2. EL ARTISTA, EL ARTE Y LA CRÍTICA EN LA BALADA DEL
2.3 Los personajes artistas
2.3.1 Braulio Cendales o la imaginación desbordada
2.3.1.1 Amada imaginación lo que más amo en ti es que nunca perdonas
La construcción distorsionada de la realidad único remedio a la homogeneidad. Esta frase caracterizaría la relación que Braulio Cendales establece con la realidad, ya que para él, la lectura de la realidad debe estar mediada por el arte. Estas certezas ilustrarían la idea del aspirante a Poeta de ser, sentir y vivir diferente a sus congéneres. Para ello recurre a su imaginación y fantasía que, alimentadas por su erudición, sus gustos, su profesión, sus aspiraciones estéticas le proporcionan la ilusión de hacer de la vida un arte.
Valencia en su interpretación de la obra propone que:
“La intrincada red de coincidencias y desavenencias vislumbra un elemento nuclear en la historia del protagonista Braulio Cendales: actuar como se piensa, hacer de la vida cotidiana una muestra efectiva de los procesos mentales, de sus complejas derivaciones; un poco a la manera de Raskólnikov de Dostoievski y de Emma Bovary de Flaubert. Se trata de ajustar al miserable mundo de la realidad con la intrincada telaraña de asociaciones que va elaborando el protagonista, para conferir sentido a la vida y al arte, para hacer del arte una vida”. (Valencia, 2001, 294).
El procedimiento empleado por el personaje protagonista para hacer de su vida un arte, se establece a través de la relación del sueño, la pintura, la literatura y la cultura con la vida y la realidad.
63 Una muestra de lo anterior, se hace palpable en Braulio Cendales cuando en diferentes situaciones cotidianas de su vida, bien sean felices, sublimes, o aciagas, piensa o se expresa con la mediación de lecturas, autores u obras estéticas. Por ejemplo, al conocer a Primitivo Drago, lo asocia con un vampiro por su aspecto físico, su aire melancólico y la seducción que inicialmente produce en él: “(…) Era como si tuviese ante mí un gesticulante cadáver, impecablemente vestido. Un cadáver que, para usar las palabras de Goethe, pudiera sentirse cómodo al aire libre antes de haber sonado la hora lúgubre de los espíritus. Estas últimas frases me parecieron ya una demasía. ”(…) (p 26).
En otro momento, Braulio invita a Mabel y Primitivo para que lo acompañen a visitar el faro. Pese al disgusto de este último, abordan la embarcación: “(…) La espuma nos salpicaba y yo percibía una infinita sensación de libertad, ésa que sólo el mar – oh, Baudelaire- puede proporcionarnos. (…)” p (245). O el momento en que Braulio y Mabel tienen un encuentro erótico en el mar, mientras Primitivo los observa“(…) El agua salada rodeó nuestros cuerpos como un manto ceremonial, infundiéndonos, pese a su frialdad, el fervor que Gide deseaba enseñar a Natanael. Nos trenzamos en la cópula bajo el torrente de estrellas, entre el yodo del mar. (…)” (p 247).
Otro de los comportamientos del personaje es asociar a la mayoría de personas que conoce con un animal. O cuando su desbordada imaginación no tiene límites y ella es más real que la realidad misma. Ello es muy palpable en la novela cuando en el teatro se le acercan Mabel y Primitivo Drago:
“(…) yo me sabía embotado por la fascinación y los vi aproximarse con la sensación de que dos personajes de fantasía se insertaban de pronto en mi realidad. (…)”. (p 87)
En otra oportunidad, tiene una pesadilla, enciende una lámpara y mira las pinturas que están en las paredes “Eran éstas las que, día a día, engendraban en mí la firme noción de lo real y tangible (…)” (P 73).
De otra parte, su obsesión por Mabel, generada realmente por el rostro de la pintura de la Madona y la lectura de los poemas de la poetisa, le hace expresar que “(…) entre Mabel y yo, existió desde el comienzo un hilo sutil de simpatía, un parentesco espiritual que, en determinados momentos, llegó a consustanciarnos. Su escritura envolvió mi espíritu como a
64 Dánae la lluvia de oro, fertilizándolo y, de algún modo resucitándolo.”(p 122). Pintura y poesía engendran el amor perfecto, conjunción de espíritu y erotismo, es decir, el amor sublime.
En otras ocasiones, imagina situaciones a partir de un comentario. Mabel le dice que el vampiro34 entre ellos es símbolo de amistad. Braulio se imagina a los catalanes regalarse entre sí vampiros disecados. Considera esta actitud suya pueril.
En los momentos más funestos de su trasegar vital, el arte se hace presente en la cotidianidad de Braulio Cendales. Esto podría interpretarse como un extremo refinamiento, pedantería o la necesidad de que el arte haga parte de todas las facetas de su existencia. Por ejemplo, cuando sufre la intoxicación alcohólica expresa que su tratamiento fue el mismo que se le practicó a Paul Verlaine o cuando debe pintar el desnudo de una actriz popular para satisfacer a Ñango, se inspira en las opulencias de Las Tres Gracias de Rubens, entre otros.
Cuando aún cree que puede salvarse por la escritura, y por ello debe ser lo más sincero posible, está convencido de que el amor por Mabel, su Diosa Blanca asesinada, lo elevará por encima del común de los hombres y le otorgará la palma del martirio. Además cree que con esta muerte, quedan compensadas las de Clarita, su hermana a quien asesinó sin premeditarlo, y Vicenta, su criada, muerte de la que se siente culpable, porque escribe el nombre prohibido de Dios en el libro de Epimeteo de Fasciola. Siente que ya está purificado por las llamas del purgatorio, y por eso no debe tener ningún remordimiento.
Por otra parte, en La balada del pajarillo se evidencia la relación entre pintura y literatura. De la hermandad de las artes: poesía y pintura se ha tenido noticia desde la Grecia antigua hasta épocas posteriores. Especialmente fue una preocupación de los poetas finiseculares en el siglo XIX, específicamente el Modernismo aunó los vínculos entre estas dos artes, sin
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De a ue do o el di io a io de sí olos de Chevalie el va pi o si oliza el apetito de vivi, que renace cada vez que se lo cree aplacado y al que vanamente nos consumimos en satisfacer. En realidad se transfiere sobre el otro esta hambre devoradora, cuando no es más que un fenómeno de autodestrucción. El ser se atormenta y se devora a sí mismo, o se e o o e espo sa le. I agi a a usa a ot o p .
65 olvidar que el Romanticismo ya había abonado bastante terreno en este sentido. En otros momentos, se habló de rivalidad entre estas dos artes y la superioridad de una frente a la otra. Quienes contribuyeron a estas relaciones de confraternidad o antagonismo, no sólo fueron los escritores o artistas plásticos; igualmente intervino la academia. Las novelas de artista son un ejemplo único de las síntesis de las artes por la compenetración que logran dos lenguajes tan diferentes. (Plata, 2008, 159- 163).
Traemos a colación esta idea porque la pintura y la literatura son el germen en la mente de Braulio Cendales para querer hacer de la vida un arte35. En primer lugar, la manera en que el cuadro de la Virgen del Amparo cae en manos del restaurador de arte, la sordidez y el misterio de su antiguo dueño, el descubrimiento posterior, de que es robado -data del siglo XIX y proviene de México; en segundo lugar, esta obra pictórica religiosa, encubre otra pagana: “(…) la de una diosa, brotada de una pamplemusa, evocaba de algún modo a Venus surgiendo de una concha nacarada en la famosa tabla del temple de Botticelli. Pero Venus era púdica en la fantasía de Sandro Filipepi. Ocultaba los pechos y el sexo. No así mi Diosa Blanca, que los exhibía sin modestia. (…)” (p 271). Cendales cree que podría pertenecer al Renacimiento y representa la Diosa Blanca. En la imaginación del crítico, esta divinidad ha reencarnado en Mabel Auselou. Ella, poetisa catalana y amante de la poesía provenzal, le descifra a Cendales el significado del cuadro y de su primer sueño con la cierva36 , le revela que ésta es otra de las representaciones de la Diosa Blanca.
En tercer lugar, dos de los cuadros pintados por Primitivo Drago- que denotan su verdadero estilo- representan simbólicamente la muerte de Mabel. El del pajarillo emparedado, que produce estremecimiento en Cendales por la muerte que se retrataba en los ojos del
35 Oscar González en su artículo:
Reflexiones en torno a la novela la balada del pajarillo de Germán Espinosa (2007), había propuesto esta relación entre pintura y poesía: “Otro de los temas principales de la novela de Espinosa se centra en el de la pintura. Hay relaciones con la historia del arte, con la pintura actual, con las a ade ias de a te, el va pi is o de u pi to … a tes de se íti o de a te, Ce dales e a poeta. O se había interesado por la poesía y desistió de continuar por esa vía. Para Cendales la poesía continuaba teniendo una alta consideración en su vida intelectual, era por decirlo, de una manera, el instrumento que le hacía vivir la vida de otra manera, de reclamarse para sí aquella expresión poética de Rimbaud: la vida está e ot a pa te p -87.
36“egú Chevalie E los sueños del ho e, la ie va si oliza el a i al e su aspe to i dife e iado,
primitivo e instintivo. La cierva es esencialmente símbolo femenino. Su belleza procede del brillo e t ao di a io de sus ojos, po esta azó su i ada se o pa a a e udo o la de u a jove . P
66 animalito y el estado indefensión que transmitía. El otro cuadro en el que se intuía el rostro marchito de Mabel Auselou de aspecto cadavérico y espectral, estaba acompañado en la parte superior de una pequeña ventana que se abría y por donde se asomaba sonriente la cara del pintor.
La pintura y la poesía se fusionan para recrear el mundo de Braulio Cendales atravesado por su experiencia amorosa. Inicialmente los dos primeros cuadros mencionados arriba, representan el esplendor, una policromía vital cuya figura central en el primer caso es una Madona y una Diosa, las dos figuras vinculadas con lo sagrado y lo profano respectivamente. Lo común entre ellas, el paisaje que se funde con la figura femenina en este aspecto, su filiación clásica es evidente. El cuadro de la Diosa que revela la sensualidad total, está abiertamente vinculado con lo dionisíaco y el mestizaje americano, mostrando su condición universal. Ello demuestra una vez más la idea de intemporalidad y el sentido cósmico que Espinosa ve en el arte.
Braulio Cendales exalta la sensibilidad vital, la fusión entre lo apolíneo y lo dionisíaco, reconociendo la herencia de un tiempo mejor, donde el arte propone vida. En contraposición, los dos cuadros de Primitivo Drago (como ya se enunció, representan a Mabel Auselou en la imaginación de Cendales) se evidencia la degradación, el sufrimiento y la muerte. El arte aquí y ahora (léase: “tiempos modernos”) no enaltece la vida.
El primer momento pictórico (Madona- Diosa) lo acerca al máximo deleite voluptuoso de un mundo dionisíaco ilimitado. En cambio, en el segundo (pajarillo emparedado- espectro de Mabel), Cendales lee un mundo que se trastoca, todo se vuelve vacío y desolado para el personaje, producto de los tiempos que corren
¿Entonces, el arte no representa salvación alguna y como en uno de sus ensayos, Espinosa en un tono apocalíptico, si bien es cierto no declara la muerte del arte y el artista, sí afirma un grado de soledad mayor en el tiempo contemporáneo y una trivialización de la existencia misma37.
37 En una entrevista realizada en 1996 declara:“ Para mí, el mundo es peor cada día y el siglo entrante va a
67 En Cendales la relación que se establece entre pintura, poesía y vida, no hay cabida para la dicotomía entre realidad y el arte. Al borrar los límites entre una y otra, exacerba su fantasía. Ello le acarrea problemas para su existencia. Entre el vivir, la acción, el leer y contemplar hay una secuencia. Retomando el estudio sobre Novela de artista, Francisco Plata cita a Beebe, quien denomina tradición de “la fuente sagrada” al hecho de equiparar arte y experiencia vital. (79). Para esta tradición, el arte es fundamentalmente una “re- creación” de la experiencia vital. (79 y 101) En el caso de Cendales, se establece así un paralelismo entre la pasión vital y la encarnación de dos imágenes arquetípicas asociadas al mito poético: el de la Diosa Blanca y el de Orfeo.
Uno de los aspectos que mostraría cómo el arte puede ser catarsis pero no salvación, es la resolución que toma Braulio Cendales como última excusa para no suicidarse: la escritura. Él decide tomar una alternativa menos definitiva, pero no por ello exenta de sufrimiento y dolor.
2.3.1.2 ¿la escritura como salvación?
La balada del pajarillo es una narración en tono confesional. El narrador-protagonista se propone inicialmente elaborar un primer manuscrito para salvarse, lavarse y reivindicarse por la escritura. Ésta se le convierte en un deber en medio de las tribulaciones físicas y psíquicas que sufre. Por esta razón, pide la benevolencia del posible lector38, en relación con el estilo literario o el descuido narrativo, es decir, además del contenido le preocupa la forma empleada para contar la historia (p 19-20).
ideales , por el grosero materialismo. Por el afán de dinero y de poder que palpita en cada individuo, por la abolición de todo escrúpulo, la supresión de la éti a … EO, P .
38Al espe to Figue oa “á hez afi a ue: … la es itu a de los a us itos su evide te deseo de
encontrar recepción en los lectores, puede leerse como un exorcismo liberador orientado hacia la afirmación de la vitalidad de la cultura criolla representada por Cendales, y orientado también hacia la negación de un discurso eurocéntrico sustentado en la inmovilidad de un poder hegemónico, que todavía parece desconocer la voz y la diferencia del otro, quien ya ha descolonizado su histo ia su i agi a ió … (82).
68 El personaje está a punto de suicidarse, pero se lo impide la idea de hacer justicia ¿De qué manera?, denunciando a través de la escritura al asesino, y de paso denunciando la inoperancia de la justicia de los hombres para castigar al homicida:
“Algo hay irónico y maligno en ser testigo único de un crimen que la justicia de los hombres, incrédula, se rehúsa a castigar. Creo que si, como un imperativo de conciencia, me he impuesto esta mañana la redacción de estas páginas, ello ha respondido a la ilusión de que tal vez, en un inestimable futuro, alguien más condescienda a maldecir como yo al aborto diabólico que consumó aquella horripilación y a quien la autoridad se obstina en considerar hombre de bien. Quiero al menos dejar (tolera, por favor, lector, la andadura torpe de estos primeros párrafos) exacto testimonio sobre algo que debió ser objeto de un proceso penal, pero que la inepcia de unos cuantos permitió que permaneciera en la sombra, como un tejido canceroso que resguardasen bellas carnaciones o como un endriago cretense o calderoniano inmerso, y a sus anchas, en un laberinto de cláusulas e incisos.” (Espinosa, 2000:21)
También escribe para ser leído- es su aspiración-; para descender al infierno y entrevistarse con su padre: ser perdonado y conocer lo que le tiene reservado el futuro. En este sentido, anhela emular la experiencia de Eneas. En tres semanas, redacta los acontecimientos acaecidos desde septiembre de 1989 a junio de 1990. La salvación por la escritura, piensa él, se dará en la medida en que sea completamente sincero con el lector.
Sin embargo, la anhelada purificación por la escritura que pretendía apaciguar su cólera, su dolor, evitar una venganza ejemplar ejecutada por mano propia, no es posible porque la escritura logra el efecto contrario. Al rememorar los acontecimientos, se aviva en él su “misión” de ser instrumento de la justicia cósmica. Esperaba encontrar la serenidad en las páginas que redacta. Sin embargo, se aviva en él la emotividad desequilibrada que paradójicamente lo paraliza. “Ahora, concluido este trabajo, que me impuse como un condenado deber para lograr la purificación, he llegado a entender que ésta no es factible por la escritura. Tampoco habré de lograrla a través de la acción. Soy un cobarde, sí, un ser incapaz de eliminarse e incapaz de eliminar a Drago” (p 390). De esta manera, la función catártica atribuida a la escritura es derruida, fracasa.
69 De acuerdo con lo anterior, se reafirma la idea de Germán Espinosa: la escritura no puede salvar al ser humano, y por extensión, al arte. El autor considera que atribuirle a la literatura esta función es encasillarlo, privarlo de la libertad y la marginalidad que es una condición inherente al arte mismo.
Con esta novela declara Espinosa su intención era un poco derruir el mito de la purificación a través de la literatura. Pues se escribe para tratar de dejar a un lado los demonios, como dice Sábato, de hacer que aborten esas malignidades que habitan en cada uno. Pero, a la postre dice que se tiene que seguir haciendo literatura toda la vida porque nunca se logran conjurar. (Espinosa, 11).
El efecto de las evocaciones desata las más bajas pasiones del narrador-personaje. Por ello, en un segundo momento de escritura- Cendales enfatiza, será la última- la intención es un ejercicio de confrontación consigo mismo, un volver sobre sus pasos para determinar si el destino primero, lo colocó delante de Primitivo Drago-causante de todas sus desgracias o, segundo, rememorando a Virgilio, tuvo los medios para derrotar su Sino y fue inepto para hacerlo (p 397). Esta disyuntiva, reclama un culpable. Por otra parte, hay incertidumbre frente a la existencia de un lector a quien también le plantea un dilema moral: ¿merecía su homicidio pasional ocupar el mismo lugar que el de estupro de niños? .Cendales pide compasión por la posible respuesta de su hipotético lector.
Con estos manuscritos Cendales, rememora la vivencia del YO en la etapa más feliz y aciaga de su vida. La época poética, el desborde de su imaginación en “la que se atreve a poseer, al espíritu de la poesía”, según su alucinada fantasía. Borges, sueña a la Diosa Blanca, pero no la toma para sí. Braulio la sueña, la pinta, la cree reencarnada, la destruye y fenece para su amada poesía.