VII.1. TRANSTORNOS DEL LENGUAJE Y CÓMO ACTUA EL
CENTRO ESCOLAR
Las alteraciones, anomalías, perturbaciones o trastornos del lenguaje dificultan, de manera más o menos persistente, la comunicación lingüística, afectando no solo a aspectos lingüísticos (fonológicos, sintácticos o semánticos, tanto en el nivel de comprensión y decodificación como de expresión o producción-codificación), sino también intelectuales y de la personalidad, interfiriendo en las relaciones y rendimiento escolar, social y familiar de los individuos afectados.
El primer problema al que nos enfrentamos, es el de precisar el límite de lo "normal" y lo "patológico" en materia de lenguaje.
De una manera intuitiva, la generalidad acepta como atributos esenciales de un habla "normal", el empleo apropiado de las palabras según su significado, la cantidad y la calidad del vocabulario suficiente y precisa, la calidad de la articulación, la forma gramatical adecuada, el ritmo y velocidad apropiados, en lo que se refiere a la voz en forma especial, la audibilidad (volumen apropiado), la cualidad agradable, el tono apropiado a la edad y sexo, la entonación de la frase en concordancia con su significado y sus necesidades expresivas.
Al enfrentarse a un niño que se comunica mal, el primer paso es determinar si éste presenta un trastorno del habla o un trastorno del lenguaje, o bien su problema es secundario a alteraciones a nivel fono articulatorio o psicolingüístico.
A continuación expongo los diferentes trastornos del lenguaje:
TRANSTORNOS DEL LENGUAJE
Dislalia Disfasia Afasia Disfemia o
DISLALIA
Es un trastorno o alteración en la articulación de los fonemas o sonidos: bien sea porque se omiten algunos de ellos o porque se sustituyen por otros.
Tipos:
- Dislalia evolutiva: propia del desarrollo evolutivo del niño. Se considera dentro de lo normal, pues el niño está en proceso de adquisición del lenguaje y los errores se irán corrigiendo progresivamente.
- Dislalia funcional: no se encuentra causa física ni orgánica en esas alteraciones de articulación. Puede cometer diferentes tipos de errores: de
sustitución (sustituir un fonema por otro), de omisión (no pronunciarlo), de inversión (cambiarlo por el siguiente) y de distorsión.
- Dislalia audiógena: la alteración en la articulación de fonemas se produce por una deficiencia auditiva.
- Dislalia orgánica: la causa puede estar en los órganos del habla (diglosias) o por una lesión cerebral (disartrias).
Son alteraciones producidas por un mal aprendizaje del habla cuyo origen se debe a causas orgánicas o fisiológicas. Se le conoce también como dislalias audiógenas o dislalias funcionales.
Se manifiesta por situación, alteración y omisión de sonidos consonánticos: cado por carro, naba por agua y peota por pelota; así como por alteraciones silábicas. Cuando las irregularidades en la pronunciación se deben a inmadurez psicomotoras o debilidad del aparato auditivo (confusión b-p, t-d, f-v), la sílaba se conoce como disartria.
Para su tratamiento es necesario que el niño sea atendido por un terapeuta del habla y del lenguaje que se haga cargo del problema; de preferencia, antes de iniciar el aprendizaje de la lengua escrita, por la repercusión que este tipo de situación tiene un dicho aprendizaje.
DISFASIA
Se aplica a aquellos niños con un trastorno severo del lenguaje, tanto en la comprensión como en la producción y cuyas causas no se explican por problemas sensoriales, intelectuales y neurológicos.
AFASIA
Trastorno del lenguaje producido por alguna lesión cerebral, después de que el individuo haya adquirido el lenguaje
Hay diferentes tipos según donde se localice la lesión
La característica fundamental de este cuadro es la alteración de la comprensión del lenguaje. Otra característica es la elocución que puede ser abundante pero carente de sentido o con escaso valor comunicativo.
Si existe algún lenguaje espontáneo presenta alteraciones propias: ecolalias y perseveraciones silábicas y verbales (perseveraciones de palabras), que pueden ser tan intensas que pueden volver al lenguaje ininteligible, (diglosia).
Otro rasgo es la fatigibilidad y la labilidad de la atención, esta se prueba al hacer trabajar a un niño afásico, veremos que se van incrementando los errores y los lapsos de concentración son cada vez más breves, como consecuencia se ve también perturbada la memoria.
El aprendizaje escolar de los niños con afasia de escasa gravedad es posible siempre y cuando se cumplan algunas condiciones, la primera es acompañar este proceso con una reeducación adecuada del lenguaje, la segunda es tener en cuenta que en este síndrome es necesario realizar adecuados estudios fisio-patológicos para basar en ellos tanto la reeducación como el trabajo escolar.
DISFEMIA O TARTAMUDEZ
Consiste en la dificultad de mantener la fluidez normal del habla, dando lugar a la repetición rápida de sonidos y/o sílabas, provocando bloqueos al intentar pronunciar una palabra.
- Suele acompañarse de otros movimientos corporales (parpadeo, muecas, balanceo de brazos,...) que pretenden encontrar ayuda para superar el bloqueo verbal.
- Desaparece espontáneamente en la mayoría de los casos; responde a una tensión propia de entre los 2 y 5 años (edad en la que suele hacer su aparición).
- No inquietarse con el niño, sino darle confianza e intentar relajar su tensión. - Los tartamudos no siempre tartamudean; pero una vez se ha iniciado el trastorno, saben con antelación qué palabra les causa el problema y eso puede provocar aún más ese rasgo.
- La actitud más correcta estaría en ignorar el tartamudeo temprano del niño, pues cuanta más conciencia tenga éste de su tartamudez, es más fácil que el problema empeore. Se le hablará correctamente, con paciencia, sin terminar las frases que el niño
inicie, ni interrumpirle. Y favorecer un clima de tranquilidad y relajación (sin prisas), cuando se entable conversación con él.
- Si el tartamudeo es grave o no mejora, habrá que buscar la ayuda de algún especialista infantil.
¿CÓMO DEBE ACTUAR EL CENTRO?
- El centro educativo debe garantizar las condiciones que favorezcan la estimulación lingüística y la interacción social.
- La respuesta educativa debe partir desde el propio equipo educativo que atiende al niño o a la niña.
- Los equipos de orientación y los departamentos de orientación deben apoyar esta función, pero nunca sustituirla.
- Deben desarrollarse programas de lenguaje oral, tanto de prevención como de estimulación.
- La organización del centro educativo debe garantizar la coordinación entre el profesorado de apoyo, el de audición y el lenguaje y el resto del equipo educativo, para que todos trabajen en una misma línea y con los mismos planteamientos.
VII.2. ACTIVIDADES PARA ALUMNOS CON TRANSTORNOS DEL
LENGUAJE
TÍTULO: LOS ANIMALES
La profesora o un niño dice los fonemas del nombre de un animal y los niños adivinan de qué animal se trata (aquí se trabaja el nivel fonológico); pueden separar los nombres de los animales en sílabas.
Forman oraciones a partir de un animal dado y cambian el orden de las palabras dentro de la oración formulada (nivel morfosintáctico).
Caracterizan, describen a los animales y le buscan un atributo (adjetivo). Por ejemplo, el león es valiente y el tigre feroz (nivel semántico) Además, se establece semejanzas y diferencias entre pares de animales.
Estas actividades no sólo benefician los alumnos con trastornos en el lenguaje, sino a todo el grupo curso.
Otra sugerencia metodológica que podría desarrollar la profesora de este alumno en clase es trabajar el discurso narrativo. La profesora cuenta un cuento o los alumnos leen un cuento y ella dice a uno de ellos: "Ahora, cuéntamelo tú”. Esto tiene que hacerlo inmediatamente, para que no haya un problema de memoria, y el niño lo relata con sus palabras. Evoca, aquí está la memoria. La profesora no se fija solamente en los errores fono articulatorios, también va a analizar cómo evoca, si usa el vocabulario adecuado para su edad, cómo estructura las oraciones, si logra identificar que hay un desarrollo en la historia donde hay un conflicto y un desenlace.