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5. MARCO TEÓRICO

5.7 Análisis Crítico del Discurso: Modelo de Norman Fairclough para la

FAIRCLOUGH PARA LA INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS SOCIALES

El trabajo de Fairclough está centrado en el desarrollo de un método que permita analizar las formas como el lenguaje funciona en los contextos sociales. Para ello, propone un marco analítico en el que la noción de poder y su relación con el discurso tienen un papel relevante en tanto su capacidad para controlar la producción, distribución, restricción y transformación de las representaciones sociales y para configurar prácticas relativamente estables.

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Estas configuraciones de las prácticas se conocen como “orden del discurso”, responden a posicionamientos ideológicos y funcionan estratégica y sutilmente para garantizar el dominio hegemónico en las distintas esferas de la sociedad.

En el modelo propuesto por Fairclough se destacan cuatro grandes líneas:

 Funciones del lenguaje, planteamiento retomado de Halliday (1975):

 Textual: referida al análisis de los elementos y propiedades de los discursos orales o escritos en distintos niveles.

 Ideacional: referida a los modos de comprender y representar la realidad social.

 Interpersonal: referida a la constitución de identidades y a las interacciones entre los sujetos.

El análisis de estas funciones permite analizar cómo operan los discursos en las prácticas socioculturales y cómo estos son configurados y a su vez configuran relaciones de poder. Para ello, el análisis de los textos (orales o escritos) se realiza a partir de la identificación de la práctica social y discursiva en la que se producen e interpretan. Respecto a este análisis, Fairclough plantea que “sus dominios son, respectivamente, la representación y la significación del mundo y la experiencia, la constitución (el establecimiento, la reproducción, la negociación) de las identidades de los participantes y de las relaciones interpersonales que se establecen entre ellos, y la distribución entre la información dada vs. nueva”. (Fairclough, 2008, p. 175).

En este estudio el análisis se desarrolló en torno a las funciones ideacional e interpersonal.

 Instancias del discurso o niveles de análisis de los eventos discursivos:

 Evidencia textual: relacionada con elementos de la lingüística textual (no se aborda en esta investigación, pues el objeto se estudio es de tipo ideológico)

 Prácticas discursivas: nexo entre el texto y las prácticas sociales en el que se establece la red de prácticas que constituye el orden del discurso.

 Práctica social: relacionada con la situación objeto de análisis y su contexto institucional.

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 Conciencia crítica del lenguaje o enfoques desde los cuales se aborda el lenguaje en los procesos educativos:

 Enfoque crítico:

 Enfoque no crítico:

 Relaciones de poder:

 Ideología: entendida por Van Dijk (2005) como sistemas de creencias socialmente compartidos sobre sus condiciones fundamentales, modos de existencia y reproducción. Según Gramsci (1976), la ideología es un conjunto de ideas y concepciones del mundo que sostienen y validan una realidad social.

 Hegemonía: según Stecher (2014) en la noción gramsciana se entiende como una estabilización provisoria de las relaciones de poder en el marco de diversas luchas sociales.

 Poder: entendido como las asimetrías entre los participantes de los eventos discursivos (…) desigual capacidad de controlar cómo los textos son producidos, distribuidos y consumidos en contextos socioculturales particulares (Fairclough, 1995, p. 2).

 Tecnologización del discurso: noción referida a la constitución de sistemas de expertos cuyo dominio son las prácticas discursivas, particularmente, las de las instituciones públicas (Fairclough, p, 180). Estos sistemas de expertos constituyen una estrategia para la estabilización es prácticas discursivas, es decir, para el establecimiento de dominios hegemónicos. Esta noción también se refiere a “las intervenciones calculadas para el desplazamiento de las prácticas discursivas como parte de la ingeniería del cambio social” (Fairclough, 1995, p. 4).

Para este autor, la evidencia textual que se obtiene a partir de los discursos ofrece posibilidades únicas para enriquecer el análisis social. En este sentido, tanto los órdenes como la tecnologización [del discurso] constituyen elementos claves en el estudio de las implicaciones ideológicas subyacentes en los discursos, cuya identificación se enriquece a partir de la intertextualidad; razón por la cual se opta por incluir distintos discursos para el desarrollo de esta investigación.

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Por otro lado, es importante resaltar que el método de Fairclough se basa en tres componentes: la descripción, la interpretación y la explicación/análisis; y son las anteriores categorías las que permiten determinar cómo se tejen las relaciones de poder a través de las redes de prácticas en las esferas sociales.

En el caso particular de esta investigación, el componente descriptivo se aborda desde la descripción del programa y su implementación en una institución pública rural. El componente interpretativo se desarrolla desde las tres primeras categorías: funciones del lenguaje, instancias discursivas y conciencia crítica del lenguaje. Finalmente, el componente explicativo/analítico se aborda desde las relaciones de poder y desde la identificación de las tensiones, resistencias y negociaciones que surge en la implementación del Programa Todos a Aprender.

En este sentido, aplicar un marco analítico que permita develar cómo todo esto se pone en juego en las prácticas discursivas del PTA relacionadas con el proceso de formación docente para la enseñanza de la lectura, permite la comprensión tanto de la incidencia del programa en las concepciones de los distintos actores como en la apropiación, negociación o resistencia de los mismos frente al proceso. Esto posibilita su análisis en relación con las concepciones de lectura que se promueven desde el discurso oficial del PTA como voz legitimada por el Estado para liderar la estrategia de mejoramiento de los estudiantes de básica primaria en los procesos lectores.

Ahora bien, específicamente como método para la investigación social, Fairclough plantea que el marco analítico del ACD consta de los siguientes pasos:

 Centrarse en un problema que tenga aspecto semiótico

 Identificar los elementos que lo obstaculizan con el fin de abordarlos mediante el análisis de:

a. La red de las prácticas en la que están localizados

b. La relación de semiosis que mantiene con otros elementos de la particular práctica (o prácticas) de que se trate

c. El discurso (es decir, la propia semiosis): análisis estructural: el orden del discurso, análisis interaccional, análisis interdiscursivo, análisis lingüístico y semiótico

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 Considerar si el orden social (la red de prácticas) “necesita” en cierto sentido el problema o no

 Identificar las posibles formas de superar los obstáculos

 Reflexionar críticamente sobre el análisis (1-4)” (Fairclough, 2001, p. 184)

Este marco de análisis muestra la naturaleza social desde la que el autor concibe el discurso (pasos 1, 2, 3), para desentrañar las características particulares del discurso mismo y cómo este se relaciona con distintos elementos de las prácticas sociales. También muestra que va desde la crítica de negativa: identificación de relaciones de poder en las redes de prácticas y su necesidad de perpetuarlas – órdenes del discurso y su influencia en interacciones sociales específicas (paso 4) hasta la reflexión crítica (paso 5) pasando por el establecimiento de propuestas para responder a las problemáticas identificadas (paso 4), lo que evidencia el carácter emancipador del ACD. Respecto a la necesidad de configurar problemáticas para establecer y mantener determinados órdenes del discurso, Fairclough dice que al develarlas se contribuye a “fundamentar la lógica del cambio social”, ya que la transformación solo es posible cuando se conoce la dinámica de la hegemonía y la dominación que legitima dichos ordenes; al ser conscientes de esto y comprender su funcionamiento se abre el camino hacia los cambios socioculturales pues, en palabras de Fairclough, “no existe nada que haya sido creado socialmente que no pueda ser socialmente cambiado” (2001, p. 198).

Remitiéndonos al caso particular de esta investigación es claro que los discursos educativos oficiales están impregnados de ideologías que responden a fenómenos de tipo económico y político; por lo tanto, resulta relevante analizar cómo la concepción de formación docente y de la enseñanza responde a cuestiones ideológicas a través del PTA. En este sentido, la noción de conciencia crítica del lenguaje planteada por Fairclough (1995) es la categoría con la que se analiza en si la enseñanza de la lectura en el programa responde a un enfoque crítico o no crítico en el sistema educativo y en qué medida o de qué manera contribuye a la estabilización o reconstrucción del orden del discurso, teniendo en cuenta que “las prácticas educacionales en sí mismas constituyen un dominio central del poder lingüístico y discursivo y de la ingeniería de las prácticas discursivas” (Fairclough, 1995, p. 220) y que, en ellas, un enfoque hacia la conciencia crítica del lenguaje permite desarrollar capacidades críticas en las personas, “incluyendo sus capacidades para el análisis reflexivo del proceso educativo mismo” (Fairclough, 1995, p. 221).

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Por lo anterior, se reconoce que desde el discurso oficial se puede propiciar una colonización de prácticas discursivas en la enseñanza de la lectura, una apropiación de determinados modos de asumirlas en el aula, de seleccionar los materiales de lectura y las actividades que con ellos deben realizar los estudiantes; en este panorama, un discurso sobre el mejoramiento de las prácticas docentes y del desempeño de los estudiantes puede resultar atractivo e incluso pertinente para mejorar la calidad educativa en general.