La hipótesis del surgimiento de la sintaxis de las lenguas humanas o la presencia de una gramática universal en una especie homínida, que ya contaba con un
protolenguaje, suele presentarse como un acontecimiento de carácter biológico que se relaciona con la organización neuronal y el desarrollo social, en la que se
considera que los dos aspectos interactúan; por lo que nos parece evidente que la propuesta de la evolución biológica de la facultad del lenguaje genera una confrontación entre los estudiosos de la materia. Por otro lado, el estudio de la filogenia de genes como FOXP2 es un avance científico importante pero no finiquita la investigación teórica al respecto.
Chomsky pone de manifiesto sobre el lenguaje que este tiene la doble capacidad de actuar sin impedimentos a través de un esquema de roles semánticos (actantes) y también considera a otro esquema de elementos sintácticos (orden de palabras), todos ellos que suplen las necesidades prácticas e informativas; es decir,
desempeñan la función de foco o tópico. Además de esto, con la dislocadura
gramatical, la ciencia que estudia los elementos de una lengua o la gramática brinda la potestad para recuperar la exégesis semántica de las palabras porque sin tener que tomar en cuenta el orden de los elementos lingüísticos, se les pueden identificar a estos como sustantivo, verbo, artículo, etc.
Algunos críticos consideran que la debilidad argumentativa más grave de la teoría del lenguaje de Chomsky es la que se da entre la competencia lingüística y su respectivo procesamiento. Así, las gramáticas chomskianas componen esquemas de
la llamada competencia gramatical; aunque lo que se pretende exactamente es conceptualizar de manera comprensiva la infinita lista de las oraciones de una lengua. Sin embargo, es claro y notorio cómo en la teoría de Chomsky las consideraciones de índole psicológica y biológica se han mantenido presentes siempre; por lo que la solidez del programa chomskiano, el cual se propone llegar a un modelo general de gramáticas universales que hagan verosímil la adquisición y el uso de las lenguas, no puede sostenerse mientras las relaciones entre gramática, competencia y procesamiento se mantienen en estado abstracto.
Hemos visto con respecto al lenguaje que hay que lograr distinguir la diferencia entre la presencia de un gen y la enunciación de una capacidad innata, la cual aparecerá y tendrá éxito solo dentro de la vida en comunidad; es decir, a través de un escenario grupal o social concreto. De otro lado y observando el tema desde una perspectiva de la evolución, tendríamos quizá una serie de cambios que abarcarían a diversas especies, dándole importancia al estudio del ser que utiliza el lenguaje y no a la antigüedad del mismo. En consecuencia, postular la identidad de la dotación lingüística genética entre el Homo sapiens y el Homo neanderthalensis nos llevaría a orígenes filogenéticos muy antiguos de esta capacidad lingüística.
De todos modos, es imposible señalar con certeza el periodo exacto de aparición del lenguaje contemporáneo porque ni siquiera se haya lo suficientemente bien definido en todos sus aspectos externos, tales como las situaciones conductuales, sociales, etc. Por lo tanto, sostener el tiempo de la aparición del lenguaje nos hará ser incrédulos en cuanto a su datación; así quien plantee un cambio súbito desde su aparición hasta el uso del lenguaje tal y como lo conocemos en la actualidad,
debería plantearlo en una dirección que exigiría condiciones demográficas y
ecológicas muy particulares de la sociedad en la cual se generó. Por ejemplo, lo que se suscita en el cambio de un pidgin a un lenguaje criollo, proceso por el cual podría suponerse la existencia de una generación de hablantes que gramaticalizasen el protolenguaje de sus padres. Al respecto, una vez establecida la capacidad innata para el lenguaje en la población, el cambio social definiría el proceso. En cualquier caso, los modelos computacionales de estos procesos aportarán luces sobre estos tópicos.
Desde otro ángulo y bajo otra perspectiva de hipótesis sobre el origen del lenguaje incidirá más en la presencia de otros elementos cognitivos en el desarrollo actual del lenguaje; por lo tanto, la capacidad humana para adquirir el lenguaje, se cimentaría sobre el desarrollo de otros módulos cognitivos, tal y como lo afirma Mithen (1998) en su libro Arqueología de la mente. En conclusión, el intentar determinar qué fundamentos pueden dar un sustento definitivo a las ciencias lingüísticas a través de una hipótesis sobre el origen del lenguaje, resulta muy difícil, ya que dicha dificultad está en la problemática condición epistemológica y gnoseológica de las ciencias del lenguaje y la costumbre de muchos lingüistas de posicionar sus investigaciones en áreas ajenas a sus ramas de estudio.
Finalmente, para Montecinos (2008) el postulado más adecuado desde el punto de vista del lingüista debiera ser la caracterización formal de los sistemas sintácticos de las lenguas por sí mismas, en la que se tome en cuenta el procesamiento y la limitación del lenguaje a través de unos fenómenos lingüísticos nucleares, por tal motivo, las coincidencias entre los estudios del lingüista y la investigación en otros
terrenos de las ciencias sería una cuestión diferente, tal y como sería la formación de una teoría del lenguaje.