hubo alguna discusión importante en este lugar que recuerdes?, tengo la impresión que un vínculo familiar se ha roto. Ella me contó acerca de su matrimonio y de cómo y de un sentimiento de pérdida de su niñez que había brotado a partir del divorcio.
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La casa había registrado la experiencia de su separación y como ella no lo había superado entonces se había transformado en una pauta conflictiva que entregaba constantemente esa información. Debido a lo anterior las cosas “desaparecían” como si de una reedición de la situación original se tratara. Interrogando a mi clienta sobre aquellos objetos perdidos, me contó que se trataba de cosas que había adquirido durante su matrimonio entre las cuales se encontraba su anillo de bodas.
Símbolos y Metáforas
El símbolo (del latín symbolum, unir), es la representación material, y por tanto perceptible, de una idea. Esta representación ha sido aceptada mediante un acuerdo común y se aproxima a la idea, sin nunca poder describirla en su totalidad. El símbolo se escapa de todo intento de definición. En palabras de Jung: “Llamamos símbolo a un término, un nombre o una imagen que puede ser conocido en la vida diaria, aunque posea connotaciones específicas además de su significado corriente y obvio”.
El símbolo refleja nuestros límites y la manera en la cual nos definimos, dado que somos nosotros mismos quienes lo interpretamos o aceptamos una interpretación realizada por otros.
Ejemplos de símbolos
La Luna: feminidad, intuición, emoción, gestación, recepción. Cisne: elegancia, epifanía de la luz, divinidad.
Cruz: Unión del tiempo (Sur-Norte) con el espacio (Este-Oeste). Cuando
se asocia con la crucifixión de Jesús puede representar sacrificio, martirio, culpa, sufrimiento, padecimiento.
Fuego: Espíritu, destrucción, creación, transformación, purificación.
La palabra metáfora viene del griego Metapherein (meta: más allá y pherein: trasladar) y es la descripción de una idea mediante el uso de una
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analogía. La metáfora es una de las figuras retóricas más usadas. Aristóteles la definió de la siguiente manera: “la metáfora es la transferencia del nombre de una cosa a otra”
Ejemplos de metáforas:
Dientes de marfil: dientes blancos Ojos de lucero: Mirada iluminada
Manos de hierro, guantes de terciopelo: Actuar con delicadeza, pero
con firmeza.
Sentir mariposas en el estómago: describe lo que experimenta una
persona cuando se siente atraída por otra.
¿Cómo utilizar los símbolos y las metáforas en nuestro trabajo con la casa?
Trabajar con símbolos y metáforas es una excelente forma para tomar contacto con las pautas que conservamos, accediendo de esa manera a un espacio rico en información sobre nosotros mismos. Leer símbolos y metáforas de manera consciente requiere de una cierta práctica que podrás desarrollar poco a poco.
Cabe aclarar que un símbolo puede ser reinterpretado cientos de veces y realizar ese ejercicio puede resultar de gran ayuda, pues nos permite mejorar el significado que recibimos de parte de otras personas para relacionarnos con la vida de una manera más ventajosa. Cuando reinterpretamos un símbolo lo que estamos haciendo es limpiar la proyección que otras personas han hecho de éste. Voy a poner como ejemplo un símbolo muy poderoso: el dinero.
El dinero que recibimos viene cargado con una información tal como un disco registra una canción. La relación que nuestra familia, sociedad y cultura que nos rodea haya tenido con el dinero puede marcar la relación que nosotros tengamos con él. El dinero está envuelto en mitos
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venenosos: el dinero es sucio (concepción judeo cristiana) el dinero hay que ganárselo y no es fácil, el dinero es el culpable de todos los males, etc. Si sostenemos esos mitos vamos a experimentar una muy difícil relación con el fruto de nuestro trabajo. Puesto que muchas veces conservamos y ayudamos a perpetuar una idea o tradición familiar para sentir que formamos parte de nuestro clan familiar, sin embargo es importante tener en cuenta que como seres humanos estamos en una constante mutación dentro de la cual se producen despertares que impulsan expansiones de conciencia. Cuestionar el significado que nuestra familia le ha atribuido a las cosas es parte del trabajo de desarrollo personal que debemos llevar a cabo para transformarnos en seres íntegros y realizados.
La siguiente lista de preguntas tiene como objetivo ayudarte a descubrir lo que la casa y el hogar han significado para ti y para tu familia:
¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de tu casa de infancia? ¿En qué lugar estaba ubicada?
¿Había uno o más espacios en ese lugar en donde te sentías cómodo o incómodo?
¿Cómo se sentían los otros habitantes?
¿Había algún objeto o mueble que no te agradara? ¿Cómo era la relación con los vecinos?
¿Era una casa oscura o luminosa? ¿Cómo estaba decorada?
¿Se trataba de una casa ordenada o desordenada? ¿Cómo era la vista al exterior desde adentro? ¿Había jardín?
21 ¿Cómo era la seguridad?
¿Esa casa era de tu familia o pagaban arriendo?
¿Contabas con una habitación para ti solo o tenías que compartirla con hermanos u otras personas?
¿Recuerdas algún desperfecto o dificultad importante en relación a ese lugar?
¿En alguna oportunidad ingresaron personas a robar? ¿Era visitada por otras personas?
¿Había plantas y mascotas?
¿Tu u otro habitante experimentó alguna vez un fenómeno de tipo supranormal?
¿Volverías a vivir en ese lugar?
Si tuvieras que representar esa casa mediante un símbolo ¿qué símbolo sería?
Ahora, ¿qué descubriste realizando este ejercicio?
Si tu experiencia viviendo en ese lugar no fue la que hubieses querido, realiza durante cuarenta días un ejercicio de imaginería donde puedas efectuar todas las modificaciones que consideres necesarias. Por ejemplo, puedes pintar su fachada o interiores con otros colores, cambiar su forma, reparar aquello que no funcionaba, ordenarla o, en el caso de tratarse de un lugar extremadamente ordenado (el living de mi casa de infancia parecía un museo), organizarla de una manera más distendida. Si una tercera persona ingresó al lugar alterando el bienestar, es tu oportunidad para sacarla de allí.
Una vez que hayas transformado la casa mediante este ejercicio consigue un soporte (tela, cartón, papel, etc.) del tamaño que desees, dibújala, píntala y cuélgala en una muralla de tu casa actual.
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IV. LA CASA COMO REFLEJO DE LA ESTRUCTURA DE LA PSIQUE DEL HABITANTE
Los símbolos de una casa
Ya hemos visto cómo el símbolo es una figura retórica o estilística mediante la cual un elemento o palabra trasciende su significado normal para evocar otra realidad. Ahora descubriremos el valor simbólico de sus espacios principales y de los elementos que comúnmente encontramos en una casa. Es importante aclarar que estos símbolos y los significados que se le atribuyen en la presente obra solo pretenden ser una propuesta que podrás utilizar como pauta para, mediante la comprensión de la relación que tienes con tu casa, puedas aproximarte a la relación que estableces contigo mismo.
La Casa
Para el filósofo y poeta francés Gastón Bachelard, la casa representa nuestro ser interior, nuestro primer universo, un cosmos en toda la aceptación del término, nuestro rincón del mundo. Personalmente considero que tal como nuestro cuerpo, territorio básico, está en permanente contacto con todo lo que lo rodea, nuestra casa también se relaciona con su entorno. Es como un árbol en el medio de un bosque. Realmente nuestra casa es el cosmos y nuestro cuerpo, vivienda, barrio, ciudad, país y planeta sus diferentes habitaciones. Pero, volviendo a la casa como símbolo, podemos decir que es un lugar de gestación, de preparación, como el útero de una mujer. Por lo tanto también es un símbolo femenino, de refugio y contención tal como el seno materno. Allí habitan y crecen nuestras familias.
Lo que la casa representa:
Allí crecen nuestras familias
Descanso
Protección
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Símbolo femenino, refugio, madre, seno materno
Para los psicoanalistas la casa, en nuestros sueños, representa la estructura de la psique.
La Cocina
En la tradición de la alquimia, disciplina espiritual y filosófica cuya práctica buscaba alcanzar una transformación interior mediante procesos químicos, físicos y materiales, existe una fórmula denominada “SOLVE ET COAGULA”, que significa disuelve y coagula, o separa y une. Esto describe un procedimiento en el cual desarmamos una estructura caduca para volver a integrarnos en una nueva forma.
Es en la cocina de nuestra casa donde realizamos esa actividad. De la misma manera en que organizamos los ingredientes para preparar un plato: utilizando un cuchillo (intelecto) para cortar los alimentos seleccionados y los reunimos sobre el fuego (transformación) para cocinarlos también tenemos que realizar transformaciones psíquicas con el fin de evolucionar en lo personal. Nuestra familia y entorno nos “coagula” al darnos una identidad que muchas veces se aleja bastante de lo que realmente somos y necesitamos.
Uno de los propósitos del trabajo personal es desprendernos de etiquetas, expectativas ajenas y otras proyecciones que limitan nuestros potenciales. Así, el estado de nuestra cocina puede reflejar nuestros procesos de transformación. Una cocina con pocos elementos revela la falta de conciencia que tenemos de nuestros recursos internos necesarios para llevar a cabo nuestro trabajo interior. Si la cocina está desordenada nos dispersamos al intentar organizarnos mentalmente. Cuando los quemadores de la cocina se encuentran tapados nuestro fuego interno purificador, transformador y creador no está activo. En ese caso sería conveniente reflexionar acerca de ese aspecto en nosotros y buscar la manera de aceptarlo y activarlo.
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SOLVE ET CAGULA fórmula alquímica que significa separar y unir
Ordenamos el caos separando los elementos-alimentos (SOLVE) y uniéndolos para armar algo digerible (COAGULA)
Transformaciones psíquicas
Lugar central de la casa, el fuego del hogar (fuego: transformación)
El Living
Tradicionalmente es el punto de reunión familiar y el lugar donde recibimos a nuestras visitas. Allí solemos ubicar muebles cómodos para descansar y sociabilizar. Un living con sillas y sillones rígidos podría revelar falta de empatía con los que nos rodean o dificultades en nuestra manera de relacionarnos. He visitado casas en donde el living cuenta con muchas comodidades para las visitas, pero cuidado con los excesos, una enorme preocupación por intentar hacer sentir cómoda a las personas que ingresen en nuestra casa puede señalar una inseguridad social.
Lo que el living representa
Lugar de relación y socialización
Lugar de encuentro familiar
Nuestro vínculo con el exterior
El Dormitorio
Espacio de la casa destinado al descanso y la intimidad. Es el lugar al cual nos retiramos al finalizar el día para dormir y entrar en el mundo onírico, es decir, tomar contacto con nuestro inconsciente. En el dormitorio despertamos recuperados, listos para iniciar una nueva jornada. Es ahí también donde nos vinculamos con el otro de una manera mucho más íntima cuando hacemos el amor.
Si hemos convertido nuestro dormitorio en un lugar incómodo puede ser señal de que no nos tratamos bien y no nos brindamos las comodidades necesarias. Muchos factores pueden dificultar el descanso
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que realizamos en nuestro dormitorio. Una cama poco confortable o una mala aislación de ruidos externos también pueden alterar el sueño. Los ambientes tóxicos también complican la conciliación del sueño así como la relación con la persona con la que compartimos nuestra cama.
Para algunas personas, como es mi caso, realizar actividades intelectuales en la cama antes de dormir (leer, revisar material del trabajo, estudiar, etc.) puede ser un hábito que no produzca ninguna clase de complicación, pero he observado que para otras significa que cuando apaguen la luz y se preparen para dormir continuarán con la mente activa. En esos casos es recomendable trasladar esas actividades a un sitio de la casa destinado para ese propósito y quitar elementos relacionados con la actividad intelectual del dormitorio. Siguiendo con esta idea me he dado cuenta que muchos casos de insomnio surgen a partir de una identificación con el lado masculino de la mente entendiendo, a un nivel más profundo, que desconectar la mente para dormir significa morir.
Lo que el dormitorio representa
Descanso Intimidad Actividades sexuales Reparación Pausa Sosiego El Baño
El cuarto de baño, al igual que la cocina, es un lugar de transformación psíquica, pero, mientras que en la cocina nos concentramos en lograr una nueva forma mediante la transformación, el baño acentúa el acto de desprendernos de lo que ya no necesitamos y que, de no hacerlo, podría transformarse para nosotros en una dificultad. En ese lugar de la casa realizamos una limpieza interna y externa de nuestro cuerpo. Nos
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desprendemos de aquello que ya no se necesita y nos arreglamos frente a un espejo para enfrentar al mundo con nuestro mejor aspecto.
Algunas tradiciones incluyen el acto de bañarse como una manera de acercarse a la deidad que dichas tradiciones representan, purificando. Para los griegos, por ejemplo, el baño es un acto religioso.
Si el excusado de nuestro baño se tapa debemos analizar si estamos dispuestos a desprendernos de lo viejo o no. Si se desborda puede mostrar nuestra tendencia a identificarnos nuevamente con un aspecto de nuestra personalidad que ya habíamos abandonado en el pasado por considerarlo inútil. Si se quiebra el espejo de nuestro baño, tal vez tenemos un conflicto con nuestra imagen física o nos cuesta auto observarnos. En ese caso, actitudes que creíamos que habían desaparecido aun las conservamos.
Lo que el baño representa
Purificación Eliminación Soltar Desprendimiento Limpieza Higiene psíquica El Comedor
El comedor designa un espacio de la casa destinado a la ingesta de alimentos. En el comedor nos reunimos para desayunar, almorzar, tomar once y cenar. Es el lugar en el cual nos alimentamos, realizando la ingestión, digestión y absorción de los alimentos. La familia se sienta en torno a una mesa en donde se dispone la comida preparada en la cocina. También es una instancia para conversar y compartir ideas y en algunos casos es un escenario para la discusión y la manifestación de los conflictos. Como sea, se produce algo interesante: ya sea que coma solo
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o acompañado la persona está asimilando un contenido para extraer algo positivo y provechoso de él.
Como ocurre en cada espacio de la casa, debemos observar y cuidar que facilite lo que a un nivel simbólico y real represente para que cumpla su función de la mejor manera posible. Evitar las discusiones a la hora de las comidas, por ejemplo, no solo será beneficioso para nuestra digestión física, sino también para los procesos que realiza nuestro psiquismo. Acompañemos nuestro ritual de las comidas con reflexiones acerca de las situaciones que hemos vivido últimamente y las experiencias que de ellas logramos extraer. Integremos esas cualidades a nuestro ser, tal como integramos lo que nuestro cuerpo necesita de los alimentos.
Lo que el comedor representa
Asimilar lo nuevo
Rescatar lo útil
Alimentarse física y psíquicamente
Nutrirse de la familia
Recibir afecto de parte de quien preparó el plato o de nosotros mismos.
La Entrada principal
Simboliza la manera en la cual nos mostramos ante los demás. La entrada puede ser cálida y hospitalaria o provocar pocos deseos de entrar. Si este lugar de la casa se encuentra bloqueado o desordenado, con objetos que dificultan el ingreso, colocamos obstáculos en nuestras relaciones o inconscientemente no queremos visitas. También puede representar que nos encontramos con dificultades cada vez que iniciamos algo nuevo, cada vez que ingresamos a una nueva etapa de nuestra vida. Revisar, despejar, limpiar, ordenar o pintar la entrada principal puede ser una manera de mejorar nuestra imagen y cambiar la impresión que deseamos provocar en los demás. A veces una persona,
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sin darse cuenta, genera constantemente rechazo y antipatía en lugar de una bienvenida lo cual, generalmente, lo causa ella misma sin tener consciencia.
La Biblioteca y la Oficina
Algunas casas cuentan con un espacio destinado al estudio y al trabajo. La biblioteca y la oficina pueden estimular nuestras capacidades intelectuales o entorpecerlas según como estén organizadas. Para algunas personas el orden es necesario para trabajar, mientras que para otras se estimulan con un caos alrededor. Albert Einstein dijo: “si un escritorio abarrotado es signo de una mente abarrotada, entonces ¿qué debemos pensar de un escritorio vacío?”. Ciertos experimentos revelan que la genialidad y el desorden van generalmente de la mano. La explicación de esto puede ser que los que prefieren el orden y la pulcritud son personas más apegadas a normas y tradiciones, mientras que las desordenadas y desprolijas son más creativas. Se cree que la perturbación mental generada por el desorden puede facilitar la producción de nuevas ideas.
Mi recomendación para este lugar es que cada uno lo disponga según cómo se sienta más cómodo, sin embargo, hay ciertas cosas básicas que podría sugerir. Por ejemplo, mantener una buena ventilación en el lugar, realizar un aseo periódico, deshaciéndose de todo aquello que ya no utilizaremos. También puede ser beneficioso para activar la mente y la creatividad, tomar un elemento en desuso y crear a partir de él un objeto bello utilizando pintura e imaginación. Cambia los colores de los muebles para transformar el espacio en un sitio estimulante. Atrévete a probar con estilos propios y espontáneos, sin seguir modelos preestablecidos.
Existe un método creativo utilizado para cartografiar las ideas llamado “mapa mental”. Consiste en utilizar lápices de colores para escribir sobre una cartulina blanca una frase que represente la idea con la que vamos a trabajar y, en torno a ella, nuevas ideas, palabras y conceptos derivados
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del tema central o título. Estas nuevas palabras deberán surgir a partir de líneas o flechas que se inician desde el centro en sentido horario. Cada elemento que expresemos en el papel tendrá un color distinto que favorecerá su memorización. También podemos expresar los conceptos dibujándolos o representándolos mediante un ícono o símbolo.
No en todas las casas hay un espacio dedicado a labores intelectuales, pero algunas cuentan con una pequeña repisa con libros o un escritorio en el living o en un dormitorio. En esos casos se puede ver como un espacio aparte y tratarlo como si de una habitación se tratara.
El Sótano
La palabra sótano (del latín subtus, debajo) es un espacio ubicado bajo la casa. Debido al lugar en el cual se encuentra, a la falta de luz natural y humedad, suele asociarse con nuestro inconsciente. Soñar, por ejemplo, que descendemos a un sótano puede ser indicio de una búsqueda interior o la necesidad de conectarnos con esa zona en nosotros. Muchas veces, cuando una persona ha iniciado un proceso terapéutico sueña con lugares subterráneos.
Como ejercicio es interesante descender cada cierto tiempo a nuestro sótano, encender las luces y revisar las cosas que allí conservamos. Muchas películas de terror cuentan con escenas en sótanos que pretenden conducirnos a miedos profundos, sintonizando con elementos que pasan inadvertidos para nosotros ya que se encuentran en un lugar sombrío de nuestro ser al cual no accedemos fácilmente.
El Jardín
El jardín es un símbolo de la espiritualidad en la tierra. En el génesis, primer libro del nuevo testamento, el Paraíso terrenal es el jardín del Edén, labrado y guardado por el propio Adán. Las labores que realizamos en nuestro jardín son la analogía del cultivo de nuestro paraíso interior, con la belleza expresada en sus plantas, flores y frutos. Un jardín descuidado, árido, indica una pereza en relación con nuestro
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trabajo interior. Tal vez valoramos otros aspectos de la existencia alejados de aspiraciones espirituales. Si nos dedicamos a nuestro jardín obtendremos de su parte, una noble ofrenda, alimentos, medicina y las maravillosas expresiones estéticas de su tierra.
Tal vez no cuentes con un jardín en tu casa, pero puedes dedicar un espacio al cultivo de plantas y flores que reflejen tu trabajo espiritual.
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V. REFLEXIONES SOBRE LAS CASAS
Las siguientes preguntas tienen como finalidad conducirte a una reflexión sobre temas y aspectos importantes en tu vida. Léelas y trata de responderlas con la mayor sinceridad posible. Si tienes dificultad para contestar alguna de ellas te sugiero que realices una meditación y le solicites a tu inconsciente que te brinde la respuesta. Confía en que la información se encuentra en lo más profundo de tu ser y ábrete a cualquier señal esclarecedora. Ésta puede surgir de cualquier forma y en cualquier momento del día, por ejemplo en un sueño. Es posible que al principio y a simple vista la respuesta recibida te parezca irracional, sin embargo puede ser portadora de una verdad. Tal vez sea necesario leer entre líneas para descubrir el significado tras una metáfora.
La Casa
Nuestra casa, junto con todos los elementos que en ella se encuentran, reflejan nuestra estructura interna.
¿Te sientes a gusto en tu casa? ¿Es arrendada o propia?
¿Si aún la estás pagando o arrendando lo puedes hacer con facilidad?
¿Qué espacio de tu casa te agrada más? ¿Te sientes seguro dentro de tu casa?
¿Puedes expresarte libremente dentro de tu casa o te inhibes? ¿Vives solo o acompañado?
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¿Hay algún lugar de tu casa en el cual nadie, excepto tu puedas entrar?
¿Vives en un espacio que te permita descansar? ¿Qué haces para que tu casa sea cómoda?
El Baño
El baño es un lugar de desecho y aseo.
¿Me desprendo de lo que ya no necesito a tiempo o tiendo a acumularlo?
¿Acostumbro a limpiar mi mente de aquellas ideas, conceptos y visiones que ya no me hacen sentido?
¿Acepto lo nuevo en mi vida o tiendo a resistirme?
¿Estás dispuesto a abandonar el estado actual de tu ser para acceder a un nivel de conciencia superior?
La Entrada principal
La entrada principal es la manera en la cual nos presentamos ante el mundo.
¿Cuál es la primera impresión que provoco en los demás, según mi parecer?
¿Cómo deseo mostrarme ante el mundo?
¿Qué tanta importancia le doy a mi aspecto físico y a mi actitud frente a los otros?
¿Cuáles son las máscaras que uso y los personajes que interpreto en mis relaciones?
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El Dormitorio
El dormitorio es un sitio destinado al descanso y la intimidad.
¿Están dadas las condiciones en tu dormitorio para descansar con tranquilidad?
¿Los ruidos externos afectan tu reposo? ¿Es un lugar oscuro o iluminado?
¿Compartes tu dormitorio con alguien más? ¿Te resulta agradable su compañía?
¿Puedes expresarte libremente en tu dormitorio? ¿Cuentas con una cama cómoda?
El Living
El living es un espacio destinado a nuestra vida familiar y social.
¿Usas el living como un lugar de reunión?
¿Es tu living un sitio cómodo para ti, tu familia y quienes visitan tu casa?
¿Es amplio o estrecho?
¿Te resulta fácil o difícil sociabilizar con los demás?
¿Cuentas con una familia aclanada, independiente o disgregada? ¿Cómo es la comunicación a nivel familiar?
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La Cocina
La cocina es el lugar alquímico donde preparamos nuestra transformación interna.
¿Cuentas con una cocina espaciosa o pequeña e incómoda? ¿Está lo suficientemente equipada?
¿Cocinas tú o alguien más?
¿Crees que piensas y actúas en parte siguiendo directrices de tu entorno familiar, social y cultural?
¿En qué medida expresas tu verdad interior? ¿Qué haces para auto transformarte?
¿Estás receptivo a nuevas concepciones de la vida y de ti mismo?
El Comedor
En el comedor asimilamos las transformaciones preparadas en la cocina.
¿Ocupas el comedor o comes en otro lugar de la casa? ¿Cuánta gente suele reunirse en el comedor?
¿La actividad en el comedor se lleva a cabo en armonía o suelen haber discusiones?
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La Biblioteca y Oficina
Estos espacios están destinados a actividades intelectuales y creativas.
¿Qué importancia le das en tu vida a esas actividades?
¿Existe en tu casa un lugar en el cual desarrolles actividades intelectuales tales como leer, estudiar, trabajar en la elaboración de ideas?
¿Cómo has organizado ese lugar?
¿Es un sitio que estimula esas labores o sientes que más bien las dificulta?
¿Compartes ese espacio con otra persona? ¿Es eso un problema para ti?
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VI. OTROS SÍMBOLOS DE LA CASA
A continuación presentaré una propuesta de significados a nivel simbólico de algunos elementos que suelen encontrarse dentro de una casa.
Puertas y Ventanas
Las ventanas, así como las puertas, son un punto de intersección entre el interior y el exterior, pero mientras las puertas facilitan el traspaso de un lado a otro, las ventanas nos permiten contemplar el exterior de la casa para planificar nuestras acciones en el mundo desde nuestro espacio íntimo.
Las ventanas son los ojos de la casa, una apertura. Podemos ver el escenario externo de la casa desde su interior, pero no siempre podemos ver el interior de una casa desde fuera.
También está la idea de receptividad ya que permite la entrada del aire y luz lo cual renueva el interior.
Si las ventanas son los ojos, las cortinas son los párpados. ¿Cómo son nuestras cortinas? ¿Gruesas o delgadas?
Algunas ventanas cuentan con rejas para la seguridad. Ellas representan un límite en nuestra perspectiva. Quién mire a través de una ventana enrejada es un espectador pasivo.
Los Muros
Los muros representan la seguridad, la separación, la intimidad. Limitan la habitación que cubren y aseguran su defensa. Son una fortaleza que facilita la introspección y el autoconocimiento. En un sentido negativo simbolizan la prisión, el encierro, el aislamiento. ¿Los muros de tu casa son sólidos y firmes o, por el contrario, están débiles y deteriorados?
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VII. OBJETOS DE DECORACIÓN
Decoramos nuestra casa para darle vida y una identidad que nos represente. Pero, en ciertas ocasiones, debido a compromisos familiares o sociales, conservamos en el interior de nuestra casa objetos que no nos agradan. Los objetos de decoración cuentan muchas veces con una carga de información visual que ingresa a nuestro inconsciente sin filtros, integrándose a nuestra identidad personal. Mi sugerencia es que en lo posible nos rodiemos de elementos que resulten transmitirnos algo útil y positivo.
Espejos
Los espejos, (del latín especulum, instrumento de mirada), se asocian con la capacidad de auto observación. En un nivel simbólico representa el adquirir conciencia de nuestra verdad, aunque ella sea un pálido reflejo de una verdad superior, tal como ocurriría con la Luna: un espejo cósmico que refleja la luz del Sol, símbolo de la conciencia.
En la casa podemos utilizar este antiguo instrumento para potenciar nuestros aspectos asociados a los diferentes espacios en su interior. Para este ejercicio consigue un espejo nuevo y de forma circular, en el cual, al menos, puedas ver tu rostro completo. Consigue también o fabrica una bolsa de tela negra para guardarlo, ya que nadie más aparte de ti deberá manipularlo. Luego, en una noche de luna llena deja que reciba la luz del astro y estará listo para ser usado.
Dirígete al baño, saca el espejo de la bolsa, mira el reflejo de tu cara y di en voz alta: “Tengo la capacidad de expulsar de mi mente, corazón, cuerpo y sexo todas las ideas, conceptos, creencias que dificulten el desarrollo de mis vehículos”.
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En la cocina, realizando el mismo ejercicio anterior dirás: “Puedo integrar a mi mente, corazón, cuerpo y sexo todos los elementos necesarios para mi desarrollo personal”.
En el comedor dirás: “Asimilo y me nutro a un nivel mental, emocional, corporal y sexual para continuar con mi crecimiento personal”.
En el living dirás: “Soy libre de vincularme mental, emocional, corporal y sexualmente con quién desee”.
En el dormitorio dirás: “Venero mi espacio interior secreto, espacio de recogimiento, silencio y renovación”.
Alfombras
Para los orientales las alfombras poseen una carga simbólica importante en su ornamentación. Sus diseños representan conceptos milenarios de carácter mágico y supersticioso. En un principio fueron colgadas en las murallas como tapices y sobre las mesas como cubiertas. La alfombra también representa el concepto de jardín, es decir, el paraíso en la tierra. Actualmente utilizamos las alfombras para cubrir el piso de una estancia aportando, de esa manera, con la estética del lugar y generando una sensación de calidez. Un lugar sin alfombra puede parecer frío y carente de suavidad.
Si tu casa carece de alfombras puedes experimentar un contacto directo con la tierra, es decir, con aquello que denominamos realidad, aunque también puede indicar que damos más importancia al plano material y concreto que a nuestra realidad espiritual.
Pero, si por el contrario, cubrimos excesivamente nuestros pisos con alfombras, puede ser un indicio de una falta de conexión con la tierra; y gravitamos en un plano de fantasías y quimeras.
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Llaves
Las llaves poseen dos significados básicos debido a su doble función. Por una parte: apertura, iniciación, ingreso y por otra parte: cierre, clausura, bloqueo, privacidad.
Cuando utilizamos una llave para cerrar la habitación de nuestra casa estamos transformando ese espacio en un lugar especial, tal vez íntimo y de difícil acceso. Si, por ejemplo, ponemos llave a nuestra biblioteca podemos estar expresando un egoísmo intelectual (mi abuelo paterno, masón, dificultaba el acceso a su biblioteca principalmente a sus nietos, expresando, de ese modo una rigidez y clausura mental. No permitía que nuevas ideas ingresaran a su jaula mental).
Si nos quedamos encerrados en una habitación pueden estar ocurriendo por lo menos dos cosas: o me resulta muy difícil aplicar en la vida real lo que representa la habitación o mi psique me está pidiendo una mayor atención sobre un tema en particular. Quedarse encerrado en el baño puede sugerir una necesidad imperiosa de soltar algo así como también la dificultad de llevar a cabo una acción de desprendimiento.
El extravío de las llaves en una habitación o de la entrada de la casa es el clásico ejemplo del “desliz Freudiano” más comúnmente conocido como “acto fallido”. El acto fallido es una acción que expresa un deseo o intención inconsciente y que se opone a lo que conscientemente queremos mostrar. Si tenemos que cumplir con el compromiso de asistir a la boda de una amiga y antes de salir de casa derramamos “accidentalmente” una taza de café en nuestro traje, cabe la posibilidad de que este acto revele un deseo inconsciente de no asistir. Si no podemos encontrar la llave de nuestra casa debemos preguntarnos entonces: ¿Por qué no deseo ingresar a mi casa? O ¿Me está resultando difícil conectarme conmigo mismo? En el caso de perder la llave de un espacio interior (habitación, mueble, clóset, cajón, etc.) la pregunta podría ser: ¿Qué aspecto de mi vida estoy evitando?
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Mesas
La mesa redonda del rey Arturo, la mesa de la última cena, las mesas parlantes del espiritismo, los altares de las iglesias, son algunos ejemplos de este útil mueble que reúne a la gente en armonía o en la discordia. Sobre una mesa se disponen los elementos que participarán en el asunto que convoca, por ejemplo, los alimentos en la mesa del comedor o los elementos litúrgicos sobre un altar cristiano; punto de encuentro entre Dios y el hombre.
La presencia de una mesa en el interior de la casa es una invitación a la integración, aunque también puedan producirse delimitaciones y exclusiones en torno a ella. También suele utilizarse para dejar cosas encima, adornos, por ejemplo, en cuyo caso su utilidad consiste en actuar como una base, un soporte.
¿Hay mesas en tu casa? ¿Cuántas hay y dónde se encuentran? ¿Cuál es el estado de las mesas? ¿Son grandes o pequeñas? ¿Son estables o inestables? ¿Sobre qué bases se apoyan tus asuntos en la vida?
Sillas
La silla es un regazo, un cobijo, un soporte, un mueble destinado al reposo y al descanso. Cuando se trata de un trono eleva a quién la utiliza mostrando a los demás su estatus. El estado de nuestras sillas, los lugares en donde las ubicamos y la manera en la cual las utilizamos pueden ser un indicio de una actitud. ¿Cómo estamos sentados en la vida? ¿Contamos con un respaldo cómodo o nos sentimos rígidos? ¿Ocupamos un puesto de autoridad?
Lámparas
Las lámparas, (del griego “iluminar”), son un símbolo de la conciencia, de la iluminación, de la divinidad. En los templos, los utensilios que proporcionan luz representan la permanente presencia divina que ilumina nuestras mentes y corazones. En nuestras casas utilizamos
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lámparas comúnmente de noche para obtener claridad de manera artificial.
Revisar la iluminación de nuestra casa puede revelarnos información acerca de la claridad con la cual contamos. Pueden existir habitaciones más iluminadas que otras o lámparas que no funcionan. ¿Cuál es el estado de tu luz interior? ¿Te resulta fácil obtener claridad mental? ¿Cómo desarrollas tu conciencia? ¿Sientes que eres bueno tratando de aclarar a otros?
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VIII. ALTARES
Un altar (del latin “altare”, elevación) es, tradicionalmente, una estructura elevada donde se celebran ritos, ofrendas o sacrificios a la divinidad. Con el tiempo, la elaboración de los altares se ha extendido en cuanto a sus usos.
Cuando deseemos concentrar y elevar una intención o un proyecto, podemos realizar un altar con el propósito de concentrar, estructurar y dirigir nuestra voluntad hacia un blanco u objetivo preciso y además beneficioso, tanto para nosotros como para los demás.
Al instalar un altar en nuestra casa, disponiendo los elementos que representan nuestro propósito, le damos a nuestro cerebro un nuevo código que facilita la focalización en lo que deseamos, además de permitir que lo sagrado se condense con mayor intensidad.
En esta guía, el altar se une al concepto del dormitorio, cocina, baño, living con el propósito de potenciar su finalidad en un nivel personal y profundo.
Ahora, para montar un altar necesitamos una mesa, de cualquier tamaño, o una repisa, o la esquina de un mueble que se encuentre en ese lugar. En la superficie y como base podemos colocar una tela blanca (un mantel de algodón, por ejemplo) o de color claro. Allí dispondremos los elementos que necesitaremos para cada habitación. Además, en cada uno de los altares podemos colocar un cristal de cuarzo programado con un propósito (en la tercera parte describo como cargar un cristal). También ubicaremos una carta del Tarot relacionada con el concepto del espacio y otra carta que describa nuestros deseos.
Es muy importante aclarar que debemos tener cuidado de que nuestro deseo no vaya en contra de la voluntad de otra persona o habremos cruzado a la vereda de prácticas egoístas y, por lo tanto, negativas.
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El altar del living
El living es el lugar relacionado con los vínculos familiares y sociales. Es nuestra relación cercana con el exterior. Los elementos para el altar pueden ser una fotografía de nuestra familia y ancestros. Si no contamos con fotografías de integrantes de nuestra familia podemos realizar retratos de ellos o bien escribir sus nombres en tarjetas. También podemos ubicar fotos u otra clase de recuerdos de nuestros amigos, una planta que represente nuestro árbol genealógico, una vela de color naranja y el arcano 19 del Tarot llamado El Sol; esta carta representa la unión y la colaboración amorosa entre las personas.
En este altar vamos a manifestar nuestras intenciones en relación con los vínculos familiares y sociales mediante una carta que dejaremos allí. Por ejemplo, si necesitamos ingresar a un nuevo círculo social o si los lazos que nos unen a nuestra familia están deteriorados lo expresaremos por escrito enfocándonos en nuestro ideal, no en el problema. También podemos recurrir a lo que se denomina “mapa del tesoro”, que es un dibujo que representa lo que buscamos alcanzar.
En cada uno de los altares también puede ubicar la imagen de un santo, virgen, Cristo, ángeles o cualquier otra manifestación de la divinidad.
El altar del baño
Recordemos que en el baño nos deshacemos de lo que ya no nos resulta útil. Los elementos para el altar pueden ser: una vela de color violeta, la imagen de una serpiente cambiando de piel, un candado abierto con un trozo de cadena suelta y un frasco atomizador con agua de vertiente que utilizaremos para rociar el baño cada cierto tiempo. Si estamos realizando un esfuerzo por soltar una relación tóxica, que nos dificulta crecer como personas o queremos dejar atrás una actitud nuestra o un concepto caduco podemos desarrollarlo por escrito en un papel que dejaremos allí. La carta del tarot para este altar es el Arcano 13 o Arcano
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sin nombre mal conocido como “la muerte”, que representa el deshacerse de lo inútil para dar paso a una nueva forma.
El altar de la cocina
En la cocina preparamos una nueva vida, una nueva visión, una nueva forma. La vela que ubicaremos en ese altar será de color dorado ya que los alquimistas intentaban transformar el plomo, metal considerado inferior y vil, en un metal más noble: el oro, representando de esa manera el proceso que los llevaría a desarrollar su conciencia al máximo. Por lo tanto, podemos utilizar un trocito de plomo y otro de oro (o un metal dorado en su defecto) o bien, podemos utilizar los tres elementos fundamentales de la alquimia: sal, azufre y mercurio. Entonces colocamos un pocillo con sal, otro con azufre y un frasquito con una gota de mercurio. La carta del Tarot que utilizaremos es la número catorce llamada Templanza, la cual simboliza la mezcla necesaria, la medida precisa y la circulación de las energías. Así, si nuestro objetivo es transformarnos y adquirir una nueva identidad, punto de vista o si hemos iniciado un proceso terapéutico para sanarnos podemos escribirlo en el papel que dejaremos en dicho altar.
El altar del dormitorio
Este lugar simboliza nuestra vida íntima, el descanso reparador, lo onírico, la pareja, el sexo. Utilizaremos una vela de color rosado y la carta del Tarot número dieciocho, llamada La Luna, que guarda relación con la noche, el sueño, el inconsciente, lo femenino, los afectos, la madre. Colocaremos sobre este altar un corazón que fabricaremos con migas de pan o arcilla blanca que pintaremos de color rojo. Allí puede estar la foto de nuestra pareja o de seres queridos con los cuales tengamos vínculos más estrechos e íntimos. Si llevamos un libro de registros de lo que soñamos cada noche, el altar del dormitorio es un buen lugar para conservarlo. Al igual que en cada altar, dejaremos por escrito nuestros deseos para concentrar la energía.
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IX. LA CASA Y LOS CUATROS ELEMENTOS
Estudiando la estructura del Tarot comprendí que la existencia cuenta con cuatro vías de expresión: el aire, el agua, el fuego y la tierra, los cuales se manifiestan en nosotros de la siguiente manera:
El aire es nuestro intelecto: ideas, pensamientos, mitos, conceptos.
El agua es nuestra emocionalidad: vida emocional, sentimientos, amor, odio.
El fuego es nuestro libido: creatividad, sexo, deseos, asco.
La tierra es nuestra materialidad: nuestro cuerpo y sus necesidades, la salud, la estabilidad, el territorio, el dinero.
Si uno de estos vehículos de expresión se desequilibra pueden aparecer ciertas señales en nuestra casa. He aquí algunos ejemplos:
Aire: extractores de aire y ventiladores que no funcionan. Mala
circulación del aire. Puede representar problemas con nuestras ideas. Tal vez cerramos nuestra mente y no permitimos abrirnos a otras concepciones.
Agua: filtraciones, inundaciones, baja presión del agua, tuberías
bloqueadas, humedad. Es posible que experimentemos un bloqueo a nivel emocional y no logramos expresar lo que sentimos o bien nos encontremos en un estado de desborde emocional.
Fuego: deterioros en la instalación eléctrica, fugas de energía,
sobrecarga eléctrica, cortocircuitos. Puede manifestarse cuando no logramos encausar creativamente nuestra energía personal, cuando no nos concebimos como seres co-creadores de nuestra realidad.
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Tierra: grietas en el suelo y en las murallas. Desperfectos en general,
tanto en las instalaciones de luz, agua, gas, etc. como en los electrodomésticos. Extravíos de joyas y dinero.
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X. NUESTRA CASA A TODO COLOR
Los colores afectan todos los ámbitos de nuestra vida y, por tanto, resuenan en la totalidad de nuestro Ser. Ya lo decía el poeta y científico alemán Goethe en su tratado “Teoría del color”, una obra precursora de la denominada psicología del color.
Los colores que utilizamos en nuestra casa no solo reflejan nuestros estados de ánimo, sino también pueden llegar a reforzarlos o debilitarlos. Esto se debe a que los colores transmites ideas, conceptos, sentimientos. En este sentido, los colores pueden resultar reveladores, pues la información que contienen puede indicarnos incluso nuestro estado de salud.
A continuación revisaremos los colores más comunes.
ROJO: El rojo es un color que genera movimiento y actividad. El vigor,
el heroísmo y la sexualidad están estrechamente relacionados con este color. Es extremadamente estimulante, no deja indiferente a nadie. Es usado como llamado de atención (semáforo, por ejemplo); está conectado con la vida, ya que es el color de la sangre, pero también es el color de la violencia y la muerte (sangre derramada). Es un color que produce entusiasmo. El rojo vigoriza el cuerpo.
De esta manera, no es recomendable pintar de rojo el lugar en donde se estudia o las habitaciones destinadas al descanso, sin embargo, si se está pasando por un período de ánimo bajo es una buena idea rodearse de objetos de ese color, pues ayuda a superar la tristeza, depresión, o inactividad. En las habitaciones destinadas a la actividad, el rojo sirve de motor.
AMARILLO: Facilita la actividad mental. Son los estimulantes rayos del
sol que atraviesan el suave azul del cielo. Espacios con este color permiten la concentración, favorece la organización mental, el método,
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la focalización y estimula la inteligencia. Puede ser utilizado en una biblioteca, cuarto de estudio o trabajo, o en lugares en donde se acostumbra a hacer vida social y conversar como el living. En el comedor puede animar el apetito. Es un color que brinda confianza en uno mismo y optimismo. Desarrolla sentimientos positivos.
AZUL: El más inmaterial de los colores. Nuestra mirada se extravía en su
vacío hasta descubrir lo indefinido. El azul es un color que el ser humano tardó mucho tiempo en reproducir. Poco a poco fue apareciendo, primero se empleó como fondo de personajes de poder y luego se lo asoció a lo celestial y espiritual. La otra cara del azul es el romanticismo, la melancolía y la tristeza. En el arte, encontramos por ejemplo que el período azul de Picasso (1901 - 1904) lleva este nombre debido a que este color domina sus obras y refleja la tristeza del artista que se origina con el suicidio de su amigo Carlos Casagemas. En nuestra época, el azul es un color pacífico que fomenta la concordia; propicia estados de paz y ayuda a mantener en los procesos de introspección. Ideal para habitaciones abocadas a la relajación y la meditación.
En la unión del azul y el rojo podemos ver representadas las conexiones entre lo celestial y la vitalidad de la tierra. Azul y rojo son los colores principales del traje de Superman. La creación de este personaje data de 1938, y aunque la elección de sus colores pudo haber sido hecha a partir de los límites de la imprenta de esos años, al mismo tiempo es relacionada con el patriotismo. Personalmente, me gusta pensar que el azul del traje remite a la capacidad aerodinámica del personaje, mientras que el rojo lo involucra con nuestra condición terrestre.
EL VIOLETA: De la unión del rojo con el azul surge este color asociado
con la espiritualidad y el misticismo. Es la fusión del plano material (rojo) con el plano espiritual (azul) en nosotros o, dicho de otra forma la aceptación de estos dos aspectos en nosotros. En el Tarot de Marsella encontramos muy poco violeta. Es posible que esto indique que para alcanzar lo que representa este color debemos realizar un trabajo