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3. Marco Teórico

5.1. Motivos para donar: de la TAP a la Teoría del Don

5.1.1. Altruismo y el otro

La motivación prosocial se define como el deseo de ayudar a otros mediante una acción, en nuestro caso la donación de sangre. No obstante en el sistema de discursos de los donantes se articulan dos posiciones, a veces complementarias, de quien es ese prójimo al que se pretende ayudar.

 Altruismo: definido como el deseo de aumentar el bienestar de las personas en general (en especial de las desconocidas), sin buscar el menor beneficio social o material.

 Apoyo al colectivo/círculo íntimo: definido como el deseo de au- mentar el bienestar de parientes, amigos cercanos, y miembros de mi comunidad (apoyo a gente conocida).

Cuando se habla de la hemodonación en España, tal y como vie- ne descrita en el Plan Nacional de Hemoterapia de 1985, se habla de una donación voluntaria, no remunerada y altruista, por oposición a la

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donación de sangre comercial o retribuida5. Por tanto al donante de san- gre se le considera por definición una persona altruista, es decir que dona su sangre porque desea contribuir a aumentar el bienestar de sus congéneres, aunque le suponga un esfuerzo/coste y sin buscar ni espe- rar el menor beneficio de ningún tipo.

En opinión de Zeiler (2013) el don puro altruista vendría repre- sentado por la hospitalidad prodigada a un extraño, de la cual ni siquiera se espera una reciprocidad diferida, pero se tiende a aplicar este con- cepto de altruismo a la hemodonación, identificándolo como una de las motivaciones principales para donar sangre, aunque sin embargo no están claras las dimensiones que la palabra altruismo envuelve (abne- gación, caridad, filantropía, generosidad). En la revisión que hace Feigin (2014), desde los años 60 hasta nuestros días, sobre las formulaciones del altruismo en oposición al egoísmo, menciona la existencia de “trazos” de altruismo y de “personalidad altruista”, para demostrar que ambas conductas no son excluyentes, y pueden compartir protagonismo, al tiempo que Evans (2013), ciñéndose al ámbito de la donación de sangre, nos propone una clasificación de lo que él define como las cinco dimen- siones teóricas del altruismo.

 El altruismo puro, sería la razón por la que una persona desea ayudar a otras, donando su sangre, sin recompensa alguna y con un coste personal.

“Yo cada vez que voy la tensión me sube un poco… y lo confie- so no estoy del todo a gusto… me cuesta… pero ese rato que a mi me

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Consideramos que sería mejor hablar de extracción de sangre voluntaria o retribuida, en vez de utilizar el término donación, por parecernos redundante en el primer caso y contradictorio en el segundo.

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cuesta seguramente supone el que alguien que tiene problemas enor- mes los pueda solucionar… entonces…” (CP-h63-r94-p31)

 La cálida sensación de bienestar6, describe el beneficio físico o

emocional obtenido por el hecho de donar sangre, podría ser considerado equitativo (caso de devolver, o de deber para con la sociedad).

“Me sentí muy bien conmigo misma… y a la vez por saber qué les iba servir a las personas… que no es dar porque si… sabes que le van a sacar una utilidad…” (IP-m22-r7-p18)

 El altruismo impuro, sería aquel en que la persona dona sangre para ayudar a otros y porque además se siente bien haciéndolo (la persona aumenta su autoestima, o dona pensando en la posi- bilidad de ayudar a familiares o amigos).

“Si yo puedo ayudar a un miembro de mi familia, a cualquier ve- cino, a cualquier amigo, a cualquier extraño... ya ves tú que significa pa- ra mí que me saquen sangre, si no me va a perjudicar en nada, y puedo ayudar a alguien… que más generoso que eso” (CM-m40-r8-p32)

 El altruismo reluctante, sería consecuencia de la inacción de los demás (porque alguien tiene que hacerlo, porque otros no pue- den, porque no me fío de que otros lo hagan).

“Unas compañeras que vivíamos en el mismo piso la vieron al entrar… y dicen, que no vamos a la sangre, si algún día nos hace falta a nosotros… si no hay gente que va a donar, evidentemente no recibi- remos…” (CP-m24-r5-p22)

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 El hedonismo, la persona dona por motivos egoístas sin importar- le para nada el donatario (beneficios personales, prestigio ante los demás, recompensas).

“Yo desde que empecé a dar sangre siempre he tenido una idea en la cabeza… y no es por menospreciar al que no pueda… mi idea siempre ha sido la de llegar a las 100 donaciones…” (CM-h51-r76-p26)7

Como se puede ver a través de los fragmentos seleccionados, extraídos de los discursos de los donantes de nuestra muestra, apare- cen representadas de un modo bastante aproximado esas cinco dimen- siones descritas por Evans (2013), pero los límites de esos distintos ti- pos de altruismo definidos a fin de establecer una clasificación, se han demostrado muy porosos, casi inexistentes a veces, y como vamos a ir viendo el donante recurre a uno u otro según la circunstancia, difumi- nándose las diferencias entre tipologías. Habíamos partido de la premisa de que el donante de sangre en general, venía definido de manera insti- tucional como altruista, definición que a priori comprendía a aquellos de nuestra muestra que se autocalificaban de Prosociales, y cuyo posicio- namiento resumido en una frase sería:

“Es sólo ser un poco empático con la gente… tener ganas de querer ayudar… yo creo que es lo principal…” (IP-m22-r7-p18)

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Según enuncia Mauss (1979) en su teoría del don, los seres humanos que donan tal cantidad que nadie podrá jamás realizar un contradon equivalente, se elevan por encima de los restantes, adquiriendo casi la categoría de dioses.

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