Capítulo III. PRÁCTICAS PROPIAS Y COLECTIVAS:
Dibujo 3. Aluan Wang
1.2 Sostenibilidad y aprendizaje colectivo
Apenas si vale la pena detenerse a pensar en la innovación tecnológica cuando la mayoría de nuestros dispositivos y aplicaciones caducan tan rápidamente. El progreso -como sinónimo de florecimiento pero también de exilio- trajo consigo una revolución digital que, en términos sociales, confirma una vez más los riesgos de vivir en el espejismo de una civilización “en desarrollo”, con el riesgos de exclusión, de brechas tecnológicas muy marcadas, generadas por ejemplo, con el hecho de que los lenguajes de programación sean en inglés, que el acceso a internet esté limitado a algunos territorios geográficos no rurales y que los usuarios tengan cierto conocimiento específico que les permite acceder a esas tecnologías. Sin embargo, algunos grupos activistas de estas tecnologías informáticas y multimedia como hackers, fundaciones de software libre y organizaciones pro copy-left (dejar copiar) -entre éstos la comunidad Pure Data- piensan la tecnología digital y electrónica desde ámbitos políticos y socioculturales más comprometidos. Compartir imágenes y sonidos es intercambiar cultura, modos de ser, de ver y oír. En este
intercambio cultural, mediado por dispositivos tecnológicos, resulta complejo entender estas otras formas de producción abierta y colaborativa que ofrecen una suerte de ecología de flujo en donde la producción es porosa y dejar entrar, es entonces, un estar en relación interdependiente,
fundamental para mantener un ambiente de pluralidad y de comunidad abierta.
En el caso de Pure Data, encontramos que el proceso de innovación tecnológica está pensado para el acceso y el desarrollo inclusivo, pues a medida que salen nuevas versiones del software se procura que sean retroactivas, es decir, sus versiones son retrocompatibles, a diferencia por ejemplo, de Processing que también es software libre, pero sus versiones nuevas no son
compatibles con las antiguas. Esta retrocompatibilidad sugiere que, para hacer uso del programa, no necesitamos utilizar la versión más sofisticada de software o hardware. Igualmente, las versiones de Pure Data son aplicables a los distintos sistemas operativos (Windows, Linux y Mac) y pueden ser ejecutados hasta en computadoras con sistemas operativos considerados obsoletos, como Windows 95, permitiendo que los usuarios accedan al software sin una producción tan costosa.
La innovación para esta comunidad está sustentada en el bien común y la sostenibilidad, pues retoma tecnologías obsoletas, cuestionando también el para qué y el porqué utilizamos ciertos dispositivos o no. Esto nos lleva a caer en la cuenta de que para explorar las tecnologías - cual niño que desarma sus juguetes para ver cómo están hechos-, para experimentar sus errores, es necesario descubrir nuevas funciones o utilizar los aparatos en pro de construir nuestros propios símbolos, nuestros propios haceres, articulados a lo sumo, a un ecosistema sostenible.
En la filosofía del software libre encontramos al usuario no como un individuo solitario, sino como un individuo relacional, por lo que sus inquietudes, problemas y preguntas alrededor del código informático no son cuestiones aisladas, sino más bien participativas, de lo cual deriva su interés en lo común. Mantener informados a los usuarios resulta tarea de todos, para ello se utilizan distintas plataformas interactivas que facilitan la obtención de la información, aún sin ser un especialista, pues la gestión alrededor de la información ya no solo se encuentra en la
biblioteca o el libro especializado, sino que se haya en los foros, blogs y grupos de redes sociales que son capaces de organizarse y tener un canal de comunicación mucho más eficaz, rápido y colaborativo.
Documentar es un paso importante para el programador, para el científico o el artista mediático y lo empieza a ser también para el usuario amateur que crea sus propios prototipos y aparatos tecnológicos, la libreta de apuntes es quizá una herramienta potente para la recolección y el aprendizaje, lo suficientemente útil como documento para el aprendizaje.
Alan Wang, como citamos anteriormente, tiene un registro organizado y detallado de su proceso creativo de programación, su escritura de código procura ser pedagógica y tiene un marcado interés por la compresión no solo que un experto puede tener, sino un aficionado y amateur lograría. Encontramos sus notas de programación con fechas, fotografías y con la posibilidad de ser comentadas por cualquiera. Este tipo de política comunitaria, popularizada por comunidades como Wikipedia, dan la libertad a los usuarios de editar los contenidos y de dar confianza a un conocimiento que está siendo compartido.
1.3 Visualidades en Pure Data, cartografías de la programación
El lenguaje de programación Pure Data, como mencionamos anteriormente, se basa en el Data flow, el flujo de datos, que se hace en un ambiente gráfico donde se visualizan los algoritmos o funciones para cada paquete de programación o Patch.
Figura 6: objetos de programación en Pure Data
El término Patch viene de la idea del "patch you in" es decir, "conectarse a". En los “patches” es donde se alojan unas cajitas llamadas “objetos” que tienen determinadas funciones (parámetros, condicionales, filtros etc) para procesar el flujo de datos (por ejemplo imágenes y sonidos). Como mencionamos anteriormente, Pure Data es un lenguaje de programación gráfico, en el que
encontramos unas cajitas, cada de una con cierta clase: objeto, mensaje, pulsador, símbolo o número (véase figura 6).
En la parte superior de estas cajitas se encuentran entradas por donde se envían los datos y en la parte inferior se encuentran salidas por donde se va el flujo de estos datos.
Las cajitas se pueden conectar de acuerdo a sus entradas o salidas para generar ciertas funciones encadenadas que forman un algoritmo, así, las cajitas se conectan unas a otras para formar un patch que puede ser sencillo o complejo dependiendo de sus funciones.
Figura 7. Flujo de entrada y de salida de los dato
Figura 8. Ejemplo de un patch o algoritmo que dibuja un círculo
Aún cuando debe existir cierta lógica y coherencia en la escritura del patch, cada grafía es distinta, depende de la lógica de su hacedor. Generalmente, los programadores con experiencia sugieren que la programación sea de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo, que tenga además las suficientes anotaciones para que otro pueda leer y entender fácilmente su
funcionamiento, sin embargo, una de las facilidades visuales que ofrece Pure Data y que nos habla de las libertades del lenguaje, es que ofrece al usuario graficar las funciones de diversas
maneras. Es interesante la infinidad de grafías de los patches, que van no solo desde la lectura occidental de izquierda-derecha, sino que permiten la lectura en espiral, transversal e incluso hacia adentro.
Ejemplos:
Figura 11.
Patch creado por Henderson. Puede escuchar como suena en:
https://hendersonmedia.wordpress.com/2010/09/14/step-sequencer-patch-for-pure-data/
Ahondaremos todavía un poco más, señalando que los patches -además de tener una lectura en dos dimensiones- pueden leerse hacia adentro, algunas de estas cajas pueden abrirse para seguir escribiendo código en su interior, de tal manera que su superficie luzca simple, pero que, en su interior, contenga un código más complejo. Cuando un patch está dentro de otro patch se dice que éste es un subpatch.
La ventaja de un ambiente de programación tan gráfico es que le permite a los usuarios aprender más fácilmente el lenguaje. Se puede personalizar no sólo espacialmente, sino compositivamente, con colores, elementos y textos, es decir, comentarios que los programadores pueden escribir sobre el patch, como por ejemplo, “Hola, sería bueno que comenzaran por aquí” logrando darle voz a los sujetos que programan. Teniendo en cuenta la filosofía colaborativa de Pure Data, la mayoría de los patches están bien documentados, tienen instrucciones claras y ejemplos detallados de su funcionamientos, algunos incluso tienen una secuencia de pasos a seguir. Expondremos otro ejemplo, un patch co-creado por Lucía Egaña Rojas, una ciberfeminista chilena radicada en España, fundadora del colectivo Minipimer.tv, que trabaja con tecnologías
libres, locales y de bajo coste. El colectivo desarrolló el siguiente patch, con la idea de automatizar la toma de decisiones de grupo:
Figura 12. Patch creado por miniprimer.tv para la toma de decisiones
Este patch es puramente imagen, se pueden hacer interpretaciones y relaciones con él, sin embargo, es un patch inútil, no sirve, no contiene un algoritmo que pueda ejecutarse. En su ensayo visual “Abriendo el código del error, tácticas de contingencia feminista para trabajar con máquinas”18(2014), Egaña muestra el patch dentro del marco de una reflexión sobre el error, las relaciones con las tecnologías y el género, poniendo en evidencia la proximidad de la tecnología dominante con lo perfecto y acabado, con lo que no se cuestiona por simple hecho de pertenecer
18https://vimeo.com/84483454 Este es el video- ensayo donde podemos encontrar el ensayo a través de un audiovisual en donde la artista comenta algunos de los conceptos alrededor de los cuales gira el ensayo
a un ámbito científico. No estará por demás traer a colación que su reflexión apela a la técnica, que como la programación, sigue cerrada a las lógicas del patriarcado y del capitalismo, a la legitimación del conocimiento hecho por hombres programadores. En este ejercicio de hacer un patch inútil, encontramos una pequeña reflexión sobre las maneras como, al parecer, el trabajo con las tecnologías tiene que ser preciso, exacto, eficiente, limpio. Como lo señala en su ensayo visual “hay expertos y hay parias del conocimiento” y, en estas circunstancias, el trabajo con tecnologías se debe exponer también a formas otras de hacer, diversas, como el de la
improvisación, la experimentación y el juego.
2. RELACIONES SOCIO-POLÍTICAS EN LA COMUNIDAD TUMBRL
Imagen 6. Escritorio de entrada en Tumbrl
Continuando en este análisis, comenzaré por hacer la pregunta sobre lo que consideramos nos une como colectividad cuando estamos en itnernet ¿Somos muchas individuales juntas? Una masa que comparte contenidos, que se linkea, afirmando su vínculo cuando lanza al ciberespacio la huella de su existencia, en forma de foto, post o tweet. Parece oportuna la pregunta cuando, en esta reflexión, pretendo situar las relaciones y las circunstancias que hacen que como individuos generamos vínculos socioculturales tan particulares en la internet. Para responder a ello,
podríamos echar un vistazo a algunas concesiones sobre la plataforma Tumbrl, que determina otro tipo de vínculos diferentes hasta los ahora mencionados con Pure Data, pues considero a Tumbrl como una red. La red, básicamente, se concibe como un conjunto de usuarios que
los usuario puede tener un espacio donde subir distintos contenidos: imágenes, videos, textos. Un usuario puede afiliarse a otros usuarios, puede ser “seguidor” de sus contenidos o ser agregado a listas de interés.
Una de las maneras más sencillas de navegar en Tumbrl es hacer uso de las etiquetas que, en últimas, se convierten en las tendencias que escalan el ranking de lo más visto, lo más popular. Así, etiquetas como:
#mujer # youtuber #cocinaitaliana #punk #derechoshumanos #colombia son tendencias que han sido asumidas muy bien por las industrias digitales, pues en esta dinámica se capturan los deseos de los usuarios, produciendo, por así decirlo, un cierto tipo de consumo y, a su vez, de mercancía. El uso de etiquetas, hipervínculos, enlaces, da cuenta, no tanto de dónde venimos y a dónde vamos, sino más bien de los tránsitos y transacciones que se hacen en la red. Los
contenidos, en este sentido, transitan gracias a la autogestión de los mismos usuarios, quienes precisan y clasifican las cosas que les gustan, que ofrecen y consumen. Poner una etiqueta permite gestionar más fácilmente contenidos y encontrar usuarios o listas de contenidos específicos.
Como plataforma web 2.0, Tumbrl se basa en el intercambio y la producción de contenidos, tienen un límite determinado de caracteres a publicar. Tumbrl es un blog que, más que todo, comparte contenido visual lo que, a mi parecer, lo ha vuelto muy popular.
Un usuario Tumbrl construye su espacio propio a través de sus propios contenidos -leídos
posiblemente por otros- textos e imágenes capaces de interactuar con otros. Estos contenidos son producidos y consumidos por un usuario que es emisor y receptor, produce y consume
constantemente, su rol es rotativo. El consumo, dice Canclini, no es un simple ejercicio del deseo, es también un lugar para pensar y discernir, implica el accionar del consumo cultural que, por ejemplo, en internet se da con la interacción y apropiación de contenidos, sobre todo en un ámbito de construcción de identidades, que no se limita al cuerpo físico, sino que evidencia una presencia virtual en la que el sujeto se construye a sí mismo y es construido por otros.
Internet nos presenta comunidades, redes, grupos, y por ello, me remito a la pregunta inicial, ¿Qué somos cuando estamos conectados? ¿Somos una comunidad de usuarios? ¿Somo “nativos
del ciberespacio”, con suerte, una especie de nómadas que salen, entran, se desconectan, conectan, se ven, se niegan, se invisibilizan?
Consideremos ahora los diferentes vínculos que se dan en la internet y que propician una comunidad. En Comunitas Origen y destino de la comunidad (2012), Esposito expone la idea de comunidad como aquello que es necesario e imposible. No debemos entender la comunidad como un ente cerrado y constituido per se, donde sujetos individuales se asocian por gustos similares; la idea de comunidad es mucho más compleja, es una ruptura de la subjetividad que se extiende en la existencia del otro. Para ciertas corrientes de pensamiento como el comunitarismo o el
socialismo, el atributo o la propiedad que une a ciertos individuos es un todo, el pleno añorado (sea éste territorio, raza o lenguaje, propiedades que constitutivamente son el origen de lo común), aquello que los miembros de una comunidad apropian en su misma construcción como sujetos individuales, es eso que les es común (Esposito, 2009: 11). Sin embargo, Esposito se aleja precisamente de esta dialéctica -en la que generalmente asociamos lo común a lo propio- para ampliar su reflexión desde el origen etimológico de la palabra.
Comunidad proviene del latín communis, del que adquiere el principio de su sentido oponiéndose a «propio», es decir, lo común empieza donde lo propio termina, concierne al ser-con, no al ser- por sí mismo. En communis, igualmente, se señalan otros significados asociados al munus -arc. moinus, moenus- que asignan el carácter de social a la palabra comunidad y que Esposito logra remitir y extender a tres significados: el primero, el referente al paralelismo entre
«público/privado» -munus dicitur tum de privatis, tum de public-, el segundo derivado de éste, el «deber» -onus, officium y donum- que a su vez conlleva al tercero, la idea de «don/intercambio» -donum- implícito en la raíz mei que denota «intercambio» (Esposito, 2009: 12)
En esta deducción, el deber es importante puesto que los vínculos que unen a una comunidad no son propiedad cualquiera, son ante todo tarea y deber, es decir derivan de una ley. La ley
colectiva que nos hace comunidad y que también atiende a la idea de don, no tanto como un dar y recibir, sino como un don de hacer, una obligación de los miembros de la comunidad que es, necesariamente, una exigencia a la que nos sentimos obligados y que genera en nosotros un estado de culpa (Esposito, 2009: 26-27)
Ahora bien, podemos ahondar la reflexión de Esposito en nuestro análisis de Tumbrl y Pure Data, pues encontramos que, en ambos, la comunidad es entendida desde ámbitos políticos, éticos y estéticos diferentes que, no obstante, son transversales a los tres significados que Esposito
propone: público/privado, deber e intercambio. Sin embargo, no acontece igual para ambas, en Tumbrl, los vínculos no son tan fuertes como para sentir pertenencia, algo que sugiere Exposito, nos obliga moralmente a pertenecer. Pero también es verdad que aunque Tumbrl se anuncie como una plataforma de libre intercambio, donde los usuarios pueden ser ellos mismos (creativos y únicos como se anuncia publicitariamente), ha requerido de ajustes éticos que han replanteado la idea básica de comunidad de la que se distancia Esposito, esa que se origina solo desde el interés común.
En 2012, el suicidio de una adolescente inglesa de 15 años, Tallulah Wilson, obligó a los empresarios de Tumbrl a crear nuevas políticas en la plataforma, prohibiendo contenidos relacionado al suicidio, la autolaceración y los trastornos de la alimentación19. Tallulah subia videos y fotografías de sus laceraciones y estados depresivos. Varios de los comentarios que ella recibía de sus 18.000 seguidores la alentaban a hacerse daño y a acabar con su propia vida. En este doloroso ejemplo, podemos evidenciar las dificultades de estos grupos virtuales, donde continuamente nos configuramos como comunidad bajo ciertas éticas y formas de existencia que constantemente se crean por norma o culpa, como sugiere Esposito. La comunidad no solo se crea por vínculos de intereses comunes, por una propiedad que los une, la comunidad lleva implícita los conflictos que continuamente trascienden, que llevan al límite la ley, y con ello nuestros propios límites como sujetos. “Por ello la comunidad no puede pensarse (...) como una fusión de individuos que dé como resultado un individuo más grande” (Esposito, 2003 :32). Nuestra época no se caracteriza primordialmente por una ley común en la que todos nos sentimos cobijados, habitamos en la paradoja entre ser quien realmente queremos ser, frente a lo que debemos y podemos. La comunidad, como expone Esposito, es una necesidad y un imposible.
19Desde esté insidente Tumbtl se vió obligado a redactar una norma respecto a los contenidos que se publicaban en los blogs:
“Está prohibido publicar contenidos que ensalcen o promuevan activamente cualquier tipo de conducta autolesiva. Esto incluye contenidos que impulsen o alienten a otras personas a cortarse o mutilarse, fomenten la anorexia, la bulimia u otros trastornos de la alimentación o inciten al suicidio, en lugar de apoyar a aquellos que sufran de depresión y otros trastornos similares o que se estén recuperando de ellos recomendandoles que busquen ayuda y reciban algún tipo de tratamiento.”
2.1 Visualidades de Tumbrl: La maquinaría visual del yo
Registrarse, seguir a alguien y subir contenidos, así se inicia siendo usuario en Tumbrl. Cuando somos usuarios de Tumbrl, podemos suscribirnos a los contenidos de nuestro interés, que se encuentran alojados en un scroll o lugar de desplazamiento, donde se visualizan imágenes, videos, gif, frases, etc. Consumir este contenido implica desplazarse verticalmente en la pantalla, bajar, bajar y bajar mientras se ven cosas, se leen frases o se pulsa play para escuchar algo. Consumir en forma vertical refiere entonces a la práctica del scrolling o desplazamiento. El scrolling es una especie de canaleo televisivo en el que los usuarios navegan. Si bien no son canales lo que los usuarios ven o a los que se suscriben -como youtube-, si son contenidos en red, de los cuales, los más vistos son los más fáciles de consumir. El scrolling es una práctica cercana a una suerte de “cultura visual alternativa”, que lleva consigo ciertos eslogan, el leitmotiv de estéticas relacionadas al consumo creativo y amateur, como el reciclaje y el bricolaje hechos memes, íconos de la cultura pop, iconografía popular y tendencias visuales que se discuten en la red en forma de gif.
Las visualidades en esta plataforma son la filosofía explícita de una demanda por la
espontaneidad, que devora la novedad de narraciones visuales público-privadas, el intersticio que ya no se sabe real, pues navega en cuerpos ficcionados, en nombres imaginados en un mundo