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LAS IDENTIDADES CONSTRUIDAS EN EL PERÍODO COLONIAL 4.1 Introducción

5. CAPÍTULO QUINTO ESTUDIO DE CASO

5.2. Análisis de la entrevista narrativa a profundidad

Comenzaremos por la apreciación que tiene el informante respecto de la problemática planteada. Su idea de raza y racismo corresponde a lo que desde su narrativa histórica ha tratado de describir, y es a su vez lo que ha percibido de su entorno. En esa medida, la raza es entendida como una actitud, que dependería más del que la muestra que del receptor: una diferenciación que toma como medida inexacta el color de la piel340. Sería, en todo

340 Fijémonos como el informante lo describe:

pero eso se vuelve confuso, medio raro verás porque como que no depende tanto de cómo te ves, parecía más bien de cómo te presentas, en la seguridad de lo que tú crees, eso [

caso, un recurso utilizado a conveniencia de quien recurre a él para identificarse. Pero, en tanto que una cuestión subjetiva, se encuentra más en el imaginario de las personas, que en la realidad341.

Esta imprecisión podemos verla también en las declaraciones de mestizo de la Colonia, y en los recursos imaginarios del chulla: no se sabe, a ciencia cierta, cuál es la tonalidad precisa que diferencia al no indio del indio. Entonces, se están mezclando dos variables para definir a la raza: la tonalidad de la piel y la actitud. Esto resulta innovador en el sentido en que pierde el carácter de hereditario, y toma un sentido netamente subjetivo del reconocimiento, llegando a una indefinición del individuo342.

En el caso del racismo, nuestro sujeto muestra una versión similar a la reconocida generalmente como la visión de la superioridad e inferioridad de las razas:

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presentado la idea, que cuestiona la atribución relacional impuesta de blanco y sagrado344.

Con ello, podemos ver esa relación de las categorías que aparecieron en la interpretación histórica y que seguirían presentes en el imaginario de los sujetos. Esos referentes de identidad nos estarían mostrando una estructura racista en esas construcciones.

Por otra parte, y según el entrevistado, esas categorías o atribuciones en los referentes de la identidad no serían completamente determinantes. Y eso sería lo interesante de esa afirmación: haber reconocido a esta tendencia como una idea, una construcción que no existe por sí sola, y que si bien ha servido para beneficio particular, no es imprescindible, al ser construida se puede también de-construir y replantear de manera distinta, una vez que se ha descubierto su superficialidad (parafraseando lo citado anteriormente de Foucault).

La diferenciación originaria racista (que bien podría decirse con lo expuesto: indefinición originaria) toma distintos lineamientos dependiendo del contexto. De ahí que, para el interesado en identificarse en el período colonial tiene que recurrir a lo simbólico para respaldar su blancura; inventarse una ascendencia importante, o apelar a lo circunstancial de sus vestimentas para completar la identificación. Pero en el contexto en el que se encuentra nuestro sujeto de estudio, donde se podría decir que la posición económica345 resalta de otras categorías, parecería que la inmediata percepción de esa categoría de los individuos sería lo que alimenta aquella diferenciación originaria346. Así, la tonalidad de la piel se acentuaría con la situación económica del sujeto.

Con ello, la diferenciación originaria racista tiene una base indefinida que se remite principalmente a la diferenciación de los tonos de piel, pero que resulta alimentada o complementada por otras diferenciaciones en virtud del contexto ideológico en el que se

344Fijémonos en la descripción hecha:

como cuando vimos el documental del rostro de Jesús: ¿cómo era posible que digan en televisión que el hijo de Dios no era blanco? ¿Qué era oscuro? ¿Y las estampas? ¿Y los cuadros? Pero si ahí está clarito que era rubio, lindo, blanquito, ojos claros, ¡cómo va a ser Jesucristo así! Eso es maldad, puro ateo, seguramente protestantes que no quieren a Dios.

encuentra el sujeto. Así, una tonalidad es colmada de atribuciones positivas y las demás tonalidades reciben atribuciones negativas, si provienen de estratos privilegiados y populares respectivamente. De la misma forma, el proceso de identificación correspondiente al nacionalismo permitiría que los sujetos recurran a esa distinción para asignar atribuciones positivas o negativas. Esto último podemos verlo en la influencia que hace alusión el informante, en un contexto en el que la identidad nacional resulta fomentada por un conflicto bélico; en ese caso, el sujeto se diferencia del Otro, extranjero,

para reafirmarse a costa de atribuciones negativas y discriminatorias347; igualmente ocurre

en la diferenciación regional con el costeño348.

Ahora, en la narrativa podemos encontrar la materialización de esa idea de la diferenciación originaria, cuando nos encontramos con la construcción que el entrevistado y su inmediato círculo de amigos habrían hecho del

130 Por lo pronto, y es lo que nos hemos planteado para este trabajo, estamos en la tarea de identificar la estructura racista en la identidad de nuestro sujeto. Así, su identificación empezaría por lo que él percibe de los rasgos de los otros (negro, indio, costeño), y lo relaciona con lo que percibe de sí mismo, de su tonalidad, en tanto que diferente de las

otras (pero que resulta confusa cuando se compara con el indio, por ejemplo351), y asigna

atribuciones negativas a los otros (bravos, altaneros, abusivos), dejando al informante como separado de esos atributos352.

De esta manera, el sujeto en su hacer diario estaría utilizando estas diferenciaciones para relacionarse, materializando aquella diferenciación originaria, e inclusive usándola para justificar su reproducción del racismo. Como cuando habría identificado al objeto de su intolerancia:

En lo concerniente a nuestro estudio de caso, la influencia de su entorno en la asimilación de los referentes sería el resultado del proceso formativo-educativo del sujeto. Desde luego que ese proceso sería influenciado a su vez por la o las imposiciones ideológicas presentes en ese contexto. Lamentablemente, con la información que poseemos no podemos reconstruir la influencia de esas imposiciones, ya que de acuerdo con la propuesta que hemos planteado, sería necesario continuar la interpretación histórica que explique los aportes y re-significaciones que las demás corrientes ideológicas presentes en la historia ecuatoriana hayan hecho al racismo. Sin embargo, en la narrativa hemos encontrado elementos que apuntan a una continuidad del aporte ideológico colonial. El entorno familiar del informante nos ha mostrado indicios que pueden acercarse a la diferenciación propuesta desde la evangelización

132 dicho proyecto. De momento podemos advertir que la recurrencia del prejuicio ha sido el resultado de proyectos políticos similares, y que habría logrado su eco en las relaciones de los individuos.

En el análisis de la entrevista, nuestro estudio de caso nos ha permitido llegar a una

precisión en cuanto a nuestra propuesta conceptual de la diferenciación originaria racista:

tiene una base indefinida que se remite principalmente a la diferenciación de los tonos de piel, pero que resulta alimentada o complementada por otras diferenciaciones en virtud del contexto ideológico en el que se encuentra el sujeto, además de la respuesta o adaptación que el individuo hace de tal imposición, de tal forma que una tonalidad es colmada de atribuciones positivas, y las demás tonalidades reciben atribuciones negativas, en el proceso de identificación. Con ello, tenemos un acercamiento a lo que desde el sujeto se percibe respecto de esa categoría.

Por otra parte, el análisis de la narrativa en la entrevista permitió evidenciar la materialización de la diferenciación originaria racista: la descripción del patasucia en el continuo hacer de las relaciones que viene desarrollando nuestro sujeto sería la muestra de ese proceso. Inclusive, quedó expuesta una reproducción del racismo en la intolerancia que el informante habría estado realizando con los sujetos, que desde su perspectiva, eran

identificados como mestizos. De ahí que, en la construcción de la identidad del

entrevistado se ha podido constatar una estructura racista que no solamente define al sujeto, sino que además le ha servido para reproducir esa lógica. Estaríamos así, mostrando una actitud cínica del sujeto también en nuestro estudio de caso: sabe lo que la diferenciación implica, y a pesar de que el individuo se encuentra mostrando un discurso anti-racista, sigue recurriendo a las diferenciaciones: la lógica racista se materializa en la práctica del informante.