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1. INTRODUCCIÓN

2.1.3. ANÁLISIS DE LOS NIVELES DE AMONIACO PRODUCIDOS

Las explotaciones avícolas están destinadas a la producción de huevos y carne. Éstos se encuentran en casi todo el mundo y proporcionan una aceptable forma de proteína animal a la mayoría de las personas. Durante la última década muchos países en desarrollo han adoptado la producción avícola intensiva para cubrir, de esta forma, la demanda de proteína animal (Zambrano, 2012).

La producción avícola es una explotación que genera subproductos que pueden ser aprovechados para el sector agrícola como es el caso de la pollinaza; que es un abono orgánico de excelente calidad. Se compone de eyecciones de las aves de corral y del material usado como cama, que por lo general es la cascarilla de arroz mezclada con cal en pequeña proporción, la cual se coloca en el piso. Es un apreciado fertilizante orgánico, relativamente concentrado y de rápida acción. Lo mismo que el estiércol, contiene todos los nutrientes básicos indispensables para las plantas, pero en mayor cantidad.

Este abono orgánico se diferencia de todos los demás estiércoles en que su contenido de nutrientes es más alto, pero al igual que todos los estiércoles de granja, su composición es variable dependiendo de su almacenamiento y de la cantidad de camas que se utilicen (Hernández y Cruz, 1993 citado por Zambrano, 2012).

La agricultura animal tiene un desempeño que es clave en el sostenimiento y protección del medio ambiente, pues la producción animal resultante de la transformación de los alimentos en productos de valor, tales como: carne, leche, huevos y lana, generan a su vez, productos de desechos inevitables (Lon-Wo, 2003).

Los residuos ganaderos son la mezcla resultante de los excrementos del ganado y del material sobre el cual se recogen. Los excrementos pueden ser líquidos y sólidos y recogerse de distintas formas: si se recoge junto a la cama (vegetales, paja, serrín, etc.) se tendrá estiércol sólido, mientras que si se hace mediante lavado, como se tiende a hacer ahora, lo que se obtendrá es un residuo líquido denominado purín (Lon-Wo, 2003).

La industria avícola si bien no es, según las estadísticas, la mayor contaminante con desechos orgánicos, no puede ser causa de complacencia porque cualquier producto de la excreción orgánica si se presenta en cantidades suficientes puede tener serias consecuencias ambientales (Lon- Wo, 2003).

El término "broiler" es aplicado a los pollos y gallinas que han sido seleccionados especialmente para rápido crecimiento. Las variedades "broiler" están basadas en cruces híbridos entre "Cornish White", "New Hampshi-re" y "White Plymouth Rock". La producción "broiler" tiene dos fases importantes: (1) el mantenimiento del pie de cría parental y la producción de polluelos de un día de nacidos y (2) el levante y engorde de los pollos "broiler"(Zambrano, 2012).

“La yacija o cama de los criaderos de pollos, es una mezcla de excretas, de material usado como cama, de restos de piensos, desperdicio de los

comederos, agua derramada de bebederos, y plumas, resultante del engorde de broiler” (López , 2009).

Etimológicamente la palabra amoníaco se deriva del griego ammōniakón, que significa perteneciente al Dios Amón y este nombre se debe a que fue obtenido por primera vez en unos depósitos de sal cerca del templo de Amón (Mejía, 2012).

El amoníaco a temperatura ambiente es un gas incoloro y de olor poco agradable. Se produce naturalmente por descomposición de la materia orgánica (En el suelo, por acción de bacterias); igualmente puede ser producido por las plantas y los animales e igualmente se fabrica en forma industrial. Es fácilmente soluble y se evapora rápidamente; por ser un gas, su manipulación y venta es más práctica si se lleva a la forma líquida, el hidróxido de amonio (Mejía, 2012).

El proceso de generación de amoníaco desde la cama es un proceso de volatilización mediante el cual el amonio (NH4+) puede ser volatilizado como amoníaco al ambiente (Mejía, 2012).

La cantidad de amoniaco producida cada año por seres humanos es casi la misma producida anualmente por la naturaleza. Sin embargo, cuando se encuentra amoniaco en niveles que pueden causar preocupación, éstos probablemente se deben a su producción directa o indirecta por seres humanos (ATSDR, 2004) (Mejía, 2012).

“El sector ganadero y agrícola contribuye a las mayores cantidades de emisiones de amoniaco, suponiendo en 2006 un 90% del total de emisiones en la Unión Europea” (EEA, 2008) citado por Vázquez Briz S., 2011.

El amoniaco en las granjas, se origina de las heces y la orina excretada por los animales. En el caso concreto de las aves, el Nitrógeno (N) de las excreciones se encuentra en forma de ácido úrico y de las proteínas indigeribles, presentándose un porcentaje de Nitrógeno de 70 y 30% respectivamente. El ácido úrico es un compuesto algo más complejo que la urea, y en su descomposición entran en juego un mayor número de enzimas, siendo la más importante, por el factor limitante, la ureasa (Zambrano, 2012).

“Tras la descomposición del ácido úrico, la emisión de amoniaco se produce por volatilización de este gas. Este proceso de emisión está afectado por parámetros como son el material de la cama, temperatura, humedad de la cama, ventilación y técnicas de manejo” (Vásquez, 2011).

En el ambiente el Amoniaco al oxidarse como gas forma Óxidos de Nitrógeno, considerado uno de los gases del efecto invernadero, 300 veces más contaminante que el Dióxido de Carbono. Si bien es cierto, sin el efecto invernadero causado por gases como el dióxido de carbono, él vapor de agua, el metano, los óxidos de nitrógeno, el ozono y los CFCs, la tierra sería un planeta helado y muerto, ya que su temperatura media superficial sería de -18oC Centígrados en vez de la actual 15 oC.

Si en la atmósfera se está produciendo una alteración y el efecto invernadero se está incrementando, entonces la temperatura global asciende y el ciclo hidrológico se altera, generando sequías en unos sitios y lluvias torrenciales en otros, ya que es un fenómeno muy susceptible al efecto de otras actividades humanas (Zambrano, 2012).

También el amoniaco puede causar acidificación y eutrofización. La acidificación se debe a la deposición del Nitrógeno amoniacal en los suelos.

Las reacciones del amoniaco depositado en suelos implican la liberación de protones que acidifican el medio. Esta acidificación está estrechamente unida con la pérdida de fertilidad de los suelos (Reuss y John-son, 1986).

La eutrofización es el proceso de enriquecimiento excesivo de nutrientes (en este caso N.) en los cuerpos de agua. Este enriquecimiento desequilibra los ecosistemas dando lugar a problemas asociados con el crecimiento excesivo de algas o cianobacterias. Esta invasión evita el crecimiento de otras plantas acuáticas ya que compiten por la luz y nutrientes, además causan bajas de Oxígeno disuelto en el agua originando mortalidad de peces (Pidwirn, 2006) citado por Vázquez Briz S., 2011.

Entre los métodos para determinar y cuantificar la producción y emisión de amoniaco, los más conocidos y utilizados son:

• “La trampa ácida, consiste en distintivos provistos de una dilución ácida (p.e. ácido orto fosfórico) capaz de adsorber amoniaco, con o sin sistemas de bombas de aspiración de aire para determinar el caudal de aire” (Nicholson, et al, 2004).

• “Analizadores automáticos basados en sensores de infrarrojos, catalíticos, foto acústicos, capaces de cuantificar la concentración de un gas en el aire de forma inmediata” (Miles, et al, 2006).